domingo, 30 de septiembre de 2018

La otra mejilla

"Esta semana, mientras los diferentes partidos se presentaban enfrentados a la opinión pública, la vicepresidenta Oltra pronunciaba una conferencia en la Universidad Católica de Valencia. Si el almuerzo con Casado el pasado fin de semana no resolvía las dudas en las gestoras del PP, los candidatos en el PSPV se dividían entre el “Abalismo” y el “Ximismo”. Incluso los simpatizantes de Podemos y “los comunes” andan divididos entre “Pablistas” y “Montielistas”. Todo un espectáculo de microliderazgos de regional preferente incapaces de ensombrecer al macroliderazgo que Oltra ejerce en la macedonia de tradiciones políticas de Compromis.

Oltra llevaba muchos meses detrás de esta entrada triunfal en la UCV acompañada por el cardenal Cañizares. Sabe el valor que tiene para la sociedad en general, y para los votantes o simpatizantes católicos de su coalición en particular, una imagen de armisticio y reconciliación con la Iglesia. Recordemos que Oltra se enfrentó ácidamente con don Antonio por las críticas que realizó a las leyes que promueven la ideología de género y ella misma exigió a la Conferencia Episcopal que tomara medidas porque este cardenal “se apartaba del Evangelio”. Olvidándose de sus prácticas políticas tradicionales, no sólo apeló a la Conferencia Episcopal el día 20 de mayo de 2016, sino que unos días más tarde, el 1 de junio, apeló a esta instancia porque consideraba que este cardenal generaba “un clima de odio”.

Después de aclarar malentendidos y encuentros discretos de fontanería política, Oltra enfundó el hacha de guerra en la rueda de prensa posterior al consell del 3 de junio de 2016. Desde entonces reconoció en el cardenal un “referente” y arrinconó la discusión a la arena parlamentaria. Comieron juntos y selló las paces. Sin embargo, incrementó la guerra con las entidades católicas que desempeñan funciones socio-educativas, lesionó en público de manera inmisericorde el honor de las terciarias capuchinas, les retiró la gestión de los centros de menores y acentuó la cruzada inquisitorial de Compromis en la Consellería de Educación a lo católico. Clara muestra de una patología laicista de manual.

El relato de la vicepresidenta no estaba completo sin una imagen pacificadora con el Cardenal porque él es un “referente” para los votantes, incluso de Compromis. La segregación y el desprecio a la comunidad católica dentro del sistema socio-educativo y cultural valenciano no se repara con una pragmática y cosmética foto. A la Iglesia le gustaría pasar de la excepcionalidad electorera a la normalidad democrática, de la segregación institucional a la integración cívica, y –sobre todo- de un desprecio visceral implícito a una estimación sincera, tacita y no instrumental. Como muestra inexplicable, pero comprensible, de buena voluntad, Cañizares ha recordado una vieja lección: poner la otra mejilla." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/mejilla-20180930022418-ntvo.html

Los nuevos jóvenes (II). El nuevo individualismo digital, unas cuentas sin cuentos

"Vimos en la entrada anterior que la digitalización está cambiando por completo el modelo de sociedad donde se integran los jóvenes. Las metáforas del tejido y el enjambre no sólo describen una sociedad y una cultura sino una identidad personal y, por tanto, una determinada antropología. Además de señalar la importancia del perfil, la ausencia de intencionalidad o la marcha en la concentración, Han recuerda el carácter contradictorio de la identidad digital. El sujeto es alguien anónimo:

