sábado, 28 de marzo de 2026

Suicidio asistido y desmoralización social

"Hace unas horas se aplicaba la ley que regula la eutanasia en España a Noelia del Castillo, una joven de 25 años que solicitó su aplicación por la depresión profunda en la que se encontraba. El caso ha conmocionado a la opinión pública europea porque ha llegado a intervenir el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, dado que el padre recurrió los sucesivos autos judiciales de instancias españolas que avalaban la decisión de Noelia, quien reiteradamente había solicitado que se la ayudase a morir porque no quería vivir. Esta conmoción que ha generado no puede reducirse a un simple impacto emocional, donde mostremos a partes iguales el respeto a la voluntad de un ciudadano y nuestra impotencia compasiva ante el estrepitoso fracaso de lo que se llama sistema socio-sanitario. Tres reflexiones se nos exigen para evitar la resignación indolente y la desmoralización social. 

 1.- Revisar con detalle un sistema socio-sanitario que forma parte de la historia de Noelia. Recordemos que la administración pública asumió su tutela, que fue violada y que se produjo un cúmulo de circunstancias psicológicas, psiquiátricas, sociales e institucionales que no pueden pasarse por alto en este caso. No se trata de atribuir culpas sino de establecer responsabilidades, que no pueden plantearse en clave fragmentaria sino en clave de ‘atención integral’ a un ciudadano que no puede ser descuidado, desamparado y abandonado por el sistema, con independencia de su edad. El caso es una muestra de que se rompió el ‘pacto de cuidados’ que nos obliga a no dañar. 

 2.- Cuestionar la borrachera de libertarismo que acompaña a unas élites políticas y profesionales incapaces de diferenciar entre ‘autonomía moral’ y ‘arbitrariedad de los juicios’. Y hacerlo en términos de responsabilidad solidaria, es decir, dejando claro que la decisión de un adolescente sobre un aborto, un cambio de sexo o cualquier otra práctica médica no es un ejercicio de autonomía moral sino de arbitrariedad individual. 

 3.- Arremangarse para evitar que la rendija abierta sirva para precisar mejor el tratamiento de las depresiones y reconocer el valor relacional de los diagnósticos tempranos. Las depresiones mentales no irán a menos y las comunidades de apoyo no irán a más, lo que significa afrontar el reto de una sociedad amnésica, digitalizada y desvinculada que no está sobrada de comunidades de cuidado integral. No es hora de lamentarse, sino transformar la ley de eutanasia en una robusta ley de cuidados paliativos que además de evitar la pendiente resbaladiza en la que nos encontramos transforme nuestra gigantesca capacidad de compasión en principio de precaución." Podéis ver el artículo completo en:  https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-suicido-asistido-desmoralizacion-social-20260328000155-nt.html

viernes, 27 de marzo de 2026

Democracia y desvinculación: responsabilidad solidaria en la era digital

"La perfección de los medios y la confusión de los fines parecen caracterizar nuestra época. Este aserto de Einstein caracteriza también nuestro escenario digital y se convierte en una llamada para el discernimiento filosófico de nuestra circunstancia. La confusión de los fines equivale a la pérdida del sentido y, en las situaciones de desorientación, se precisa sacar la brújula.

Cubierta de 'Tecnocrácia y desvinculación'

Teell Editorial (2024). 270 páginas

Tecnocracia y desvinculación. Descuidos éticos del universo digital

Agustín Domingo Moratalla

Sócrates nos invitó a cuidar el sentido de la existencia y Agustín Domingo –dedicado desde hace tiempo a la ética del cuidado– desarrolla en esta obra un diagnóstico del presente observando un decálogo de descuidos éticos de la ciudadanía digital: la educación, las virtudes, el alma, la intimidad, la capacidad de preguntar, el discernimiento, el amor, el profetismo, la ética civil y la vinculación. El común denominador de todos estos descuidos es la persona, comunitaria por naturaleza.

Las páginas de esta obra rezuman intensidad. Son reflexiones a ras de la vida cotidiana de las instituciones sociales (la familia, la escuela, la Iglesia, el Estado, etc.), pero que nos llevan a la médula del sentido íntimo de cada una de ellas para orientarnos hacia los olvidos de lo esencial, que se traducen en descuidos de su sentido originario. Me atrevo a calificar sus análisis como raciocordiales porque van de la vida a la razón y de la razón a la vida. Es una filosofía de la vinculación que invita a la creación de una sociedad civil responsable ante lo que pasa y de lo que le pasa, es decir, una sociedad esperanzada que no solo se pregunta ¿qué va a ocurrir?, sino ¿qué queremos que ocurra? Creo que la pregunta esencial para el cuidado de nuestras sociedades es la que nos interroga acerca del mundo que queremos construir. Si descuidamos esta pregunta, que es tanto como despojarnos del poder de controlar el porvenir, otros poderes, como la tecnocracia, ocuparán el lugar de nuestras decisiones.

