jueves, 31 de enero de 2013

Tormenta en política social


"En el contexto de las IV Jornadas Católicos y Vida Pública que celebramos en Valencia el pasado fin de semana, el Secretario General de Cáritas de España pronunció una conferencia que tendrían que haber escuchado los responsables de política social. No dijo nada escandaloso que atentase contra los administradores de los pocos recursos que aún quedan en la política social. Tampoco abrumó al auditorio con datos, estadísticas y cifras. Planteó de forma clara la necesidad de una respuesta solidaria a la crisis.

Para Sebastián Mora, la crisis es una oportunidad que debemos aprovechar para revisar los mimbres con los que habíamos construido las anteriores políticas sociales. Las anteriores crisis se cerraron en falso, no se aprovecharon las oportunidades de crecimiento económico para disminuir las desigualdades, fortalecer el capital social y capacitar a los grupos vulnerables.

Ha llegado el momento de plantear con radicalidad la política social porque la relación entre crecimiento económico y redistribución no es mecánica ni automática. La pobreza no sólo se está incrementando porque afecta a mayor número de hogares y personas, sino que es más intensa y crónica. El resultado está siendo una sociedad dual y polarizada, una sociedad con una clase media cada vez más vulnerable, individualizada y atomizada.

Ante esta situación caben dos actitudes que deberíamos evitar. Por un lado, la resignación, propia de quienes aceptan la desigualdad como un dato inevitable propio de sociedades fragmentadas. Por otro la huida y fuga del mundo, como si los procesos de empobrecimiento no nos afectasen, antes o después, a todos. Dos actitudes que fomentan una desmoralización creciente que deberíamos combatir. Para ello habría que empezar cambiando el tono vital de las distintas comunidades evitando la progresiva corrosión de los espacios públicos. Hacerlo sin miedo a denunciar las situaciones de desprotección porque la poda del llamado estado de bienestar no exige la destrucción de los derechos sociales o demolición del estado social.

Cuando los servicios sociales de todas las administraciones asisten alarmados a la tormenta de la política social y lanzan las gentes a las puertas de Cáritas, contribuyen a fomentar un sistema asistencialista del que deberían avergonzarse. Entre el paternalismo clientelar de los tiempos de bonanza y el asistencialismo filantrópico de quienes sólo dan lo que sobra, emerge con urgencia una nueva política social basada en la capacitación, la corresponsabilidad y el fortalecimiento de los vínculos comunitarios." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 1 de Febrero de 2013.

jueves, 24 de enero de 2013

Prisas para morir

"Hace unos días, el ministro japonés de Finanzas responsabilizó a las personas mayores de los altos niveles de gasto en el sistema de Seguridad Social. Taro Aso aseguró que los ancianos se ven obligados a vivir cuando quieren morir y cuestionó la necesidad del reanimar o prolongar innecesariamente la vida. Sabía que la medida sería impopular y que no estaba solo en estos ejercicios de racionalización sanitaria. Ya en 1985, un antigo gobernador de Colorado, Richard Lamm, planteó la necesidad de revisar los cuidados terminales en la vejez.

La opinión de Richard Lamm apareció en 1985 en el periódico The Denver Post suscitando una gran controversia. Defendía Lamm que la escasez de recursos, el incremento de la población que se debía atender y el hecho de que los mayores tienen el deber de morir, exige replantear de forma radical el sistema. Tanto uno como otro están incidiendo en la necesidad de establecer límites en sociedades altamente tecnologizadas donde no se sabe cómo abordar los problemas del envejecimiento, la muerte y el final de la vida. Precisamente con el título Poner límites. Los fines de la vida en una sociedad que envejece, apareció un libro del bioeticista norteamericano Daniel Callahan en el que proporcionaba argumentos sólidos para afrontar estas deliberaciones.

