domingo, 27 de febrero de 2011

Las cuatro caras del cáncer

"El anuncio público de Esperanza Aguirre de que tiene cáncer ha puesto de actualidad la presencia de esta enfermedad en nuestra vida social. En nuestras sociedades de la abundancia y el bienestar, la convivencia con el cáncer plantea numerosos desafíos. No sólo a la organización de la vida cotidiana sino al modo como nos la imaginamos y afrontamos. Si todas las enfermedades nos fuerzan a ser sinceros con nosotros mismos, el cáncer nos obliga a romper con las hipocresías sociales, las mentiras familiares y el autoengaño permanente.

Aunque los oncólogos nos han enseñado a convivir con esta enfermedad y nos han ayudado a romper con el estigma de enfermedad maldita, su cercanía pone a prueba la confianza en los demás y, sobre todo, en nosotros mismos. Una confianza que descubrimos cuando nos acercamos a la cara orgánica de la enfermedad. El desarrollo de las diferentes especialidades de oncología ha perfeccionado el diagnóstico, la tipificación y la prevención. Además de los avances en la curación, la oncología ha contribuido decisivamente a mejorar los efectos secundarios y promover la calidad de vida de los pacientes.

Junto a esta dimensión orgánica hay una dimensión psicológica. Además de la confianza en la medicina o la enfermería, la enfermedad no sólo pone a prueba la confianza que la persona tiene en sí misma, sino la confianza que la persona tiene en todo cuanto le rodea. La sensación de vacío, abandono y desesperación puede ser de tal magnitud que anulen la posibilidades para encontrar sentido, valor y fortaleza en la vida. Frente a la opción del ensimismamiento y abandono se puede descubrir la vida como relación, desafío y donación.

Hay una tercera dimensión social que descubrimos cuando aparece el tema en nuestras conversaciones, cuando nos vemos obligados a decir que cáncer no es sinónimo de muerte y cuando tenemos que organizar la familia, el trabajo y el ocio forzados por la enfermedad. El apoyo a los enfermos y sus familiares no está previsto en los convenios, en las cláusulas de negociación y en la neurosis de la productividad. Por último, hay una cuarta dimensión que podemos llamar educativa. Cuando nuestro sistema educativo se ha construido de espaldas a las preguntas últimas y tiene miedo en sus programas de afrontar la muerte, el cáncer puede recordar a los jóvenes que vivir no es sólo comer, beber, viajar o vegetar." Podéis encontrar el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/v/20110225/opinion/cuatro-caras-cancer-20110225.html

martes, 15 de febrero de 2011

Voluntades anticipadas

"El Centro de Investigación Príncipe Felipe acogió el pasado martes una jornada sobre las voluntades anticipadas, tenía como finalidad presentar la Guía elaborada por la Consellería de Sanidad para ejercer el derecho a expresar preferencias ante la posible aplicación o cese de tratamientos de soporte vital en situaciones críticas (reanimación cardiorespiratoria, conexión a respirador mecánico, nutrición e hidratación artificiales, etc.). Una guía que organiza lo que antes llamaban testamento vital y evitaba situaciones desproporcionadas de encarnizamiento terapéutico.

La jornada no se limitó a presentar la Guía como herramienta que la administración ha puesto al servicio de los ciudadanos sino a presentar los problemas que tienen los profesionales sanitarios cuando nos acompañan en el proceso de morir. Un proceso cada vez más tecnificado donde los profesionales sanitarios disponen de mayores recursos terapeúticos para mantener vivo al paciente y donde las familias se ven obligadas a tomar decisiones en contextos de incertidumbre, angustia y estrés emocional sin tener garantías de acertar en su decisión. Decisiones sobre las que gravita una espiral de silencio que dificulta hablar con prudencia asertiva sobre el morir y que convierte en tabú la necesidad de aprender a decir Adios a la vida. Decisiones complejas donde descubrimos que ni el sistema educativo ni la cultura dominante nos han entrenado para lo que los egipcios llamaban gran viaje.

Aunque algunos han interpetado la existencia de estas Guías como un primer paso que abre las puertas para que los legisladores se planteen abiertamente la eutanasia porque legitima la colaboración de los profesionales sanitarios, en realidad se trata de un primer paso para que ciudadanos, profesionales y administraciones públicas deliberen conjuntamente sobre los fines de la medicina en sistemas sanitarios que tienden perversamente a la despersonalización y a la deshumanización.

El documento de voluntades anticipadas no es para decidir quién y cómo debe ayudarnos a morir, tampoco para exonerar de responsabilidad a nadie. Los ciudadanos no podemos pedir a los profesionales que vayan contra las buenas prácticas de su profesión, de su código deontológico y sobre todo, contra las metas de la medicina. Pedimos que se cuente con nuestros valores porque lo que está en juego no es el éxito de un tratamiento sino el sentido de nuestra vida. Aunque no seamos los intérpretes de las últimas notas de nuestra la sinfonía vital, al menos ahora nos dejarán escribir la partitura." Podéis ver el artículo completo en:
http://www.lasprovincias.es/v/20110217/opinion/voluntades-anticipadas-20110217.html

jueves, 10 de febrero de 2011

¡Que inventen ellos!

