Esta “falta de respeto” no la sitúa entre los
enemigos políticos o adversarios parlamentarios, lo que pudiera tener cierta
lógica en un contexto de confrontación electoral. La sitúa entre compañeros de
partido, y con ella describe el modo de proceder de un partido que él mismo
contribuyó a crear. A diferencia de casi todos sus propios compañeros de
partido a los que no se les conoce oficio ni beneficio fuera de la profesión
política, Montiel se ha despedido como un señor y ha declarado que vuelve a la
Administración y, si fuera posible, a las clases de profesor asociado que tenía
en la universidad. No abandona sus ideas ni su militancia de base, pero transmite
una lección sencilla y elegante a todos los lidercillos de Podemos que no han
leído a Max Weber y que desconocen la diferencia entre “vivir para” y “vivir de”
la política.
Es probable que las declaraciones que ha
realizado le fuercen a padecer lo que el marxismo más castizo llamaría una
“autocrítica” y tenga que salirse del partido antes de que el correspondiente
comité le abra expediente y lo fulmine de la casta emergente que controla los
círculos. No ha renunciado a sus convicciones políticas y ha recordado que
seguirá manteniendo el valor del municipalismo y la participación de los
ciudadanos en la actividad política. Ha dejado claro que los actuales señoritos
del partido han traicionado la movilización de la izquierda y que la han
convertido en “una cuestión de camisetas” sin base social alguna.
Este portazo de Montiel tiene varias lecturas
y ahora que se están cerrando las listas en todos los partidos, nos proporciona
dos lecciones. La primera tiene que ver con el respeto, las formas y ciertos
mínimos de dignidad entre militantes que, en algún momento, fueron amigos. La
segunda: el caciquismo, como forma de ejercer el gobierno local donde un líder
accede y mantiene el poder de una forma clientelar, también es una práctica
habitual de la nueva política. Se aprende pronto el paso de una izquierda de
señoritos a una izquierda de caciques." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/perdernos-respeto-20190224000718-ntvo.html



