domingo, 30 de diciembre de 2018

La Europa Digital

"Cuando faltan pocas horas para comenzar el nuevo año, tenemos tres posibilidades de organizar nuestra memoria. Retrospectiva, si el balance se focaliza en lo ya sucedido, respectiva si nos centramos en lo que está sucediendo y prospectiva si anticipamos lo que probablemente sucederá. Elijo esta última y recuerdo que en plena primavera tendremos elecciones europeas. No serán unas elecciones rutinarias porque los diferentes partidos trabajan con nuevas coordenadas ideológicas. Entre la revisión del atlantismo a la que nos fuerza el Brexit y la carrera por el liderazgo mundial en los procesos de digitalización a la que nos obliga Macron, hay un conjunto de retos de los que nuestros partidos nacionales están hablando poco.

De la misma forma que la aparición de Podemos condicionó el discurso socialdemócrata, ahora la aparición de Vox condicionará el discurso de los populares. Ahora bien, de la misma forma que los socialdemócratas europeos han tenido que poner a prueba su confianza en los mimbres rawlsianos de la democracia liberal, ahora los populares tendrán que poner a prueba su confianza en el humanismo cristiano que templó la avaricia de una mecánica economía de mercado. El debate está servido y no ha hecho más que comenzar porque el patriotismo liberal está dispuesto a recoger a socialdemócratas y democristianos desencantados. Unos y otros tendrán que hacer frente a un debilitamiento del constitucionalismo liberal que obligará a reconstruir el inestable equilibrio que siempre hubo entre patriotismo y cosmopolitismo.

Además de esta Europa de las libertades políticas tendremos que plantearnos el desafío de la Europa de los consumidores. Aunque esta no sea, exactamente hablando, la Europa del Euro, si es la Europa más popularizada y vulgar que conocemos porque avala nuestros presupuestos, controla nuestras inversiones, tutela nuestros ahorros y, lo que es más grave, hipoteca nuestra soberanía nacional. Es una Europa financiera y monetariamente identificada con interventores vigilantes, expertos en tablas de Excell y amnésicos funcionarios que confunden el modelo de “economía social de mercado” con la simple “Europa del bienestar”.

Junto de la Europa de las libertades y los consumidores, hay una Europa de los valores comunes que está siendo cuestionada por los nuevos populismos. Los líderes europeos  tendrán que preparar mecanismos de intervención, prevención y alerta rápida para aislar a miembros de la Unión que atenten contra estos valores comunes. Así sucedió cuando se modificó el artículo de 7 del Tratado de Amsterdan con el Tratado de Niza donde se reformularon las competencias de control de la Comisión ante las derivas autoritarias de algunos países de la Unión. Y no será nada fácil si nos anclamos en el individualismo liberal o el nacionalismo tribal cuando proyectamos la nueva Europa digital." Podéis ver el artículo completo en: 

domingo, 23 de diciembre de 2018

Robotizar el trabajo

"La robotización es un proceso imparable. Aún no sabemos hasta donde llegará porque hay ámbitos de la vida como la salud, la educación, la investigación, el arte o incluso la vida parlamentaria, que se resisten a la robotización. ¡Con lo fácil que sería dejar la vida parlamentaria en manos de máquinas programadas con inteligencia artificial y no en manos de parlamentarios que no sólo se desentienden de los programas sino, a veces, de la vida inteligente! Pues bien, esta semana ha sido especialmente importante porque en nuestra ciudad se han producido dos acontecimientos que nos han permitido analizar este proceso cultural imparable.

Comenzamos con la presentación de un libro que reclama la desconexión. Ahora que desde la sociedad de la información se nos exige diseñar estrategias de inteligencia artificial, de robotización de los procesos y familiarización con los dispositivos móviles, resulta que viene un experto en comunicación y nos recuerda la importancia del “ayuno” digital. No satisfecho con esta invitación para dejarnos unas horitas sin guasap, resulta que promueve algo que los terapeutas están empezando a recomendar: la “dieta digital”. El profesor Isidro Catela nos recordó el pasado lunes la necesidad de familiarizarnos con nuevos procesos patológicos relacionados con la sociedad digital, a saber, los hikikomoris (persona aislada de la sociedad pero digitalmente conectada), la nomofobia (síndrome por la pérdida del dispositivo móvil) o el “estrés digital” (angustia que genera la espera de información).

