domingo, 20 de diciembre de 2009

Navidad 2.0

"El Ministerio de Educación ha puesto en marcha un programa para desarrollar las nuevas tecnologías bautizado con el nombre Escuela 2.0. Se invita a las autonomías para que financien parte de los gastos con los que se facilita un ordenador portátil a los alumnos de los últimos años de primaria y los primeros de secundaria. Por si los padres no tuviéramos bastantes problemas con la gestión del móvil, los videojuegos, los MP3, los MP4, la PSP, el Messenger y el Tuenti, ahora resulta que el Ministerio pondrá a disposición un portátil para facilitar a nuestros hijos la adquisición de las correspondientes competencias.

El empeño por meter con calzador las nuevas tecnologías podría haber comenzado con pizarras digitales y no con la correspondiente negociación política sobre los créditos finalistas. Una negociación donde el doctor y conseller Font de Mora argumenta que la pantalla de los miniportátiles es nociva para la salud porque provoca miopía. Los defensores del programa no se han tomado en serio las argumentaciones del conseller descalificando sus argumentos, como si estuviera contra las nuevas tecnologías. Les ha hecho gracia esto de la miopía porque se creen que se refería únicamente a un problema de salud ocular.

En realidad, se refería a un problema de salud integral y no sólo ocular porque lo que está en juego es algo más que el uso de un artefacto. No se trata solo de la salud integral de la administración educativa valenciana que se vería obligada a solventar problemas de infraestructura técnica, gestión pedagógica y capacitación didáctica que ella misma no se ha buscado. Las investigaciones realizadas sobre la implantación caótica de estos artefactos muestran que no facilitan la lectura reposada, la reflexión serena, la capacidad de síntesis y el buen juicio. Útiles para informar, inútiles para juzgar.

No es fácil resistir a estos caramelos envenenados por políticas de imagen donde cualquier día la ventanita de Windows destrona el frágil crucifijo del aula y anuncia la aplicación directa del catecismo laicista, fruto de un paquete informático con la marca Navidad 2.0, en versión ZP."
Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/20091218/opinion/navidad-20091218.html

viernes, 11 de diciembre de 2009

El último viaje

Cuando se me amontonaban los temas en la agenda, una llamada rompió todos los planes. Eran las cinco y media de la tarde cuando llamaron a mi hija para decirle que Cristina, de 16 años, sus hermanos de 18 y 20, y su madre habían desaparecido en EEUU, en una zona boscosa de Florida. Dos horas más tarde todas las agencias confirmaban la noticia: una vallisoletana y sus tres hijos fallecen en un accidente de avioneta en Florida.

Ante la perplejidad y el desconcierto llamo a su familia para que me confirmen la noticia. Me dicen que José Manuel, el padre, estaba a punto de llegar a Florida. No me dicen cómo se encuentra pero estoy seguro que el vuelo de este martes no se le olvidará nunca. Y tampoco el que dentro de unos días realizará con los féretros de su esposa e hijos. Un viaje lleno de recuerdos, de sueños y de lágrimas; un viaje en el que hará memoria de la despedida en el aeropuerto y de las últimas llamadas en las que le advertían de lo mucho que se estaba perdiendo, de lo bien que se lo estaban pasando y en el que no dejará de preguntarse ¿y por qué me quedé yo?

Son preguntas fundamentales para las que no tenemos respuesta y ante las que toda explicación razonable es inútil, nos invade un silencio radical y la conciencia de que la vida es un desconcertante misterio, un lugar para volar en el que apenas si hacemos pie. Lo saben de manera especial quienes no tienen miedo a volar y sobre todo quienes se entrenan como pilotos. Precisamente su hijo mayor, Manuel, que estaba formándose como piloto, había invitado a su madre y hermanos a un vuelo único e irrepetible. Habían alquilado una avioneta para ellos solos y cuando despegaron el único que faltaba era su padre, ¡con lo que le gusta la aventura!

Cuando el próximo verano volvamos a pedalear juntos por tierras de Castilla no miraremos el cielo de la misma forma. Quizá tampoco mi hija cuando revise en Tuenti su última conversación con Cristina, la del último viaje. Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/20091211/opinion/ultimo-viaje-20091211.html

sábado, 5 de diciembre de 2009

Presunto culpable

El próximo día 6 celebramos el XXXI aniversario de la Constitución española. Su artículo 24.2 deja bien clara la presunción de inocencia que asiste a los ciudadanos, con independencia de lo que pase con nuestro historial sanitario; de lo que nos suceda en las comisarías al ser detenidos, retenidos o entretenidos; de las imágenes con las que las diferentes cadenas de televisión quieran abrir sus informativos, o de los titulares de prensa con los que quieran asegurarse su empleo los aprendices de periodistas.

Aunque nuestro sistema penal sea uno de los más garantistas del planeta, de nada nos sirve si la administración sanitaria, los cuerpos de seguridad y los periodistas deciden realizar un juicio paralelo. Lo que ha sucedido con Diego P. V., el joven de Parla acusado en pocas horas de violar y asesinar a una niña de 3 años a la que cuidaba, deberá ser estudiado con detalle en las facultades de periodismo, de medicina y en todas las escuelas de policía.

En pocas horas, un ciudadano anónimo e inocente puede convertirse no sólo en un violador y un asesino, sino en un delincuente mediático porque las televisiones se encargan de reproducir su imagen detallada y globalmente. La utilización abusiva e imprudente del adjetivo “presunto” delante de “violador” o “asesino” apenas si tiene valor cuando el veredicto de las cámaras es implacable, cuando las malas prácticas policiales te han maltratado, y cuando los profesionales sanitarios han incumplido las mínimas leyes que regulan la protección de datos o las máximas morales que regulan la prudencia profesional.

Los profesionales implicados no sólo han participado en una cruel cadena de imprudencias de las que ya están pidiendo perdón a la sociedad, también deberán responder con diligencia ante los tribunales porque han ignorado uno de los principios básicos y elementales de la ética cívica: la presunción de inocencia. Los estudiantes de medicina, los aprendices de policía y los candidatos a periodista tendrían que preguntase ¿cómo reparar lo irreparable? ¿cómo perdonar lo imperdonable? Es muy grave que las imprudencias, incompetencias y prisas transformen a todos los ciudadanos en presuntos culpables. Tanta información …¡y tan poco conocimiento!
Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/20091204/opinion/presunto-culpable-20091204.html

sábado, 28 de noviembre de 2009

Universidad Insostenible

Ayer se celebraron elecciones al claustro en la universidad de Valencia. Aunque los representantes seleccionados no tengan la responsabilidad de elegir rector, sus perfiles pueden ser una muestra interesante de las batallas que se están librando en la comunidad universitaria. Unas batallas a las que tanto la sociedad como la clase política debería prestar más atención, no tanto por la función simbólica que esta institución pudiera desempeñar en el imaginario cultural de la comunidad cuanto por el papel organizativo que desempeña en la vida social y económica.

Nadie duda que las universidades desempeñan una función simbólica en el conjunto de la comunidad. Lo tuvieron en sus orígenes cuando se significó en el desarrollo del humanismo erasmista y lo sigue teniendo en nuestros días por su contribución al desarrollo social, económico y cultural. El informe que dirigieron los profesores Francisco Pérez y José Manuel Pastor sobre La contribución socioeconómica de las universidades públicas valencianas muestra claramente que el liderazgo socioeconómico de nuestra comunidad está directamente relacionado con la formación universitaria.

El claustro que acompañará al nuevo rector tendrá que gobernar con las coordenadas de otro imaginario universitario. Hasta ahora, vivían de espaldas al Espacio Europeo de Educación Superior. Los nuevos claustrales tendrán que transformar aceleradamente su mentalidad. Aunque el escenario sea el mismo, el guión ha cambiado por completo.

La llegada del Plan Bolonia, que promueve la homologación de los sistemas, es un desafío que aún está por precisar. En España puede ser un reto para que los claustros comiencen a buscar un equilibrio entre el principio del placer y el principio de realidad, es decir, comiencen a ser realistas en sus propuestas, austeros en su gestión y sobrios en sus pretensiones. Aprovechando la economía sostenible el principio de autonomía universitaria tendrá que ser repensado en términos de sostenibilidad. Las tendencias actuales apuntan hacia la insostenibilidad del sistema universitario: se ha producido un desequilibrio entre los deseos y las realizaciones, entre la economía y el medio, entre el placer y la realidad. Es insostenible financieramente porque aún vive de planes de financiación prorrogados, balances desequilibrados y ejercicios de contabilidad creativa.

Es insostenible laboralmente por el cáncer de la endogamia, la precariedad del profesorado, por la vulnerabilidad de sus contratos y por el aburguesamiento de una generación de funcionarios que ahora piden jubilación a los setenta cuando expulsó a sus maestros de cincuenta. Y es insostenible culturalmente porque vive de espaldas al resto del sistema cultural y educativo. Si Ortega tuviera que volver a escribir Misión de la universidad se adelantaría a Zapatero y pediría el imperativo de la sostenibilidad.
Podéis ver parte del artículo en: http://www.lasprovincias.es/prensa/20091127/opinion/articulos/universidad-insostenible-20091127.html

sábado, 21 de noviembre de 2009

La historia de Javier

"El pasado miércoles un alumno me preguntó si había oído las noticias y conocía lo que se estaba diciendo de la liberación de los pescadores, del pago del rescate, de la reprobación de ministros y de las humillantes declaraciones de Rubalcaba en el congreso. Como le dije que aún no había tenido tiempo de ponerme al día, me sugirió que terminara las clases planteando la hipótesis de un estado de piratas.

