viernes, 25 de noviembre de 2011

El ritual de la última cama

"El Aula Magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia acogió el pasado miércoles una interesante jornada de estudio sobre los problemas éticos del sistema sanitario. La iniciativa partió de los miembros del Comité de Ética Asistencial de la zona 5 que recibe el nombre Hospital Clínico/Malva-rosa. Precisamente ese día se cumplían veinte años de nuestra existencia como grupo de profesionales, expertos y ciudadanos interesados en la mejora permanente de las buenas prácticas en el conjunto del sistema socio-sanitario.

A la jornada asistieron más de doscientas personas, alumnos y miembros de otros comités de ética, algunos profesionales y ninguna autoridad. Como sucede en estas iniciativas cívicas, la ausencia de ayudas no impidió la realización de un acto formativo en el que profesionales sanitarios de distintas generaciones, economistas, juristas y especialistas en bioética planteáramos abiertamente las reformas más urgentes.

Cuando programamos la fecha desconocíamos el programa de limitación del gasto sanitario y farmacéutico que pocas horas antes se anunciaba el presidente de la Generalidad de Cataluña. Tampoco lo hicimos para contribuir a una aplicación sensata, lúcida y dialogada de los programas de recortes que los nuevos responsables del gobierno central deben llevar a cabo. Lo hicimos por responsabilidad profesional y porque consideramos que los programas de austeridad, recortes y racionalización suponen una modificación de hábitos cívicos, pautas culturales, gestores irresponsables y prácticas profesionales.

Los enfoques éticos y económicos que analizaron los programas de medicina gestionada, se completaron con un enfoque clínico donde el jefe de Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Clínico, el Dr. Pedro Luis Pérez Martínez, planteó los desafíos éticos que nos está causando la fascinación por la tecnología. En la distribución de responsabilidades, no sólo señaló los problemas de la polifarmacia, la futilidad de algunos tratamientos o la peregrinación de especializadades. Además de denunciar lo que entendemos por barra libre ante la sanidad que practicamos los ciudadanos, apuntó la necesidad de evaluar seriamente los programas de racionalización y productividad.

Sin el debate sobre un mínimo decente sanitario, sin revisar la forma de gestionar las urgencias y sin confiar en los médicos de cabecera (la cabeza del sistema), las reformas están condenadas al fracaso. Sin Bioética corremos el riesgo de dejar en manos del azar o la arbitrariedad el uso de las camas hospitalarias, como si la vida del paciente dependiera del ritual de la última cama." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/v/20111125/opinion/ritual-ultima-cama-20111125.html

viernes, 18 de noviembre de 2011

Gobierno de tecnócratas

"En la recta final de esta campaña se ha vuelto a plantear un problema interesante de la ética política. Se nos planteó dentro de nuestras fronteras cuando se programaron los escasos y casi indecentes debates televisivos porque teníamos en mente la controversia entre el perfil tecnocrático de Manuel Pizarro y el perfil demagógico de Pedro Solbes. Y se ha planteado clamorosamente fuera de nuestras fronteras cuando los gobiernos de Irlanda, Portugal, Grecia y, sobre todo Italia, se han visto obligados a establecer un gobierno de tecnócratas.

Por primera vez, los teóricos de la democracia no han puesto el grito en el cielo y han aceptado como mal menor gobiernos que priorizan la competencia humana y la capacidad profesional sobre las componendas partidistas. Hubiera sido razonable que protestaran ante lo que parece ser un déficit democrático, y no por el hecho de que su nombramiento no goce de legitimidad democrática, sino por la falta de credibilidad social en unos partidos que se han mostrado incompetentes para formar, seleccionar y promocionar a los profesionales mejor capacitados.

Si la opinión pública de estos países acepta a regañadientes estas soluciones aparentemente poco democráticas no sólo es por la poca credibilidad que tiene la clase política y el desprestigio cívico de los partidos, sino por la gravedad de la situación económica. Los ciudadanos no trasladan su confianza a cualquier profesional sino a expertos o tecnócratas de la economía porque esperan algo sorprendete y revolucionario: que no mientan. Esta confianza no puede ser ciega porque, como sabemos desde Platón y nos ha recordado H. Arendt, para gobernar con verdad y justicia, la competencia técnica es necesaria pero insuficiente.

La confianza en la competencia económica, financiera, cultural y tecnológica no puede ser ciega, por eso las contradicciones entre el gobierno de los políticos y el gobierno de los tecnócratas siempre estarán presentes en sociedades abiertas y democráticas. La jornada de reflexión nos debería servir para meditar esta contradicción propia de todas las democracias europeas y hacer memoria de nuestra Transición, un tiempo despreciado en estas dos últimas legislaturas donde el banquillo de los gobiernos se nutría de profesionales competentes dispuestos a trabajar por el bien común. Como la memoria no se construye sólo recordando sino proyectando, bueno será que los partidos revisen en serio el cáncer por el que desprecian la competencia y promueven la mediocridad." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/v/20111118/opinion/gobierno-tecnocratas-20111118.html

jueves, 10 de noviembre de 2011

El horario de los funcionarios

"Dentro del plan de ajuste que requieren los próximos presupuestos, la Generalidad estudia la racionalización de los horarios de los funcionarios. Para incrementar la eficacia y la eficiencia de los empleados públicos, el gobierno tiene previsto un cambio en la organización del trabajo para ahorrar en todos los campos relacionados con el consumo eléctrico. Si las dependencias administrativas están menos tiempo en funcionamiento y los sistemas informáticos se utilizan durante menos horas, se reduce la factura de la luz.

