sábado, 24 de julio de 2021

Envidia olímpica

"Esta semana, el discurso de Ximo Puig en Madrid puede ser analizado como expresión de un líder político que quiere competir en la olimpiada de los pecados capitales. Hay deportes que tardan su tiempo en llegar a la categoría de olímpicos y nuestro presidente se ha empeñado en hacer de la envidia un deporte olímpico. Justo antes de que comiencen las olimpíadas, ha dado una muestra de que su relación con la Comunidad de Madrid no es virtuosa sino viciosa, es decir, no ha elegido emular ninguna de las virtudes sino competir en el terreno de los vicios. Y sus palabras muestran que no sólo tiene celos del liderazgo emergente de la presidenta Ayuso sino que tiene resentimiento y envidia de lo que sus prácticas políticas están significando. 

Envidia el liderazgo de Ayuso porque Puig ha visto la oportunidad de convertirse en ‘el Cid de las periferias’, los nacionalismos, los populismos y los señoritos de las izquierdas pequeñoburguesas, federalizantes y bienpensantes. Sus socios del Botánico le han reconocido este éxito cuando le han dicho que se ha “podemizado”. Desde Baleares y Cataluña les ha faltado tiempo para solidarizarse y reconocer que podría liderar olímpicamente un nuevo tiempo político con las élites de la burguesía independentista, caracterizado por “más puentes y menos muros”. Entre los asesores que le han redactado el discurso existe la convicción de que el liderazgo de Ayuso en Madrid actuará como ‘chivo expiatorio’. En lugar de reconstruir experiencias de solidaridad valenciana positiva, Ayuso funciona en los manuales como víctima movilizadora que aglutina como nadie a otros también celosos, envidiosos y resentidos. 

Envidia de unas prácticas políticas asociadas con la iniciativa, la responsabilidad, la bajada de impuestos, la libertad de educación, el emprendimiento y la innovación social. Ximo Puig no ha pedido en Madrid la receta para este tipo de políticas, por el contrario, ha pedido más impuestos con los que “corregir las brechas de productividad”, liderar una ofensiva para “desmontar los beneficios que implica la capitalidad”, “exigir un nuevo impuesto que permita redistribuir la riqueza entre las regiones que no se benefician del ‘efecto capitalidad’”, “repartir el plus de riqueza”. Mientras Puig pone el motor de la política en los impuestos, Ayuso lo pone en la libertad. En lugar de hacer autocrítica y mostrar arrepentimiento, para encontrar fórmulas comunes y atractivas de cooperación empresarial, sanitaria, administrativa, cultural o educativa, ha vinculado su imagen a la castrante coerción burocrática y fiscal de las administraciones. En algún momento, los asesores que le han preparado el discurso deberían recordarle que el efecto capitalidad se puede aplicar también a Valencia. O decirle que la forma más sana de servir a los ciudadanos no es despertarles para el vicio sino invitarles olímpicamente a la virtud."
Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/envidia-olimpica-20210724235151-ntvo.html

domingo, 18 de julio de 2021

Innovar con retrovisor

"Organizado por la Universidad de Sevilla y algunos centros de enseñanza superior, esta semana se ha celebrado el ‘II Congreso Internacional sobre Innovación y Tendencias Educativas’ (INNTED 21). No ha sido presencial porque la pandemia nos ha obligado a reinventarnos, organizando las ponencias de manera digital. Casi 40 simposios en los que, con una media superior a las diez ponencias, cientos de maestros y profesores han presentado sus propuestas de innovación educativa. Desde temas tan actuales como la formación en nuevas tecnologías, el deporte, el arte o los ODS, hasta temas tan básicos como la líquida formación del profesorado, la capacidad para el asombro o el valor educativo del silencio. 