Los educadores asistieron atónitos a las palabras de este profesor porque comprobaron que sus hijos y alumnos ya necesitan visitar al terapeuta digital porque están tan enganchados que parecen abducidos por el demiurgo de la nube. Esta nueva adicción parece importar poco a los responsables de grandes empresas de la economía digital. Tres días más tarde, analizamos en la Fundación Étnor este modelo de economía como un proceso de “robotización” porque la digitalización también está transformando los procesos productivos y las relaciones laborales. El director de fabricación de Ford, Dionisio Campos; el director de Innovadores by Inndux y la directora general de Industria, Empar Martínez, mantuvieron un animado coloquio donde analizaron el impacto de la robotización en los procesos industriales, en la formación de los nuevos empleados y en mundo de las nuevas relaciones laborales.

Unas relaciones laborales que cambiarán radicalmente en el futuro porque la robotización no sólo distribuirá o asignará procesos, funciones o puestos de trabajo, sino que sustituirá a muchos trabajadores. A su vez, exigirá nuevos empleados más versátiles, flexibles y mejor adaptados al entorno digital. Quizá más vulnerables porque el tiempo del proletariado laboral ha sido sustituido por el precariado digital." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/robotizar-trabajo-20181223001856-ntvo.html

domingo, 16 de diciembre de 2018

Reconquista

"Durante las últimas dos semanas se ha producido un cambio de coordenadas en el discurso político. El resultado de las elecciones en Andalucía no solo ha pillado con el paso cambiado al estado mayor de los partidos constitucionalistas, sino que ha colocado en “modo pánico” a fuerzas republicanas, antimonárquicas y pancatalanistas. El “efecto VOX” no ha hecho más que comenzar y eso lo saben bien todos los agentes políticos: desde los banqueros que ahora sí prestan dinero a las agrupaciones del partido que antes vivían en la miseria, hasta algunos cargos públicos municipales y autonómicos que ya recogen las camisetas. Un cambio que puede estar asociado a un término que utilizó Francisco Serrano la noche del 2 de diciembre, cuando se confirmó que VOX conseguía 12 diputados. Este líder no sólo dijo claramente “vamos a propiciar un cambio político”, sino que utilizó el término “reconquista” para describir el giro que se producía en la política española.

Aunque Felipe González no se sorprendió y comentó que con estos datos nos parecíamos a Europa, donde también hay partidos explícitamente de derechas, el “efecto VOX” no se explica solo por la reacción que estos partidos han tenido contra la inmigración desrregulada, la Europa de los funcionarios sin valores o la mercantilización de vínculos y relaciones. Hay factores comunes, pero también los hay diferenciadores, como la posibilidad de utilizar el término “reconquista” para vertebrar culturalmente algo más que un simple calentamiento mitinero. Mientras que el resto de partidos se habían instalado en la frivolidad de lo políticamente correcto y habían excluido cualquier reconstrucción de la conciencia histórica que no se situara entre los rifi-rafes de la manoseada Ley de memoria histórica, el efecto VOX abre nuevos horizontes culturales. La conciencia cívica deja de estar dominada por el resentimiento y se abre a nuevas interpretaciones.

Junto a la mala prensa que puede tener el término en algunos ambientes de progresía amnésica, con el término “reconquista” puede vertebrarse un atractivo relato. Y no sólo político, sino cultural, caracterizado por la pérdida de complejos al plantear el problema de la conciencia histórica de los españoles. Los que querían aplicar la neuropolítica a las campañas electorales ya han encontrado lo que buscaban: emociones, ilusiones, sacrificios y expectativas. Cuando otras fuerzas políticas tienen problemas para movilizar electores que luchen por algún céntimo del crecimiento económico en el PIB, la épica de VOX  recuerda que hay ciudadanos que dan su vida por la patria, o la “matria” en términos de Unamuno. Un término discutible pero de utilidad para renovar creencias, convicciones y propuestas con las que hacer frente a la cursi impugnación de España que hacen quienes la sustituyen por “país”, “estado” o “territorio”." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/reconquista-20181216002611-ntvo.html

domingo, 9 de diciembre de 2018

Constitución escrita y vivida

"Estos días de conmemoración constitucional han coincidido con el balance de las elecciones andaluzas. Aunque se ha planteado el problema de la legitimidad constitucional de algunos partidos por el hecho de que “Vox” haya puesto en cuestión el estado de las autonomías y “Podemos”, “Compromis” y otros partidos cuestionen la monarquía constitucional, resulta difícil establecer una demarcación firme cuando están registrados y nos movemos en el terreno de los programas y las creencias dentro del espacio de deliberación pública. Quienes se atreven a establecer el pedigree de la constitucionalidad deberían ser más cautos, al menos por dos razones. En primer lugar, porque el espíritu con el que se redactó la letra garantizaba un “consenso para el disenso”. En segundo lugar, porque el texto escrito aún no es un texto vivido en plenitud, es decir, aún no forma parte de los hábitos del corazón.

