lunes, 23 de diciembre de 2019

Grandes libros: La ciudad de Dios, de San Agustin


Este es el enlace a la sesión de Comentarios a grandes libros que tuvimos el pasado 17 de diciembre de 2019. Mi contribución fue a La ciudad de dios, de San Agustín. Y llevó por título

https://www.ivoox.com/ciudad-dios-agustin-hipona-audios-mp3_rf_45762828_1.html

domingo, 22 de diciembre de 2019

El año de la eutanasia

"El día de la lotería es también de la salud. Con independencia de lo que uno se consuele con el reintegro o que lamente haberse gastado, donde hoy ponemos todos nuestros ojos es en la salud. Con la trinidad felicitante que forma con el dinero y el amor, será una de los deseos más urgentes para Reyes. Y dentro del ámbito de la salud, el tema estrella del año que viene no serán las listas de espera, la escandalosamente injustas diferencias entre sistemas autonómicos de salud, la eficiencia en la gestión de los recursos o la calidad en la atención de los profesionales sanitarios. Será la eutanasia porque el PSOE, Unidas Podemos, Compromis y la ensalada de siglas autonómico-cantonales quieren  acelerar la tramitación parlamentaria de la proposición de Ley de Eutanasia.

Está en el acuerdo firmado por Sánchez e Iglesias el pasado 12 de noviembre. Como si la sociedad española lo estuviera pidiendo a gritos, como si hubiera un clamor popular en todas las calles y esquinas, estos líderes han interpretado que la preocupación prioritaria de sus votantes es esa. Luego se preguntarán por qué carecen de credibilidad, por qué determinadas asociaciones de profesionales no les proporcionan apoyos, por qué no conseguirán el apoyo mayoritario de la cámara y sobre todo, por qué reciben pitadas y silbidos en actos públicos. Son tan torpes que ni siquiera han leído las actas del Senado que trabajó el tema durante los años 1988-1989. Una comisión que acordó aparcarlo porque atendiendo a los expertos, los investigadores y en general todos los agentes de la sociedad civil, el cuidado social y la atención paliativa es más importante.


En otro ejercicio más de torpeza política, si la propuesta de formar gobierno de Sánchez-Iglesias sigue en pie, Sánchez convertirá el 2020 en el año de la eutanasia. Aún hay tiempo para que la sociedad civil se movilice, la oposición política lea las memorias de sus propias instituciones ilustrándose culturalmente un poquito y, sobre todo, los ciudadanos abran los ojos ante el proyecto de ingeniería socio-cultural que abanderan. Ninguna encuesta señala este tema como urgente o prioritario para la sociedad española y, sin embargo, el adanismo político de estos iletrados ignora argumentos tan sencillos como el de la pendiente resbaladiza. Allí donde se ha legislado este tema se inicia un camino difícil de parar, se incrementan aceleradamente las supuestas peticiones de muerte en personas que ya no tienen una gran autonomía y que dependen radicalmente de otras. Se olvidan las políticas sociales y los cuidados paliativos, los temas olvidados de la política social. Sin contar el desprestigio de los profesionales sanitarios. Supondría la promoción de una cultura del abandono de la fragilidad y la vulnerabilidad que debilitaría los líquidos mimbres de nuestra sociedad. Otra muestra de imprudencia." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/eutanasia-20191222004428-ntvo.html

domingo, 15 de diciembre de 2019

La fiebre de la meditación


"El pasado mes de junio apareció una polémica nota doctrinal de los obispos sobre el sentido de la oración. La nota ha desbordado la vida parroquial para interpelar a practicantes de Zen, Yoga, “Tai-chí”, “Mindfulness” o incluso control mental. Quiere promover el discernimiento ante la efervescencia de ofertas espiritualidad que parecen tener poco que ver con el patrimonio espiritual de la Iglesia. Los obispos constatan dos hechos. Primero, que muchas personas educadas en el cristianismo lo abandonan entregándose acríticamente a las nuevas ofertas terapéuticas de espiritualidades reconfortantes. Segundo, que otro grupo de católicos incorporan estas “nuevas” técnicas a su cesta religiosa y lo ven como una oportunidad para mantener la fe en tiempos recios de secularización y paganismo.

