"El mismo día y con apenas unas horas de
diferencia, Felipe VI y María san Gil recordaban dos hechos que vertebran
nuestra “real” memoria histórica. A diferencia de quienes la utilizan para
promover el resentimiento, el odio cívico y la instrumentalización fratricida de
la vida cotidiana, estos personajes nos sitúan en la senda de una concordia que
podría construirse desde una relación justa con la historia. En Jerusalén,
Felipe VI tomó la palabra en el V Foro Mundial sobre el Holocausto para
conmemorar el 75º aniversario del cierre de Auschwitz. En San Sebastián, María
San Gil y Ana Iribar, la esposa de Gregorio Ordoñez, inauguraban la exposición sobre
la figura del candidato del PP a la alcaldía asesinado por ETA hace 25 años… ¡y
todo parece que fue ayer!
Felipe VI mostró su compromiso con la memoria
y las causas justas como una obligación moral de la ciudadanía. Además de
recordar, estamos obligados a estar despiertos y vigilar. No podemos olvidar a
los millones de vidas inocentes desaparecidas abruptamente por el odio ciego,
perverso e ignorante. Un odio que surge de una falsa superioridad de quienes se
creen con derecho a discriminar cívicamente a otros, callan ante la
intolerancia, promueven el extremismo político u odio racial. Sería un peligro
olvidar la Shoa porque deshonraríamos la memoria y cederíamos ante una barbarie
que puede crecer cuando menos se la espera “inclusive en medio de la tecnología
avanzada y de la cultura”.
Al recordar (traer al corazón, re-cordis)
expresamos públicamente respeto y mostramos nuestro compromiso para luchar contra
la intolerancia ignorante y el odio, que hoy puede extenderse digitalmente a
velocidades asombrosas y la falta de empatía humana. El Rey afirmó que prevenir
esa enfermedad es una obligación también individual: “no puede haber lugar para
la indiferencia ante la presencia del racismo, la xenofobia, el discurso del
odio y el antisemitismo”. Esta reivindicación del compromiso y de la no
indiferencia ante la barbarie está cuando recordamos al candidato Gregorio
Ordoñez.
Es una vergüenza cultural que en los libros de
texto no haya unas líneas para este candidato y muchos otros ciudadanos que
simplemente defendían el respeto a la ley y la democracia. Eran ciudadanos que
fueron asesinados de manera cobarde y miserable cuando almorzaban con sus
compañeros, salían de clase como el profesor Broseta o trabajaban. Por la única
razón de que sus asesinos querían socializar el sufrimiento, promover el miedo
y rentabilizar la indiferencia. Aunque ETA no mate, ha dejado el terreno
político minado y contaminado. No sólo con EH Bildu, sino con todos aquellos
que intentan blanquear el terrorismo, justificar lo injustificable y promover
un indoloro relato bienpensante, indecente y amnésico. No nos resignamos ante
este relato injusto. Por eso recordamos, para existir." https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/recuerdo-existo-20200126002247-ntvo.html




