domingo, 29 de marzo de 2015

De marcas y partidos

"Aunque los resultados de las elecciones andaluzas no sean extrapolables a otras comunidades, los barones autonómicos están sacando sus propias conclusiones. Después de ver los resultados de IU, UPyD y el PP en Andalucía, los cuadros de estas formaciones están utilizando una curiosa expresión en la que deberíamos fijarnos: nuestra “marca” está agotada, la “marca” está desgastada, incluso otras expresiones como nuestra “marca” ya no vende”.

Esta asociación de un partido con una marca comercial es importante desde el punto de vista de la filosofía política porque hoy los jefes de los partidos se abandonan a los asesores de mercadotecnica electoral y terminan convirtiéndose en lo que llaman “líderes”, aunque quizá deberíamos llamar frágiles figuras de porcelana comercial. Se ha visto cuando las bases y militantes del PP denuncian el arriolismo en el que han caído los dirigentes cuando se ponen en manos de las empresas de Pedro Arriola. Se ha comprobado cuando los seguidores de partidos como Podemos calculan milimétricamente la presencia de la marca en medios, los mensajes del envoltorio y, sobre todo, los lemas comerciales con los que hacer seductor el producto. Lo mismo sucede con el resto de partidos, lo vimos en el caso de UPyD, en las jugadas de tiralíneas mediáticos como la realizada por Pedro Sánchez para colocar a Ángel Gabilondo y lo estamos viendo en la consolidación de Ciudadanos.

Si planteásemos la vida política en esta clave, la filosofía política debería ser sustituida por la mercadotecnia electoral y las creencias, valores o tradiciones deberían almidonarse arqueológicamente en el baúl de los recuerdos. Hubo una primera transformación hace varias décadas donde la filosofía política fue sustituida por la economía política y todos los sucesores de Schumpeter tenían claro que sin la focalización de las campañas en la ciudadanía económica era imposible una victoria. Ahora asistimos a una segunda transformación en la que arrinconamos los modelos de ciudadanía económica. Con ella, los jefes están obligados a tener muy pocas cosas claras, ni siquiera tienen que plantearse principios, acuden a lugares comunes donde se sitúan el adanismo indoloro, el buenismo incoloro y la insípida corrección política.

Es difícil que la primavera política que llega esté presidida por un verdadero debate de ideas. Sería una pena que los ciudadanos asistiéramos impasibles a un lamentable conflicto de marcas, productos y estrategias mercantiles, como si el reparto de papeles entre los actores de la representación política se tuviera que hacer al margen de los guionistas o el público. Las estrategias de marca son culturalmente necesarias pero éticamente insuficientes. Y no sólo porque los partidos gestionan ocasionalmente votos, sino porque -hasta ahora- parecía que vertebraban tradiciones, creencias y valores." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 29 de marzo de 2015.

martes, 24 de marzo de 2015

La nueva escuela del humanista digital

"Una de las estrategias de innovación educativa más apasionantes procede de la aplicación de todas las novedades digitales en la vida de las aulas. Hasta ahora, la innovación tenía un carácter instrumental porque consistía en utilizar las nuevas tecnologías en todas las prácticas educativas. De las Matemáticas a la Historia pasando por la Literatura o los Idiomas, cada día contamos más recursos para el aprendizaje condicionados por la existencia de tabletas, ordenadores o pizarras digitales. Estos recursos educativos no sólo están transformando la forma de enseñar sino que están generando una figura de profesor que podemos llamar el humanista digital.

En los claustros de profesores de la nueva escuela, el humanista digital es un personaje innovador, que no tiene miedo al cambio y está convencido de las bondades de la cultura digital. Está tan seducido por las nuevas tecnologías que utiliza un lenguaje nuevo con el que sorprende a sus compañeros. No sólo se ha convertido en un técnico en el desarrollo de aplicaciones para unas tabletas que maneja como nadie, sabe qué programas están disponibles y qué programas están protegidos. Descifra algoritmos encriptados, maneja pantallas, conexiones, teclados, códigos, cables, híper-vínculos y las redes de tal forma que tiene una autoridad indiscutible frente al resto de compañeros.