Me sugirió interpretar la política postmoderna como el paso de un estado liberal de derecho a un estado de piratas. Si el estado de derecho desplazó el régimen medieval, el estado de piratas puede sustituir al estado de derecho. No me quiso aclarar si se refería sólo a los piratas que siguen atracando barcos o a los profesionales de la piratería refinada que desde grupos sociales tan variados como los medios de comunicación, los sindicatos, los partidos o las administraciones destrozan la ilusión, el entusiasmo y el buen ánimo que se guarda en las discretas bodegas de la buena gente.

Por el pasillo le recordé que la gente se está hartando de tanto catastrofismo. Y me vino a la mente la historia de Javier. Una historia importante de la que no se habla en los telediarios. Una historia entre las miles que podríamos seleccionar para dar cuenta de los excelentes profesionales que calladamente alimentan las bodegas de una buena sociedad.

Javier es un buen amigo y profesional de la psicología al que conocí hace unos años en investigaciones sobre el envejecimiento y la muerte. La obra social de una caja de ahorros lo ha convertido en el protagonista de una de sus campañas. Últimamente se ha dedicado al cuidado de moribundos, enfermos terminales y personas que están “al final de la vida”. En el anuncio nos recuerda cosas sencillas y obvias que pasan diariamente desapercibidas: Vivir es aprender a decir `adios´, pero solamente puede decir `adiós´ quien ha aprendido a decir `hola´.

Nos recuerda que el miedo está siempre presente cuando se aproxima el final de la vida por una razón muy sencilla: nadie se quiere morir. Como ha dicho tantas veces en sus escritos, la clave de la madurez y la entereza no está en el huir sino en el afrontar. La soledad no se produce por no tener a nadie al lado cuando llega el final de la vida sino por no tener a nadie con quien poder hablar de aquello que nos importa, es valioso y ha sido una fuente de sentido para nuestras vidas. Una palabra de consuelo o un silencio sanador, en el milagro de la comunicación y el sentido, nos permiten superar el miedo y la soledad.

Una historia donde se nos vuelven a recordar obviedades fundamentales y básicas. En la última escena, Javier nos pregunta a cada uno “¿Al final qué es lo importante?” Él mismo nos adelanta la respuesta: “Poder sentirte querido”. Pero este no es su último mensaje, hay otro todavía más oportuno para quienes sólo ven piratas a su alrededor: “Qué paradoja, en medio de tanta muerte, tantísima vitalidad, y ¡tanta vida!”. Podéis encontrar el artículo completo en:
http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20091120/opinion/historia-javier-20091120.html

viernes, 13 de noviembre de 2009

Lo que de verdad importa

"Con el título Lo que de verdad importa se convocó a más de 1500 jóvenes el pasado viernes en el Palacio de Congresos de Valencia para que descubrieran las experiencias de esfuerzo y superación de cuatro personas relevantes de la sociedad española. La convocatoria forma parte de una iniciativa interesante que han puesto en marcha varias fundaciones vinculadas a rostros que representan o ejemplifican los valores más nobles de la condición humana.

Además de la sorpresa que causó a los organizadores el éxito de la convocatoria, se quedaron perplejos por el impacto que recibieron no sólo los jóvenes que asistían al acto sino los profesores que los acompañaban. Aunque Pedro García Aguado, Jaume Sanllorente, Nando Parrado y Toni Nadal (entrenador y tío de Rafa Nadal) ya habían narrado sus respectivas experiencias en otros auditorios, la multitudinaria asistencia, la expectación despertada y la dramatización escénica, convirtieron la convocatoria en una experiencia inolvidable.

Es una pena que este tipo de acontecimientos sean catalogados como extraordinarios dentro de la formación académica de nuestros hijos y alumnos. Entre todos hemos conseguido que las familias, las escuelas y la calle sean espacios construidos de espaldas a lo que de verdad importa. Cuando estamos construyendo la vida cotidiana de espaldas a lo que de verdad importa carecemos de autoridad para quejarnos o lamentarnos de lo que nos pasa.

Si hemos construido un sistema educativo que ha dado la espalda a la tenacidad, el sacrificio, la humildad, el agradecimiento o la capacidad de superación, ¿por qué nos extrañamos del fracaso escolar, la corrupción política o el desencanto? Quienes hace varios años ofrecían cursos a padres y profesores que llevaban por título Aprender sin esfuerzo, deberían rendir cuentas a la sociedad española porque de aquellos polvos vienen estos lodos. En la educación española nadie abre el melón de las responsabilidades y a todos los legisladores educativos les salen gratis los experimentos pedagógicos con las sucesivas generaciones.

Hasta ahora, los pactos y consensos en las leyes que regulan nuestro sistema educativo siempre se han construido de espaldas a la voluntad y al margen de una educación en el carácter y la virtud. Era más fácil hablar de valores, incluso en la última ley orgánica de educación ha desaparecido la expresión constitucional valores superiores. Al desaparecer cualquier referencia a los valores superiores desaparece cualquier referencia a lo mejor, a la virtud o la excelencia.

En la LOE sólo nos quedan los valores comunes, lo que acaba siendo una educación para lo más común de todo lo que común y vulgarmente se valora. En algún momento deberíamos invertir esta tendencia y evitar que nuestras aulas vivan al margen de lo que de verdad importa".Podéis encontrar el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20091113/opinion/verdad-importa-20091113.html

domingo, 8 de noviembre de 2009

Castración mental

"La militancia en un partido político es una de las experiencias más interesantes que nos presenta la filosofía política contemporánea. Cuando creíamos que lo habíamos visto todo con aquella máxima de que “quien se mueve no sale en la foto”, ahora resulta que algunos líderes están dispuestos a escribir un capítulo nuevo. Además de recordar quiénes hacen las listas, resulta que recomiendan, piden y exigen a los militantes que dejen de criticar al partido, como si la participación activa en un partido exigiera la castración mental.

Cuando los líderes políticos tienen que dar puñetazos en la mesa y salir ante la opinión pública para pedir a su militancia que no haga manifestaciones públicas es porque desconocen algunas lecciones elementales de la vida democrática. Desde los órganos directivos de los partidos no se puede trabajar con el presupuesto de que simpatizantes, militantes o representantes orgánicos son menores de edad. Ni la pertenencia, ni la identificación con un partido diluyen la capacidad neuronal, y menos aún nuestra condición de ciudadanos con el derecho (y el deber) de ejercer libertades públicas en todos los ámbitos, dentro y fuera de los partidos.

Los directivos de los partidos deberían estar más preocupados por la formación de sus militantes para aumentar la calidad en sus deliberaciones internas y ejercer un liderazgo a la altura de una militancia inteligente y responsable. De esa forma se reducirían los problemas de autoridad que vemos todos los días porque el liderazgo estaría basado en el reconocimiento, la ejemplaridad y la responsable deliberación interna. En el siglo XXI, quienes piden silencio y avales en blanco quizá poseen poder orgánico pero carecen de autoridad moral.

Esto no significa que los partidos estén obligados a reinventarse cada vez que se reúnen las ejecutivas. Están obligados a la ejemplaridad moral, la cohesión y la eficiencia porque están al servicio de los ciudadanos, y por ello cuanto más transparente sea su organización, su gestión y su dirección serán más creíbles. La desafección de la ciudadanía ante los políticos profesionales, el desencanto creciente y el abstencionismo progresivo que muestra el último barómetro del CIS, donde aumenta la consideración de la clase política como problema, y no como solución, es preocupante.

La pertenencia o identificación con un partido no debería ser un obstáculo para ejercer con prudencia el juicio. Esto lo deberían saber nuestros representantes para que la mayoría desorganizada de los políticamente inactivos no se convierta en el árbitro cuando luchan las minorías organizadas de los políticamente activos. Algunos aplican a su partido la ley de hierro de Michels, según la cual la oligarquía de un partido es incompatible con la democracia. A ver si espabilan y descubren que un partido competitivo pierde crédito cuando dificulta, dentro y fuera de la organización, la funesta manía de pensar." Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/valencia/20091106/opinion/castracion-mental-20091106.html

sábado, 31 de octubre de 2009

Desmoralización galáctica


"Hay semanas en las que utilizar una metáfora futbolística vale más que mil palabras. No sólo porque también resultan comprensibles y expresivas para los que no son aficionados al fútbol sino porque describen con precisión lo que nos sucede. Nadie hubiera imaginado que el galáctico Real Madrid recibiera cuatro goles del humilde Alcorcón y nadie hubiera imaginado que nuestra clase política estuviera dando el bochornoso espectáculo al que nos está sometiendo un día tras otro.

Si un día creíamos que lo habíamos visto todo, el día siguiente el circo de nuestros políticos nos sorprende con el más difícil todavía. Ni las traiciones de UCD, ni el desencanto de los ochenta, ni siquiera el derrumbe moral de los noventa con los GAL había generado entre la ciudadanía este clima de desmoralización galáctica.

Por enésima vez, habíamos vuelto de vacaciones con la esperanza de que unos y otros hicieran política de verdad. Incluso podía hacer ilusión aquello del otoño caliente porque indica que el gobierno gobierna y la oposición se opone. Pues nada, el gobierno desgobierna y la oposición se descompone. Nunca una oposición política lo había tenido tan fácil para mostrar a la ciudadanía que es posible una alternativa que evite la acelerada quiebra de las actividades económicas, la denuncia de las incoherencias y mentiras en las actividades políticas del gobierno, y la generación de cierto entusiasmo e ilusión para sacar España adelante.

