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Hace unos años
los centros educativos exigían la figura de un mediador especializado que
facilitase la convivencia escolar en los centros educativos. Los profesores y
el equipo psicopedagógico del centro no se sentían capacitados para detectar,
prevenir y resolver problemas de violencia escolar que, por lo general, tenían
su origen fuera de las aulas. Con la llegada de la era digital, algunos centros
educativos están poniendo en marcha la figura del cibermediador. No se trata de
un mediador con superpoderes para controlar el uso de los móviles entre los
adolescentes ni tampoco de un inspector de contenidos en las redes sociales. Se
trata de un estudiante del propio centro de los cursos superiores que ha
recibido una formación básica para acompañar en el uso de las redes a sus
compañeros de los cursos inferiores.
Esta interesante
iniciativa se ha vestido de largo en una interesante Jornada organizada en
Madrid el pasado martes 13 de octubre por el Ministerio de Educación, Cultura y
Deporte. La jornada tenía como objetivo presentar la líneas maestras del Plan
de Convivencia Escolar que está preparando el equipo del nuevo Ministro de
Educación. Más de un centenar de profesores de toda España tuvieron oportunidad
de conocer algunas ideas básicas de este plan de convivencia que
irremediablemente tendrá que construirse en clave digital.
Pero el tiempo
no se empleó únicamente para ofrecer a la comunidad educativa esta necesaria
iniciativa, sino para que las diferentes comunidades autónomas presentaran
algunas iniciativas educativas para mejorar la convivencia en las aulas y
prevenir los conflictos en la era digital. En la mesa que me tocó coordinar
apareció la figura del cibermediador, era el espacio de encuentro destinado a
mostrar iniciativas educativas para prevenir el ciberacoso y que promuevan un
uso seguro de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación).
La profesora
María Vallina presentó las iniciativas que han puesto en marcha en Asturias
basadas en una convicción básica y elemental que no siempre está clara en los
claustros de profesores: internet puede ser una herramienta educativa útil para
la maduración. El profesor Antonio Martínez Ramos no llegó a plantear la figura
del cibermediador pero presentó otra con las mismas funciones: la figura del
ciberayudante. En el centro de Zaragoza que él dirige, el uso de las redes
forma parte de las prácticas educativas. En lugar de prohibir el uso de los
móviles en los centros o retirárselos a quienes los usan en clase, su comunidad
educativa ha decidido integrarlos en las dinámicas educativas para favorecer un
uso responsable.
El ciberayudante
no es un técnico pagado por los padres o por los poderes públicos para instruir
en el uso seguro de las redes. El ciberayudante es una especie de mentor o
compañero del propio centro que ha recibido formación para promover un uso
seguro de las redes. Nadie mejor que un igual para transmitir pautas, hábitos y
prácticas de autocontrol en el uso seguro de las redes. Son los propios estudiantes
de los últimos cursos quienes capacitan a sus compañeros para evitar
adicciones, instruir sobre privacidad o seguridad y, sobre todo, para generar
una cultura de las buenas prácticas que llegue incluso a los padres. El centro
utiliza twitter periódicamente para transmitir normas, máximas, reglas,
consejos y sugerencias útiles para toda la comunidad educativa. En lugar de
hacer que el centro sea una isla en el océano de las redes, esta comunidad
educativa se ha integrado sin temores en la cultura digital.
El profesor
Miquel Cabezas, como jefe de estudios del Institut Badía (Badía del Vallés,
Barcelona) presentó la iniciativa explícita de formar cibermediadores.
Comenzaron poniendo en marcha una iniciativa piloto elaborada con los Mossos d’
Esquadra y con la cual capacitaban a un grupo reducido de alumnos para que
instruyeran a sus propios compañeros en el uso seguro de las TIC. La formación
no sólo se imparte en los centros educativos sino en las instalaciones de la
propia policía autonómica, donde los jóvenes conocen de primera mano el
alcance, la dimensión y la gravedad del mal uso de las TIC. Con esta
iniciativa, además de promover la proximidad de las fuerzas de seguridad a los
centros educativos, se promueve la estimación de la seguridad, la privacidad,
la responsabilidad y todo un conjunto de prácticas relacionadas con que
llamamos razón prudencial.
En la última
intervención de la mesa, el director del Instituto Nacional de Tecnologías
Educativas y Formación del Profesorado (INTEF) dio a conocer el compromiso de
las administraciones educativas con la promoción de lo que técnicamente
llamamos “competencia digital”. Aunque nos faltó tiempo desarrollar algunas
propuestas que aparecieron en la mesa, el numeroso público que asistió planteó
cuestiones muy interesantes. Algunas para conocer con mayor detalle las
experiencias que se presentaron, otras relacionadas con los reglamentos de los
centros y las transgresiones administrativas en las que incurren quienes
permiten la presencia de los móviles en clases. Cuando se disolvió la mesa y se
formaron los corrillos correspondientes me dirigí a quienes habían planteado
estas últimas cuestiones. Me confesaron que eran policías especializados en
ciberacoso, camuflados entre los maestros, sin el uniforme." (también en www.entreparentesis.org)