Esta racionalización se ha planteado después de sesudos análisis estratégicos, largas horas de investigación analítica y severos cálculos polinómicos con los que se llega a una asombrosa conclusión: ¡Aprovechar las horas de luz solar! Como ciudadanos, estamos obligados a preguntarnos: ¿por qué antes no se aprovechaban las horas de luz solar? ¿Por qué antes no se apagaban las luces? ¿Por qué se mantenían los niveles de gasto desmedido… y por qué no se aplicaba cierto sentido común en la administración pública?

Ante la imposibilidad de apagar las luces en determinados centros de la administración, un funcionario me respondió que en aquella casa las luces se encendían a las 8.00 y se apagaban a las 23.00 de manera automática porque nos hallábamos en un “edificio inteligente”. Le dije que por muy inteligente que fuera, ese edificio estaba diseñado, ejecutado y gestionado sin ningún conocimiento.

La racionalización de los horarios es un proceso complejo que no puede reducirse a la aplicación del horario europeo decretando militarmente la apertura y el cierre de los servicios. El ajuste no pasa sólo por la racionalización en la factura de la luz sino por la promoción de una renovación ética de la cultura organizativa. Una administración profesionalizada, socialmente más flexible, adaptada a las necesidades de los ciudadanos y no a los arbitrios de castas sindicales, políticas o económicas.

El futuro de la función pública pasa por la estabilidad laboral, la flexibilidad, el servicio, la disponibilidad y la adaptabilidad de los funcionarios a las necesidades de los ciudadanos, y no al revés. Sin criterios estables de profesionalización en el acceso, la promoción y el rejuvenecimiento de la función pública, todo ajuste está condenado al fracaso. Como recuerda el antiguo arte de la navegación, cuando llega una tormenta de poco vale cambiar turnos en el horario de remeros si no se tiene claro el rumbo de la nave." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/v/20111111/opinion/horario-funcionarios-20111111.html

viernes, 4 de noviembre de 2011

El giro cívico de la información

"Con el patrocinio de Telefónica y la Asociación de editores de diarios españoles (AEDE), este periódico organizó ayer una jornada sobre los medios de comunicación y la ciudadanía ante los desafíos de la sociedad de la información. Aunque la jornada estaba protagonizada por los profesionales de los medios, algunos profesionales de la educación fuimos invitados a compartir nuestras reflexiones sobre los importantes desafíos que se le presenta a la prensa tradicional ante el desafío de las nuevas tecnologías y los nuevos soportes informativos.

Quienes ya son nativos digitales no se sorprenderán por la revolución tecnológica que está protagonizando el mundo de la información. Sin embargo, quienes somos inmigrantes tecnológicos porque nacimos en una era en la que aún no se había popularizado internet, aún concedemos primacía a la empresa periodística tradicional que mantiene un periódico con soporte de papel. Aunque este problema sobre el desplazamiento del papel por los nuevos soportes digitales centró gran parte del debate, hay algunos problemas tradicionales de ética periodística que suelen olvidarse cuando hablamos de periodismo ciudadano.

Al incidir tanto en la dimensión cívica del periodismo y los nuevos soportes, los profesionales olvidan sus responsabilidades en la construcción de una ciudadanía activa. El desafío que profesionales y lectores tenemos delante está relacionado con el giro cívico de la información. La crisis de los medios de información tradicionales no se solucionará transformando las redacciones, diversificando los soportes informativos o segmentando los productos. Se solucionará cuando los profesionales de las empresas periodísticas dejen de mirarse en el propio ombligo y atiendan un nuevo modelo de ciudadanía que ha depositado en ellos grandes expectativas.

Desde J. Habermas a G. Sartori pasando por P. Petit, los teóricos de la ciudadanía siempre insisten en el hecho de cualquier modelo de ciudadanía será una variación de la ciudadanía deliberativa o comunicativa porque los medios de comunicación social condicionan las formas de participación democrática. Este hecho suele ser olvidado por los profesionales del periodismo cuando olvidan cuatro desafíos básicos. Primero el desafío del conocimiento porque no gestionan sólo información sino que generan conocimiento y mantienen tradiciones. Segundo el desafío del poder en sociedades civiles amnésicas. Tercero el desafío del respecto a los lectores como pueblo y no como masa, gente o público. Y un desafío educativo en virtud del cual no sólo gestionan datos sino que hacen posible una ciudadanía de dotes." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/v/20111104/opinion/giro-civico-informacion-20111104.html