 Hubo ponentes y congresistas de todo el mundo, con un gran número de docentes iberoamericanos preocupados por el impacto de la pandemia en sus respectivos sistemas educativos. Aunque no necesitamos que nos recuerden lo que ha sucedido este último curso, y los meses anteriores cuando se declaró el confinamiento, David Pastor, un profesor de Filosofía de la UNAM, proporcionó una serie de claves para promover el pensamiento crítico. A su juicio, la pandemia ha exigido levantar el pie del acelerador de las reformas que estaban en marcha, ha exigido una transformación compulsiva de todo un proceso de enseñanza-aprendizaje que no se ha evaluado y, en numerosos casos, ha generado deserción forzosa de muchos alumnos sin dispositivos, sin conectividad y sin soporte socio-familiar. Pronto la brecha digital se trasladará a los aprendizajes y se incrementarán las desigualdades educativas, y todo ello sin contar aún con el incremento de depresiones y suicidios juveniles. 

 Señaló la abrumadora casuística de inmoralidad a la que hemos asistido estos meses. Se refirió a la laxitud en las evaluaciones y la falta de exigencia a unos alumnos que, en algunos casos, se han dedicado a lo que llamó ‘tráfico ilícito de conocimiento’. El ‘corta y pega’, la destreza de enfoque con la cámara y la ‘tecnopicaresca’ estudiantil se ha incrementado de tal forma que ya quisieran los bachilleres salmantinos tanto ingenio. Mientras las autoridades reclamaban credibilidad hacia el conocimiento científico, ninguna autoridad educativa pedía responsabilidad individual y confianza interpersonal. Criticó una digitalización que sigue promoviendo aprendizajes individualistas cuando los retos sociales son cooperativos. Apuntó que para los países pobres lo digital ha sido un paliativo y lo más natural será volver a lo presencial. Recordó que no son más innovadores quienes desprecian a los clásicos, las humanidades y la Filosofía, sino quienes cuentan con ellas para renovar aprendizajes. Ahí están las bases para un pensamiento prospectivo y crítico. Quizá por ello la clave de la innovación educativa no está en el acelerador sino el retrovisor." 
Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/innovar-retrovisor-20210717001512-ntvo.html

sábado, 10 de julio de 2021

Retórica de rufianes

"La argumentación moral con la que el gobierno ha concedido los indultos parciales a los dirigentes catalanes del proceso soberanista es tan insostenible e indigna como la conducta real de estos líderes que, sin el mínimo pudor o vergüenza, se burlan todos los días de los favores concedidos. Una burla de la que deberían tomar nota todas las instituciones de la sociedad civil catalana que minimizan la soberbia, la prepotencia, el orgullo y el desprecio a la moral pública que realizan los líderes independentistas. El Círculo de Empresarios, los medios de comunicación y hasta los obispos que han legitimado, de una u otra forma, la desmoralización de la figura jurídica del indulto, deberían tomar nota de cómo estos rufianes están tomando el pelo a la ciudadanía. 

Recordemos que el diccionario de la ‘Real Academia (todavía) Española’ define el término ‘rufián’ con dos acepciones. Primera, ‘hombre vil y despreciable, que vive del engaño y de la estafa’; y segunda, ‘hombre dedicado al delito y carente de ética’. De una forma u otra, el presidente del gobierno, los nueve indultados y los diferentes agentes de la sociedad civil que legitiman lo que está sucediendo, comparten parte de la misma retórica que están generando los indultados. En primer lugar porque la apelación a los valores superiores que el gobierno realizó para conceder los indultos tenía algo de artificio, vileza y engaño. La expresión y prácticas del gobierno que giran en torno a la ‘agenda del reencuentro’ será estudiada en los futuro manuales de filosofía política como un amnésico ejercicio de semántica ficción. Además de un ejercicio de concordia epidérmica y sentimental, esta agenda se entiende mejor desde la ‘utilidad instrumental’ de un partido que desde la ‘utilidad comunicativa’ de los bienes públicos. 

