
"El pasado jueves, mientras leía las crónicas que los medios de comunicación dedicaban al vacío que Rita Barberá dejó en Valencia, me topé con varias marquesinas anunciando que el próximo 30 de noviembre celebramos el día de la ciudad educadora. Al recordar los 24 años de alcaldesa, ninguna crónica mencionaba que algunas de las características que hacen de Valencia una ciudad educadora proceden del liderazgo de Rita.
Si se fijan en el cartel que anuncia el evento,
observarán que las actuales autoridades han elegido una ciudad ficticia y
fantasma, elaborada con figuras geométricas y donde el nombre de las calles ha
sido sustituido por los grandes conceptos de la política contemporánea.
Solidaridad, civismo, cooperación, conocimiento, diversidad, justicia,
emancipación. Incluso se han atrevido a poner el término “ciudadanía activa”,
como si la participación responsable, el compromiso vecinal y el
fortalecimiento de los vínculos generacionales fuera patrimonio del nuevo
equipo. En ningún cartel aparece la palabra “generosidad”, “agradecimiento” y “servicio”,
como si las ciudades educadoras tuvieran que presumir de amnesia y olvido.
No hace falta tirar de mucha hemeroteca para
comprobar que todos estos valores de los que presume el cartel no eran propios
de quienes ahora gobiernan. Hay documentos gráficos abundantes que demuestran
cómo la oposición que se le hizo a Rita y el resentido comportamiento agitador que
los nuevos gobernantes tenía poco de “educador”, es decir, era incívico, injusto
e insolidario. Esto significa que las palabras del cartel son huecas en los
labios de estos líderes con poder administrativo pero con muy poca autoridad y credibilidad
moral.
Si dan un paso más en la campaña, comprobarán
la instrumentalización de los niños, los barrios y los recursos públicos. Antes
del actual equipo, ¿los colegios no visitaban el ayuntamiento, no disfrutaban
con la EMT, los bomberos, la policía local, el museo fallero o los centros de
juventud? Al ver el vídeo uno tiene la impresión de que la democracia participativa,
el fomento del asociacionismo y la cooperación al desarrollo son invento de ilustrado
Ribó y su equipo. No les duelen prendas para afirmar a los 13 segundos de
iniciarse el vídeo que “por primera vez las concejalías han sumado esfuerzos
para que las asociaciones, comunidad educativa e instituciones organicen estas
actividades”. Hay que decirlo claramente, ¡eso es mentira! Y el líder que miente
es educativamente incompetente.
Aunque no le guste reconocerlo al actual
equipo, la modernización de la ciudad de Valencia se consolidó con el liderazgo
de Riba Barbera y el equipo de cientos de personas a las que ella ilusionó para
servir a toda la ciudad. Algo de lo que no podrán presumir quienes olvidan la
más elemental de las máximas educativas: “de bien nacidos es ser agradecidos”. Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/rita-ciudad-educadora-20171126003317-ntvo.html


