Este alianza de la tecnología de vanguardia con la legitimidad política no es nueva, cualquier régimen ha utilizado la ciencia y la técnica para obtener la legitimidad que precisa. Sin embargo, la novedad que encontramos ahora no está en el potencial uso represivo de la investigación tecnocientífica, sino en el potencial seductor que tiene esta investigación para generar bienestar material. En lugar de fundar el monopolio de la violencia y fuerza en la represión policial física, ahora la legitimidad se obtiene por el camino de la administración de los deseos, las emociones, el lujo, el consumo y todo lo que ahora en la filosofía política llamamos ‘sociedad del bienestar’. Una categoría política que algunos han trasladado a la agenda pública haciéndoles creer a los partidos y agentes sociales que nuestro modelo constitucional se basa en un aborregador ‘estado de bienestar’ y no en un liberador ‘estado social y democrático de derecho’.
Estas distinciones son más importantes de lo que muchos creen porque tanto en los gobiernos autonómicos como nacionales estamos asistiendo a prácticas tecnoautoritarias que no fortalecen la democracia sino el ‘tecnoautoritarismo’. El proyecto republicano y plurinacionalista liderado por Yolanda Díaz apunta hacia un ‘tecnobienestar’ sin democracia. El lenguaje y las prácticas políticas de estas lideresas del Olimpia caminan hacia un régimen populista despreocupado por los mejores valores de la Ilustración, instalado en la sofística: la seducción, la cosmética y el lujo del amnésico del hedonismo cultural. A diferencia de aquél laborismo que pedía sangre, sudor y lágrimas, el nuevo comunismo populista trae felicidad para todos. Como anunció la propia Díaz en Valencia, estamos preparando un ‘proyecto maravilloso’. https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/populismo-maravilloso-20211218000234-ntvo.html