“El homo digitalis es cualquier cosa menos nadie. Él mantiene su identidad privada, aun cuando se presente como parte del enjambre…Se manifiesta de manera anónima pero por lo general tiene un perfil y trabaja incesantemente para optimizarlo. En lugar de ser nadie, es un alguien penetrante, que se expone y solicita la atención…El nadie de los medios de masas no exige para sí ninguna atención. Su identidad privada está disuelta. Se disuelve en la masa. Y en esto consiste también su dicha. No puede ser anónimo porque es un nadie. Ciertamente se presenta con frecuencia de manera anónima, pero no es ningún nadie, sino que es un alguien, a saber, un alguien anónimo.” (En el enjambre, p. 28)
Además, como mundo digital “desmonta lo real y totaliza lo imaginario”, abre un nuevo tiempo para el narcisimo. En lugar de aproximarnos y acercarnos al otro junto a la negatividad de su cuerpo y rostro, al tocarlo en la pantalla con la yema de los dedos, yo dispongo del otro, lo tengo disponible y a la mano. Para Han, el medio digital nos aleja cada vez más del otro. (p. 45)
Siguiendo un trabajo de M. Hardt y A. Negri sobre el concepto de multitud, Han sostiene que la creciente tendencia hacia el egoísmo y la atomización de la sociedad hace que se “encojan” los espacios para la acción común. Con ello, el activismo digital resulta paradójico porque no consigue cuestionar el orden capitalista que lo ha producido. Lo que en la filosofía social del “tejido” se planteaba como “socio”, en el modelo del “enjambre” se ha convertido en “solo”. Lo que caracteriza la actual constitución social no es la masa, la aglomeración o la multitud sino más bien la soledad. En lapidaria expresión Han resume la idea: “Non multitudo, sed solitudo”.
La transformación de la sociedad está siendo tan grande que observamos una decadencia general de lo común y lo comunitario. Según esta interpretación, que podemos calificar como apocalíptica, Han afirma: “Desaparece la solidaridad. La privatización se impone hasta en el alma. La erosión de lo comunitario hace cada vez menos probable una acción común.” (p. 32)
Esta desaparición de lo común se produce por una volatilización del nosotros y el conjunto de mediaciones en el que se concreta. En el enjambre digital se ha producido una desaparición de los filtros, las mediaciones y las representaciones. El lenguaje y la cultura se vuelven superficiales, se hacen vulgares. Algo que ya había señalado Ortega cuando describía al hombre masa y en lo que incide Han al describir el hombre digital. Asistimos a un cambio de paradigma donde al ruido o la soledad le podemos añadir la destrucción del silencio, recurso que para Han es “el medio del espíritu”. (p. 39)
Al describir este nuevo individualismo, Han recuerda que el adjetivo digital no sólo remite al mundo de los números y la contabilidad sino al mundo de los “dedos”. En la era digital todo puede transformarse en dígito, de todo puede haber contabilidad y todo puede ser sustraído de su circunstancia, de su contexto, de su situación y de su historia, como si el afán por contabilizar o digitalizar todo nos situáramos en la pos-historia. En palabras de Han:
“La palabra “digital” se refiere a dedo (digitas) que ante todo cuenta. La cultura digital descansa en los dedos que cuentan. Historia, en cambio, es narración. Ella no cuenta. Contar es una categoría poshistórica. Ni los tweets ni las informaciones se cuentan para dar lugar a una narración.Tampoco la timeline (línea del tiempo) narra ninguna historia de la vida, ninguna biografía. Es aditiva y no narrativa. El hombre digital digita en el sentido de que cuenta y calcula constantemente. Lo digital absolutiza el número y el contar. También los amigos de Facebook son, ante todo, contados. La amistad, por el contrario, es una narración. La época digital totaliza todo lo aditivo, el contar y lo numerable. Incluso las inclinaciones se cuentan en forma de “me gusta”. Lo narrativo pierde importancia considerablemente. Hoy todo se hace numerable, para poder transformarlo en el lenguaje del rendimiento y de la eficiencia. Así, hoy deja de ser todo lo que no puede contarse numéricamente”. (p. 60)
Se cuenta sin poder narrar. Se toma nota de todas las cosas sin conseguir un conocimiento. El dolor, ese sentimiento de umbral en presencia de lo otro, es descrito por Han como “medio del espíritu”. Espíritu es dolor y por eso “La fenomenología del espíritu de Hegel describe una vía dolorosa. En cambio, la fenomenología de lo digital está libre de lo otro dialéctico del espíritu. Es una fenomenología del me gusta”. (p. 80). Podéis ver el artículo completo en: http://entreparentesis.org/nuevos-jovenes2/. 



domingo, 23 de septiembre de 2018

Madres en Otoño


"Por fin tendremos un “otoño caliente”. El aniversario del naufragio del proceso independentista catalán y la ruidosa lectura de las obras completas del presidente del gobierno, se han alineado con los pronósticos del cambio climático y comprobaremos el incremento de las temperaturas. También se incrementan los niveles de ruido y los representantes políticos dejan de tener la mente fría para dedicarse a lo que verdaderamente necesita la sociedad. Además de mejores empleos e instituciones más justas, los pueblos y ciudades de España están biológica y biográficamente envejecidos: sin niños, sin jóvenes, sin madres, sin ilusiones.

