
"El pasado jueves presentamos la novela “El rastro de la ceniza”, del cirujano y médico del Hospital Clínico Don Pedro Luis Pérez. Me acompañaron en la presentación los profesores José Vicente Laguarda Cebrián y Federico Calabuig Muñiz, dos compañeros del sindicato de la tiza que me acompañaron a poner en circulación este fascinante relato sobre un personaje de la posguerra española que tiene sus raíces en un pueblecito de Cuenca y desarrolla su actividad profesional y sanitaria en diferentes barrios de la ciudad de Valencia.
El salón del Hotel Silken de la calle Cardenal
Benlloch en el que tuvimos la presentación estaba hasta la bandera y más de
cien personas pudieron adentrarse en la vida de Víctor Zúñiga, en protagonista
del libro. El autor de la novela nos advirtió con claridad a sus compañeros de
mesa para que no desveláramos detalles o pistas que maltrataran la fuerza
narrativa. Aquí está la clave de un libro que sin duda alguna podría servir de
guión a una buena película o una seductora serie como las que ahora arrasan en
el mercado.
El protagonista de la novela no está movido
por la ambición, el poder o el dinero, está movido por la reconciliación y el
arrepentimiento consigo mismo, como si fuera culpable por el hecho de haber
vivido la vida que le tocó vivir, o de haber existido en las circunstancias en
las que consiguió sobrevivir. Con la vida de este personaje nos adentramos en
la España rural anterior a la guerra civil, participamos del ambiente de las
pensiones valencianas de los años cuarenta, nos adentramos en el empobrecido
mundo de la desatención médica y la picaresca sanitaria del barrio del Cabañal
antes de la riada de 1957, se nos propone un viaje al Sanatorio psiquiátrico de
Moncada de aquellos años, se nos presenta el oscuro mundo del barrio chino de
la ciudad y hasta se nos pasea por lo que hasta hace poco tiempo era la cárcel.
A pesar de la descripción de estos ambientes y
la posibilidad de conocer algunos barrios de Valencia en su historia más
reciente, no estamos ante una novela realista. Más que acercarnos al estilo de
una novela de Cela como fue “La familia de Pascual Duarte”, el autor hace un
guiño a “Tiempo de Silencio” de Martín Santos porque no sólo estamos ante una
narrativa social sino ante una narrativa médica y terapéutica. Su reflexión
sobre una salud es social, familiar y existencial, un hilo conductor para
reconstruir el peregrinaje existencial del protagonista y el narrador. Con
ello, la novela adquiere una dimensión nueva que la aproxima a los mejores
textos de la narrativa europea contemporánea como Hesse, Kafka o Kundera. No
estamos ante un simple ejercicio de curiosidad narrativa, sino ante una
exploración del alma humana y la compleja telaraña de la memoria. Quizá por
eso, un buen médico y un buen narrador aproximan el arte de curar al arte de
novelar." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/rastro-ceniza-20171217002631-ntvo.html