No se trata de un problema entre los obispos preocupados por la ortodoxia y los católicos despreocupados por la heterodoxia. Piense el lector que la demanda social y pública de meditación es tan grande que,  ayuntamientos en manos de responsables ateos o agnósticos, e incluso colegios públicos nada sospechosos con belenes o celebraciones navideñas/cuaresmales, ofrecen a los usuarios cursos con estas técnicas porque lo consideran básico en la promoción del bienestar. A diferencia de quienes reducen el bienestar a los aspectos materiales, estas instituciones consideran que la práctica y el entrenamiento en estas técnicas de mediación promueve el bienestar integral de los ciudadanos. El problema central es cómo satisfacer adecuadamente una demanda de plenitud vital y sentido que el activismo o consumismo materialista son incapaces de proporcionar. Cualquier experto en formación de personas y recursos (in)humanos sabe que los cursos que más demanda tienen son los de Mindfulness y técnicas de meditación.

Parece ser que el ciudadano del siglo XXI está reclamando con urgencia una “Filosofía Slow”, es decir, una filosofía de la lentitud, el silencio y la meditación. Piense el lector que las ofertas de vagones de silencio en Renfe siempre se completan, que la demanda de zonas liberadas de wifi es cada día mayor y que la quietud, el silencio interior y la atención plena son un bien escaso cada vez más valorado.

Ante esta situación, resulta difícil establecer un criterio de demarcación, una frontera o un límite entre las ofertas de saldo que tenemos ante la imperiosa demanda. Por eso, el pasado martes tuvimos un coloquio con don Enrique Benavent, obispo responsable de esta nota doctrinal y con el que iniciamos un interesante diálogo que afecta a la transmisión de las creencias y las técnicas más adecuadas con las que las nuevas generaciones entrenan su espiritualidad. Un reto importante que no es sólo espiritual o terapéutico sino cívico y cultural porque la cara del pluralismo político debe afrontar la cruz del pluralismo confesional." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/fiebre-meditacion-20191215001724-ntvo.html


domingo, 8 de diciembre de 2019

Cambio climático y educativo


"La cumbre sobre el cambio climático puede pasar a la historia como una cumbre de transición entre la de París del año 2015 y la aplicación local del conjunto de medidas diseñadas para reducir las emisiones de carbono. Los diferentes líderes son conscientes de que intervienen a la sombra de Greta Thunberg, esa adolescente contestataria sobre la que se proyectan todas las expectativas de cambio en el modelo de desarrollo. Junto a la dimensión epidérmica de una adolescente que no progresa adecuadamente -como diríamos en cualquier junta de evaluación-, hay una dimensión simbólica relacionada con su edad: la dimensión educativa del cambio climático.

Esto no significa introducir ejercicios o problemas sobre emisiones de carbono o sostenibilidad medioambiental en el próximo “Informe Pisa”. Tampoco aprovechar la cumbre de Madrid para renunciar a todos los libros de texto por las responsabilidades que tiene la industria papelera en la contaminación medioambiental. Significa redimensionar la verborrea de los discursos sobre el cambio climático, arremangarse y ponerse manos a la obra para que todo el sistema educativo trabaje con un horizonte cultural, ético y político esperanzador que ahora no se nos ofrece. Un horizonte que no sea dogmático, totalitario o paternalista como el que transmiten muchos portavoces de la COP25 cuando apelan a nuestra individualidad para generar una mala conciencia ecológica de la que apenas si podemos resistirnos.

Hasta ahora, el horizonte educativo parece presidido por una culpabilización de los ciudadanos para que asuman en sus hombros la penosa carga de la destrucción del planeta. Se nos recuerda que mañana puede ser tarde y se nos está diciendo que la salvación del planeta está en nuestras pobres y casi impotentes manos. Se pasa de lo macro a lo micro y de lo global a lo personal sin contar con el lento diseño de las instituciones educativas. Si es verdad lo que la investigación científica plantea sobre el cambio climático, la única posibilidad de salvación para el planeta está en horizonte ético que se diseña en las aulas, desde párvulos hasta universidad, pasando por bachilleratos. Para ello, los responsables de las instituciones educativas y culturales deberíamos pensar menos en la crematística y más en la economía, menos en las herramientas técnicas y más en los valores comunes, menos en la razón instrumental y más en la razón comunicativa. 