Ahora bien, se trata de un ensayo para revisar los planteamientos utilitaristas del gobernador Lamm que siguen siendo válidos para cuestionar los del todavía ministro japonés. Nadie duda de la inteligencia económica de estos personajes, cada vez más frecuentes en nuestras administraciones financieras y culturales, sin embargo, un poco torpes en inteligencia social, emocional y política. A las pocas horas de producirse estas declaraciones, el ministro se vió obligado a rectificarlas en el país más envejecido del mundo. Tendría que haberse dado cuenta de que sus 72 años dotaban de poca credibilidad a sus argumentos y decían poco de su olfato electoral.

Aunque la noticia no ha tenido mucho recorrido, estamos ante uno de los problemas más graves de nuestro sistema sociosanitario. Más que las prisas para morir, los responsables de los sistemas deberían liderar el debate social sobre las posibilidades de afrontar el final de la vida desde la equidad intergeneracional, el equilibrio entre la distribución de recursos, la mejora de los cuidados paliativos y, sobre todo, un cambio cultural donde nadie muera demasiado pronto, demasiado tarde, o demasiado solo." Podéis leer el artículo completo en Las Provincias, 25 de Enero de 2013.

viernes, 18 de enero de 2013

Elogio de la militancia

"Las declaraciones que están realizando los responsables de los distintos partidos sobre los casos de corrupción no están a la altura de sus respectivas militancias. Quienes afirman que todos los políticos son iguales y que hay poca diferencia entre el militante de base y los responsables de finanzas se equivocan. La gran mayoría de los militantes son honestos y todos conocemos a concejales, alcaldes o diputados que están trabajando con honestidad, a pesar de los líderes orgánicos que dicen representarles.

Las sucesivas encuestas del CIS no están siendo justas con esta militancia, están expresando el descontento de los ciudadanos ante los responsables orgánicos, ante los líderes nacionales y, por tanto, ante la imagen que proyectan las ejecutivas, los aparatos o los comités. Sería curioso comprobar cómo han sido elegidos y cómo han ido ascendiendo hasta puestos orgánicos personajes incapaces de redactar un documento, elaborar un discurso o aprobar un concurso público de méritos.

Es un problema estructural que los militantes de base han ido dejando de lado porque estaban preocupados por otras ocupaciones y porque no querían trepar dentro de los aparatos. Quizá haya llegado el momento de pedirles cuentas por la dejación de responsabilidad orgánica cuyo resultado involuntario ha sido el desprestigio de la noble actividad política.

La democratización de los partidos es un imperativo constitucional que los militantes deberían exigir con firmeza y autoridad, no por razones administrativas sino por razones de moral pública. Los controles internos no funcionan, la rendición de cuentas no se realiza y los principios de publicidad o transparencia no se aplican.

Como afirmó Vaclav Havel :"se equivocan quienes piensan que la política es una actividad intrínsecamente sucia y perversa". Es una actividad peligrosa porque podemos ensuciarnos... "con especial facilidad", por eso son importantes los controles internos, una vida profesional independiente de la política y la cultura de la rendición de cuentas. No es un problema de sueldos o complementos sino de liderazgo, de competencia profesional, de resistencia moral y de voluntad de servicio. También un problema de ejemplaridad en los representantes y sinceridad en los militantes para hablar con libertad en los órganos correspondientes sin miedo a que se les aplique la ley de bronce con la que Alfonso Guerra se despidió de la generosidad política que presidió la transición: “quien se mueve no sale en la foto”. Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 18 de Enero de 2013.

jueves, 10 de enero de 2013

Incentivos sanitarios

"El nuevo consejero de Sanidad ha confirmado que pondrá en marcha un conjunto de incentivos para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario. Este sistema de incentivos también estará destinado a recompensar si no la productividad o eficiencia de los profesionales, al menos su compromiso con los objetivos que los gerentes de las administraciones propongan.

No se trata de una idea nueva pero sí se trata de una nueva filosofía. Aunque las diferentes comunidades autónomas han aplicado sistemas distintos, todas están aprovechando la crisis para acelerar políticas de Managed Care, es decir, políticas de lo que de forma imprecisa traduciríamos como medicina de gestión, cuidados dirigidos o simplemente gestión de cuidados. No estamos ante un problema ideológico sino ante un problema de responsabilidad política que ningún experto pone en cuestión.

