"Hace unas horas se aplicaba la ley que regula la eutanasia en España a Noelia del Castillo, una joven de 25 años que solicitó su aplicación por la depresión profunda en la que se encontraba. El caso ha conmocionado a la opinión pública europea porque ha llegado a intervenir el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, dado que el padre recurrió los sucesivos autos judiciales de instancias españolas que avalaban la decisión de Noelia, quien reiteradamente había solicitado que se la ayudase a morir porque no quería vivir. Esta conmoción que ha generado no puede reducirse a un simple impacto emocional, donde mostremos a partes iguales el respeto a la voluntad de un ciudadano y nuestra impotencia compasiva ante el estrepitoso fracaso de lo que se llama sistema socio-sanitario. Tres reflexiones se nos exigen para evitar la resignación indolente y la desmoralización social.
sábado, 28 de marzo de 2026
Suicidio asistido y desmoralización social
viernes, 27 de marzo de 2026
Democracia y desvinculación: responsabilidad solidaria en la era digital
"La perfección de los medios y la confusión de los fines parecen caracterizar nuestra época. Este aserto de Einstein caracteriza también nuestro escenario digital y se convierte en una llamada para el discernimiento filosófico de nuestra circunstancia. La confusión de los fines equivale a la pérdida del sentido y, en las situaciones de desorientación, se precisa sacar la brújula.

Teell Editorial (2024). 270 páginas
Tecnocracia y desvinculación. Descuidos éticos del universo digital
Agustín Domingo Moratalla
Sócrates nos invitó a cuidar el sentido de la existencia y Agustín Domingo –dedicado desde hace tiempo a la ética del cuidado– desarrolla en esta obra un diagnóstico del presente observando un decálogo de descuidos éticos de la ciudadanía digital: la educación, las virtudes, el alma, la intimidad, la capacidad de preguntar, el discernimiento, el amor, el profetismo, la ética civil y la vinculación. El común denominador de todos estos descuidos es la persona, comunitaria por naturaleza.
Las páginas de esta obra rezuman intensidad. Son reflexiones a ras de la vida cotidiana de las instituciones sociales (la familia, la escuela, la Iglesia, el Estado, etc.), pero que nos llevan a la médula del sentido íntimo de cada una de ellas para orientarnos hacia los olvidos de lo esencial, que se traducen en descuidos de su sentido originario. Me atrevo a calificar sus análisis como raciocordiales porque van de la vida a la razón y de la razón a la vida. Es una filosofía de la vinculación que invita a la creación de una sociedad civil responsable ante lo que pasa y de lo que le pasa, es decir, una sociedad esperanzada que no solo se pregunta ¿qué va a ocurrir?, sino ¿qué queremos que ocurra? Creo que la pregunta esencial para el cuidado de nuestras sociedades es la que nos interroga acerca del mundo que queremos construir. Si descuidamos esta pregunta, que es tanto como despojarnos del poder de controlar el porvenir, otros poderes, como la tecnocracia, ocuparán el lugar de nuestras decisiones.
Agustín Domingo incita a recuperar el rol de cada persona como agente, actor y autor de la vida en el universo digital que nos ocupa y preocupa. Las páginas de este libro son una hermenéutica. ¿No es la persona que cuida del sentido un hermeneuta de la realidad? El pórtico de este libro lo encabeza el siguiente título: repensar el sentido y sentir de la acción humana. Se transita, sin forzar el discurso, de la ética del cuidado a la ética de la justicia y no cae en descripciones catastrofistas; más bien, busca despertar la necesidad del cuidado de la interioridad para la revolución social.
Y es que los verdaderos cambios sociales serán personales, o no serán. En un contexto en el que se habla poco de las virtudes, Agustín Domingo muestra que, desde ellas, construimos una ética del cuidado diligente sobre la que asentar una ética de la responsabilidad solidaria, es decir, superadora de la desvinculación en sociedades que deben aspirar a superar el amor líquido. Esta obra es de lectura obligada para educadores que no hayan renunciado a la radicalidad de la tarea educativa.
Moratalla se refiere a diez retos éticos, que no son exclusivos de los educadores, más bien tarea global de una sociedad que se siente cohesionada: superar la brecha digital, la infoexclusión, transformar el tejido institucional, etc. Advertir del riesgo de la tecnocracia no es sinónimo de tecnofobia, sino señalar que el uso de las tecnologías de la información –como de cualquier tecnología– no es moralmente neutro. A lo largo de toda la obra, y especialmente en los últimos capítulos, se insiste en la tradición del humanismo cristiano y la necesidad de insuflar una nueva fuerza a un laicado maduro, con presencia pública, que se convierta en levadura en la masa. A colación de ello, nos recuerda la raíz cristiana de la ética civil, haciendo un balance de la misma en las últimas décadas.