Quizá exista un diabólico asesor que trabaja a tiempo parcial en Moncloa y la calle Génova donde distribuye la media jornada entre la sede de los populares y la Audiencia nacional. Quizá exista una conspiración maquiavélica donde las mismas personas asesoran a unos y otros. Lo cierto es que hay unos personajillos egoístas, ambiciosos y sin sentido de ciudadanía que aceleran la metástasis del cáncer que tienen los partidos y algunas instituciones partitocráticamente organizadas.

Lo que no hay son tradiciones de participación cívica con capacidad para generar debate en los partidos y espolearlos todos los días para que los personajillos egoístas, ambiciosos y miserables se vayan a su casa. Lo que faltan son tradiciones de participación ciudadana creíble con capacidad para criticar no sólo a determinados políticos, sino a determinados profesionales de la justicia o de cualquier otro ámbito profesional que se consideran dioses intocables.

Es una pena que cuando más necesitamos ejemplaridad y espíritu de equipo, más inalcanzable se nos presenta. Como afirmó Vaclav Havel “mienten quienes afirman que la política es algo sucio. La política es un oficio que requiere hombres genuinamente puros porque al desarrollarlo se pueden ensuciar con especial facilidad”. Hartos de nuestros partidos y de votar tapándonos las narices, con cierta rebeldía nos atrevemos a decir: ¡sobran sinvergüenzas, faltan caballeros!
Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/valencia/20091030/opinion/desmoralizacion-galactica-20091030.html

domingo, 25 de octubre de 2009

Crisis de confianza

"Un sociólogo americano de origen italiano publicó hace unos años un libro sobre la mafia y los orígenes de los sistemas de seguridad privada. En este libro se cuenta la siguiente historia: “Un jefe de la mafia ya retirado contaba que, siendo niño, su padre mafioso le indicó que subiera a un muro, luego le ordenó que saltara con la promesa de que lo sostendría. Al principio se negó pero su padre insistió tanto que finalmente saltó. De inmediato se encontró de bruces en el suelo. Lo que su padre deseaba enseñarle a su hijo se resumía con estas palabras: “debes aprender a desconfiar hasta de tu padre”.”

Un poco fuerte, la anécdota plantea con crudeza el papel de la confianza en la sociedad y en qué medida los padres o la familia nos entrenan para vivir en ella. Se parte del presupuesto moderno de que la sociedad es una jungla con dimensiones globales presidida por una relación que Hobbes calificó como “guerra de todos contra todos”. El estado y las leyes no tienen otra finalidad que establecer la seguridad y la paz para que la guerra no sea total. La metáfora que mejor describe este pacto fundacional es la de un contrato entre individuos particulares.

Aunque han existido otras versiones del contrato, este es el modelo de relaciones sociales para el que se están entrenando nuestros hijos. Y algunos analistas llegan a decir que no se trata de un individualismo cualquiera sino de un individualismo posesivo, basado en el disfrute de posesiones, en el consumo compulsivo y en la reducción de todas las relaciones humanas a envidia, egoísmo y mercado.

Algunos creen que estas son las únicas explicaciones del orden social y dejan la educación en manos de los Leviatanes de turno. Sin embargo, cada vez es mayor el número de ciudadanos que no compartimos esas ideas y estamos dispuestos a educar a sus hijos en lo que Tocqueville llamaba el “arte asociativo”, un arte para el que es más importante el principio de confianza que el principio de sospecha.

Lo estamos comprobando ahora cuando se nos recuerda que la crisis actual es una crisis de confianza. Y lo único que nos sacará de la crisis es la recomposición de la vida social en términos de confianza. Aunque lo están haciendo mal las instituciones financieras porque se han vuelto más despiadadas que nunca, peor lo está haciendo nuestra clase política cuando no hace nada, absolutamente nada, para que recuperar alguna confianza en ellos, en sus partidos y en sus intervenciones públicas.

No les pedimos mucho porque sabemos, sobre todo en otoño, que no podemos pedir peras al olmo. Tan solo queremos que no gobiernen de espaldas a la sociedad civil y no destrocen con su mediocridad, su idiotez y su falta de ejemplo la energía asociativa que aún nos queda. Una energía invisible y poderosa que llamamos capital social." Podéis encontrar el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/alicante/prensa/20091023/opinion/crisis-confianza-20091023.html

viernes, 16 de octubre de 2009

Chivo Expiatorio

"Hace unos años un profesor comenzó la clase advirtiendo que había un presupuesto básico para entender el derecho civil: la existencia del infierno. Quienes dudaran de su existencia nunca entenderían la complejidad de los pleitos civiles. En aquellos años de incipiente democracia nadie se imaginaba que estos conceptos teológicos serían tan importantes para entender las prácticas profesionales.

Algo parecido sucede con el concepto de chivo expiatorio que, hasta donde yo sé, ha desaparecido de los manuales de alfabetización política. Si el significado del infierno era fundamental para entender el derecho civil, la teoría y la práctica política no se entenderían sin el concepto de chivo expiatorio.

Algunos lo están utilizando para describir y analizar la situación del PP en la comunidad valenciana, como si la historia de la izquierda y el nacionalismo valenciano no estuviera llena de chivos expiatorios. Cuando nuestros representantes quieren moverse en el terreno de lo políticamente correcto se precipitan en la ignorancia. No estoy pidiendo que hagan cursos de antropología teológica, tan sólo que no desprecien las tradiciones humanistas. Las horas de pádel, gimnasio o de máster en inglés no pueden sustituir la formación básica que necesita un político. Sin pedir que lean en latín o griego a nuestros clásicos, no estaría de más que se acercaran a la antropología de Rene Girard.

No es un delantero del Olympique o un defensa del Inter, es un antropólogo que ha exigido recuperar categorías centrales de la teología política, entre ellas la de chivo expiatorio. Por muy discutible que sean sus propuestas no deberían ser ignoradas o despreciadas. Para él, el orden social debe ser interpretado en términos de violencia y sacralidad. Quienes no han estudiado en profundidad la violencia humana y no conocen el papel de lo sagrado en la historia se perderán con facilidad en este mundo global y complejo.

El milagro de la convivencia dentro y fuera de las sociedades (o de los partidos), se explica por la existencia de chivos expiatorios, sin ellos no podríamos canalizar la violencia. La energía natural de la lucha se proyecta en alguien al que se convierte en culpable, con independencia de su inocencia. Lo que de verdad une no es el amor sino el odio compartido. El chivo expiatorio aparece como la personificación del mal, en él cargamos todas nuestras culpas y por eso lo lanzamos fuera del grupo. Su sacrificio facilita nuestra supervivencia. Incluso es capaz de unir a quienes antes eran contrarios. Lo que antes era guerra y violencia se transforma en paz y rito sagrado, es una víctima sacrificial.

De ello no sólo han dado buena cuenta las teorías de Marx, Nietzsche o Freud sino las prácticas de todos los ministros de interior, si se han tomado en serio su trabajo. " Podéis encontrar el artículo completo, a partir de ahora los viernes, en http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20091016/opinion/chivo-expiatorio-20091016.html

viernes, 2 de octubre de 2009

La otra corazonada

"El lema con el que ha competido Madrid tiene tal fuerza simbólica que conviene recuperarlo para superar el desánimo de la sociedad española. Ha resultado asombroso comprobar cómo se han movilizado todas las fuerzas sociales y políticas para apoyar la candidatura olímpica de Madrid con una única consigna Tengo una corazonada. Nadie tenía certeza de nada pero todos estábamos movilizados en la misma dirección, nos disponíamos a trabajar juntos, incluso queríamos remar todos en la misma dirección.

La movilización no ha nacido de ninguna certeza sino de un pre-sentimiento o corazonada. Los expertos en ciencia política no usan este concepto porque está más cerca de las emociones que de las razones, es más propio de la sofística que de la dialéctica, impide cualquier cálculo racional y sitúa la política en los pantanos de la incertidumbre. Sin embargo, no tienen más remedio que acudir a él para explicar por qué los pueblos pueden salir de las crisis cuando practican la concordia, cuando sienten juntos y cuando miran juntos en la misma dirección.

El paraguas simbólico de la corazonada ha conseguido que se movilicen en la misma dirección personas con ideas distintas y hasta opuestas, de partidos diferentes y hasta enfrentados, de tradiciones divergentes y hasta contradictorias. La corazonada ha tenido un efecto terapéutico dentro de la vida española porque hemos llegado a imaginarnos todos en el mismo barco, incluso formando parte de una misma nación.

No sólo ha conseguido que el alcalde de la ciudad y la presidenta de la Comunidad se movilicen por una misma causa sino que el presidente del gobierno y el líder de la oposición remen en la misma dirección, incluso que tengan conciencia de que se encuentran en la misma patera. Si esto lo hicieran más a menudo no echaríamos tanto de menos los Pactos de la Moncloa con los que superamos la crisis de los ochenta ni el consenso de la transición que hizo posible el consenso constitucional. ¡Eso sí que fueron corazonadas!

Eran tiempos en los que estábamos gobernados por agentes sociales y políticos con mayores competencias y capacidades. Y no me refiero únicamente a la generosidad de personas que dejaron sus carreras profesionales y se dedicaron con entusiasmo a la política. Me refiero al nivel intelectual, la capacitación técnica y la cualificación profesional con la que mantenían sus corazonadas. La transición y el consenso constitucional han pasado a la historia de todos los manuales de ciencia política occidental porque fueron corazonadas fundadas en el mérito, el esfuerzo, el sacrificio, la abnegación y la altura de miras.

