domingo, 31 de enero de 2021

La batalla de la atención

    "A primeros de marzo de 1939, pocas semanas antes de ser reclutado y llevado como prisionero a un campo de internamiento alemán, Paul Ricoeur impartió una conferencia sobre el problema de la atención. Recordó una idea de Husserl que no podemos pasar por alto cuando nos acercamos a los problemas educativos y culturales del siglo XXI. Husserl lamentaba que para ser auténticamente ciencia, la psicología estuviera construyéndose con los conceptos de la física, lo que dificultaba estudiar las diferencias entre “percibir” y “prestar atención”. Y lo hacía porque se corría el peligro de olvidar la dimensión intencional de la atención como núcleo de la acción responsable. 


    Dicho así podría ser un problema con escaso interés para la ciudadanía. Sin embargo, se tata de un desafío de primera magnitud en esta era digital que podemos llamar “economía de la atención”. En las prácticas educativas de las aulas, las calles o los hogares, es habitual que los problemas de nuestros hijos y alumnos estén relacionados con la atención. Decimos que tienen un “déficit de atención” o son “hiperactivos” y no podemos analizarlos sólo como un problema de percepción sensorial o aprendizaje madurativo, sino como un problema de incapacidad para el autocontrol, el autodominio o la simple rendición de cuentas. En las prácticas culturales tiranizadas por las redes sociales, pocos dudan que la nueva metamorfosis de la economía no pasa por las digitalización de las finanzas, la concentración bancaria o la gestión de los datos, sino por la colonización de la atención. 

    La atención de todos, tanto de nuestros hijos, como la nuestra, es el nuevo territorio cultural pendiente de conquistar, la nueva tierra prometida donde se están haciendo las nuevas fortunas. No va desencaminado Shoshana Zuboff cuando habla del “capitalismo de la vigilancia”. Tampoco le van a la zaga los analistas de las redes que promueven el ayuno o la dieta digital para que el sobreconsumo de las pantallas no envenene nuestra atención. Los diagnósticos de hiperactividad y déficit de atención (TDH) son la punta de un iceberg que no se soluciona solo con fármacos y tratamientos clínicos. No deberíamos quejarnos mucho de los populismos cuando estamos entretenidos en la aldea digital y nos sentimos placenteramente esclavizados por las redes. De hecho, esta colonización de la atención se manifiesta cuando el “endocrino digital” nos advierte de la descerebración cívica a la que estamos asistiendo. Es la misma batalla que la capacidad para decidir y ejercer el juicio. Por eso tenía razón Ricoeur cuando recordaba en aquella premonitoria conferencia que la atención es el corazón de la responsabilidad. En ella nos jugamos la estrecha relación entre verdad y libertad. Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/batalla-atencion-20210130010331-ntvo.html

lunes, 25 de enero de 2021

La poética de Pablo d' Ors

Presentación a 

la Poética de Pablo d' Ors

"La escritura como ejercicio espiritual: 

La poética de PABLO d' ORS"

enlace:

https://youtu.be/kCvdL9IhgXM



domingo, 24 de enero de 2021

Rebaño sin inmunidad

"En las primeras décadas del siglo XX, la medicina veterinaria acuño el término “inmunidad de rebaño”. Este término describe el proceso por el cual, en la población de una determinada especie, se reduce el riesgo de adquirir una infección transmisible debido al efecto de barrera que producen sujetos próximos ya inmunizados. Desde entonces, la expresión ha comenzado a utilizarse en todos los programas de vacunación que han puesto en marcha las autoridades sanitarias. Desde que a finales de diciembre llegaron a España las primeras vacunas y con una puesta en escena que superaba la entrega de los Goya, los ciudadanos nos hemos familiarizado con esta expresión como metáfora que describe cierta esperanza para ver la luz al final del túnel de la pandemia. 

    A medida que vamos conociendo casos de personas que se han ido vacunando indebidamente, descubrimos las trampas de la cogobernanza y comprobamos la falta de credibilidad de algunos responsables políticos, podemos afirmar que los españoles hemos dejado de ser una nación, un pueblo, una masa o un simple grupo humano. Analizado con objetividad virológica, científica, y estoica para más señas, el pueblo español parece haber llegado a la categoría de rebaño. Y lo más grave, sin posibilidad de inmunización porque cada individuo, familia, grupo o burbuja convivencial quiere marcar diferencias, desvincularse del resto y hacer la guerra al virus por su cuenta. 

    Los gestores políticos de la pandemia no sólo parecen disfrutar con lo que Bauman llamaba “sociedad líquida” para describir la debilidad de los vínculos comunitarios, sino que están contribuyendo a la liquidación de los que aún quedan, a la pulverización de los fragmentos comunitarios y a la polarización informativa de unas convicciones con las que, si no garantizar la convivencia, al menos gestionar la supervivencia. 

