"Uno de los temas centrales en el discurso de
investidura de Pedro Sánchez será la estabilización educativa con la
aplicación inmediata de la Ley Celáa.
Pocas horas antes de que se convocaran las elecciones, el gobierno remitió a
las Cortes ese propuesta educativo. Con
ello, es muy probable que se consoliden las bases legislativas del populismo
educativo.
Se equivocan quienes creen que el populismo
educativo es consecuencia del populismo político, como si la alianza de
socialismo, nacionalismo e izquierdismo populista fuera la causa primera del
populismo educativo. Se consolidará un modo de entender la educación cuyos
antecedentes próximos se encontraban en la LOGSE de 1990 y con precedentes
históricos que pueden rastrearse en casi todos los renovadores pedagógicos
“modernos”. El triunfo de los populismos políticos puede interpretarse como una
consecuencia de las sucesivas oleadas de renovaciones pedagógicas que han
acabado con la autoridad de la función docente, la instrucción, la disciplina,
la cultura del esfuerzo y el entrenamiento argumentativo para el discursivo
ejercicio intelectual.
De manera progresiva, las renovaciones
pedagógicas han ido sustituyendo el concepto por el afecto, la búsqueda argumentativa
de la verdad por el acomodo mediático emocional. Con ello se ha empobrecido el
contenido académico, científico, técnico e intelectual de la enseñanza. Hemos
pasado del esfuerzo intelectual a la subjetividad emocional el buen salvaje. Se
ha producido una adolescentización progresiva de las prácticas educativas donde
todas las áreas del conocimiento se subordinan a los dogmas de la Psico-socio-pedagogía.
La escuela llega con la función de contener y entretener a masas de sujetos en
edad prelaboral. Este vaciado de contenidos ha sido causado por un formalismo
pedagógico que desprecia los anclajes racionales de la objetividad y la verdad
porque los considera opresivos, elitistas, etnocéntricos, machistas e
imperialistas. Colonizadas por los medios de comunicación y las redes sociales,
en las aulas ahora se administra la posverdad.
Estas tesis han sido reconstruidas y
elaboradas en un interesante libro de lectura obligada que lleva por título “El
culto pedagógico. Crítica del populismo educativo”. El triunfo del populismo
educativo ha conseguido una producción masiva y casi industrial de ignorancia,
mediocridad y relativismo moral. El profesor Sánchez Tortosa analiza estos
procesos de aparente democratización como procesos de pauperización de la escuela,
sustitución de la democracia por la demagogia y apunta en una dirección
antropológica importante. Esta supuesta liberación de emociones y afectos propia
de tiempos de opulencia social genera miseria escolar y supone el triunfo de un
modelo de educativo que, por analogía con la comida basura, en el libro se
describe como “escuela basura”." Podéis ve el artículo completo en:





