domingo, 30 de mayo de 2021

El revuelo de Ana Iris Simón

En la entrevista que le hicieron a Felipe González esta semana en televisión, los cronistas destacaron dos titulares: está “huérfano de representación” porque no se reconoce con este socialismo de Pedro Sánchez y se identifica con el discurso de Ana Iris Simón del pasado viernes 18 de mayo en La Moncloa. Para quien aún no haya oído el discurso de esta joven escritora (Campo de Criptana, 1991), recordemos que es la autora de un libro que lleva por título “Feria” en el que realiza un espontáneo, fresco y sincero autorretrato de su rica historia familiar. Un libro donde vuelve la mirada hacia su pueblo de La Mancha, reivindica el valor de sus raíces y, sobre todo, la importancia de los vínculos en sociedades líquidas atomizadas, fragmentadas y digitalmente deshumanizadas. Precisamente por esta reivindicación de la densidad y valor de la vida en los pueblos fue invitada por el gobierno para inaugurar el programa “Pueblos con futuro” dentro del plan 2050. 


 González no la recordó por la reivindicación de la familia, la autenticidad de la vida en los pueblos, el valor de los vínculos comunitarios o la frescura con la que esta joven madre vive su fe (le quedan pocos días pada salir de cuentas y confirmarse). La recordó por el revuelo y el escándalo informativo de su discurso ante el presidente Sánchez. En menos de cuatro minutos desmontó todo el ejercicio de prospectiva de un gobierno que no tiene los pies en la tierra. Si la trajeron para mostrar un futuro digital, resiliente y ecosostenible con el apoyo de los fondos europeos, se equivocaron. Por primera vez, una joven confesadamente de izquierdas ha tenido valor y coraje para recordarle a su presidente que no toca tierra, que no se entera de las preocupaciones de los jóvenes de su generación, que están sin casa, sin coche, sin empleo y sin futuro. 

Representa una generación de jóvenes hartos del epidérmico hedonismo, que tienen dificultades para formar una familia y que no tienen miedo a la tradición de sus pueblos o linajes. No quieren someterse a los dictados de lo políticamente correcto, a la cultura de la cancelación y al izquierdismo identitario. Están hartos de los feminismos academicistas y de las luchas identitarias porque, aun teniendo carrera y varios másteres, no tienen lo que tenían sus padres: fe en el progreso, trabajo, posibilidad de una hipoteca, unos ahorros o esperanza en el futuro. Han comprobado que el enjambre de la aldea global de inquilinos puede hundir a una aldea rural de vecinos. Creen en la justicia desde la libertad, sospechan que les tomaron el pelo en las revueltas del 11M y se sienten engañados por las élites de la nueva política. Renuncian a leer sus raíces desde el rencor de las leyes de memoria histórica. Como recordó González, es una pena que esta generación no se sientan “hijos de la democracia” sino “nietos de la guerra civil”. "Podéis ver el artículo completo en:
https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/revuelo-iris-simon-20210529004826-ntvo_amp.html

domingo, 23 de mayo de 2021

Los nuevos inquisidores

 "Cuando el presidente Sánchez presentó el proyecto “España 2050. Fundamentos y propuestas para una estrategia nacional a largo plazo” recordé otros ejercicios de prospectiva de la socialdemocracia española. En concreto, me vino a la memoria uno que llevaba por título “España 2000”, que elaboraron a finales de los años ochenta un grupo de intelectuales socialistas entre los que se encontraban Ramón Vargas Machuca, Miguel Ángel Quintanilla, José Félix Tezanos y un buen número de universitarios que en aquellos años aceleraban sus carreras universitarias. Animados por la transformación que se había producido en el socialismo español cuando dejó de ser marxista (Felipe González) y pasó a ser liberal (Miguel Boyer), querían un socialismo democrático que también calificaron como “utopía racional”. Se podría estar más o menos de acuerdo con sus propuestas, pero se trataba de un documento abierto donde se pedía la participación de militantes y sociedad civil. 

     Esta propuesta de la factoría Iván Redondo tiene poco que ver con aquel trabajo de prospectiva. Primero porque la capacidad y competencia intelectual de aquellos equipos de trabajo estaba probada por sus lecturas, compromisos y trayectorias vitales. Ninguno de ellos reivindicaba el guerracivilismo que ha desempolvado el socialismo cosmético de Zapatero-Calvo-Sánchez y todos sabían que la España del futuro sería más sólida si se construía desde el perdón que desde el rencor. Tanto los expedientes abiertos a Joaquín Leguina y Nicolás Redondo, como el maltrato metafísicamente existencial al candidato Gabilondo son una prueba de la amnesia que de los actuales socialistas. Segundo, por la falta de confianza en los diferentes equipos de socialistas que aún pueblan las ejecutivas regionales, la militancia o los propios intelectuales orgánicos del gobierno. Ha sido un ejercicio despótico contra los intelectuales de fundaciones propias, sin contar con el dinamismo propio de la realidad verdadera del país y sin mediar discusión intelectual alguna. 