"Además de movilizar a las autoridades políticas y económicas, la visita de la Sra. Merkel ha transmitido un mensaje bien claro a los jóvenes universitarios: Alemania os necesita. El programa de captación de jóvenes profesionales puede ser tan atractivo que, a medio y largo plazo, se produzca una descapitalización en algunas áreas de la innovación humanística, científica y tecnológica.

En otros tiempos, esta fuga hubiera generado un problema cultural importante porque la opinión pública hubiera tomado posiciones encontradas. No olvidemos la famosa polémica regeneracionista en la que entraron Ortega y Unamuno cuando éste último reaccionó ante la mentalidad cienficista que imponían los europeistas y modernizadores. Era tal la fiebre positivista que Don Miguel llegó a decir ¡Que inventen ellos!

A pesar de los programas de incorporación que tiene el Ministerio de Ciencia e Innovación, hoy la fuga de profesionales parece preocupar poco a la sociedad española. Quienes tienen algún alumno o investigador en el extranjero ya se han encargado de dejarle bien claro que siga inventando fuera porque aquí las oportunidades para la innovación son escasas. En este sentido, un reciente Informe sobre el sistema español de innovación encargado por la Fundación Cotec deja bien claro que la relación de los jóvenes con la innovación no puede limitarse al programa de un ministerio o un convenio puntual con empresas innovadoras.

Este informe no sólo muestra una correlación importante entre la innovación tecnológica y la cultura de nuestro país, sino que deja muy claro el lamentable papel que ocupamos en la promoción de una cultura de la innovación. Los autores del informe no quieren ser pesimistas pero los datos son alarmantes. Uno de los indicadores que facilitan la innovación es el éxito en la educación secundaria, donde nuestro país está estancado desde el año 2005 en niveles del 60% de éxito cuando el porcentaje de los países europeos está en el 90%.

Nada garantiza que la coyuntura económica o política facilite el desarrollo de una cultura innovadora. Esta cultura está asociada con el perverante cultivo de la inteligencia, la emancipación más temprana del hogar familiar, la confianza generalizada (vinculada con los niveles de asociacionismo y fe en el sistema judicial) y la amplitud del horizonte vital. Se trata de una cultura incorporada en hábitos y virtudes que reduzcan la enorme distancia que aún separa los valores declarados de los valores realizados." Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/v/20110210/opinion/inventen-ellos-20110210.html

miércoles, 2 de febrero de 2011

Abandono escolar

"Uno de los últimos informes de la Unión Europea está dedicado al abandono escolar temprano, en él aparece un dato que no puede pasar desapercibido al conjunto de la comunidad educativa: junto a Portugal y Malta, España tiene una cifra de fracaso escolar superior al 30%. Si unimos este dato al 43% de los jóvenes españoles que están en paro, el horizonte educativo, laboral y cultural de la juventud española es preocupante.

El informe indica tres tareas en las que se debe incidir para disminuir las tasas de abandono. Plantea primero la prevención porque el abandono siempre es resultado de un proceso en el que no hay un único factor determinante. En segundo lugar, indica la necesidad de poner en marcha medidas de intervención para superar las dificultades emergentes en los aprendizajes. En tercer lugar plantea la necesidad de ofrecer medidas de compensación que faciliten una segunda oportunidad para que los jóvenes puedan reintegrarse en el sistema educativo.

Además, recuerda que el abandono escolar no es únicamente un problema de políticas educativas sino uno de los problemas de las políticas sociales, de juventud y de empleo. Nos recuerda que es un problema en el que no sólo están implicadas todas las administraciones sino en el que está implicada toda la tribu, como algunos llaman al conjunto de la sociedad.

Pero estos informes que nos ofrecen tanta información sobre el abandono escolar temprano nos dicen muy poco de los valores, las metas y las ilusiones que la sociedad de consumo propone a los jóvenes. No deberían sorprendernos estos índices de abandono en sociedades que han valorado el enriquecimiento rápido, la cultura del pelotazo, la telebasura y la satisfacción inmediata de cualquier deseo.

La escuela es mucho más que un espacio físico donde se capacita a los niños y jóvenes para la integración y la empleabilidad. Más que un espacio físico, la escuela es un espacio simbólico al que tiene que accederse con libertad, desde la libertad y para la libertad. Además de insistir en la escolarización, los educadores deberíamos insistir en la belleza, la capacitación formativa y la ilusión. Debemos preguntarnos hasta qué punto los educadores estamos ilusionados con nuestra profesión y en qué medida nos mueve una voluntad de verdad. El abandono escolar temprano es la punta de un iceberg que esconde algo culturalmente más grave: nuestro abandono de la ilusión." Podéis ver el artículo completo en:
http://www.lasprovincias.es/v/20110203/opinion/abandono-escolar-20110203.html