Un sentido común que el gobierno tiene interés en fragmentar. La utilización de estas metáforas está contribuyendo a la polarización y simplificación de la opinión pública. De hecho, durante las últimas semanas se está produciendo una demonización de Madrid como paraíso fiscal de liberales, frente al gobierno central y los líderes de ERC, Bildu, Podemos o Compromis que aparecen como promotores de la “igualdad de oportunidades”. Esta fue la categoría que Sánchez utilizó para legitimar la modificación de la actual ley tributaria que permite bonificar algunos impuestos como los de patrimonio y sucesiones. Con ello, la presidenta Isabel Díaz Ayuso simboliza los paraísos fiscales para ricos y Pedro Sánchez Castejón se convierte en el Robin Hood de la armonización. Así, no sólo se presenta la imagen de un socialismo sensible a la justicia, sino que se blanquea moralmente la cuadrilla de amistades peligrosas con las que el gobierno pacta los presupuestos.
Mal mensaje para parados, trabajadores y profesionales de la sociedad civil. Sobre todo en comunidades como la Valenciana donde sus autoridades están alimentando esta polarización y promoviendo la emigración tributaria. Se van las empresas, se van los profesionales, se va el sentido común y se van las oportunidades. No es un problema de competencia desleal (dumping fiscal) ni de armonización fiscal, sino de dignidad cívica, de solidaridad y justicia territorial. Tampoco es un problema de libertad empresarial o económica para generar riqueza. Ni siquiera es un problema de austeridad en el gasto o mejora en los criterios de distribución de la renta. Es un problema de libertad real y básica que parece desaparecer del pulmón socialista cuando sólo respira en la UCI de los gobiernos con su pulmón nacionalista o totalitario. Justo cuando promueven lo que, desde 1945, Friedrick von Hayeck llamaba “caminos de servidumbre”. Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/emigracion-tributaria-20201128004903-ntvo.html