Agustín Domingo incita a recuperar el rol de cada persona como agente, actor y autor de la vida en el universo digital que nos ocupa y preocupa. Las páginas de este libro son una hermenéutica. ¿No es la persona que cuida del sentido un hermeneuta de la realidad? El pórtico de este libro lo encabeza el siguiente título: repensar el sentido y sentir de la acción humana. Se transita, sin forzar el discurso, de la ética del cuidado a la ética de la justicia y no cae en descripciones catastrofistas; más bien, busca despertar la necesidad del cuidado de la interioridad para la revolución social.

Y es que los verdaderos cambios sociales serán personales, o no serán. En un contexto en el que se habla poco de las virtudes, Agustín Domingo muestra que, desde ellas, construimos una ética del cuidado diligente sobre la que asentar una ética de la responsabilidad solidaria, es decir, superadora de la desvinculación en sociedades que deben aspirar a superar el amor líquido. Esta obra es de lectura obligada para educadores que no hayan renunciado a la radicalidad de la tarea educativa.

Moratalla se refiere a diez retos éticos, que no son exclusivos de los educadores, más bien tarea global de una sociedad que se siente cohesionada: superar la brecha digital, la infoexclusión, transformar el tejido institucional, etc. Advertir del riesgo de la tecnocracia no es sinónimo de tecnofobia, sino señalar que el uso de las tecnologías de la información –como de cualquier tecnología– no es moralmente neutro. A lo largo de toda la obra, y especialmente en los últimos capítulos, se insiste en la tradición del humanismo cristiano y la necesidad de insuflar una nueva fuerza a un laicado maduro, con presencia pública, que se convierta en levadura en la masa. A colación de ello, nos recuerda la raíz cristiana de la ética civil, haciendo un balance de la misma en las últimas décadas.

En definitiva, estos ensayos nos invitan a recuperar la cordura social, superando polarizaciones, cultura de la cancelación, etc., para reconstruir una ciudadanía madura, digital pero moral, y que supere el olvido ético de la fraternidad. Agustín Domingo nos facilita una hoja de ruta desde los valores del personalismo cristiano, con una brújula que apunta hacia el sentido inmanente y trascendente del quehacer cotidiano. El cuidado de sí es parte integral del cuidado del otro y, por tanto, del nosotros comunitario. Un verdadero programa para la vinculación digital o analógica, pero contando con una ciudadanía soberana, precavida ante el riesgo de la tecnocracia. Podéis ver la crónica en:   https://www.eldebate.com/cultura/libros/20260328/tecnocracia-desvinculacion-brujula-encontrar-sentido-educacion_397183.html


sábado, 21 de marzo de 2026

Acostumbrarse a morir en lista de espera

"El pasado viernes 13 se hicieron públicos los datos del XXVI Observatorio estatal sobre la Dependencia. Una de las conclusiones más alarmantes es que nos dirigimos hacia un sistema de precariedad y bajo coste. Parece mentira que la ley 19/2006 de Atención a la Dependencia y Promoción de la Autonomía, interese tan poco a los partidos. Siempre sus exigencias se plantearon como un tema de estado donde lo menos importante eran las siglas del partido y lo más importante el cuidado de las personas. Pues bien, a ver si se ponen la pilas, tanto el gobierno con el escudo social, como la oposición, dejando de lado la retórica del bienestar y aplicándose a los mínimos de justicia. 

    El pasado año han fallecido 216.046 personas a las que se les había reconocido el grado de dependencia y no habían recibido la prestación o ayuda que en justicia necesitaban. En 2025, señala el observatorio “hemos visto un aumento de las personas en el limbo de la dependencia, si tenemos en cuenta únicamente las personas que tienen su prestación principal reconocida (PIA efectivo), observamos un aumento de personas que, esperando su prestación principal a la que tienen derecho, ha llegado a 148.907, mientras el año anterior era de 142.446.” A cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad social se le pondrán los pelos de punta al saber cada 16 minutos fallece en España una persona en el limbo de esta Ley. ¿Cómo es posible que desde la solicitud de la dependencia hasta la recepción de la ayuda se pase tanto tiempo en condiciones de olvido administrativo, desprecio burocrático, vulneración flagrante de derechos y descuido social? 

    Resulta que las garantías administrativas y los procesos burocráticos están consiguiendo que las personas dependientes se acostumbren a morir en lista de espera. Si algo caracteriza la tortuosa aplicación de esta ley no es la eficiencia, la personalización en las atenciones, el cuidado singularizado de las necesidades o la amabilidad servicial de quienes gestionan los expedientes. Aunque se haya incrementado el presupuesto para la tramitación de las situaciones y la agilización digital de ‘expedientes’, no se ha pensado en la calidad del poco tiempo que les queda a los ‘ciudadanos’ que están en lista de espera. En lugar de tocar el violón de los pactos entre las derechas y vender humo con falsas estrategias de escudos sociales, los partidos deberían prestar más atención a la aplicación de esta ley, una real pena de muerte en diferido con la que este mal llamado estado social nos está esperando." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-acostumbrarse-moriren-lista-espera-20260321235906-nt.html

sábado, 14 de marzo de 2026

El desencantamiento del proyecto europeo

"Las discrepancias de Antonio Costa con Úrsula von der Leyden no pueden pasar desapercibidas para el proyecto europeo. El portugués se ha remitido a la defensa de un orden internacional basado en reglas, rechazando el unilateralismo en la política internacional. No se ha mordido la lengua después de que la Presidenta de la Comisión afirmase ante los embajadores comunitarios que Europa no puede ser la guardiana del “antiguo orden mundial”, menos aún de un mundo “que se ha ido y no volverá”. Reclamaba formas creativas para resolver las crisis en un ejercicio de realismo que pareció gustar poco al portugués. No sabemos si Kaja Kallas, la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Seguridad ha resuelto este dilema, que en ámbitos diplomáticos y políticos se vive con creciente preocupación. ¿Queda algo de idealismo en el proyecto europeo o estamos condenados al realismo? 

