"La decisión de paralizar el decreto de reforma del sistema de becas que proponía el ministro de Educación marca el inicio de las rebajas. Este año no serán las grandes superficies o los grandes almacenes sino el propio Ministro de Educación quien, por la presión de numerosos sectores sociales, se ha visto forzado a paralizar el decreto que transformaba el sistema de becas y exigía obtener una calificación de 6,5 para las becas del bachillerato y un 6 para las becas en la universidad.
Cualquiera de las lecturas que despierta la paralización, está relacionada con la anticipación de las rebajas. En primer lugar, las rebajas ideológicas del propio partido porque parece que no hay criterios firmes ni ideas claras entre los diferentes consejeros de educación del PP. El hecho de que el portavoz parlamentario del PP haya tenido que intervenir y terciar es una muestra de que hay rebajas en la disciplina organizativa y la coordinación autonómica.
En segundo lugar rebajas en las convicciones porque si un dirigente político está convencido de una propuesta y la hace pública, debe intentar llevarla hasta el final. Las propuestas deben articularse bien, pensarse de manera coherente y comunicarse mejor. Las becas forman parte de un sistema de justicia distributiva complejo que se conjuga mal con los titulares de prensa. La diferencia entre los niveles educativos, las situaciones familiares y los perfiles personales exigen más prudencia en los cálculos que titulares rompedores.
En tercer lugar expresa ciertas paradojas del neorreformismo. No sabemos si esta reforma de becas estaba generada por los ajustes económicos o los equilibrios presupuestarios. Tampoco si es fruto de ciertas convicciones postmorales de líderes políticos que, instalados en lo que Lipovetsky llamó El crepúsculo del deber, promueven éticas indoloras sin obligación ni sanción. Esto lo debería saber una opinión pública históricamente amnésica que plantea la organización del bienestar como subsidio universal sin condiciones desprovisto de cualquier responsabilidad personal.
Las becas forman parte de un sistema educativo de responsabilidad bidireccional donde la contribución confiada de la comunidad debe ser correspondida con la contribución personal responsable. Una corresponsabilidad que no es sólo estatal o administrativa sino individual, comunitaria e histórica. Corresponsabilidad olvidada que reclama nuevas formas de organizar los servicios públicos para que los ciudadanos no se escandalicen cuando se les exijan responsabilidades, ni lamenten el final de servicios públicos de barra libre." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 28 de junio de 2013.