Aunque haya convertido en un personaje fácilmente identificable para promover una escuela innovadora, no todos los compañeros del claustro están convencidos de que este tipo de profesores son verdaderos humanistas. Todavía hay profesores que sospechan de todo lo digital y prefieren hablar de otros tipos de humanistas claramente diferenciados del digital. Por ejemplo, hay una generación de profesores que defienden un humanismo estético, un humanismo utópico o humanismo naturalista. Tiene sentido hablar de un humanismo basado en el conocimiento de los clásicos de la Literatura o el Arte, incluso hablar de un humanismo basado en las propuestas de transformación social y política que surgieron con el Renacimiento y la Ilustración. Hasta puede tener sentido remitirse al naturalismo positivista de Comte o Darwin para reivindicar un humanismo naturalista, pero ¿quiénes serían las referencias del humanismo digital?

En algunos claustros también convive otro perfil de humanistas menos tradicionales y más postmodernos que tampoco quieren ser desplazados o sustituidos en su protagonismo por el humanista digital. Pensemos en las nuevas figuras de profesores humanistas que promueven el humanismo irónico, el humanismo olímpico o el humanismo enciclopédico. Desde hace algunos años hay profesores que dejan todo en manos de la ironía socrática y liberal, docentes dispuestos a no enseñar verdades de ningún tipo sino a enseñar el arte de sospechar o desconfiar de los grandes relatos pedagógicos. Junto a estos humanistas irónicos, el humanista olímpico ha encontrado en la cultura del cuerpo un ideal de vida que transmitir a los alumnos. Junto a ellos, el humanista enciclopédico representa los restos de una visión holística y totalizante de los saberes, dispuesto a mantener vivas las máximas de vida práctica que nos transmitieron Marco Aurelio, Séneca, Cicerón, Luis Vives o Erasmo.

En los cursos de innovación educativa, en los claustros de profesores y en las tertulias docentes, siempre es difícil precisar el perfil del humanista digital. No faltan quienes lo consideran una metamorfosis del humanismo tradicional en la nueva era digital porque siempre analizan sus funciones desde las áreas de conocimiento que dominan. Tampoco faltan quienes lo consideran un friki educativo seducido por todo lo nuevo y sin capacidad para discernir entre los fines y los medios de la práctica educativa.

En todo caso, la potencia con la que la cultura digital está irrumpiendo en nuestras aulas no dejará indiferente a ningún educador. Todos tendremos que posicionarnos de nuevo ante un horizonte educativo que nos está desbordando y todos tendremos que reconstruir el tipo de humanismo que estamos transmitiendo. Algunos ya se han situado a la vanguardia de los procesos educativos y antes de que nos colonicen silenciosamente los bárbaros del río revuelto del post-humanismo han decidido renovar la vida de las aulas con la figura del humanista digital." Podéis localizarlo también en www.entreparentesis.org







domingo, 22 de marzo de 2015

La rockvolución institucional

"En la clausura de la feria que inversores, emprendedores e investigadores de mercados celebraron en Valencia (Forinvest 2015), se dijeron cosas interesantes para nuestros representantes políticos, presentes y futuros. Don Alejandro Font de Mora y Don Serafín Castellano deberían haber exigido que todos los diputados de las Cortes Valencianas y todos los candidatos inscritos en el registro de la Delegación del Gobierno hubieran asistido, con aprovechamiento, a las conferencias de clausura. Aunque la conferencia de Gay de Liébana fue interesante porque recordó la necesidad de invertir en tecnología y atender el envejecimiento como gran factor de riesgo en la economía, la del profesor Salva López fue inolvidable e innovadora. Este último es un profesor de ESADE que ha publicado recientemente un libro que lleva por título Persiguiendo la excelencia y que tiene la especial habilidad de impartir las conferencias utilizando el rock y su guitarra. A él le debemos en la reciente historia del marketing la expresión rockvolución empresarial, una forma de organizar campañas de promoción utilizando las lecciones que podemos extraer del rock en las sociedades contemporáneas.

Aunque aplica sus análisis al mundo de la empresa, sus reflexiones son extrapolables a las organizaciones sociales en general, partidos políticos incluidos. Advirtió a los asistentes que todas las organizaciones se instalan en algún momento en lo que él llama una zona de confort, es decir, tiempos en los que ni maduran, ni aprenden, ni evolucionan. Esta comodidad organizativa obstaculiza la innovación y favorece la desconexión afectiva entre la organización y las personas, entre la empresa y los afectados de su entorno, entre los partidos y sus votantes.

Las organizaciones sociales y políticas deberían prestar atención a lo que sucedió con los músicos de rock. Estos músicos no estaban preocupados por los colores de la guitarra, los protocolos de trabajo en el escenario o la jerarquía de mando. Su éxito no está relacionado con la aplicación de criterios de crematística mercantil a la música. El músico de rock no está preocupado por tener clientes, aplicarles normativas ingenieriles de calidad o leyes municipales que regulan los aforos y la seguridad de los conciertos.