    El giro provocado en el tablero internacional con la llegada de Trump está generando una revisión de los mimbres con los que se ha construido el proyecto europeo. Sería bueno evitar simplificaciones. El concepto de “orden basado en reglas”, al que se ha remitido Costa, es más complejo de lo que la opinión pública percibe. Ante la posibilidad de una Europa imprevisible y una Europa blindada no estaría mal utilizar la perspectiva histórica para darnos cuenta de que asistimos a una nueva fase en el desencantamiento del proyecto europeo. 

    No aplico este término en clave de ‘pérdida’ progresiva de significado, sino en clave de ‘oportunidad’, es decir, el desencantamiento no lo entiendo como ‘sustracción de significado’ sino como crisis en la reconfiguración de proyecto. Cuando los padres fundadores lo imaginaron, lo pensaron en términos de unidad industrial para solucionar los problemas del carbón y el acero, no pensaron en las experiencias de fracaso porque estaban ilusionados con las expectativas de cooperación. Esas expectativas iniciales se realimentaron en los ochenta con la caída del muro y se reconfiguraron con la llegada de la moneda única. Hasta la salida del Reino Unido, el proyecto se había configurado y las ilusiones iniciales se habían ido modulando. El realismo industrial dejó paso al realismo territorial y, a su vez, se generó un ingenuo idealismo especulativo, monetario, comercial y financiero, que ha tenido su expresión en un interesante espacio educativo europeo. Aún no sabemos si estamos a las puertas de un Erasmus militar europeo para el que se entrenarán nuestros jóvenes, pero sí sabemos que la nostalgia de órdenes legales antiguos nunca garantizan la seguridad de espacios comunitarios nuevos." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-desencantamiento-proyecto-europeo-20260314233912-nt.html

domingo, 8 de marzo de 2026

El presidente Sánchez, pastor y profeta

"El salmo 22 comienza así: “El Señor es mi pastor, nada me falta. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan…” Si hacemos penitencia esta cuaresma oyendo de nuevo el discurso del presidente Sánchez, podemos analizar con esta clave bíblica su discurso de esta semana, donde recupera el ‘No a la guerra’. Al convertirse en un clásico dentro de la movilización política, podría calificarse como el ‘sermón de las cuatro palabras’. Se ha erigido en profeta para toda la izquierda woke del mundo mundial y autoproclamado pastor del pueblo español. El oyente ingenuo de su discurso puede creerse que con él nada podemos temer, su vara y su cayado alejan de nosotros los peligros de la guerra.  

    Como pastor que guarda a sus ovejas, Sánchez estudia escenarios y medidas para ayudar a los hogares, a los trabajadores, a las empresas y a los autónomos, con la finalidad de mitigar los impactos económicos del conflicto. Es algo que afirma en el sexto párrafo de su discurso, que es el más paternalista y demagógico de todos. Nos recuerda que los graneros y las arcas están llenos para hacer frente a la previsible crisis que cause la guerra: “gracias al dinamismo de nuestra economía y la política fiscal del gobierno…España cuenta con los recursos…y lo haremos de la mano de los agentes sociales, como lo hicimos durante la pandemia, la crisis energética o la crisis arancelaria”. Como en los mejores regímenes despóticos: todo para los españoles pero sin su parlamento, todo para el pueblo pero sin sus representantes. Como pastor del gobierno de coalición progresista… en verdes praderas nos hace recostar. 

    Además de presentarse con el zurrón de pastor, parece un falso profeta con retrovisor. Enlaza con la tradición demagógica y simplificadora de Zapatero, recupera el sermón movilizador de una no-violencia amnésica con la que cohesionar la buena voluntad de los ciudadanos. En lugar de acudir al parlamento, derribar sus propios muros cainitas y trabajar como sólido aliado internacional en el marco positivo de un europeísmo vulnerable y necesario, se acoge a una causa negativa: “No a la guerra”. Además de preceptos negativos (no matarás), la ética política necesita preceptos positivos: “Haz el bien”, “trabaja por la justicia”. Las causas negativas son gestos discontinuos, expresiones valiosas pero circunstanciales, que adquieren su sentido vertebrando estructuras justas, mantenidas en el tiempo. Ante una crisis, cuando el líder no fortalece la confianza y es poco ejemplar, quizá está más próximo al farsante que al profeta." Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-presidente-sanchez-pastor-profeta-20260307233009-nt.html