    En lugar de liderar como buenos pastores, actúan como maquiavélicos lobos para sortear la vida parlamentaria, la democrática rendición de cuentas, la transparencia en las contrataciones o la básica separación de poderes. El confinamiento, la reclusión domiciliaria o la paralización completa de la actividad son propuestas simples que alimentan la fragmentación, que atomizan la convivencia y dificultan estrategias de corresponsabilidad ciudadana. Faltan estrategias eficaces de protección focalizada que no nos traten como corderos, borregos o rebaños. Sobran gestiones políticas cortoplacistas que consideran a los pueblos como enjambres y que no se cuestionan la ineficiencia del modelo organizativo que están aplicando. Cuando la gestión de los pastores no prioriza con lucidez indiscutible a los mayores, los débiles y los frágiles, el rebaño tiene un problema. Quizá esté relacionado con lo que el novelista Thomas Harris describía como “El silencio de los corderos”." 
Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/rebano-inmunidad-20210123002947-ntvo.html#vca=fixed-btn&vso=rrss&vmc=tw&vli=Opini%C3%B3n

lunes, 18 de enero de 2021

domingo, 17 de enero de 2021

El filósofo y el candidato

"Salvador Illa será el candidato de los socialistas en las próximas elecciones catalanas. Mientras se determine la fecha y no sea cesado, ostentará la doble condición de ministro del gobierno de España y candidato de un partido político que respira con dos pulmones; el universalista del socialismo cosmopolita y el nacionalista del nacionalismo catalán. Esta doble condición circunstancial de ministro y candidato es uno de los muchos y lamentables casos de falta de ejemplaridad. Una falta de ejemplaridad que unos amortizan por la crisis sanitaria y que otros reclaman precisamente por las mismas razones. Entre unos y otros emerge la figura de un discreto personaje público que, con rostro de empollón y gafas de técnico aplicado, administra las medias verdades con las que el gobierno entretiene a la opinión pública. 

    A esta doble condición se añade una tercera: filósofo de formación. Una circunstancia con la que se juzgará su paso por el ministerio de Sanidad, un órgano administrativo que nunca había tenido tan pocas competencias desde que se sustrajeron las de consumo y bienestar (o asuntos sociales) y que, paradójicamente, nunca se había visibilizado tanto diariamente en las televisiones. Por primera vez, todo el mundo sabe que un filósofo actúa como portavoz responsable de un ministerio como el de Sanidad que, en estos tiempos de pandemia, es casi como el portavoz todo el gobierno. Esta condición de “filósofo” ha sido utilizada como arma arrojadiza para atribuirle a él toda la incompetencia del gobierno, para desprestigiar el conjunto de su carrera política y para ridiculizar a los profesionales de la Filosofía. Sobre todo porque algunos comentaristas y tertulianos han transmitido a la opinión pública la imagen de que el quehacer filosófico está emparentado con la verborrea posmoderna, la retórica populista y la resignificación cainita de la desmemoria histórica. 

     Sin embargo, el quehacer filosófico sigue siendo valioso para la vida pública y el problema no está en la titulación o formación académica de quienes, coyunturalmente, son nombrados ministros. Quienes lo asocian con la incompetencia profesional para dirigir un ministerio se equivocan porque la titulación en otros saberes como el Derecho, la Economía o la propia Medicina, no nos garantizan un gobernante prudente al servicio del bien común. Recordemos al Platón del “rey filósofo”, al Weber de “El político y el científico”, al Maquiavelo de “El príncipe” o los historiadores de la ciencia cuando describieron el encuentro entre Einstein y Bergson del año 1922 (El físico y el filósofo). Aunque no sabemos si es una respuesta sincera porque no dijo la edición que utiliza, Salvador Illa afirmó que su libro de cabecera en estos tiempos de pandemia era “Oráculo manual y arte de la prudencia”, de Baltasar Gracián." Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/filosofo-candidato-20210116001709-ntvo.html

domingo, 10 de enero de 2021

Nosotros ante el Capitolio

    "Mientras buscábamos los envoltorios de los juguetes, porque el día de Reyes se nos había hecho muy largo medio recluidos en casa y debíamos preparar la vuelta al cole del día siguiente, los informativos de la noche nos servían las imágenes del asalto al Capitolio. Esa noche todo pasó a un segundo plano porque las imágenes eran de tal gravedad que anularon cualquier amago de conversación sobre la vacunación, la pandemia o las restricciones. Ni siquiera el frío y las nieves que se anunciaban en el horizonte tenían la fuerza informativa del asalto a la cámara de representantes. Por primera vez veíamos televisada la “okupación” y el asalto a la sede de la soberanía del pueblo norteamericano. 

