lunes, 11 de junio de 2018

Ahora digo Diego


"Esta semana los alumnos me pedían que hiciera una lectura de la nueva situación política. En pocas horas el gobierno bonito de Sánchez ha sustituido al gobierno aburrido de Rajoy. La clase tenía su expectación y morbo porque estamos tratando los diferentes modelos de democracia liberal en sociedades abiertas, pluralistas y, como dice Bauman, “líquidas”. Tocaba democracia “pluralista” pero no entré en detalles para contarles las ideas básicas aquél famoso libro que publicó el profesor Peces-Barba sobre el valor “pluralismo” en la Constitución Española de 1978.

Este título preliminar nos recuerda que el “pluralismo político” es uno de los valores superiores. No se refiere al pluralismo “moral” como coexistencia de diversidad de opiniones, juicios o tradiciones. A diferencia de sociedades “monistas” en las que hay un único código moral impuesto, el pluralismo moral describe sociedades abiertas en las que coexisten varios códigos morales o ideales de vida buena. Fruto del pluralismo “moral” aparece el pluralismo “político”, articulando la diversidad en el nivel institucional del poder, es decir, entre las instituciones sociales, políticas y económicas. En concreto, describe la articulación de las convicciones en diferentes movimientos, partidos o grupos de poder. El desafío de la convivencia está en la gestión, administración y articulación de esta diversidad. Y la tarea de una ética democrática está, precisamente, en la articulación competitiva y consentida de esta diversidad. Como en una orquesta, el viento, la cuerda o la percusión pueden componer una bella melodía si la diversidad se armoniza, equilibra y articula.

Aplicado a la vida cotidiana, comprobamos que ambos pluralismos requieren una radical voluntad de verdad. Por eso, el desafío moral no está en el hecho de la coexistencia sino en la posibilidad de convivir para ir buscando juntos, en clave machadiana, la verdad. Así, quienes engañan, mienten y traicionan proporcionan un flaco favor a la convivencia porque disgregan, liquidan los vínculos y entronizan un  desvigorizante egoísmo. Cuando las mentiras, engaños y traiciones maceran la vida parlamentaria disponemos de poca ejemplaridad para prestigiar la necesaria y noble profesión política.

El problema se agrava cuando, según algunos teóricos contemporáneos de la democracia, la verdad y la justicia no tienen por qué converger. Entonces los alumnos preguntan sorprendidos cómo hacer comprensible la decisión de cinco diputados que donde habían dicho digo ahora dicen Diego. Aunque políticamente decimos que ha sido una decisión legítima y correcta, éticamente nos cuesta trabajo reconocer que es una decisión buena. Cuando comprobemos la fragilidad del gobierno y pretendamos incrementar la calidad de nuestras instituciones recordaremos aquella frase de Escipión: “Roma traditoribus non praemiat”." Podéis ver el artículo completo en 

domingo, 3 de junio de 2018

Añoranza de frivolidad


"Esta semana hemos celebrado en la UIMP de Valencia unas jornadas para conmemorar el cincuentenario de dos acontecimientos históricos que marcaron la reciente historia de Europa. Llevaban por título “París/Praga: las dos primaveras del 68”. En ellas varios especialistas analizaron el impacto de las revueltas estudiantiles de París y el fracaso de la primavera de Praga, cuando los carros del Pacto de Varsovia terminaron con la llamada “revolución de terciopelo” que había emprendido el pueblo checoslovaco. Al reconstruir el contexto en el que se produjo esta invasión con la que se frustró cualquier atisbo de apertura en los países de la Europa del Este, el profesor José María Faraldo apoyó su intervención en un interesante libro que el joven periodista Miguel Delibes publicó a finales de 1968, después de visitar varias semanas la república socialista de Checoslovaquia.

El cronista Miguel Delibes se vio obligado a redactar dos prólogos. En el primero hay párrafos antológicos donde describe la posibilidad de conciliar socialismo y democracia. Comienza recordando que salía de una sociedad que no le gustaba para entrar en otra que tampoco le gustaba, pero donde se estaba produciendo una transformación. Continúa recordando que en aquellos años el mundo era semejante a un villorrio español de principios de siglo: “una comunidad sometida a las arbitrariedades de un cacique”. En la transformación social checa atisba la posibilidad de encontrar un socialismo con rostro humano, un régimen donde las gentes alcancen la madurez suficiente para “aceptar las conquistas fundamentales del socialismo como parte integrante de los derechos humanos inalienables”. Atisba la posibilidad de una sociedad y un hombre que él llama “distinto”: “pese a su egoísmo insolidario, creo aún en el hombre”. La invasión de Praga se produce cuando el libro está en imprenta y en el segundo prólogo aún sigue manteniendo la esperanza de conciliar la justicia con la libertad. Sin embargo, describe la experiencia de síntesis como un “pecado checoslovaco”.

