domingo, 28 de diciembre de 2025

Paz desarmante en una Europa rearmada

"Hace unos días se hizo público el discurso de León XIV para la Jornada Mundial de la Paz, que celebraremos el próximo 1 de enero de 2026. A punto de conmemorar las seis décadas de discursos, el lema de esta LIX jornada nos remite hacia ‘una paz desarmada y desarmante’. No debería extrañarnos que se calificara la paz como ‘desarmada’, lo que sí resulta sorprendente es la utilización de un gerundio para calificar la paz como ‘desarmante’. Aunque pueda funcionar como participio, León XIV lo usa como gerundio. No se trata de una contribución filológica sino de una interpelación ética, política y jurídica. En el original inglés utiliza el gerundio ‘desarming’ y este tiempo verbal describe un presente lanzado hacia el futuro, no un presente anclado en el pasado; es un presente continuo, proyectado hacia el futuro. Estas distinciones son fundamentales en la tradición de San Agustín y si no las tenemos en cuenta perderemos elementos esenciales para entender este pontificado.  

    Este carácter proyectivo y esperanzador del concepto de paz que se nos presenta es un mensaje inquietante para el pragmatismo ‘militarizante’ de una Europa rearmada. La defensa de Ucrania y la reorganización geopolítica de Europa exige recursos y personas, no basta con el apoyo financiero, tecnológico y armamentístico, hace falta un apoyo verdaderamente moral. Lo que significa divisiones, batallones y compañías de tropas dispuestas a garantizar o reconstruir fronteras. Las tropas europeas están en marcha y no tardaremos mucho en comenzar las discusiones sobre el nuevo ‘Erasmus militar’ que se avecina. 

    A diferencia de este pragmatismo militarizante y fatalista, el realismo de León XIV tiene algo de esperanzador en estos tiempos de desestabilización planetaria, cuando la fuerza de los poderosos remite a la disuasión nuclear y nos recuerda la irracionalidad de una geopolítica basada en el miedo, construida de espaldas al derecho, la justicia y la confianza. Lo esperanzador está en la invitación responsable para el cuidado de la fragilidad, en la proclamación de que la bondad del corazón humano es desarmante. Una inteligencia cordial que intervenga frente a la espiral tecno-destructiva que incentiva la des-responsabilización de líderes políticos y militares que delegan en algoritmos las decisiones que afectan a la vida y la muerte. Este desarme exige renovar diariamente el corazón y la inteligencia porque el uso de la recta razón, la sinceridad en los pactos y el cumplimiento de lo acordado no pueden darse por supuestos. León XIV nos urge para recuperar también el camino desarmante de la diplomacia, la mediación y el derecho internacional." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-paz-desarmante-europa-rearmada-20251227000100-nt.html

sábado, 20 de diciembre de 2025

Kaluguin Caluga

"Cuando terminan las clases en diciembre busco algún recurso pedagógico con el que aproximar la asignatura al acontecimiento vital, histórico y carnal de la Navidad. La semana pasada preparé el terreno acercando a los alumnos dos filósofos sorprendentes para pensar con cierta radicalidad y profundidad lo que vamos a vivir estos días. Seleccioné un texto de Ricoeur que lleva por título ‘El símbolo da que pensar’, descubrieron que la fibra cultural que habitamos se nutre del doble proceso de la mitologización y la des-mitologización, es decir, de la necesidad de sentido que nos proporcionan las expresiones culturales y la voluntad de autenticidad con la que las cuestionamos cuando se convierten en monedas desgastadas. Les dejé el terreno preparado para Lévinas, que me ha permitido acercarles a los profetas de Adviento recordándoles que si no conocen más la Biblia y si no cambian su actitud hacia las confesiones religiosas, las Escrituras o la Teología, se perderán grandes tesoros en su profesión de educadores. Les mostré cómo los textos de este pensador judío recuperan tres figuras para evaluar el compromiso de los estados con la justicia: ‘la viuda, el huérfano y el extranjero’, que simbolizan el compromiso por la justicia de un estado.

    Siguiendo por este camino figurativo, los felicitaré con una noticia sorprendente que en este periódico firmaba Gonzalo Bosch. La titularon ‘Cuando la risa vence al dolor’ y cuenta la historia de la familia Caluga, una familia de payasos que actúan estos días en Valencia. Aunque podría, no la retomo para añadir la figura del payaso a las tres figuras de Levinas. Tampoco por el hecho de que cuando algunos teólogos utilizan la figura del peregrino, el turista o el monje para describir el papel de la Iglesia en la globalización se olvidan de la imprescindible figura del payaso y la sorprendente metáfora de la vida como un gran circo. La crónica de Gonzalo es entrañable. Cuenta la historia de Kaluguin Caluga, hijo de Kokotito Caluga y sobrino de Kandy Caluga. Los tres aparecen en una pista habilitada para sillas de ruedas porque Kaluguín, que ahora tiene 26 años y lleva desde los 11 haciendo reir al público, actúa desde su silla. Un accidente le provocó una lesión medular y recobró la ilusión por su trabajo el día en el que, recuperándose de las lesiones durante la pandemia, le llamaron para hacer un festival ‘on line’. Con el empuje de la familia adaptaron la representación y en su gracia descubrimos el poder de una sonrisa para vencer el dolor. ¡Feliz Navidad!" Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-kaluguin-caluga-20251220000310-nt.html

sábado, 13 de diciembre de 2025

Sed de Dios en la ciudad secular

"Los elfos traviesos han querido que estos días se comente lo que de manera imprecisa se ha llamado el ‘giro católico’ de la cultura. A raíz del libro de Cercas que le ha llevado a conocer algunos aspectos de la iglesia católica, el éxito de la película ‘Los domingos’ de Ruíz de Azua y el fenómeno de Rosalía con su disco ‘Lux’, cuyas referencias teológicas son explícitas, se puede decir que lo católico se han puesto de moda. Sin contar la recuperación de la filósofa francesa Simone Weil por parte de Byung-Chul Han, recientemente galardonado con el Príncipe de Asturias de las Humanidades. Una Simone Weil que, por cierto, inspira la letra y arreglos del disco de Rosalía. 