     Estábamos viviendo una noche histórica. Los mensajes y llamadas iban en la misma dirección: “¿habéis visto lo que está pasando”?. Varias generaciones veían por primera vez las consecuencias del discurso y las prácticas i-liberales, las consecuencias de un populismo que está desafiando radicalmente unas frágiles democracias liberales que sestean a la sombra de balances financieros y especulaciones bursátiles. Unas invertebradas democracias liberales donde sus portavoces políticos más insignes presumían de tolerancia desentendiéndose de la verdad cuando reclamaban “política sin metafísica”, “cultura sin naturaleza” y legislaciones indoloras sin valores compartidos. El asalto revela que nos rodea una legión de papanatas posmodernos y populistas que despreciaban el debate de las ideas. 

    Y no hace falta remontarse a los debates teóricos sobre el fin de la Historia cuando los críticos del liberalismo político de Rawls o el republicanismo de Habermas se instalaban en las teorías de los “significantes vacíos” de Laclau, Moufe o Zizec. Basta describir los hábitos y “virtudes” políticas de algunos que lideraron las manifestaciones del 15M, quisieron asaltar las sedes de los partidos tradicionales e incluso en 2015 se propusieron “okupar” el Congreso. En la Comunidad Valenciana, los bárbaros de esa “cultura i-liberal de la okupación” han aparcado pancartas, camisetas y bicicletas para apropiarse de las instituciones. Los tuits de Trump podían haber sido escritos por Quin Torra cuando decía a los CDR: “apretad, apretad”. Las prácticas de Esquerra, Compromis y Podemos que pedían “ocupar el congreso” el verano de 2016, o los discursos del PSOE que pedían ocupar San Telmo en Andalucía revelan la proximidad del virus populista. Un virus totalitario y convendría que las futuras generaciones se vacunaran, empezando con la lectura de los textos de Hannah Arendt sobre el totalitarismo y la rebelión de las masas de Ortega y Gasset. Sobre todo cuando nos recuerdan que la clave del parlamentalismo liberal no está en la acción directa de las “okupaciones” sino en la acción indirecta de la palabra compartida." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/ante-capitolio-20210109002843-ntvo.html

domingo, 3 de enero de 2021

Propuestas para año nuevo

"Tengo la funesta manía de guardar algunos papeles con los que gozosamente me encuentro más tarde. Así ha sucedido con dos documentos valiosos cuyas ideas recupero como propuestas para abrir el año. Pueden ser útiles para evitar la progresiva infantilización de la ciudadanía que se está produciendo en nuestro país. Y no por el hecho de que estos días nos hacemos como niños para recibir a los Reyes Magos, sino porque nuestros representantes políticos y las terminales desinformativas, que no se atreven a promover una robusta deliberación pública, nos tratan como menores de edad, ingenuos consumidores o amnésicos usuarios. 

    A finales de marzo, el Real Instituto Elcano hacía público su informe y se preguntaba: “¿qué podemos esperar del 2020?”. Respondía que en lugar de armonía dominaba una sensación de extrema inseguridad e inestabilidad, calificándolo como “fenómeno que evidencia cómo la misma globalización, que fomenta el progreso y la comunicación permanente, también propicia el riesgo y la inseguridad…lo que nos une y fortalece también nos hace más dependientes y nos debilita”. En las conclusiones señala la posibilidad de que la globalización retroceda, se paralice o reconvierta. El virus afectará a la aplicación de la Agenda 2030 y nos llevará a preguntarnos: “¿más conciencia de la fragilidad de la humanidad o auge de prioridades materiales?”. Afectará también a la erosión o metamorfosis de los populismos; al regreso de los charlatanes en un mundo que necesita especialistas; al crédito de un saber científico demasiado imperfecto y, sobre todo, afectará a los hábitos sociales. La pregunta es obvia, ¿inclinados a la solidaridad o la desconfianza?. 

    El Círculo cívico de opinión nos recordaba que con la crisis sanitaria estaba apareciendo otra crisis más profunda. Incluso utilizó la expresión de “estado fallido” por las múltiples dimensiones con las que aparecía; sanitaria, económica, territorial, institucional, social y política. Añade la inestabilidad y la inseguridad jurídica, llegando a sostener que afrontamos una situación de “orfandad representativa”. Describe la tarea de zapa deslegitimadora y proceso “destituyente” del régimen democrático del 78; denuncia proyectos legislativos que llama “divisivos” porque reabren heridas; señala las ineficiencias culposas en la gestión de la pandemia y, sobre todo, nos recuerda que estamos en una sociedad “baja en defensas, enervada y desanimada”. Afirma que la mezcla de gobiernos dotados de poderes excepcionales en situaciones de emergencia, frente a sociedades atemorizadas “constituye un serio riesgo de autoritarismo”. Este año nuevo, las razones para la esperanza solo pueden nacer del realismo. Por eso es importante evitar la simplificación de los debates públicos, comprometerse con la verdad y fortalecer procesos de confianza cívica. ¡Feliz año!" Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/propuestas-2021-20210102000500-ntvo.html