En el balance que hagamos de estas cuatro décadas de Constitución, no podemos presumir de políticas natalistas, ilusionantes y ejemplarizantes para las futuras generaciones. Ha sido una política de luces cortas donde la natalidad, la maternidad y los ideales han sido sacrificados en el altar administrativo de lo políticamente correcto. Por eso han tenido que surgir desde la propia sociedad civil instituciones que ayuden a la clase política a mirar la luna y dejar de fijarse en el dedo. Son rendijas utópicas que apuntan en la dirección de la vida de los otros y no de la vida propia, como pequeños oasis ninguneados en los presupuestos públicos municipales, autonómicos o estatales.

Una de las instituciones que ha tomado esta bandera de las luces largas es Redmadre. Sus responsables han aprovechado la llegada del otoño para hacer un balance de sus actuaciones y recordar públicamente que necesitamos tomarnos más en serio la maternidad. No solo porque a las políticas de apoyo, promoción y reconocimiento de la maternidad “ni están ni se las espera”, sino porque el problema no está sólo en el apoyo material que las madres necesitan sino en abandono emocional, familiar y social en el que se encuentran. Casi el 60% tienen menos de 30 años, son extranjeras y no tienen apoyo de su pareja o entorno. Durante diez años, más de 18.000 embarazadas y madres vulnerables han pedido una ayuda que no era solo material. Lo más grave es que el derecho laboral, que regula contrataciones en empleadores públicos y privados, no se ha caracterizado por incentivar o reconocer la natalidad.

Son muy pocos los empleadores que buscan perfiles laborales de inteligencia maternal, es decir, de jóvenes embarazadas, de madres jóvenes o de mujeres dispuestas a realizar una carrera profesional que armonice trabajo y crianza. En lugar de atender al tipo de valores, destrezas y competencias profesionales que desarrolla una madre, el encefalograma plano de los gestores se fija solo en el tiempo físico de baja laboral, de sustitución y de ineficiencia sistémica que genera una embarazada. Esperando sustituirla en la próxima digitalización, sólo se fijan en lo que técnica y funcionalmente llaman “puesto de trabajo”." Podéis ver el artículo completo en: .https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/madres-otono-20180923003330-ntvo.html

domingo, 16 de septiembre de 2018

Aunque es de noche


"Los universitarios que estos días llegan a las aulas están sorprendidos por el protagonismo que tienen las tesis y los másteres en la vida política. Por eso, los primeros minutos de este apasionante comienzo de curso tenemos que dedicarlos a precisar la información sobre los másteres, las tesis, y los procedimientos que regulan la vida académica. Después de las informaciones que aparecen sobre algunos másteres y doctorados, cuesta trabajo convencer a los alumnos de que la vida académica está llena de esfuerzos y sacrificios cuyo gratificante resultado final es la publicación de un artículo original en una revista, la defensa de un trabajo de investigación o la defensa una tesis doctoral.

Recordar en clase que esta cultura del esfuerzo y del sacrificio es la médula espinal de la vida universitaria no es fácil. Es una tarea contracultural. Sobre todo, cuando es relativamente fácil el acceso a un puesto universitario, cuando la media para obtener una beca es ridícula (apenas aprobado), cuando los servicios se organizan para facilitar la llegada y el aterrizaje epidérmico de los nuevos estudiantes, y en general, cuando la vida social, política y cultural entroniza la frivolidad, el egoísmo, la mezquindad, el enriquecimiento rápido y la obtención del poder a cualquier precio. Por muy obvio que pueda resultar, el primer día de clase los estudiantes deberían hacer memoria de que están aprovechándose de recursos que a sus padres (y abuelos) les han costado “sangre, sudor y lágrimas”. En pocas décadas, el sistema educativo español en general y el universitario en particular, ha cambiado radicalmente, situándose entre los mejores del mundo. Basta conocer la evolución de las universidades europeas y americanas para comprobar cómo hemos mejorado visiblemente en infraestructura y recursos.