El éxito del rock, como el de otras expresiones culturales, no está en su carácter industrial, mecánico o numérico, está en su capacidad de generar, mantener y gestionar el vínculo emocional de la música con la gente. A los rockeros, a los buenos músicos y a los líderes que persiguen la excelencia no les preocupa tener clientes, sino tener fans. Esta es una lección que no sólo explica la exitosa emergencia de nuevos partidos sino el fracaso de los viejos, instalados en zonas de confort organizativo, empeñados en estrategias mecánicas clientelares con desconexión emocional." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 22 de marzo de 2015.

lunes, 16 de marzo de 2015

Conectar sin comunicar

"Con los ajetreos electorales nuestra atención está focalizada en lo urgente y estamos dejando que se nos pasen cuestiones importantes. Una de ellas ha sido el congreso sobre móviles que se celebró hace unos días en Barcelona. Ocupó un lugar destacado la figura de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, quien impartió dos conferencias. La primera fue formal y estaba dirigida a los altos ejecutivos que visitaban el congreso, la segunda fue informal y se dirigió estuvo dirigida a personas seleccionadas por su compañía que se habían inscrito previamente.


En esta segunda conferencia transmitió una serie de mensajes interesantes que no sólo nos pueden ayudar a entender a nuestros propios hijos sino a entendernos a nosotros mismos. Dejó clara su filosofía corporativa, la finalidad de su empresa es conectar a la gente. No evitó responder a preguntas sobre la privacidad y la seguridad en la red, incluso comentó la responsabilidad que su empresa tiene para detectar y evitar contenidos que inciten a la violencia. Tampoco evadió la situación de su empresa en Rusia y Turquía, donde ha tenido que censurar determinado tipo de información. Todo lo subordinaba al imperativo de la conexión, cuanto mayor cantidad de contenido puedan compartir mayor cantidad de personas, mejor. Con sus propias palabras: cuanta más gente pueda hablar mejor.

Mientras los expertos en psicología y liderazgo descomponían su figura analíticamente fijándose en la camiseta, la moderada musculación, el corte de pelo o las formas de mover el micrófono entre sus expresivas manos, los sociólogos de la comunicación y teóricos de las ideologías se fijaban en la contundencia y simplicidad de sus ideas. Probablemente transmitió varias lecciones de liderazgo y su conferencia será milimétricamente estudiada en cursos de inteligencia emocional. Ahora bien, lo que llamamos sociedad de la información y la comunicación es muy diferente a lo que, siguiendo a esta figura empresarial, podemos llamar sociedad de la conexión.

Facebook y las atrapantes redes sociales son poderosas herramientas para conexión de la gente. Nunca como ahora habíamos tenido tantas posibilidad de conexión con gente tan distante y tan distinta, ahora bien, ¿estamos mejor comunicados? No es fácil una respuesta clara y ya tenemos estudios que nos previenen de la invasión digital, es decir, investigaciones que nos advierten que las nuevas tecnologías generan nuevas adicciones, nuevas patologías y nuevas enfermedades. Mucha gente junta y muy conectada simultáneamente no es, necesariamente, mucha gente comunicada. La verdadera conversación no se realiza solo con el dispositivo móvil que ahora forma parte de una inteligencia diseminada, requiere lenguaje corporal y, sobre todo, la capacidad de escucha y atención propia de una inteligencia no ensimismada pero sí concentrada." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 15 de marzo de 2015.


domingo, 8 de marzo de 2015

Neurosis electoral

"El hecho de que periódicamente renovemos a quienes nos gobiernan es un signo de salud social, una prueba de que nuestra democracia funciona. Ahora bien, cuando toda la vida social, política y cultural está condicionada por las agendas electorales, entonces descubrimos una enfermedad nueva que podemos llamar neurosis electoral. Es fácil realizar el diagnóstico de esta patología porque el cortoplacismo cerebral, la irritabilidad emocional y la hiperactividad mediática inundan la agenda social.


Hay un primer nivel informativo donde comprobamos que los medios de comunicación dejan de lado lo importante para dedicarse únicamente a lo urgente. Los candidatos, las encuestas, los debates, los programas, los balances y toda la agenda de las empresas de la información o comunicación gira en torno a los tiempos electorales. No sólo se produce una alteración de la personalidad en las huestes de los candidatos sino entre los profesionales de la información que buscan día y noche un afilado titular con el que demostrar compulsivamente su profesionalidad.