Leído con perspectiva, este libro describe los sueños de aquella generación que, además de considerar posible la síntesis entre socialismo y democracia, acepta con resignación un capitalismo que rentabiliza el hecho de que los seres humanos somos muy parecidos en los cinco continentes. En el relato de Delibes, hay un párrafo antológico donde comenta que con la apertura del régimen se han multiplicado las “boites”, las minifaldas, los melenudos y la música descoyuntada, y se ha hecho ostensible “la añoranza de frivolidad”. Aplicado a nuestro presente, comprobamos que algunos líderes populistas, socialistas y soberanistas tampoco está exentos de la humana frivolidad cuando desean vivir en urbanizaciones de lujo, sustituir la bicicleta por el coche oficial y la camiseta por el traje de marca."Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/anoranza-frivolidad-20180603005809-ntvo.html


Mayo del 68: Cuéntame cómo te ha ido


"El pasado lunes presentamos en Valencia el libro “Mayo del 68, cuéntame como te ha ido” de Marcelo López Cambronero y Feliciana Moreno. Vino su autor a presentarlo en el marco de unas jornadas en las que hemos conmemorado el cincuentenario de Mayo del 68 uniendo dos acontecimientos importantes: el mayo del 68 propiamente dicho y la “primavera de Praga”. Con el título: “Paris y Praga, las dos primaveras del 68”, varios profesores, periodistas e investigadores se han reunido para contar cómo nos ha ido después de aquel histórico mes de Mayo.

Quiero empezar la crónica con este libro de Marcelo y Feliciana porque es un trabajo excelente e imprescindible para quienes valorar, analizar o al menos recordar el significado del mayo francés. No estamos ante un ensayo para medirnos con la historia y ponderar el rescoldo que aún queda de aquella revuelta o insurrección estudiantil que cambio para siempre el modo de entender las relaciones entre el eurocomunismo, las utopías revolucionarias y el liderazgo de los estudiantes en el cambio social. Estamos ante un libro que recoge diez entrevistas a personajes significativos que vivieron aquellos años y que aún pueden contarlo.

Las diez entrevistas están organizadas en cinco capítulos. El primero describe la experiencia revolucionaria con las palabras de Alain Krivine y Aldo Brandirali. Fueron personajes claves para entender el papel del maoísmo y el troskismo en la interpretación del socialismo que hacían los diferentes partidos comunistas que estaban a las órdenes de Moscu. No estamos hablando del paleolítico filosófico sino de interpretaciones que determinaron el compromiso y movilización de miles de jóvenes que podían (o no), elegir entre revolución y reforma, engrosar las filas de un partido o quedarse en movimiento, utilizar la violencia o evitarla, jugarse la vida o conservala.

El segundo describe la experiencia personal de Gabriel Albiac y Jean-Luc Marion. Como saben los más talluditos del blog, Gabriel Albiac formó parte del partido comunista de España en la clandestinidad y nos cuenta cómo se vivieron aquellos días en el tardofranquismo y la idealización de lo que sucedía en el Barrio Latino. A Marion le desbordaron las huelgas y manifestaciones en la puerta de su casa y describe cómo aquellos días culminaron todas las ensoñaciones del milenarismo y la teología política que se inició en 1848.

La tercera parte es muy interesante y tiene el morbo de que toda efervescencia del deseo que se expresó aquel mes está contada por mujeres. El capítulo lleva por título “la mujer ante un cambio de época” y recoge las entrevistas a Françoise Picq y Amelia Valcárcel. La primera lleva el importante título: “En Mayo del 68 las mujeres no tomamos la Bastilla, pero tomamos la palabra”. Esta emergencia del feminismo es analizada por la profesora Valcárcel y denuncia con claridad cómo las actuales teorías del género tienen poco de feministas y menos de solidarias. Dice algo muy claro sobre el clásico de libro de Judith Butler titulado “El género en disputa” que es el manual de los defensores de la ideología de género: “no fui capaz de encontrar una frase con la que podía decir mira un auténtico destello de inteligencia” (p. 136)

Las cuatro últimas entrevistas merecen un entrada nueva en el blog y siento dejar al lector intrigado con su crónica. Y no hablaremos solo de los tres iconos de esa revuelta, Marx, Mao y Marcuse, simplemente les adelanto que las dos primeras plantean la relación con el nacionalismo y las dos últimas con el mundo católico. Y les dejo con un párrafo de los autores del libro:

“Hemos visto que esta generación conoció un tipo de capitalismo centralizado  altamente regulado, que se concentraba en la satisfacción de las necesidades básicas y en alejar el fantasma comunista. Los jóvenes no se alzaron en contra de las comodidades, ni de la libertad de mercado, sino de la hiperregulación social y sus automatismos, de su previsibilidad cuasi-científica y, por lo tanto, del correspondiente sentimiento de asfixia de la personalidad. Se rebelaron contra todo lo que emanara olor a tradicionalismo, a rigorismo, a estructura social impuesta: la familia, el puritanismo, la autoridad, las jerarquías, etc… y al derribar esos obstáculos dejaron el campo libre para que se instalara un capitalismo diferentes que, al carecer de todos esos límites, se volvió extremo y voraz pero, a la vez, inteligente y adaptativo.” (p. 233). Podéis ver el artículo completo en:   http://entreparentesis.org/68ido-i/