Esta transformación educativa, de la que no son conscientes nuestros alumnos, no ha venido acompañada de una reflexión cultural necesaria porque desde los medios de comunicación, las instituciones públicas y la clase política se ha desatendido la dimensión interna, formativa y espiritual de los jóvenes. Ha sido una transformación visiblemente utilitarista y mecánica, orientada por la empleabilidad precipitada, la rentabilidad de los estudios o carreras y el abandono de cualquier patriotismo básico o constitucional.

No deberíamos olvidar esta dimensión espiritual del estudio, la cultura y la educación, como nos recordaron hace unas horas las nuevas doctoras de la UIMP, Teresa Rodrigo y Ainhoa Arteta. Esta última terminó su discurso de investidura prestando su voz de soprano a San Juan de la Cruz. Con un poema que describe la necesidad seguir animando, un año más, a nuestros alumnos, a pesar de la tormentosa oscuridad política, educativa y cultural. El primer verso que daba título al poema reza así: “Aunque es de noche”. Podéis ver el artículo completo en;
https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/noche-20180916235109-ntvo.html

domingo, 9 de septiembre de 2018

La trampa de la memoria histórica


"Hace unos años, el profesor Diego Gracia publicó una biografía del maestro Laín Entralgo. Llevaba por título “Voluntad de comprensión” y en ella describe la voluntad de reconciliación, integración y concordia que presidió la vida de Laín. En uno de los capítulos iniciales narra el impacto que supuso para él y sus compañeros universitarios asistir a un juicio sumarísimo y posterior fusilamiento en el otoño de 1936. Junto a Dionisio Ridruejo, Antonio Tovar, Gonzalo Torrente Ballester y otros intelectuales que formaron la “generación del 36” habían decidido luchar contra los desmanes políticos  de la república colaborando con el departamento de propaganda del entonces General Franco.

Aquella experiencia fue determinante en su futuro profesional e intelectual porque se plantearon la posibilidad de construir una España integradora donde tuvieran cabida quienes piensan de forma de diferente. Esa voluntad de integración de quienes no estaban en su bando fue tan importante en sus vidas que este grupo de intelectuales fue rompiendo progresivamente con el régimen de Franco y el propio régimen no sólo les fue dando la espalda o los fue marginando, sino que los llegó a perseguir y encarcelar. Fueron determinantes las revueltas estudiantiles del 56 tras las cuales no sólo cesaron al Ministro de Educación Joaquín Ruíz Jiménez sino al propio Laín que también fue cesado como rector de la Universidad.

Cuenta el profesor Gracia que con el cese de Ruíz Jiménez y la caída en desgracia de los que entonces eran intelectuales falangistas heterodoxos se iniciaba el “espíritu de la transición”. Y lo detalla en un momento en el que también aparecieron en escena un grupo de marxistas revolucionarios que adaptaron sus estrategias políticas a la coyuntura política. La biografía detalla con precisión cómo Laín, Ridruejo y sus compañeros fueron tachados de falangistas “liberales” y se produjo una aproximación cultural interesante entre los planteamientos demócrata-cristianos de unos y el marxismo de otros. Luego vendrían el Vaticano II, las conversaciones de Gredos y el proyecto cultural de “Cuadernos para el diálogo” y la conversión de aquellos marxistas a la socialdemocracia. También publicaría Laín dos libros claves para entender la transición y que deberían ser libros de cabecera de quienes aspiren en nuestro país a ser diputados: “A qué llamamos España” y “Teoría y realidad del otro”.

Si las huestes de Casado y Rivera hubieran leído estos trabajos, es probable que no hubieran caído en la pérfida trampa que les han tendido desde la izquierda amnésica. En lugar de promover una memoria sanadora, con la reforma de la ley de la memoria histórica para sacar los restos de Franco, esta izquierda nos entretiene con una tumba trampa que alimenta el resentimiento y convierte la memoria histórica en una traumatizante memoria vengativa." Podéis ver el artículo completo en LAS PROVINCIAS, 9 de septiembre de 2018.