    Los comentadores están sorprendidos porque en el universo cultural de bien entrado el siglo XXI lo relacionado con la fe, la esperanza y la caridad como virtudes teológicas siga teniendo predicamento cultural. Algunos esperaban que la religión siguiera siendo el opio del pueblo como profetizó Marx, que el desencantamiento anunciado por Max Weber tuviera la última palabra sobre el sentido de la historia o que el tecno-post-humanismo nos hiciera felices a todos acelerando el número de artefactos con los que entretenernos y aborregarnos. Otros esperaban que el consumo compulsivo y el estado de bienestar regulen la brújula de las necesidades a través de nuevos ateísmos, agnosticismos y descreimientos con interpretaciones laicistas del presente, como si los procesos de manipulación política relacionados con la resignificación de la historia consiguieran desvitalizar la carnal memoria. Pues no, lo que se está produciendo es una adaptación de la sed de Dios a la ciudad secular. 

    El fenómeno es complejo y sus análisis deben arrancar con tres presupuestos. Primero que los teóricos de la secularización han revisado sus planteamientos y descubierto que la vida sigue teniendo cierto encanto y gracia, aunque su positivismo metodológico no lo perciba. El propio Peter Berger ha reconocido que hay pluralidad de altares en la modernidad y es más correcto hablar de pos-secularización. Segundo, que los humanos somos, como decía Gustavo Bueno, ‘animales divinos’, o como nos recordaba Zubiri ‘constitutivamente religiosos’. Esta apertura constitutiva es una fuente inagotable de creatividad y huella de un Infinito, que se manifiesta en una razón abierta, donde la pasión por la libertad, la verdad y el poder de la imaginación son veredas de gracia metafóricamente desbordantes. Y tercero, porque la clave no está en las respuestas o formas de hidratación, más o menos saludables, sino en el fenómeno natural, carnal y navideño de la sed." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-sed-dios-ciudad-secular-20251213000058-nt.html

sábado, 6 de diciembre de 2025

Nostalgia de concordia constitucional

"Hoy celebramos el cuadragésimo séptimo aniversario de la Constitución y lo más destacado tendría que ser la preparación de unas bodas de oro con las que sentirnos orgullosos de cinco décadas de concordia. En sus vísperas conviene tener en cuenta que, si se cumplen todos los pronósticos, es probable que en 2028, el sanchismo haya pasado a la historia. En un frágil ejercicio de prospectiva demoscópica es probable que las celebraciones corran a cargo de partidos como el PP y Vox que ahora están en la oposición parlamentaria. Sería valioso saber en qué medida ambas formaciones aspiran a mantener la celebración, manteniendo lo sustancial del espíritu y la letra, o si, llegado el caso, se plantean algún tipo de cambio, reforma o ruptura que diera al traste con dicha conmemoración. Ciertamente, para los cambios habría que contar lo que quedase de otras formaciones, como el PSOE o Sumar. Sin contar con ellos, lo previsible es centrarse en la estabilidad y lo que aún nos vaya quedando de la concordia que se cosió aquellos meses de 1976 a 1978 con los sólidos hilvanes de la ética cívica que la sociedad había entretejido. 

    Mientras llega el momento, si comprobamos la celebración que estos días tiene preparada el ‘Centro de Estudios Políticos y Constitucionales’, nos encontramos con una jornada sobre feminismo e igualdad, un seminario sobre exhumaciones de fosas comunes y la presentación de un libro sobre los estudios de género en ciencia política. Igual tenemos que felicitarnos porque no destacan en su programación el papel de la polarización para el fortalecimiento del partidismo, la dignificación de la mentira en la práctica parlamentaria, la traición de los amigos en la cotidianeidad política o incluso el papel de los muros en la arquitectura constitucional. Ni rastro del valor del disenso para el consenso del que hablaron constitucionalistas como Oscar Alzaga. Ni rastro del diálogo para superar la cainita España del duelo a garrotazos, del que tanto ha publicado Juan Antonio Ortega. Ni tampoco alusiones de la ética mínima recordada por la profesora Adela Cortina. 

    Aunque sea de manera nostálgica, no está de más tener presente en estas horas aquella concordia porque la monarquía, la sociedad civil, algunas élites políticas y la gran mayoría de los profesionales o trabajadores que diariamente sacamos este país adelante consideramos que no todo está perdido. Aunque solo falten tres años, merece la pena tender puentes que no sólo sirvan para conectar partidos sino para lograr cierta ilusión con la que se puedan abrazar viejas y nuevas generaciones." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-nostalgia-concordia-constitucional-20251206000632-nt.html