     Una tercera razón de dimensiones transnacionales: la cercanía con la voluntad inquisitorial de un ecosocialismo planetario aparentemente novedoso. Digo aparentemente porque los españoles hemos conocido muy bien la naturaleza y formas de la Inquisición. El plan presentado no es un simple documento literario. Es la expresión elaborada de una forma inquisitorial e imbecilizadora de pensar donde se desprecia la deliberación, la razonabilidad y el oficio de vivir del ciudadano medio. Quienes discrepan son condenados en las nuevas hogueras de las redes sociales, o estigmatizados en sus trayectorias públicas. Aliado con el gregario capitalismo de la vigilancia de S. Zuboff, esta forma de pensar incentiva la desaparición del humanismo erasmista, la responsabilidad personal y tres siglos de heterodoxia liberal." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/nuevos-inquisidores-20210522235723-ntvo.html 

domingo, 16 de mayo de 2021

Europa en la encrucijada

 "Esta semana han continuado los actos para celebrar el 71 aniversario de la Declaración Schumann, un texto elaborado junto a Jean Monet y hecho público en Paris el 9 de mayo de 1950 con el que empezó su andadura el proyecto europeo. Desde aquellos años en los que Europa afrontaba el reto de su reconstrucción después de la guerra, hasta ahora en los que Europa afronta el reto de su poliédrica identidad cultural, los europeos hemos tenido que afrontar varias encrucijadas. En los años sesenta fue la del desarrollo, en los setenta la de la crisis energética, en los ochenta el final de los bloques, en los noventa la unión monetaria y, con el comienzo del siglo XXI, dos retos complejos, uno interno con el Brexit y otro global con la revolución de la información. Estos últimos se han complicado en los dos últimos años cuando hemos visto cómo Europa ha dudado excesivamente en su respuesta a la pandemia. 

Mientras nuestro gobierno ajusta las condiciones de la ayuda que recibiremos por la pandemia, es importante recordar que formamos parte de un proyecto de cooperación, ayuda mutua y solidaridad que no permite la ingenuidad de la ciudadanía. Aunque los gobiernos nacionales quieran alambicar retóricamente la redacción de los compromisos que envían a Bruselas y transmitir a sus ciudadanos que la salvación nos vendrá con los fondos ‘Next generation’, tenemos que saber desde el primer minuto que son ayudas condicionadas, es decir, que sin una cultura diaria de la responsabilidad y la mutualidad en su gestión, se retrasará cualquier atisbo de recuperación. Las ayudas serias están basadas en la corresponsabilidad mutua y no en el paternalismo administrativo. 

La situación no será fácil porque las respuestas de cada país han sido desiguales, porque aún nos percibimos como un bloque invertebrado, porque asistimos a un emprobrecimiento de las clases medias y, sobre todo, porque las desigualdades se afrontan con una moral comunitaria que no está en sus mejores momentos. Como ha señalado Josep Piqué en un reciente seminario sobre el futuro del capitalismo organizado por la UNIR, Europa tiene que llegar a percibirse y expresarse como sujeto político en un mundo ‘post-occidental’. Su papel ha cambiado en el nuevo contexto económico y geopolítico porque ha irrumpido el liderazgo de China y el centro de gravedad de planeta está en la zona ‘Indopacífico’. Un papel condicionado por dos parámetros socioeconómicos nuevos: por un lado, una globalización más solidaria donde la India puede hacer de contrapeso a la forma leninista de entender la política que observamos en el capitalismo de estado de China y, por otro, una revolución tecnológica acelerada por la inteligencia artificial. Un escenario donde también tendremos que atender al horizonte socioeconómico y cultural de lo que aún llamamos “ruta de la seda”." Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/europa-encrucijada-20210515002816-ntvo.html

domingo, 9 de mayo de 2021

Tiempo de inteiigencia maternal

"Hace unas semanas, en el marco de la Cátedra Barcia Goyanes recordé que en tiempos de Inteligencia Artificial (IA) sigue siendo importante analizar lo que aún llamamos ‘inteligencia natural’. Seducidos por los fondos europeos donde priman los proyectos de IA, gran parte de la comunidad científica, académica y tecnológica se halla seducida por las oportunidades contables que está abriendo la gestión masiva de datos. Impulsados por los retos sanitarios y sociales de la pandemia, la digitalización se ha convertido en un talismán con el que atraer talento. Y todo ello sin detenerse a calibrar el valor de la propia y natural inteligencia. O mejor, el valor de lo que Howard Gardner llamó ‘inteligencias múltiples’, donde destaca de manera especial la más natural y potente de todas ellas: la inteligencia maternal. 


