jueves, 27 de junio de 2013

Educación anticipa las rebajas


"La decisión de paralizar el decreto de reforma del sistema de becas que proponía el ministro de Educación marca el inicio de las rebajas. Este año no serán las grandes superficies o los grandes almacenes sino el propio Ministro de Educación quien, por la presión de numerosos sectores sociales, se ha visto forzado a paralizar el decreto que transformaba el sistema de becas y exigía obtener una calificación de 6,5 para las becas del bachillerato y un 6 para las becas en la universidad.

Cualquiera de las lecturas que despierta la paralización, está relacionada con la anticipación de las rebajas. En primer lugar, las rebajas ideológicas del propio partido porque parece que no hay criterios firmes ni ideas claras entre los diferentes consejeros de educación del PP. El hecho de que el portavoz parlamentario del PP haya tenido que intervenir y terciar es una muestra de que hay rebajas en la disciplina organizativa y la coordinación autonómica.

En segundo lugar rebajas en las convicciones porque si un dirigente político está convencido de una propuesta y la hace pública, debe intentar llevarla hasta el final. Las propuestas deben articularse bien, pensarse de manera coherente y comunicarse mejor. Las becas forman parte de un sistema de justicia distributiva complejo que se conjuga mal con los titulares de prensa. La diferencia entre los niveles educativos, las situaciones familiares y los perfiles personales exigen más prudencia en los cálculos que titulares rompedores.

En tercer lugar expresa ciertas paradojas del neorreformismo. No sabemos si esta reforma de becas estaba generada por los ajustes económicos o los equilibrios presupuestarios. Tampoco si es fruto de ciertas convicciones postmorales de líderes políticos que, instalados en lo que Lipovetsky llamó El crepúsculo del deber, promueven éticas indoloras sin obligación ni sanción. Esto lo debería saber una opinión pública históricamente amnésica que plantea la organización del bienestar como subsidio universal sin condiciones desprovisto de cualquier responsabilidad personal.

Las becas forman parte de un sistema educativo de responsabilidad bidireccional donde la contribución confiada de la comunidad debe ser correspondida con la contribución personal responsable. Una corresponsabilidad que no es sólo estatal o administrativa sino individual, comunitaria e histórica. Corresponsabilidad olvidada que reclama nuevas formas de organizar los servicios públicos para que los ciudadanos no se escandalicen cuando se les exijan responsabilidades, ni lamenten el final de servicios públicos de barra libre."  Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 28 de junio de 2013.

jueves, 20 de junio de 2013

Rodillo en política educativa

"Es habitual utilizar la imagen del rodillo para describir la fuerza con la que una mayoría refrenda una decisión. Aplicada al espacio público educativo, la mayoría de las fuerzas politicas, numerosas entidades sociales y gran parte de los medios de comunicación están empeñados en asociar la metáfora del rodillo con las mayorías parlamentarias del PP. Sin embargo, quienes tengan un mínimo de memoria y reconstruyan la política educativa de las últimas décadas comprobarán que, el verdadero rodillo aplicado ha sido el del PSOE.

En contra de los propios datos históricos, se ha instalado en la sociedad el principio de que solo la izquierda está legitimada para legislar en cuestiones educativas, culturales y sociales. El problema no es sólo la instalación de este falso principio, sino la facilidad con la que abduce a los no socialistas cuando gestionan la administración. Como si en política social, educativa y cultural no tuvieran cabiba la pluralidad social y el pluralismo constitucional.

No es verdad que en nuestro país se hayan producido cambios de modelo. Han sido ajustes y retoques que deben más a la pericia de los profesores y maestros que a los partidos o sindicatos. Aprobada la Constitución, los primeros intentos de UCD fueron despreciados por el PSOE que elaboró, aprobó e implantó todas y cada una de las leyes educativas que todavía están en vigor. Desde la LOGSE de 1985, a la LODE del 2006, pasando por la LOPEG de 1995, la política educativa española ha sido resultado del rodillo socialista, fueron leyes impuestas, no pactadas y que con pocos retoques siguen vigentes.

Conviene no olvidar las dos legislaturas de Aznar. En la primera no tenía mayoría absoluta: por un lado Esperanza Aguirre se limitó a retocar e insistir en el escandaloso tema de las Humanidades, por otro, el entonces ministro Rajoy se limitó a conceder competencias a las autonomías. En la segunda, la ministra Pilar del Castillo puso en marcha la LOCE en el 2002 y a los pocos días del gobierno de Zapatero se le aplicó el correspondiente rodillo parlamentario.