Aunque fuera en inglés, cualquier programa de Educación para la Ciudadanía debería tener un primer capítulo dedicado a la fenomenología de las corazonadas o de cómo las gentes son capaces de trabajar razonablemente juntas. Y debería empezar siempre con textos de Unamuno y de Ortega para que nuestros alumnos descubran el analfabetismo cultural al que han sido condenados al privarles del latín y el griego. Una privación que les impide entender lo que Ortega llamaba el origen deportivo del estado, en unos tiempos donde todo parece tener un origen artificial, administrativo y comercial.

Nuestros alumnos también podrían adquirir una décima competencia para la que no les preparan los pedagogos. Aquella que los capacita para distinguir dos tipos de corazonadas, unas que se fundan en la física y otras que se fundan en la magia. Tendrían que empezar leyendo aquel artículo que Ortega dedicaba a Maura el 19 de diciembre de 1925, en el que distinguía claramente entre la física y la magia.

Quienes fundan sus corazonadas en la magia no echan de menos las fuerzas físicas. Como escribe Ortega, hay visitantes de la Meca que se aferran a explicaciones mágicas y creen que el sepulcro de Mahoma está suspendido en el aire sin estar sostenido por nada. Por el contrario, quienes fundan sus corazonadas en la física saben que toda realidad quieta o móvil, siempre es el resultado de unas fuerzas determinadas.

Aplicado a la vida pública, muchos creen que nuestras instituciones son el resultado de la magia publicitaria porque no necesitan ninguna fuerza física para mantenerse en pie. Como si el progreso de los pueblos dependiera de políticos que se fían más de la magia publicitaria que de la física laboral. Aunque eran otros tiempos menos democráticos, Ortega no se cansaría de repetir que necesitamos fuerzas de concordia que gobiernen y no gobiernos de fuerza sin concordia." Podéis encontrar el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20091004/valenciana/otra-corazonada-20091004.html

domingo, 27 de septiembre de 2009

Lecciones de Política en Benidorm

"El ayuntamiento de Benidorm ha colocado de nuevo a la Comunidad Valenciana en las primeras páginas de la agenda política nacional. Aunque no haya muchas razones para presumir de este protagonismo, cuando está relacionado con el transfuguismo y la corrupción, deberíamos aprovecharlo para empezar el curso con algunas lecciones de ética política.

El hecho de que un concejal que ha sido elegido en las listas de un partido lo abandone voluntariamente, rompa la disciplina de voto y facilite una mayoría diferente o alternativa, es algo que forma parte del juego democrático. Con pacto anti-transfuguismo o sin él, nuestro sistema permite este tipo de juegos y nos sitúa ante una interesante paradoja. Sin un partido político no es posible acceder a un escaño, pero los partidos políticos no son los titulares de la confianza que los electores han depositado en los políticos incluidos en las listas.

Nuestra jurisprudencia nos recuerda dos cosas: primera, que los partidos son mediaciones necesarias para elegir a los representantes, segunda, que los partidos no son suficientes, es decir, que la confianza del cuerpo electoral no está depositada en los partidos sino en los representantes de los ciudadanos. Un sistema con listas abiertas puede fortalecer esta confianza directa entre representantes y electores, aunque puede debilitar la gobernabilidad y estabilidad institucional.

Hasta ahora, el pacto antitransfuguismo que se firmó el 7 de Julio de 1998, siendo Rajoy Ministro de Administraciones públicas y que fortalecieron otros ministros socialistas como Jordi Sevilla, ha sido una útil herramienta en manos de los partidos para el beneficio de los electores. El porcentaje de casos ha sido mínimo (no llega al 1% de cargos) y la gobernabilidad institucional se ha mantenido porque los firmantes son conscientes de que los tránsfugas perjudican la credibilidad de los partidos, la estabilidad de las instituciones y lo que el pacto llama: fundamentos del sistema democrático.

Además de esta lección sobre los fundamentos, hay otra sobre las formas. No está bien que los partidos conviertan la ética y la moral en un arma arrojadiza tachando siempre de inmoral al contrincante. Es irresponsable e indigno movilizar unas masas frente a otras para despertar los más bajos instintos cuando ningún partido puede proponerse como ejemplo de transparencia democrática, credibilidad cívica y juego limpio. Quien se acuerda de militantes y simpatizantes para generar algaradas quizá sea porque trata a los cargos, militantes y simpatizantes no sólo como ovejas sino también como borregos.

Otra lección no menos importante está relacionada con las tradiciones políticas y la metamorfosis que se está produciendo en los cuadros del socialismo español. Un socialismo que comenzó siendo utópico, dialéctico y científico se ha transformado en un socialismo emocional. ¿Se imaginan ustedes la sorpresa de Pablo Iglesias o Miguel de Unamuno ante las argumentaciones de Leire Pajín cuando su madre y el resto de concejales de Benidorm visitaron la ejecutiva, antes de que se dieran de baja y urdieran la maniobra? Cuesta trabajo creer que no haya ningún militante socialista que se avergüence de una maniobra que avala las famosa tesis de Mark Twain quien afirmó: los políticos son la única clase delictiva por naturaleza.

En este nuevo socialismo lo importante no son las corrientes de opinión, la discrepancia en las ideas o el enfrentamiento entre bandos. Estamos asistiendo a un socialismo sentimental donde los bandos han sido sustituidos por las bandas y la famosa utopía racional que alimentó al socialismo liberal del felipismo ha sido laminada por el socialismo emocional. En Blanquerías ya se van enterando y los bandos de lermistas, asuncionistas o ciscaristas han sido sustituidos por las consignas que facilita la banda que ahora gobierna en Ferraz.

Si se tratara de una situación coyuntural o la reacción de una banda reprimida del socialismo liberal, los militantes podrían dormir tranquilos. Como está demostrando el presidente del gobierno y todo su equipo, el socialismo emocional tiene voluntad de permanencia y es la nueva tradición emergente. Un socialismo que no se atiene a los datos científicos, tampoco al humanismo utópico, y menos aún al pluralismo razonable del socialismo liberal.

Al fundarse en emociones, este socialismo es simplificador, divide a los ciudadanos en ricos y pobres, católicos y no católicos, nacionalistas y no nacionalistas, republicanos y monárquicos…¡como si el oficio de político no exigiera más ética y menos sofística! Un socialismo cortoplacista y fisiológico donde las nuevas generaciones harán lo que les pide cuerpo y sustituirán la utopía socialista por el proyecto Gran Simio. Un socialismo poco ejemplarizante, donde los líderes prefieren flotar en la corriente antes que hundirse en el peso de los principios." Podéis encontrar el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20090927/valenciana/lecciones-politica-20090927.html

viernes, 18 de septiembre de 2009

Cinco condiciones para un pacto educativo

"Hace unos años un compañero me comentó que tenía la fórmula mágica para conseguir un verdadero pacto por la educación. Me dijo que sólo se conseguirá cuando los redactores no sólo representen la pluralidad real de la sociedad española sino que estén encerrados y sin comer hasta que nos lo entreguen.

Aunque la respuesta tenía sus dosis de cinismo y crueldad, si los redactores del Libro Blanco que sentó las bases de la LOGSE se hubieran reunido con los responsables de educación de otras tradiciones sociales, pedagógicas o políticas, y no les hubieran dado de comer a todos hasta que hubieran ofrecido un proyecto consensuado, entonces nos estaríamos saliendo de los informes PISA y lideraríamos la Champions de la Educación.

Nuestra educación ha ido por otros derroteros y los herederos del constructivismo de las cajas rojas (LOGSE) no están dispuestos a dejarse aconsejar o corregir por nadie, y menos aún por unos liberales o conservadores dispuestos a meter el dedo en el ojo y exigir cuentas. Y para muestra la supresión manu militari por el primer gobierno de Zapatero en abril de 2004 de la Ley Orgánica de Calidad de Educación que el PP consensuó con otros grupos políticos en el año 2002. ¿Qué autoridad tienen para pedir un pacto quienes han despreciado otras tradiciones pedagógicas que no sean las suyas propias?

Aunque no se han encerrado aún, los responsables educativos han empezado a plantear su necesidad. Desde el pasado 27 de Mayo, fecha en la que el ministro Gabilondo compareció en el Senado para informar sobre su política educativa, el pacto marca la agenda educativa de nuestro país. Como las cosas de palacio van despacio, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha dejado el pacto a un lado y ha puesto encima de la mesa la necesidad de cambiar la ley para considerar al profesor como autoridad pública.

Esta medida, que se encontraba en el decreto de convivencia escolar de la Generalidad Valenciana, señala una prioridad importante para un pacto educativo serio: el profesorado. Toda reforma que no tenga a los profesores como principio y fundamento está condenada al fracaso. Pero ojo, en el profesor como profesional con vocación e ilusión para transmitir conocimientos, compartir la vida con sus alumnos y resistir la televisiva invasión de la barbarie, la zafiedad y el mal gusto. Partiendo de aquí habría cinco condiciones para un pacto educativo serio:

Cumplir las leyes en un único sistema educativo. Una condición absolutamente revolucionaria porque aún está por ver que se apliquen las normas que motivaron la creación del bachillerato como etapa de maduración. En ninguna ley se dice que una disciplina para la maduración como la Filosofía se estudie por autores y en todas las autonomías se ha suprimido la Historia de la filosofía. Mientras haya 17 sistemas educativos que separen la universidad y la enseñanza profesional de la enseñanza media, todo pacto será puro maquillaje.

Tener visión de Estado, y no sólo para que se incremente la inversión global sino para que se pueda estudiar en la misma lengua, con un mínimo programa y con unas condiciones estructurales comunes. Mientras se defienda la movilidad de los alumnos y se impida u obstaculice la movilidad de profesores destrozando los cuerpos nacionales de todos los niveles, el pacto será papel mojado.