En segundo lugar, porque la benevolencia y comprensión social que se ha mostrado con los indultados no debería realizarse a beneficio de inventario. Es decir, que los representantes de la sociedad civil tendrían que llevar cuentas y practicar cierto ejercicio de memoria. De lo contrario, participan silenciosa e involuntariamente de la misma retórica. Tomen nota empresarios y líderes para comprobar dónde están los chulos y las ‘posiciones inamovibles’ a las que se referían, en su nota, los prelados catalanes: (a) arrogancia desde el primer momento en el que salen de la prisión mostrando que quienes han cometido los delitos son los magistrados que dictaron la sentencia y no ellos, (b) enaltecimiento público y sin recato de prácticas incívicas, (c) chuleo ante las instituciones europeas para demostrar al gobierno que no era un tema de utilidad pública, (d) hostilidad manifiesta ante el gobierno que ha concedido el indulto. En definitiva, prácticas de escarnio a quien concedió la gracia, gestos moralmente intolerables que exigirían menos amnesia, menos narrativa azucarada y un poco, solo un poco, de responsabilidad política."
Podéis. ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/retorica-rufianes-20210710002248-ntvo.html

sábado, 3 de julio de 2021

La insostenibilidad de las pensiones

"El gobierno ha firmado un principio de acuerdo con empresarios y sindicatos para estabilizar el sistema de pensiones. Desde que se creó en 1995 el ‘Pacto de Toledo’ con la finalidad de consolidar el sistema público de pensiones, la única medida que se había propuesto fue la introducción de un ‘factor de sostenibilidad’ con el que vincular el cobro de las pensiones con la esperanza de vida. Al comprobar la insostenibilidad del sistema, el gobierno de Rajoy introdujo esta medida cuya aplicación apenas si se ha realizado. Forzado por Bruselas, el gobierno ha tenido que teatralizar, sin convicción, cierta reforma. Lo ha hecho de una manera imprecisa transmitiendo dos mensajes claros: se estudiarán medidas para penalizar las jubilaciones fomentando el retraso en la edad y se cargará todo el peso del sistema en la generación ‘baby boomers’ (aquellos que nacieron mayoritariamente en los sesenta del pasado siglo), y que llamamos familiarmente la ‘generación de los chiripitiflaúticos’. 

 Quienes formamos parte de esta generación, estamos hartos de que el peso de todo lo que tiene que ver con la estabilidad del sistema, la solidez de presupuestos, la tasa de reposición, los recortes sacrificiales y la sostenibilidad de lo poco que aún se sostiene en Europa, recaiga sobre nuestras espaldas. Estuvimos ilusionados porque nos relacionábamos con la administración como ciudadanos, pero ahora nos tratan como aborregados contribuyentes. Observen las declaraciones y comprobarán que hablan de un ‘estado de contribuyentes’ y no ‘de ciudadanos’. Observen que se ha utilizado el concepto de ‘equidad intergeneracional’ para cargar sobre nuestras espaldas la viabilidad de un sistema público de pensiones impuesto sobre el que nunca se nos ha pedido parecer. 

 Escrivá sabe que somos una generación a la que nos gusta elegir y por ello lo plantea trileramente como una elección del cotizante: cobrar menos si adelantamos o cobrar más si seguimos cotizando. No nos trata como serios ciudadanos que trabajan sino como súbditos que cotizan. Aunque seamos variables del sistema, aún tenemos memoria cívica. Recordamos cómo se están jubilando nuestros compañeros en las empresas participadas por el estado (con 52 años en cajas), cómo se nos engañó con la desgravación de los planes de pensiones, con la penalización fiscal y administrativa del trabajo, con los préstamos hipotecarios, con la ausencia de incentivos a la estabilidad familiar y, sobre todo, con el cambio progresivo de las reglas de juego desde el primer día que comenzamos a ‘contribuir’. El concepto de ‘equidad intergeneracional’ está basado en un contrato social pulverizado y pisoteado por los propios firmantes del acuerdo. Un contrato que no alimentan cuando castigan el ahorro, desincentivan la natalidad, penalizan la estabilidad familiar, nos torturan con impuestos, nos destrozan la cohesión territorial y cuando se desentienden de una básica ejemplaridad pública." Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/insostenibilidad-pensiones-20210703001730-ntvo.html