Se equivocan quienes ven una mercantilización de los servicios y se fijan en la taylorización de la atención sanitaria, se trata de incentivar a los profesionales y mejorar procesos de gestión manifiestamente mejorables. Los incentivos no son un recurso mercantil sino una obligación moral porque si los profesionales no cuentan con ellos entonces las autoridades incurren directamente en negligencia y provocan, indirectamente, desmoralización.

Los sistemas que se han aplicado hasta ahora como los CRV (Complementos de Retribución Variable) y los de MBE (Medicina basada en la evidencia) han tenido cierto éxito para contener el gasto o en el reconocimiento de ciertos esfuerzos personales pero han dado la espalda a la personalización del trato, el seguimiento del paciente y la calidad real del acto médico. Por eso es importante que antes de poner en marcha la nueva filosofía corporativa las autoridades hayan aprendido las lecciones no se atraganten con la gestión de los indicadores. La experiencia aconseja ser muy prudentes en el diseño, gestión y aplicación de los indicadores porque establecer un número máximo de pruebas diagnósticas puede suponer ahorro para hoy y gasto para mañana.

Aconseja tender puentes entre profesionales y gestores para que estos últimos no promuevan una mordaza invisible con la que silenciar a profesionales discrepantes. También se aconseja crear comisiones independientes que apliquen los incentivos y acercar los sistemas a los centros o zonas de salud. Sin olvidar una formación estructural en Bioética para que los nuevos gerentes y los viejos profesionales se olviden de los análisis conspiratorios. Conspiraciones de necios que impiden distinguir entre valor y precio." (Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 11 Enero de 2013)

viernes, 4 de enero de 2013

La magia de los Reyes Magos


"La víspera de la cabalgata es un buen momento para que nos preguntemos por los trucos que este año utilizarán los magos para sorprendernos. Cada vez se lo ponemos más difícil porque seguimos pendientes de los escándalos, la crisis y las desoladoras conversaciones de estos días. Si los Reyes tuvieran que inspirarse en las agencias, los medios o nuestras apocalípticas lamentaciones, hace ya mucho tiempo que no creeríamos en ellos.

Algunos pajes han aconsejado a sus majestades que se inspiren en los discursos del Rey o del Presidente de la Generalidad. Les han recordado que están en las redes, que tienen canal en You Tube y que en cualquier momento pueden recuperar trucos de magia que han utilizado estas autoridades que, aún siendo menos poderosas, también mandan mucho. Restos de magia han encontrado en el discurso del Rey cuando recordó que no todo es economía. Incluso cuando habló de recuperar valores como el respeto mutuo o la lealtad recíproca daba de pistas de sus trucos. Cuando esperábamos que empezara con la magia de verdad, lanzó una larga cambiada apelando al truco navideño del triunfo de la generosidad sobre el egoismo y nos despidió cambiando el plano de la cámara.

El presidente Alberto Fabra mostró algo de magia, pero no se pasó. Aunque se nota que está preocupado, tuvo algún momento de inspiración. Se enredó con lo de reactivar la economía, consolidar la nueva administración, romper con la cultura de la subvención y promover una cultura de la incentivación. Mostró la magia cuando habló de la unidad de los valencianos y, sobre todo, cuando, de puntillas, aludió, a la voz de la mayoría silenciosa. Creíamos que desarrollaría más esta idea pero empezó con el corta y pega de las consellerías y nos dejó con la miel en los labios.

Otros pajes les han dicho que busquen en la gente sencilla, en aquellos que no son noticia y que de verdad sostienen el país. Que presten atención a los millones de héroes anónimos que día a día hacen algo tan discreto y revolucionario como cumplir con su obligación, que levantan la persiana sin ser noticia, que buscan pacientemente trabajo o que cuidan rutinariamente a los más vulnerables. Que se inspiren en los cientos de voluntarios o religiosas que, como la hermana Oyonarte, sus hermanas Esther o Isabel siguen sembrando de magia el mundo." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 4 de Enero de 2013.