Profesionalizar la gestión, administración y dirección de centros para que los profesores no tengamos que dedicar nuestro tiempo a rellenar impresos y hacer papeles. De esta forma podremos dedicarnos a la revolucionaria tarea de preparar, dar y evaluar clases.

Confiar en la iniciativa social y la libertad de educación. Los poderes públicos no son los titulares del derecho a la educación, garantizan su ejercicio en lo referente a escolarización pero no pueden impedir, dificultar u obstaculizar la libertad de los padres. Es hora de pensar las instituciones educativas en términos familiares, empresariales y cooperativos.

Incentivar la excelencia desde el acceso a los oficios de maestro y profesor. En la actualidad, los alumnos con mejores expedientes y con mayor vocación se quedan fuera de la profesión. La infantilización pedagógica de algunos masters para la capacitación del profesorado y la sindicalización en el acceso, promoción y organización docente están en la raíz de la desmotivación y el desencanto.

Aunque podemos plantear alguna más, son suficientes para comprobar las dificultades de un pacto tomado en serio. Como recordó algún portavoz al ministro Gabilondo en su comparecencia, al abrir la caja de Pandora del pacto no puede permitir que se le escapen las esperanzas que genera. De lo contrario, habrá incumplido su primer mandamiento “Tomarás el pacto educativo en serio”. Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20090920/valenciana/cinco-condiciones-para-pacto-20090920.html

viernes, 11 de septiembre de 2009

Los tiranos del bienestar

"Un grupo de gamberros ha terminado el botellón de unas fiestas amenazando y casi asaltando la comisaría de Pozuelo. Ha saltado la alarma entre políticos, periodistas y una opinión pública cansada de la crisis y de la Gripe A. El desafío a los policías y el asalto de la comisaría han sido los detonantes de la alarma, como si el ocio del alcohol no estuviera, también, detrás del incendio de coches, como si no generase todos los fines de semana incendios de papeleras, destrozo de mobiliario y vandalismo.

Antes de que lleguen las brigadas de limpieza, los espacios públicos donde se ha tolerado el botellón son una muestra de que por mucha ciudadanía que estudien nuestros hijos no dejan de ser animales gregarios. Se les trata como adultos civilizados y se les organiza el sistema educativo haciéndoles creer que ocupamos un lugar central y superior en la evolución de las especies. Es un error pedagógico porque lo humano siempre es una condición.

Los expertos apuntan en la misma dirección: falta autoridad y disciplina en las instancias educativas, faltan alternativas de ocio saludable y, sobre todo, faltan límites claros en las conductas de nuestros hijos. Son informes políticamente correctos donde se tiene miedo a decir con claridad que la autoridad, la disciplina y el buen gusto no son patrimonio de una educación elitista sino de toda educación para la responsabilidad.

Este diagnóstico hace a los padres corresponsables, bien porque han sido permisivos en los estilos de crianza, bien porque no han establecido los límites que la sociedad les exige, o bien por facilitar toda clase de artilugios para que las criaturas los dejen en paz, desde la videoconsola hasta el móvil pasando por la televisión o el Messenger. De hecho, las medidas que han dictado los jueces madrileños no sólo son un toque de atención para los padres sino un castigo para las familias.

Ha llegado el momento de romper una lanza a favor de las familias y denunciar la hipocresía de un sistema social enfermizo, lo que no significa dejar de lado nuestros deberes como padres. Somos sólo una parte de la tribu a la que, también, pertenecen la administración de justicia, los grupos de comunicación, las multinacionales del consumo y los responsables políticos. Entre todos hemos transformado a nuestros hijos en tiranos del bienestar.

¿Cómo vamos a tener autoridad si el parlamento nos ha ninguneado con desprecio llamándonos “progenitores” y tramita una ley donde las adolescentes pueden abortar sin consentimiento paterno? Cuando una clase política legisla de espaldas a la familia y entiende esta institución en términos reproductivos y zoológicos, entonces no puede esperar que los adolescentes tengan hábitos sociales porque han sido entrenados para el ensimismamiento. La tiranía de nuestros hijos se limita con la conciliación, sin ella fallará siempre la educación.

¿Cómo vamos a tener autoridad si el ocio está basado en el consumo? Casi todos los espacios públicos de ocio están relacionados con el consumo obsesivo. La cultura de la satisfacción inmediata, el entretenimiento continuo y la fiesta permanente forman parte de una economía cortoplacista que no busca el bien-ser sino el bien-estar. Los hábitos de consumo compulsivo facilitan a los adolescentes una tribu a su medida. El botellón es un ritual nocturno y sacrificial que requiere la alteración de los cuerpos. Si, además, el colocón exime de responsabilidades entonces la civilización retrocede a la barbarie.

¿Cómo vamos a tener autoridad si las series y programas de televisión ridiculizan las normas de la vida familiar? El día que se analice el impacto cultural que están teniendo algunas series y programas de televisión comprobaremos que se ha banalizado la responsabilidad, se ha ridiculizado la estabilidad afectiva del matrimonio, se han despreciado las agencias socializadoras tradicionales y se ha popularizado el mal gusto. Cuando el insulto, la calumnia y la mentira son el mejor camino para el dinero fácil, el éxito y la popularidad, entonces todo está preparado para la tiranía.

Por último, ¿cómo vamos a tener autoridad si la administración de justicia trata a los jóvenes como adolescentes? El retraso de la madurez ha ocasionado un alargamiento de la adolescencia y por eso no nos puede sorprender que jóvenes de veinte años se comporten como adolescentes de trece. Nos han construido un sistema de justicia juvenil que en lugar de responsabilizar a los adolescentes los infantiliza. Muchos adolescentes conocen la ley mejor que sus padres y se han preparado para ejercer como tiranos, quizá porque vienen demasiado tiempo oyendo la frase del alcalde Pacheco cuando dijo: la justicia en España es un cachondeo." Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/alicante/20090913/valenciana/tiranos-bienestar-20090913.html

sábado, 5 de septiembre de 2009

Ruiz Giménez, el último democristiano

Queridos amigos, empezamos esta nueva temporada recordando una figura importante de la vida social, política y religiosa de la España del pasado siglo. Nos unía el trabajo en la Comisión Justicia y Paz de la que él fue primer presidente, y la colaboración con el MIIC (Movimiento Internacional de Intelectuales Católicos). Aunque no pudo hacer el prólogo, ya desde mi invitación en Salamanca se comprometió a presentar uno de mis primeros libros: Responsabilidad bajo palabra. Desafíos éticos para una democracia joven (Edim, Valencia, 1995). Así lo hizo en el Instituto Social Obrero de Valencia el 16 de Enero de 1996. Este artículo va en su memoria y agradecimiento:

"Hace unos días, el 28 de Agosto de 2009, falleció en Madrid Joaquín Ruiz-Giménez, recordado en casi toda la prensa como el primer Defensor del Pueblo de la democracia, como Presidente del Comité Español de Unicef y como fundador de Cuadernos para el Diálogo, una revista en la que fueron apareciendo casi clandestinamente los primeros borradores de nuestra Constitución. Estos son los datos que han difundido las agencias de comunicación sin hacer ninguna referencia a su sincera vocación política, a la profundidad de sus convicciones de propagandista católico junto a Ángel Herrera Oria y los esfuerzos que realizó para reformar las enseñanzas medias cuando fue Ministro de Educación desde el verano de 1951 hasta finales del duro invierno del 56.

En esta etapa de reformador educativo tuvo que poner a prueba las habilidades diplomáticas que adquirió como embajador de España ante la Santa Sede los años anteriores, los conocimientos de derecho político y administrativo en el sistema jurídico nacido de la victoria de Franco en el 1939 y su fidelidad a la Iglesia católica. A diferencia de otros momentos de su trayectoria vital, estos primeros años como Ministro de Educación fueron complicados porque se las tuvo que ver con unos obispos españoles en los que, como ahora, no había unidad en la estrategia de actuación ante las autoridades educativas.

En concreto, Ruiz-Giménez puso a prueba sus habilidades negociadoras con Don Marcelino Olaechea, un combativo salesiano que por entonces era arzobispo de Valencia y que estuvo dispuesto a luchar no sólo por la enseñanza que se realizaba en los colegios religiosos, sino por la independencia de la Iglesia respecto al Estado… ¡y en aquellos tiempos! Quienes tengan la oportunidad de leer la correspondencia entre ambos podrán descubrir que las relaciones entre los colegios de iniciativa religiosa y los colegios de iniciativa ministerial eran más complejas de lo que afirman hoy los expertos en historia de la educación cuando simplifican entre público/privado, laico/religioso, estatal/liberal.

Gracias al profesor José Manuel Alfonso Sánchez disponemos de la correspondencia entre Don Marcelino, Ruiz-Giménez y el por entonces primado de España D. Enrique Pla y Deniel. Un libro que nos presenta a un joven Ruiz-Giménez que consiguió investir como doctor Honoris Causa a Franco en el mismo día por las dos universidades de Salamanca, en Derecho canónico por la “ponti” y en Derecho político por la “civil”. Un libro imprescindible para conocer la intrahistoria de una reforma de las Enseñanzas Medias que marcaría el principio del fin en una compleja carrera ministerial de la que aún sabemos poco.

La biografía de Ruiz Giménez es uno de los testimonios más elocuentes de que las relaciones entre la Iglesia católica y el franquismo son más complejas de lo que pretenden algunos (malos) historiadores que las califican de “perfecta armonía”. La connivencia no sólo fue conflictiva sino que hubo momentos en los que fue muy conflictiva. Esa es una de las razones que explican la imposibilidad de que la democracia cristiana emergiera con las posibilidades electorales que tenía en otros países como Italia o Alemania.