Aunque el ministro Wert se apodere del rodillo para rectificar el rumbo, la crisis de nuestro sistema educativo exigie un diagnóstico menos utilitario, sea en clave financiera, sindical o partidista. Sería el primer paso para terapias donde el equilibrio entre equidad y calidad no sacrifique la libertad o nuestra responsabilidad." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 21 de Junio de 2013.

Reformismo de alta intensidad

"En la conferencia que el ex-presidente Aznar impartió la semana pasada en el Club Siglo XXI utilizó la expresión “reformismo de alta intensidad”. La utilizó casi al final de su intervención y no debería pasar desapercibida por dos razones. Primero porque aparecía entre el tercero y el quinto compromiso que pedía revitalizar, un apartado amplio entre la reforma de las administraciones y los nuevos compromisos internacionales. Un cuarto compromiso muy genérico y de fuerte calado social en el que situó la economía, el bienestar, la solidaridad, la cohesión, la descentralización, los impuestos y la educación. Fueron unos párrafos donde planteaba cierta inversión del protagonismo político para que recuperar el protagonismo de la sociedad.

En segundo lugar porque señalada que hay varios tipos de reformismo y él se situaba en el de alta intensidad. Una expresión con la que parecía resumir el cuarto compromiso y que podía leerse como un mensaje al gobierno para que evalúe el reformismo que está poniendo en marcha. Aquí es donde se plantea alguno de los problemas hermenéuticos más importantes de las reformas que está poniendo en marcha el gobierno de Rajoy, no por el hecho de la intensidad que tengan las reformas sino por el sentido, valor y horizonte ideológico en el que se sitúan. Sabemos que son reformas para ajustar, reformas para recortar y reformas para cuadrar las cifras de los correspondientes presupuestos. Se dice que son reformas para incentivar el crecimiento, disminuir las cifras de paro e impulsar la economía.

La pregunta por el tipo de reformismo que está impulsando el gobierno no es inocente porque un programa de reformas que se limita a recortar, ajustar y cuadrar las cuentas no sólo es políticamente insuficiente sino éticamente deficiente. El descontento de la sociedad española ante sus políticos, la creciente desafección de los ciudadanos ante sus representantes y la escasa credibilidad que tiene la agenda reformista debería exigir que nos preguntásemos por los valores, los fines y las metas de las reformas.

El cortoplacismo que marcan las cuentas está impidiendo plantear el tema de los cuentos, es decir, la narraciones con las que explicar, razonar, comprender, argumentar y legitimar las decisiones públicas. En cuestiones tan básicas como la vida, la sanidad, la educación, la economía familiar o los servicios sociales no sólo hace falta un proyecto político que organice los medios sino un horizonte ético que jerarquice los fines. El Excel es un programa informático espectacular que permite visualizar los ajustes presupuestarios de un determinado servicio y en un determinado momento, pero no nos dice nada de las ideas, creencias y valores de quienes lo gestionan. Y aquí está el problema, necesitamos más deliberación pública sobre los cuentos con los que se están ajustando las cuentas. Deberíamos hacerlo sin miedo a las ideologías, las utopías, las tradiciones, las creencias o las diferentes narrativas que proporcionan sentido y valor a las iniciativas. Cuando las reformas se hacen sin perspectivas, sin valores o sin horizontes ético-utópicos, el ajuste instrumental de cuentas se convierte en un reformismo cortoplacista que puede garantizar el pan para hoy y hambre para mañana.
Podéis ver el artículo completo en Páginas Digital, 19 de Junio de 2013. cfr. http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=3909&te=&idage=&vap=0&codrel=2446&usm=$$idusuencrip$$


jueves, 13 de junio de 2013

Despropósitos de la selectividad


"La selectividad está tocando a su fin. También llamada Prueba de acceso a la universidad (Pau), este examen tiene los días contados. El nuevo proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que debatirán sus señorías en los próximos días de canícula veraniega introduce como novedad la supresión de esta prueba. El ministro Wert aseguró el pasado martes que esta prueba es el mayor obstáculo existente a la internacionalización de la universidad y resulta una anomalía en el panorama educativo internacional. Se estaba refiriendo a esta prueba como obstáculo para que accedieran a las universidades españolas estudiantes de otros países.