En definitiva, estos ensayos nos invitan a recuperar la cordura social, superando polarizaciones, cultura de la cancelación, etc., para reconstruir una ciudadanía madura, digital pero moral, y que supere el olvido ético de la fraternidad. Agustín Domingo nos facilita una hoja de ruta desde los valores del personalismo cristiano, con una brújula que apunta hacia el sentido inmanente y trascendente del quehacer cotidiano. El cuidado de sí es parte integral del cuidado del otro y, por tanto, del nosotros comunitario. Un verdadero programa para la vinculación digital o analógica, pero contando con una ciudadanía soberana, precavida ante el riesgo de la tecnocracia. Podéis ver la crónica en: https://www.eldebate.com/cultura/libros/20260328/tecnocracia-desvinculacion-brujula-encontrar-sentido-educacion_397183.html
sábado, 21 de marzo de 2026
Acostumbrarse a morir en lista de espera
"El pasado viernes 13 se hicieron públicos los datos del XXVI Observatorio estatal sobre la Dependencia. Una de las conclusiones más alarmantes es que nos dirigimos hacia un sistema de precariedad y bajo coste. Parece mentira que la ley 19/2006 de Atención a la Dependencia y Promoción de la Autonomía, interese tan poco a los partidos. Siempre sus exigencias se plantearon como un tema de estado donde lo menos importante eran las siglas del partido y lo más importante el cuidado de las personas. Pues bien, a ver si se ponen la pilas, tanto el gobierno con el escudo social, como la oposición, dejando de lado la retórica del bienestar y aplicándose a los mínimos de justicia.
El pasado año han fallecido 216.046 personas a las que se les había reconocido el grado de dependencia y no habían recibido la prestación o ayuda que en justicia necesitaban. En 2025, señala el observatorio “hemos visto un aumento de las personas en el limbo de la dependencia, si tenemos en cuenta únicamente las personas que tienen su prestación principal reconocida (PIA efectivo), observamos un aumento de personas que, esperando su prestación principal a la que tienen derecho, ha llegado a 148.907, mientras el año anterior era de 142.446.” A cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad social se le pondrán los pelos de punta al saber cada 16 minutos fallece en España una persona en el limbo de esta Ley. ¿Cómo es posible que desde la solicitud de la dependencia hasta la recepción de la ayuda se pase tanto tiempo en condiciones de olvido administrativo, desprecio burocrático, vulneración flagrante de derechos y descuido social?
Resulta que las garantías administrativas y los procesos burocráticos están consiguiendo que las personas dependientes se acostumbren a morir en lista de espera. Si algo caracteriza la tortuosa aplicación de esta ley no es la eficiencia, la personalización en las atenciones, el cuidado singularizado de las necesidades o la amabilidad servicial de quienes gestionan los expedientes. Aunque se haya incrementado el presupuesto para la tramitación de las situaciones y la agilización digital de ‘expedientes’, no se ha pensado en la calidad del poco tiempo que les queda a los ‘ciudadanos’ que están en lista de espera. En lugar de tocar el violón de los pactos entre las derechas y vender humo con falsas estrategias de escudos sociales, los partidos deberían prestar más atención a la aplicación de esta ley, una real pena de muerte en diferido con la que este mal llamado estado social nos está esperando." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-acostumbrarse-moriren-lista-espera-20260321235906-nt.html
sábado, 14 de marzo de 2026
El desencantamiento del proyecto europeo
El giro provocado en el tablero internacional con la llegada de Trump está generando una revisión de los mimbres con los que se ha construido el proyecto europeo. Sería bueno evitar simplificaciones. El concepto de “orden basado en reglas”, al que se ha remitido Costa, es más complejo de lo que la opinión pública percibe. Ante la posibilidad de una Europa imprevisible y una Europa blindada no estaría mal utilizar la perspectiva histórica para darnos cuenta de que asistimos a una nueva fase en el desencantamiento del proyecto europeo.
No aplico este término en clave de ‘pérdida’ progresiva de significado, sino en clave de ‘oportunidad’, es decir, el desencantamiento no lo entiendo como ‘sustracción de significado’ sino como crisis en la reconfiguración de proyecto. Cuando los padres fundadores lo imaginaron, lo pensaron en términos de unidad industrial para solucionar los problemas del carbón y el acero, no pensaron en las experiencias de fracaso porque estaban ilusionados con las expectativas de cooperación. Esas expectativas iniciales se realimentaron en los ochenta con la caída del muro y se reconfiguraron con la llegada de la moneda única. Hasta la salida del Reino Unido, el proyecto se había configurado y las ilusiones iniciales se habían ido modulando. El realismo industrial dejó paso al realismo territorial y, a su vez, se generó un ingenuo idealismo especulativo, monetario, comercial y financiero, que ha tenido su expresión en un interesante espacio educativo europeo. Aún no sabemos si estamos a las puertas de un Erasmus militar europeo para el que se entrenarán nuestros jóvenes, pero sí sabemos que la nostalgia de órdenes legales antiguos nunca garantizan la seguridad de espacios comunitarios nuevos." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-desencantamiento-proyecto-europeo-20260314233912-nt.html