La Federación de partidos liderada por Ruiz Giménez que concurrió a las elecciones de 1977 y no obtuvo ni un solo diputado ha sido la prueba más evidente de que en aquellos años el régimen electoral, los partidos políticos, la iglesia católica y la sociedad española no estaban preparados para un lúcido catolicismo de hombres libres con voluntad de servicio público, con altura de miras y con firme determinación en la defensa de los Derechos Humanos.

En aquél momento se produjo una diáspora importante no sólo entre los políticos democristianos, sino entre los votantes democristianos que venían de aquella Izquierda Democrática de Ruiz Giménez en la que parecía posible una reforma socio-política sin demagogias, sin partidismo y sin caciquismo. Y lo que es más importante, un horizonte de expectativas políticas edificado desde la reconciliación, la capacitación administrativa y la libertad en el juicio profesional. Esto fue lo que le convirtió en el primer Defensor del Pueblo pero lo que también hizo de él “el último democristiano”.

Sin el esfuerzo que realizaron personas como él (desde fuera, desde dentro o en los márgenes del régimen) no hubiera sido posible aprobar una Constitución que se llamó del consenso. Esfuerzos de personas que no eran excluidas o marginadas de la vida pública por ser católicas o protestantes, que no eran de partido sino de diálogo y de equipos. “Hombres de conjuntos” como gustaba llamarse Ruiz-Giménez. Estas son las figuras con las que habría que contar para que cualquier programa de Educación para la Ciudadanía sea, también, de Educación para la Libertad." Podéis ver el arículo completo en: http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20090906/valenciana/ruiz-gimenez-ultimo-democristiano-20090906.html

viernes, 31 de julio de 2009

Ponga un campamento en su vida

"En su estudio del alma humana, la psicología de todas las épocas siempre ha pretendido realizar descripciones con las que explicar las acciones y clasificar a los seres humanos según sus pasiones, actitudes o disposiciones. Esta intención explicativa se ha incrementado con el tiempo y los psicólogos se han convertido en profesionales con capacidad para medir, interpretar y clasificar cualquier tipo de conductas. Algún día estudiarán en profundidad el papel que los campamentos de verano desempeñan en el imaginario de la vida familiar.

Aunque el Instituto Valenciano de la Juventud oferte anualmente más de 5000 plazas en albergues, colonias o centros extranjeros, el número de niños, adolescentes y jóvenes que aprovechan el verano para salir de campamentos triplica la oferta oficial. Las parroquias, colegios y organizaciones sociales realizan una oferta tan amplia que casi la mitad de las familias de la Comunidad Valenciana están afectadas, directa o indirectamente, por los campamentos de verano. Digo que están afectadas porque un campamento transforma radicalmente la vida familiar, de tal modo que la Psicología de la educación y el desarrollo deberían plantearse cómo analizar en profundidad los seis tipos de padres que nos podemos encontrar.

Hay un primer tipo de padres que podemos llamar románticos porque están convencidos del valor educativo de la naturaleza. Los campamentos son casi la única ocasión que tienen sus hijos para acercarse a la naturaleza y disfrutar de ella. Acostumbrados a jornadas urbanas maratonianas donde todo es ruido, contaminación y aparente civilización, el campamento es una ocasión privilegiada para escuchar el canto de los pájaros y grillos, percibir el frescor de las acequias y conocer todo tipo de fauna salvaje. Son padres que se admiran hasta la extenuación y afirman : ¡no había ni cobertura!”

Los cínicos son un tipo especial de padres que han anhelado este momento durante todo el año. Han esperado la quincena veraniega para programar esa escapada que sólo pueden hacer cuando las criaturitas no están. El campamento de verano les recuerda que el orden familiar es un pequeño infierno soportable porque disponen de esos pequeños momentos de paraíso conyugal. Aunque dejen a los niños con pena y lloren cuando suben al autobús, a los pocos minutos exclaman: “¡por fin solos!”.

Los padres escépticos no creen que el campamento resuelva nada. Consideran que sus hijos van a venir igual de salvajes que cuando fueron, incluso con más ganas de lanzarse al Tuenti, al Messenger, a la Play-station o la Wii que cuando se fueron. Como mucho, habrán añorado la comodidad del colchón, el frigorífico familiar, una ducha que funciona o unas letrinas en condiciones. Una variante de este tipo de padre son los pragmáticos, padres que consideran útil el campamento porque en él aprenden nuevas habilidades instrumentales y sociales, es decir, se enfrentan a situaciones donde tienen que “buscarse la vida”.

Los nostálgicos son un quinto tipo de padres que se manifiesta de manera especial el día que llamamos “día de padres”. Ese día los padres comprueban que los campamentos de ahora no son como los de antes. Antes casi se dormía en el suelo, se hacían duras marchas con las irrompibles Chiruca, se aprendía a utilizar la brújula y las únicas instalaciones existentes eran rústicas y artesanales construcciones autofabricadas con hilo de pita. Ahora no sólo se llevan esterillas sino ultraligeros sacos de plumas, con calzado y equipamiento Gore-tex donde las coordenadas de encuentro se establecen con GPS. Para colmo, por si la vida no fuera por sí misma una actividad de riesgo, aprovechan el campamento para hacer “deportes de riesgo” que llaman “puenting” y “rafting”.

Por último, hay un sexto tipo de padres llamados heroicos. Son padres entregados a la causa y colaboran con la vida del grupo durante todo el año. Además de acompañar el proceso de los grupos, están dispuestos a responsabilizarse en la petición de permisos, la administración de cuotas y gestión de la intendencia. Buscan los proveedores más baratos en la elaboración de los menús, sacrifican sus vacaciones, su tiempo y sus ilusiones para que sus hijos se entreguen al descubrimiento de la naturaleza, al conocimiento de sí mismos en situaciones extraordinarias y al reconocimiento del sentido cooperativo de la vida. Sus hijos no entienden por qué sus padres no cobran nada por hacer esto. Algunos no se explican por qué nadie cobra nada por dirigir, gestionar y administrar las actividades. Alguna criatura ingenua, metiéndose donde no la llaman, recuerda que las actividades más valiosas de la vida no tienen precio." Podéis localizar el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/valencia/20090726/valenciana/ponga-campamento-vida-20090726.html

Nuevas funciones del ombligo

"Entre los diferentes usos de la palabra “ombligo”, el diccionario recoge la expresión “mirarse alguien al ombligo” para describir una actitud egocéntrica y autocomplaciente. Ya sé que estos días de playa y piscina estamos más atentos a su significado original como cicatriz redonda que tenemos en medio del vientre. Sin embargo, no deberíamos perder de vista toda la fuerza expresiva del término porque nos puede ayudar a entender problemas tan cotidianos como la crisis económica, la financiación de las autonomías, el famoso Plan E del gobierno o, incluso, la aparente desorientación nuestra clase política.

Hasta ahora, el ombligo desempeñaba una función anatómica, fisiológica, o estética como centro del cuerpo humano. En el yoga, el ombligo es un de los centros básicos de vitalidad y en él se localiza el tercer chakra o círculo de energía. A partir de ahora, puede desempeñar nuevas funciones en nuestro imaginario cultural, social y político. Incluso puede desempeñar un papel central en toda la política del cuerpo de la que tanto han hablado psicoanalistas y antropólogos de nuestros días como Jung o Foucault. Yo prefiero remontarme a Nietzsche y Unamuno porque me parecen más sinceros, anunciaron a finales del siglo XIX una relación entre la ética y la fisiología sin la que sería difícil explicar el funcionamiento de las democracias.

Aunque el profesor Abadía explica el origen de la crisis económica en las hipotecas NINJA, yo prefiero remitirme al ombligo porque los desalmados ingenieros de las finanzas que construyeron las hipotecas basura actuaban movidos por su voracidad financiera, su ambición y su egoísmo. Se miraron tanto al ombligo que terminaron perdiendo la vista, perdieron la capacidad de medir las distancias y su miopía autista la padecemos todos.

Cualquier duda sobre esta centralidad explicativa del ombligo se disipa después de comprobar la estrategia con la que el gobierno central ha resuelto la financiación autonómica. Primero porque el diputado Puigcercós presumió que su ombligo lleva grabada la cifra de 3.855 millones de Euros. Segundo porque el gobierno socialista ha demostrado que sabe centrarse en sí mismo y mantener nutridos los ombligos de sus votantes. Y tercero porque ha conseguido que las autonomías donde gobiernan los populares se centren en su propio ombligo.

El hecho de que Mariano Rajoy permita que cada Comunidad Autónoma donde gobiernan negocie por su cuenta, es una muestra de que los populares no sólo tienen cierta crisis de liderazgo sino cierta crisis de ideas y valores. Cuando Zapatero ha negociado sin luz, sin taquígrafos y sin vergüenza un sistema de financiación mirando en su propio ombligo, los ciudadanos esperaban que alguien levantara la vista y dejara de mirarse en su propio ombligo. Los ciudadanos esperábamos que alguien tuviera altura de miras y dejara de mirarse al ombligo, que alguien diera la espalda al egoísmo autonómico y mantuviera el horizonte de igualdad, solidaridad y generosidad que animó la Constitución del 78.

Aunque la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid salgan ganando en este reparto autonómico desigual, sus líderes tendrán problemas para ir con la cabeza bien alta en el resto de España. Serán recibidos como gentes sin capacidad de mirar más allá de su ombligo, como líderes prisioneros de su propia ambición y egoísmo.

