Dicho así podría ser un problema con escaso interés para la ciudadanía. Sin embargo, se tata de un desafío de primera magnitud en esta era digital que podemos llamar “economía de la atención”. En las prácticas educativas de las aulas, las calles o los hogares, es habitual que los problemas de nuestros hijos y alumnos estén relacionados con la atención. Decimos que tienen un “déficit de atención” o son “hiperactivos” y no podemos analizarlos sólo como un problema de percepción sensorial o aprendizaje madurativo, sino como un problema de incapacidad para el autocontrol, el autodominio o la simple rendición de cuentas. En las prácticas culturales tiranizadas por las redes sociales, pocos dudan que la nueva metamorfosis de la economía no pasa por las digitalización de las finanzas, la concentración bancaria o la gestión de los datos, sino por la colonización de la atención.
La atención de todos, tanto de nuestros hijos, como la nuestra, es el nuevo territorio cultural pendiente de conquistar, la nueva tierra prometida donde se están haciendo las nuevas fortunas. No va desencaminado Shoshana Zuboff cuando habla del “capitalismo de la vigilancia”. Tampoco le van a la zaga los analistas de las redes que promueven el ayuno o la dieta digital para que el sobreconsumo de las pantallas no envenene nuestra atención. Los diagnósticos de hiperactividad y déficit de atención (TDH) son la punta de un iceberg que no se soluciona solo con fármacos y tratamientos clínicos. No deberíamos quejarnos mucho de los populismos cuando estamos entretenidos en la aldea digital y nos sentimos placenteramente esclavizados por las redes. De hecho, esta colonización de la atención se manifiesta cuando el “endocrino digital” nos advierte de la descerebración cívica a la que estamos asistiendo. Es la misma batalla que la capacidad para decidir y ejercer el juicio. Por eso tenía razón Ricoeur cuando recordaba en aquella premonitoria conferencia que la atención es el corazón de la responsabilidad. En ella nos jugamos la estrecha relación entre verdad y libertad. Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/batalla-atencion-20210130010331-ntvo.html