Esto no quiere decir que cada generación tenga que escribir su texto para vivirlo como propio. En ese caso, lo que sería un problema de derecho político se transformaría en un problema de conciencia histórica ya que dependería de cómo midiéramos las generaciones. Por el hecho de que los jóvenes entre 18 y 24 años sean los más reformistas no tenemos que aplicar el “sesgo generacional” para buscar un criterio de reforma. En aquel texto cristalizó y se fraguó una moral cívica y común que se va edificando a trompicones. Aunque algunos analistas aplican al derecho metáforas de la ingeniería y atribuyen al texto “fatiga de materiales”, no se dan cuenta de que los valores constituciones tienen que vivirse, sentirse, compartirse y transformarse en virtud cívica.

El espíritu de aquél texto aún no se ha vivido en plenitud porque aún hay gentes que desconocen su génesis, significado y valor. Sobre todo, las nuevas generaciones desconocen el proceso de reconciliación que había detrás de aquel texto porque no se les ha enseñado en las escuelas, en las organizaciones cívicas o en los partidos. Hubo atisbos de una Ética común que se planteó mal como alternativa no confesional o simple aprendizaje de leyes positivas. Los partidos pensaron que la simple proclamación garantizaba su aplicación. Se pensó que las reglas para al juego político y administrativo educarían por sí mismas y se creyó que al tener una moral política florecería sin regar la virtud cívica. No fue así porque a la construcción circunstancial de un “estado aparato” no le siguió la promoción educativa de un “estado comunidad”.

Para seguir construyendo esta ética común, además de practicarla, no basta sólo referirse al conjunto de los ciudadanos con los términos políticamente correctos de “Estado español”, sino con los de “nación española”. En palabras de Fernando García de Cortázar: “es inadmisible la afirmación de que disponemos de un Estado pero carecemos de una nación”. Podéis ver el artículo completo en https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/constitucion-escrita-vivida-20181209001954-ntvo.html 

domingo, 2 de diciembre de 2018

Despertar para desconectar

"Ni Bankia, ni el Brexit, ni la visita de Xu Ying Pin han sido la noticia de esta semana. Tampoco la hipocresía de las autoridades españolas que con X. Puig, M. Oltra, Ábalos y Sánchez a la cabeza se han negado a facilitar el desembarco del pesquero Loreto en puertos españoles porque electoralmente no les venía bien. Sin duda, la noticia que ha incendiado las redes, se convertirá en viral y arrasará en las conversaciones o tertulias, será el vídeo anual que IKEA lanza por Navidad. Este año lleva por título “Bienvenidos a familiarizados”, una parodia de los juegos televisivos. La escena muestra participantes de varias familias a la mesa, como comensales navideños. Salen de la mesa quienes no aciertan preguntas que plantea el conductor del programa.

La puesta en escena muestra una gran mesa que representa una gran cena de Navidad donde se encuentran varias familias que ponen a prueba sus conocimientos. Más que sus conocimientos, lo que estas familias ponen a prueba es el conocimiento de la comunidad de memoria a la pertenecen, es decir, las experiencias vitales de sus respectivas familias relatadas en encuentros formales e informales que se producen periódica y cíclicamente. No son datos o informaciones que nos proporcionan las redes sino experiencias,  conocimientos, cuentos, relatos y “batallitas de abuelos” que nos proporcionan información valiosa sobre experiencias vividas. Experiencias que constituyen la urdimbre informal de una familia y que alimentan las raíces de un mundo significativo, vivido y valioso.

La cara de triunfadores de quienes conocen lo último de “Instagram” o las redes sociales se transforma en expresión de frustración y fracaso cuando muestran la ignorancia soberana que tienen sobre los estudios de la abuela, la forma en la que se conocieron los padres, las experiencias que marcaron la infancia del abuelo, la música que bailaron sus padres el día de la boda, o por qué el viaje de novios de los padres ya fue a Valencia, mucho antes de las costosas campañas de promoción turística. Los guionistas juegan magistralmente con las emociones para que las nuevas generaciones despierten, desconecten las redes y se conecten a sus familias, es decir, para que descubran experiencias básicas que tejen los vínculos intergeneracionales.

Para descubrir esos vínculos y reconstruirlos en narraciones familiares hay que dejar fuera de la mesa el móvil o desconectar. Sin atención plena a la palabra viva y ronca de los abuelos, no hay conexión al hilo de la vida familiar. Sin desconexión del enjambre digital no es posible una conexión al tupido tejido de la vida familiar. Por eso hay que desconectar para volver a conectar. Por eso, como llevamos diciendo mi buen amigo Isidro Catela y yo, el título de su libro y nuevo principio cartesiano en la era digital es este: “me desconecto, luego existo”. Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/despertar-desconectar-20181202010208-ntvo.html