El presidente Zapatero ha realizado una pérfida jugada maestra no sólo porque satisface los ombligos de los socialistas catalanes y andaluces sino porque ha dejado a la oposición ensimismada y mirándose al ombligo. Con ello ha conseguido que esta fecunda cicatriz se convierta en el órgano central de la financiación autonómica, de la administración financiera de los gobiernos y de la dirección política de los partidos.

Por si faltaba poco, el ombligo no sólo describe una política de nacionalismo tribal, cegador y desmoralizante, simboliza el autismo de una clase política incapaz de tener aquello que se le pide a cualquier organización humana de calidad: misión, visión y valores. También es el símbolo de una política cortoplacista donde los ideales y la ilusión que los ciudadanos han depositado en sus representantes se subastan por un plato de lentejas.

Los ciudadanos tampoco queremos que nuestros políticos se olviden de su ombligo, no queremos que descuiden un centro de energía tan importante. Con estos calores no queremos que vayan erguidos mirando al sol y se les estropee la vista. Nos gustaría que aprendieran a levantar la mirada sin detenerse demasiado en la cartera, con la secreta esperanza de que algún día el ombligo deje un hueco a la cabeza, y al corazón."Poéis localizar el artículo completo en "http://www.lasprovincias.es/valencia/20090719/valenciana/nuevas-funciones-ombligo-20090719.html

viernes, 10 de julio de 2009

Democracia Morbosa













"Esta semana, los políticos de la Comunidad Valenciana han batido el record de todas las portadas. Empezamos con los trajes de Camps y terminamos con las anchoas de Rita. Entre medias, algunos socialistas valencianos movilizan a sus huestes más incendiarias, se echan al monte y se frotan las manos porque no se habla de las mentiras del 11M, la crisis económica, la crisis de la justicia, el desgobierno autonómico, el desconcierto educativo, la desvertebración sanitaria, la bancarrota de la seguridad social, la politización del ahorro, la inmigración, el agua o de la desmoralización cívica.

Aunque parezca fácil interpretar estos hechos y atribuir este alto nivel de verborrea a la temperatura o las rebajas, éstas últimas no describen sólo una temporada comercial donde los bienes de consumo reducen sus precios. Las rebajas afectan también al nivel argumentativo del debate público y la capacidad de entusiasmar o ilusionar a los ciudadanos. Cuando esto sucede, se incrementa una fractura entre gobernados y gobernantes en la que nunca gana la justicia sino los leguleyos, los sofistas y los profesionales de la mentira.

Esto lo acaba de decir Benedicto XVI en la encíclica que también se ha hecho pública esta semana y lo deberían saber todos los que acceden a un cargo público. Hay rebajas en la ética democrática cuando la relación entre verdad y justicia se rompe, cuando a los gobernados se les exigen unas responsabilidades de las que se auto-eximen los gobernantes, cuando las leyes se utilizan para mantener los privilegios de poderosos y no para garantizar los derechos de todos. Sobre todo, cuando la opinión pública se instrumentaliza para desprestigiar y juzgar sin piedad a quienes desconocen de qué se tienen que defender.

Quienes se instalan en las rebajas de los argumentos y se olvidan de buscar la verdad porque prefieren las coyunturales mayorías parlamentarias, no deberían extrañarse de que la justicia les dé la espalda en los espacios públicos de ciudadanía. Esto es algo que deberían tener en cuenta los cargos públicos de todos los colores si queremos promover -incluso entre fiscales, jueces y periodistas- una cultura cívica de la responsabilidad, de la rendición de cuentas y de la transparencia administrativa. No se nos puede decir a quienes nos dedicamos a la docencia o la investigación que somos teóricos, que la verdad de la ciencia tiene que estar separada de las mayorías parlamentarias, que una cosa es la teoría política y otra la práctica parlamentaria.

Así piensan los teóricos de cierto liberalismo que se amparan en las primeras páginas de la Teoría de la Justicia de John Rawls cuando afirmaba en 1971 lo siguiente: “la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento”. Desde entonces, políticos de todos los pelajes se acogen a esta separación instrumental cuyo representante más emblemático fue Pilatos cuando, al juzgar a Jesús, se lavó las manos y preguntó “…¿Y qué es la verdad?” (Jn, 18,38).

Se llega así a una democracia de rebajas, que no es sólo una democracia enferma sino enfermiza, es decir, causante de enfermedades en todos los órdenes sociales. Ortega y Gasset dedicó en 1917 un artículo para describir esta democracia, la llamó “morbosa” y distinguía entre un orden democrático de plebeyos y un orden democrático de señores.

Aunque no esté muy de moda este lenguaje, el primer tipo de orden sólo busca la nivelación de los privilegios, está basado en el resentimiento porque pretende “legitimar lo que hay de desigualdad en todos los hombres”. Es un orden de bajeza moral en el que no hay lugar para el discernimiento entre lo que es un reconocimiento o donación, un privilegio o conquista y un derecho. Un orden gestionado por abogadetes “resentidos” como los que en tiempos revolucionarios hostigaron a los pueblos hacia la revolución. Un orden donde las carboneras no deberían soñar con llegar a ser marquesas porque después de la Revolución “vamos a ser todos carboneros”.

El orden democrático de señores no es el orden de privilegios o prebendas anterior al estado de derecho. Ortega se refiere a un orden democrático que podríamos llamar “de señorío”, propio de ciudadanos de a pie, de gentes sencillas y del pueblo que tienen la condición de “señor”. El hombre de pueblo no se desprecia a sí mismo y aunque se sepa diferente no muerde su pecho con el venenoso resentimiento. Un orden que no dilapida el talento, la sensibilidad, la delicadeza y la altura cordial. Cuando este falta nos domina una ciudadanía de bárbaros y plebeyos." POdéis ver el artículo completo en
http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20090712/valenciana/democracia-morbosa-20090712.html

domingo, 5 de julio de 2009

Vicios privados, virtudes públicas

"Hay etapas de la moral pública de los pueblos en las que resulta necesario reflexionar sobre la relación entre moral privada y moral pública. Son tiempos grises en la vida cotidiana donde las gentes andan desanimadas y desmoralizadas porque no encuentran en sus representantes sociales, políticos o culturales el liderazgo que necesitan para confiar en los asuntos públicos. Son tiempos en los que siempre vienen a la memoria aquellas páginas de Bernard Mandeville que llevaban por título La Fábula de las abejas y que se hicieron famosas por el subtítulo: Vicios privados y virtudes públicas.

Este moralista inglés de origen holandés recordaba al final de su obra que los vicios privados, manejados diestramente por un hábil político, pueden trocarse en beneficios públicos. Aunque la fórmula ya estaba presente en la ética de los pensadores griegos y latinos, Mandeville encontró a principios del siglo XVIII una exitosa paradoja de moral pública con la que Adam Smith y los economistas clásicos organizaron la economía pública.

Estos economistas no eran técnicos en matemáticas, álgebra y estadística. Tampoco eran expertos en Excel o alguno de los programas de simulación matemática con los que trabajan en las actuales escuelas de economía. Su pericia y arte no estaba en el conocimiento matemático sino en el conocimiento moral, es decir, en la reflexión que ofrecían sobre el funcionamiento de los sentimientos morales. No creían mucho en las especulaciones abstractas, se fiaban de la experiencia y de cierto sentido común. No evitaban la ironía, la sátira, la historia o las metáforas en sus narraciones y por ello algunos bibliotecarios actuales catalogarían estos libros en la Historia de la literatura y no en la Teoría económica.

Estos economistas estaban convencidos de que hay una relación directa entre la moral personal de los ciudadanos y la moral pública de los pueblos. Frente a los teóricos más constructivistas que establecen una clara frontera entre moral pública y moral privada, estos moralistas siempre nos recuerdan la continuidad de las dos morales y por eso algunas de las preguntas más complicadas y más trabajadas en todos los masters, postgrados y doctorados de economía moderna son “¿A quién le compraría usted un coche de segunda mano?”, “¿Elegiría como alcalde a quien no ha gestionado nunca bien una casa, una finca o una empresa?”

Además de habilidades matemáticas, técnicas administrativas y legislación financiera, el éxito de las escuelas de negocio se mide por la capacidad que los alumnos tienen para responder a preguntas de esa naturaleza. La respuesta más habitual que encontramos hoy en los manuales de ciencia política procede del mundo del Derecho y se establece claramente la distinción entre “moral pública” y “moral privada”.

La primera se confunde con la moral positiva y se confía en las leyes para evitar la corrupción, la mala gestión y la ausencia de cualquier tipo de control moral. En estos casos, los políticos que hacen las leyes y los técnicos que las aplican corren el peligro de identificar “moral pública” con “moral política”, como si todos los bienes, espacios y tiempos públicos de los ciudadanos tuvieran que estar tipificados por los políticos y los funcionarios.

La segunda se confunde con la psicología individual, así el mundo de las virtudes o vicios se convierte en un mundo arbitrario, subjetivo e irracional sobre el que no cabe ningún tipo de argumentación social o pública. Por eso es normal en el mundo de lo políticamente correcto que las conductas poco virtuosas sean descritas en términos de patología psiquiátrica o emocional para generar cierta compasión social. Un mundo donde la falta intencionada de transparencia, diligencia y virtud es descrita en términos de irregularidad contable o falta administrativa.

Lo malo no es que se haya roto esta continuidad que las gentes de buena voluntad comprueban sin haber estudiado demasiado. Lo realmente grave es que la clase política, la administración pública, la cultura económica y los medios de comunicación mantienen esta separación dejando el terreno del bien común en manos del normativismo leguleyo y del emotivismo psicológico.