Es momento para hacer balance de una prueba que sintetiza todos los despropósitos del sistema educativo español de las últimas décadas. El primer despropósito está marcado por el mal diseño de unas políticas educativas que separaban tajantemente bachillerato y universidad. La selectividad era un puente que se tendía entre dos orillas, una donde se instruía y alfabetizaba a los alumnos, otra en la que se hacía alta investigación y supuesta docencia de calidad. Este diseño era el primer obstáculo estructural para la calidad porque las dos orillas estaban pensando en sí mismas, una en los porcentajes de éxito para los centros y otra en microparcelas del conocimiento en torres de marfil.

El segundo está marcado por la idea de selección. Con porcentajes de aprobados que rondan el 90%, lo que en realidad se hace es homogeneizar los expedientes cumpliendo una doble función: mediocrizar a los excelentes y excelentizar a los mediocres. Aunque se introdujeron elementos correctores para contar con las calificaciones del bachillerato, la prueba no está diseñada para promover la calidad sino para universalizar la mediocridad.

El tercero está marcado por la idea de madurez que utilizan los coordinadores y evaluadores. La prueba ha pervertido sin piedad todo el sentido del bachillerato ¿Alguien se ha preguntado con qué criterio seleccionan los textos que se comentan, ponderan la media antes de cerrar las actas y transaccionan las calificaciones? ¿Por qué la madurez se mide de manera distinta en unas áreas que en otras? ¿Por qué incumplen la ley poniendo unos autores y no otros? ¿Quién evalúa a los evaluadores? Las pruebas hipotecan todo el bachillerato y restan dignidad a materias formativas pensadas para la única selectividad real: el tortuoso y sorprendente tránsito a la madurez." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 14 de Junio de 2013.

jueves, 6 de junio de 2013

El populismo de la transparencia

"Hace unos días el Congreso tramitó el proyecto de Ley de Transparencia, acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. Con el apoyo mayoritario de los grupos políticos se empezó a discutir un texto importante que tiene como finalidad incrementar y reforzar no sólo la transparencia en el ejercicio de la actividad pública sino garantizar el acceso a la información de todos los ciudadanos y delimitar las consecuencias de los responsables públicos que incumplan las reglas mínimas del buen gobierno.

Teniendo en cuenta los datos que nos siguen ofreciendo los barómetros del CIS, donde los políticos, los partidos y la política siguen siendo uno de los tres problemas que más preocupan a la sociedad española, el proyecto se presenta como automedicación de la propia clase política para mejorar su imagen. La propuesta ha sido muy bien acogida por los ciudadanos, aunque pocos se han parado a pensar las consecuencias de hacer una administración pública totalmente transparente. Una acogida que roza en la ingenuidad cuando creemos que la transparencia es un valor absoluto, como si con la disponibilidad inmediata, incondicional y total de toda la información se consiguiera una democracia de calidad.

El acceso a la información, su disponibilidad y la transparencia son condición necesaria para una democracia de calidad pero no son una condición suficiente. La transparencia no es un valor absoluto porque debe ponderarse con otros como la seguridad, la justicia, la imparcialidad, la solidaridad o, incluso, el pluralismo. ¿Para qué queremos datos e información sin capacidad de juicio y discernimiento? ¿Qué uso se hará de esa información? ¿Para qué la necesitamos si las prisas impiden argumentar, deliberar y compartir razones? La corrupción de nuestra democracia no se repara solo con luces, taquígrafos y transparencia, sino con honestidad, responsabilidad y voluntad de verdad.

Por sí sola, la transparencia no produce regeneración democrática. Hacen falta interpretaciones fiables y creibles; realizadas por políticos, funcionarios y empleados públicos honestos cuyas prácticas generen crédito y confianza entre los ciudadanos. No estamos únicamente ante un problema de datos o información, sino de personas, procesos y valores. No deberíamos conformarnos con una concepción ingenua y populista de la verdad que olvida que en las administraciones públicas las decisiones no las toman máquinas sino vulnerables humanos de carne y hueso. Para rendir cuentas en todos los niveles de la administración también necesitamos honestidad, valor, buen juicio y criterio." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 7 de Junio de 2013.