 No fueron los académicos quienes promovieron esta inteligencia maternal, sino la periodista Katherine Ellison cuando, en el año 2005, publicó el libro titulado: ‘Inteligencia maternal. Cómo la maternidad nos hace más inteligentes’. Hubo dos precedentes significativos en la consideración de la maternidad como factor decisivo para la conformación de la inteligencia: Emmanuel Levinas y Carol Gilligan. El primero, en la década de los sesenta, plantea la ética de la responsabilidad desde las ideas de rostro, vulnerabilidad y fecundidad. La segunda, veinte años más tarde, publica un trabajo sobre el feminismo de la igualdad que llevaba por título ‘Una voz diferente’. Tanto uno como otra reivindican que la preocupación por los más débiles, la sensibilidad y el cuidado no son asuntos de mujeres sino de todos los seres humanos, como hoy confirma la neurociencia. Aunque las variantes reduccionistas del feminismo impongan sus dogmas desde la categoría de género, con el rostro y la diferencia se busca una verdadera igualdad para romper una absurda clasificación que vincula a los varones con la conquista pública de los derechos y a las mujeres con la renuncia de los espacios públicos para cobijarse en el espacio privado de la casa. 

 Como expresión de esta inteligencia, las ciencias sociales han comenzado a estudiar la feminización de los trabajos y han fijado su atención en lo que han llamado el ‘mercado de los cuidados’. En este contexto, la universidad de Valencia ha recogido un conjunto de trabajos de la profesora Mª Ángeles Durán con el significativo título ‘La riqueza invisible del cuidado’, mostrando cómo está surgiendo un nuevo sujeto revolucionario relacionado con la sociedad de los cuidados: el cuidatoriado. Es ridículo que a las cuidadoras tradicionales, fueran madres o abuelas, se les haya considerado clases ‘pasivas’. Aún son más ridículas las fórmulas de medir la riqueza que olvidan la maternidad, sobre todo cuando la contabilidad nacional considera que el nacimiento de un cordero incrementa la renta por cápita de un país y el nacimiento de un niño la reduce." Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/tiempo-inteligencia-maternal-20210508004007-ntvo.html

domingo, 2 de mayo de 2021

Ayuso, un mito para Madrid

     "Isabel Díaz Ayuso está a punto de revalidar su cargo de Presidenta de la Comunidad de Madrid. Ningún analista pone en duda su previsible renovación de la presidencia y casi todos consideran que los resultados condicionarán el futuro de la política española. Además de los reajustes en la agenda y los equipos que tendrán que hacer personajes tan importantes hasta ahora como Pedro Sánchez, Inés Arrimadas o Pablo Iglesias, Pablo Casado también tendrá que reunir la ejecutiva para confirmar que en Madrid además de una presidenta tienen un mito. No faltarán quienes le resten mérito y se lo atribuyan a Miguel Ángel Rodríguez y su equipo. Puede que tengan algo de razón porque la experiencia acumulada con Aznar le ha permitido dudar menos y acertar más. 


    Sin embargo, aunque los equipos de comunicación se consideren necesarios, y hasta imprescindibles para liderar un partido o una institución política de envergadura, no son suficientes. Para ganarse la confianza de los ciudadanos y ejercer un liderazgo político generativo, los equipos de comunicación política son necesarios, pero no suficientes. Eso lo saben los equipos de Iván Redondo y Miguel Ángel Rodríguez. A los factores instrumentales y económicos que intervienen en la gestión de un liderazgo político se le debe añadir un factor comunicativo germinal: el factor ético. Con él no describimos ahora las virtudes o vicios del candidato como individuo, sino del candidato como una persona que Max Weber describió como “alguien legitimado para tener derecho a poner las manos en la rueda de la Historia”. Justo después de señalar esta idea, describía las tres cualidades importantes del político: pasión, sentido de la responsabilidad y mesura. 

    Ayuso se ha entregado apasionadamente a una causa. La pasión. no entendida como excitación estéril propia de estudiantes burgueses con vocación revolucionaria que ahora vemos en los populismos, sino como ‘servicio a una causa’. Por simple que pueda parecer, lo dejó claro cuando planteó dilemáticamente su programa: ‘¿Comunismo o Libertad?’. También ha mostrado sentido de la responsabilidad porque en lugar de instalarse en una ética acósmica, cuyo principio es ‘no resistas al mal con la fuerza’, ha promovido una ética pragmática, cuyo principio alternativo es ‘resiste al mal con la fuerza, de lo contrario te haces responsable de su triunfo’. Esta lectura weberiana nos lleva a la mesura como capacidad para dejar que la realidad actúe sobre uno sin perder recogimiento y tranquilidad de ánimo. Una cualidad que requiere distancia con personas y cosas. Hemos visto juntas la pasión ardiente y la mesurada frialdad. Sus adversarios Sánchez e Iglesias, al demonizarla y estigmatizarla con ostentoso orgullo y vanidad, han conseguido lo más difícil para un pueblo: que se movilice por un mito." Podéis ver el artículo completo en: 
https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/ayuso-mito-madrid-20210501004812-ntvo.html