En este sentido, el uso de fondos públicos para fines privados, el cobro de comisiones privadas en concursos públicos, y la gestión partidista de las cajas de ahorro públicas son pequeños ejemplos para comprobar que las inmoralidades manifiestas son catalogadas, lamentablemente, como irregularidades contables o trastornos emocionales. Una sociedad indiferente ante los vicios privados no debería sorprenderse si sus instituciones políticas y financieras no dan ejemplo de virtudes públicas." Artículo completo en http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20090705/valenciana/vicios-privados-virtudes-publicas-20090705.html

viernes, 26 de junio de 2009

Argumentos para proteger la maternidad

"Esta semana han aprobado las Cortes Valencianas el proyecto de Ley de Protección de la Maternidad. Como podrán comprobar los ciudadanos que conservan los programas de los respectivos partidos políticos, esta ley no estaba en el programa de ningún partido y su origen se encuentra en una iniciativa popular que cuando llegó a las Cortes se integró en un anteproyecto que, parece ser, ya preparaba el gobierno valenciano. Sin duda alguna se trata de una iniciativa revolucionaria por varias razones.

En primer lugar por su carácter contracultural. Una ley que en su exposición de motivos quiere garantizar el derecho a la vida desde el primer momento de la concepción apunta en la dirección contraria a la cultura dominante. El imaginario cultural que en forma de papilla informativa nos dosifican los medios de comunicación está consolidando una cultura de los derechos sin responsabilidades, de los individuos sin tradiciones y de las convenciones sin convicciones. Se trata de una cultura donde la vida se plantea en términos instrumentales de propiedad individual, usufructo y duración.

La ley quiere proteger la vida apoyando de forma incondicional a la madre como portadora y transmisora de la vida. Más allá de las distinciones entre calidad y cantidad de vida propia de una cultura liberal e individualista, la relación entre maternidad y transmisión de la vida nos sitúa ante una cultura alternativa, revolucionaria y subversiva. Nos sitúa ante una cultura de responsabilidades compartidas en la transmisión, cuidado y promoción de la vida como regalo, ofrenda y donación.

En segundo lugar por la debilidad de su argumentación parlamentaria. Los cronistas parlamentarios del futuro tendrán ocasión de comprobar la pobreza de las argumentaciones parlamentarias de nuestros representantes. La izquierda parlamentaria se ha convertido en la abanderada más radical del individualismo moral. Las diputadas socialistas y republicanas no se atreven a defender la vida como algo más que un derecho individual, se han instalado en la revolución cultural de los nuevos derechos y no saben ir más allá de los propios intereses, de los propios derechos y de los propios cuerpos.

Resulta ridículo decir que la ley es ideológica e inmoral, como si los diputados de izquierda tuvieran el monopolio de la verdad epistemológica y gestionaran el pedigree de la moral pública correcta. Aunque no hayan leído a Max Weber, Karl Manheim, Adam Schaft o incluso Lenin, nuestra izquierda parlamentaria se cree portadora de la ciencia, la verdad, la claridad y las luces. En una democracia liberal y parlamentaria todos los grupos políticos tienen algo de ideológicos, y por tanto, ninguno tiene el monopolio de la verdad, la ciencia y la moral pública. Aún estamos esperando que la izquierda española y valenciana aprendan las lecciones de los disidentes checos (V. Havel) o soviéticos (A. Solzhenitsyn) para no identificar moral política con moral pública.

En tercer lugar, también es revolucionaria por sus consecuencias jurídicas. Aunque la Constitución Española protege al nasciturus y, por tanto, garantiza en cierta medida el derecho del no nacido, no se contempla la protección de la maternidad. En el espíritu del texto constitucional la maternidad no se ponía en cuestión, como tampoco se ponía en cuestión la paternidad. Se sienta un tímido y acomplejado precedente en el derecho autonómico que no tardarán en replicar otras autonomías. Tímido porque se limita a espabilar a los distintos servicios de la administración autonómica para que se tomen en serio la maternidad, es decir, remuevan los obstáculos que tienen las embarazadas. Y acomplejado porque no se realiza con toda la firmeza moral y axiológica que requiere esta iniciativa.

En este sentido, los populares están pensando más en el fortalecimiento de la sociedad civil y la cultura cívica que en el tejido administrativo e institucional. Es cierto que las competencias autonómicas son limitadas, restringidas a cuestiones educativas, sanitarias o sociales, gestionadas tímidamente por el capítulo dos o cuatro de los presupuestos, es decir, como convenios o conciertos con entidades sociales. ¿Acaso no se puede apoyar la maternidad desde el capítulo uno incentivando una administración autonómica familiarmente responsable? ¿Por qué no aplicar iniciativas estructurales con el propio personal administrativo? ¿Por qué exigir que la sociedad proteja la maternidad si no se está dispuesto a organizar maternalmente la administración autonómica?

Por último, es revolucionario dentro de una acomplejada derecha española que debería aprovechar la crisis de la izquierda europea para promover instituciones públicas donde la protección de la maternidad no sea la excepción si no la regla. " Artículo impreso en http://www.lasprovincias.es/valencia/20090628/valenciana/argumentos-para-proteger-maternidad-20090628.html

viernes, 19 de junio de 2009

La despolitización de las Cajas de Ahorro

"El presidente de Bancaja, José Luis Olivas, ha planteado esta semana la despolitización de las Cajas. Ha sido en el contexto de un curso de verano en Santander donde, junto a otros gestores de cajas y analistas de la situación económica, se ha evaluado el horizonte de cambios que se avecinan en este sector que gestiona más de la mitad del ahorro nacional. Esta despolitización ha sido bien acogida por la opinión pública que está preocupada por el destino de sus ahorros y que, en general, tiene poca memoria de los desaciertos que ha producido la politización de las cajas.

No es muy serio que hablen de la despolitización de las cajas quienes han accedido a ellas en virtud de cuotas políticas. De la misma manera que los anteriores presidentes de Bancaja o la CAM fueron colocados por el PSOE, ahora estos presidentes han sido colocados por el PP. Nadie debería rasgarse las vestiduras porque estos presidentes hayan sido elegidos por un consejo de administración que depende de una asamblea general donde cada vez ha tenido menos peso la entidad fundadora y la ciudadanía en general.

Antes de hacer estas declaraciones sería bueno que los partidos políticos y los sindicatos pidieran perdón a los ciudadanos e hicieran propósito de enmienda. Además, resulta muy curioso que gestores de cajas y representantes políticos próximos al PP promuevan con ingenuidad la despolitización de las cajas. No se han dado cuenta de que los gestores y representantes políticos próximos al resto de grupos políticos con representación parlamentaria (PSOE, IU, ERC, PNV y CiU) están dispuestos a consolidar, reforzar y ganar cuota partidista y explícitamente política en las cajas de ahorro.

El presidente de Bancaja ha querido hacer un juicio más técnico que político. La situación del ahorro español sólo puede salvarse si la miopía egoísta de los partidos y las comunidades autónomas es sustituida por la altura de miras en los asuntos nacionales y comunes. Los partidos y sindicatos deberían reconocer sus responsabilidades en los desaciertos de la gestión del ahorro popular, sobre todo desde que el 2 de Agosto de 1985 se aprobó con premeditación y alevosía veraniega la Ley Orgánica Reguladora de las Cajas de Ahorro (LORCA). Con independencia de las modificaciones que han realizado las correspondientes autonomías -llegando incluso a dotarse de veto para la fusión- , esta ley sentó las bases de una gestión basada en la localización, la territorizalización y la partidizicación del ahorro.

Antes, en 1977, el decreto de Fuentes Quintana homologó la actividad de las cajas a la de los bancos, con ello los gestores no sólo se obligaban a dejar la improvisación y el asistencialismo, sino que se obligaban a trabajar con mentalidad bancaria. Con la LORCA se consolidó un proceso que dejó a la entidad fundadora con una cuota testimonial y simbólica. En lugar de ponerse “al servicio de la economía nacional” como indicaba en la exposición de motivos, las cajas se pusieron al servicio de los partidos y los territorios identificando a las corporaciones municipales como “los representantes electos de los intereses de las colectividades locales”.

Esta ley exigía “configurar sobre nueva planta las formas de gestión colectiva de las cajas”, buscaba una “plena democratización de sus órganos rectores, de forma que en ella puedan expresarse los intereses genuinos de las zonas sobre las que ellas operan”. Después de dos décadas, los partidos se han convertido en los únicos representantes y definidores de los intereses, incluso los únicos capacitados para discriminar entre intereses genuinos y perversos.

En el diagnóstico de la situación actual no deberíamos fijarnos sólo en los balances financieros. Deberíamos fijarnos en los balances políticos y establecer algún tipo de correlación entre indicadores de riesgo y presión de los partidos. Aunque se nos diga que el deterioro de la situación de las cajas tiene su origen en la crisis económica internacional, cualquier ciudadano informado sabe que este deterioro también está causado por la mala gestión de malos políticos. En estos veinte años los partidos han pervertido la cara humana del dinero con la que nacieron las cajas.

La solución no está en la fusión y reducción del número de cajas. Tampoco en el Fondo de Reestructuración que el gobierno tiene preparado. Menos aún en el veto de las autonomías. La solución pasa por una mejor gestión de la memoria social con la que nacieron, una profesionalización de la proximidad social a la que se deben, una disminución del peso orgánico de partidos o sindicatos y, sobre todo, por la sustitución de los comisarios del partido que aún tienen la sartén por el mango. Y, lamentablemente, el mango también. " Podéis encontrar el artículo impreso en http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20090621/valenciana/despolitizacion-cajas-ahorro-20090621.html