"El Ministerio de Educación ha puesto en marcha un programa para desarrollar las nuevas tecnologías bautizado con el nombre Escuela 2.0. Se invita a las autonomías para que financien parte de los gastos con los que se facilita un ordenador portátil a los alumnos de los últimos años de primaria y los primeros de secundaria. Por si los padres no tuviéramos bastantes problemas con la gestión del móvil, los videojuegos, los MP3, los MP4, la PSP, el Messenger y el Tuenti, ahora resulta que el Ministerio pondrá a disposición un portátil para facilitar a nuestros hijos la adquisición de las correspondientes competencias.
El empeño por meter con calzador las nuevas tecnologías podría haber comenzado con pizarras digitales y no con la correspondiente negociación política sobre los créditos finalistas. Una negociación donde el doctor y conseller Font de Mora argumenta que la pantalla de los miniportátiles es nociva para la salud porque provoca miopía. Los defensores del programa no se han tomado en serio las argumentaciones del conseller descalificando sus argumentos, como si estuviera contra las nuevas tecnologías. Les ha hecho gracia esto de la miopía porque se creen que se refería únicamente a un problema de salud ocular.
En realidad, se refería a un problema de salud integral y no sólo ocular porque lo que está en juego es algo más que el uso de un artefacto. No se trata solo de la salud integral de la administración educativa valenciana que se vería obligada a solventar problemas de infraestructura técnica, gestión pedagógica y capacitación didáctica que ella misma no se ha buscado. Las investigaciones realizadas sobre la implantación caótica de estos artefactos muestran que no facilitan la lectura reposada, la reflexión serena, la capacidad de síntesis y el buen juicio. Útiles para informar, inútiles para juzgar.
No es fácil resistir a estos caramelos envenenados por políticas de imagen donde cualquier día la ventanita de Windows destrona el frágil crucifijo del aula y anuncia la aplicación directa del catecismo laicista, fruto de un paquete informático con la marca Navidad 2.0, en versión ZP."
Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/20091218/opinion/navidad-20091218.html
El empeño por meter con calzador las nuevas tecnologías podría haber comenzado con pizarras digitales y no con la correspondiente negociación política sobre los créditos finalistas. Una negociación donde el doctor y conseller Font de Mora argumenta que la pantalla de los miniportátiles es nociva para la salud porque provoca miopía. Los defensores del programa no se han tomado en serio las argumentaciones del conseller descalificando sus argumentos, como si estuviera contra las nuevas tecnologías. Les ha hecho gracia esto de la miopía porque se creen que se refería únicamente a un problema de salud ocular.
En realidad, se refería a un problema de salud integral y no sólo ocular porque lo que está en juego es algo más que el uso de un artefacto. No se trata solo de la salud integral de la administración educativa valenciana que se vería obligada a solventar problemas de infraestructura técnica, gestión pedagógica y capacitación didáctica que ella misma no se ha buscado. Las investigaciones realizadas sobre la implantación caótica de estos artefactos muestran que no facilitan la lectura reposada, la reflexión serena, la capacidad de síntesis y el buen juicio. Útiles para informar, inútiles para juzgar.
No es fácil resistir a estos caramelos envenenados por políticas de imagen donde cualquier día la ventanita de Windows destrona el frágil crucifijo del aula y anuncia la aplicación directa del catecismo laicista, fruto de un paquete informático con la marca Navidad 2.0, en versión ZP."
Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/20091218/opinion/navidad-20091218.html




