Comprobamos la existencia de un segundo nivel administrativo en la excesiva dependencia que la administración pública tiene de los tiempos electorales. El ritmo lógico de los actos administrativos no muestra el orden saludable de cierta maduración técnica sino la presión política de partidos, asesores y altos cargos. Las unidades administrativas muestran cierta esquizofrenia organizativa porque en los mismos despachos coexisten dos mundos. Por un lado, el limbo de los técnicos, situados más allá del bien y el mal. Por otro, el barro de asesores y cargos de partido que tienen las manos manchadas en las ruedas del carro de la historia.

Hay un nivel civil que exige vigilar las fiebres que se producen al reorganizar en clave de partido la vida socio-cultural. La aparición de nuevos partidos en el escenario electoral está incentivando una agitación de lealtades, cierta administración de la envidia y, cómo no, una gestión indolora de las traiciones. La anticipación de las elecciones en Andalucía será muy útil para saber, de verdad, quiénes son “los nuestros”. Las expectativas de mayorías frágiles y el horizonte de ingobernabilidad augura identidades líquidas disponibles en régimen de alquiler.

Por último, hay un nivel existencial y personal dramáticamente afectado por la neurosis electoral. Los candidatos y sus equipos son despojados de su condición humana y mortal para convertirse en personajes mediáticos del olimpo electoral. Son días con nervios a flor de piel, agresividades incontroladas y, sobre todo, desequilibrios emocionales, donde la hiperactividad incrementa la irritabilidad. Un tiempo complejo que pone a prueba la madurez personal, familiar y profesional de los candidatos porque están, demoscópicamente sometidos, al imperativo despiadado de la autenticidad." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 8 de Marzo de 2015.

domingo, 1 de marzo de 2015

La hora de los candidatos

"Este mes de marzo conoceremos los candidatos para las próximas elecciones municipales y autonómicas. Aunque la ciudadanía está desencantada por el carácter poco democrático que demuestran en su vida organizativa y por la falta de ejemplaridad de sus representantes, la opinión pública suele recibir con interés la designación del candidato. En algunos casos, como sucede ahora en la Comunidad Valenciana, el interés está condicionado por las expectativas de cambio que todos pronostican por la desaparición de la mayoría absoluta que el PP mantiene en la Generalitat y algunos ayuntamientos.

Aunque los ciudadanos tengamos clara la finalidad de un candidato, la llegada de la primavera altera de tal forma los partidos que son incapaces de mirar más allá de su propio ombligo. En lugar de plantear con responsabilidad cívica la tarea de liderar una organización política, los aparatos de los partidos más arraigados en nuestra Comunidad están ensimismados con las cábalas de las encuestas y las correspondientes cuotas de poder orgánico. La inestabilidad electoral no sólo modifica las agendas habituales de trabajo sino que introduce desmoralización, incertidumbre, descoordinación y falta de rumbo en el trabajo diario de las administraciones.

Con este ensimismamiento, los partidos no sólo transmiten a los ciudadanos malas vibraciones democráticas sino que muestran falta de sintonía con sus problemas cotidianos. Además, tenemos la impresión de que los partidos no saben para qué quieren un candidato. Lo lógico sería tener un candidato para liderar la organización y representar una urdimbre de creencias, tradiciones o expectativas de dinamización social. Aprovechando la cuaresma, no estaría mal que el candidato evitara las siguientes tentaciones:

a.- La tentación de liquidar una herencia. Los partidos que han gobernado tienen herencias complejas que no las puede gestionar una sola persona. Los candidatos inteligentes practican el discernimiento, se dejan aconsejar, practican la prudencia y saben que las herencias políticas son complejas.
b.- La tentación de saldar cuentas pendientes. Hay candidatos que aprovechan su nombramiento para tomarse la justicia por su mano, realizar una depuración interna y mostrar autoritariamente quién ostenta el poder.
c.- La tentación colocar a sus propias huestes. A veces los partidos reproducen los vicios de las familias, por eso cada candidato construye su confortable entorno familiar sin contar con la organización, las bases o la ciudadanía.
d.- La tentación de atemorizar a sus propias tropas. Hay candidatos que utilizan la sospecha, la desconfianza y el miedo para mostrar seguridad. En tierras de los Borja, este recurso maquiavélico ha sido utilizado casi siempre para mantenerse en el poder pero casi nunca para conseguir autoridad." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 1 de marzo de 2015.