La culpabilización no resolverá los desafíos del cambio climático, además de ensimismarnos, nos incapacita para iniciar procesos y reformas que generen cierta esperanza intergeneracional. El consumismo irresponsable y la monetarización verde de un capitalismo de casino no promueven la austeridad, la sobriedad y la responsabilidad intergeneracional. Sin cambio cultural y educativo las proclamas de la COP25 serán, de nuevo, poco más que “flatus vocis”. Podéis ver el artículo completo en; as.es/comunitat/opinion/cambio-climatico-educativo-20191208234838-ntvo.html

domingo, 1 de diciembre de 2019

El señuelo climático


"Tomen papel y lápiz para anotar el tiempo que los informativos televisivos de las próximas semanas dedicarán al “cambio climático”. Por si algún lector no lo sabe, desde mañana día 2, hasta el próximo viernes 13, el gobierno español acogerá en Madrid la Conferencia de las Partes (COP) de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En realidad, quienes se reúnen son los responsables de los gobiernos con capacidad para decidir los temas relacionados con la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio climático (UNFCCC). Aunque Chile cedió a España la organización del evento, en realidad era Brasil quien debía organizarlo y presidirlo. Por llevar 25 años celebrándose se le conoce como “COP25”.

Perdonen si he dicho “cambio” climático porque desde hace algunas horas el Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que declara la “emergencia” climática y medioambiental. Lo correcto será utilizar la expresión “emergencia” y no “cambio”, más que nada para modificar la velocidad de las medidas que deberán ponerse en marcha en agricultura, ganadería, recursos hídricos, residuos, modos de producción y hábitos de consumo. Según los eurodiputados este cambio de velocidad se realiza “antes de que sea demasiado tarde”. Convencidos de que las autoridades chinas y Trump se moverán poco en este terreno, 429 eurodiputados se han erigido en nuevos profetas del apocalipsis climático.

Es importante señalar que 225 eurodiputados se han opuesto al cambio de velocidad y 19 se han abstenido, generando en el grupo popular algo más que desacuerdos razonables. Aunque la eurocámara quería realizar un gesto político para liderar lo que dentro de unos días Úrsula van der Leyen llamará “Pacto verde por el clima”, lo que en realidad se ha mostrado es el desconcierto ético de los eurodiputados del grupo popular  que no saben cómo situarse ante los problemas medioambientales. Están sometidos a la doble presión de las nuevas fuerzas emergentes de la derecha y las viejas fuerzas medioambientalistas que desde una pseudo-sociedad civil cada vez más instrumentalizada quieren transformar Europa en un bici-paraíso sin emisiones.

Anoten el fugaz tiempo dedicado a la declaración de los derechos humanos y la conmemoración del XLI aniversario de la Constitución española. Comprobarán que las noticias sobre la cumbre de Madrid y, sobre todo, las noticias sobre la sostenibilidad medioambiental o las emisiones de CO2 desplazarán al fortalecimiento de los valores comunes a todos los españoles. La cumbre será una ocasión privilegiada para dejar de pensar en lo que nos une como pueblo español, para seguir consumiendo aceleradamente, culpabilizarnos y engolosinarnos con el señuelo climático. Las sobrias verdades del cambio climático sólo son creíbles cuando se riegan valores comunes como los de la Constitución. Lo demás, señuelo climático."Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/senuelo-climatico-20191201000558-ntvo.html


domingo, 24 de noviembre de 2019

Albufera educativa


"Una de las conclusiones del coloquio que organizó este periódico el pasado miércoles sobre la situación de la Albufera fue la implicación de las instituciones políticas para salvar este humedal, declarado “parque natural” el año 1986. Además de las medidas técnicas para frenar una degradación, hay una serie de iniciativas institucionales y culturales que deben reclamarse para salvar un lago de 2.300 hectáreas rodeado de arrozales y separado del mar por el ecosistema medioambiental de la Devesa.

Entre estas últimas iniciativas se encuentran las educativas y, como señaló Isabel Martínez, el futuro de esta reserva natural pasa por las aulas. Por eso, no sería descabellado que la Consellería de Educación y Cultura pusiera en marcha que llevara por nombre “Albufera educativa”. Seguro que hay iniciativas en marcha de todos los colegios, desde Cullera hasta Pinedo en las proximidades de la ciudad de Valencia. Sin embargo, estas iniciativas puntuales que muchos profesores han puesto en marcha como eco-héroes deberían recibir un nuevo impulso. Saldrá de la UCI si la comunidad educativa decide salvarla. No tiene mucho sentido que los estudiantes de todos los niveles lideren programas relacionados con los Objetivos para el Desarrollo sostenible de la ONU (los famosos ODS) y se olviden de sus ecosistemas más próximos. Tampoco que arranquen iniciativas de “Aprendizaje Servicio” (APS) que centrándose en la acción social carezcan de horizonte medioambiental.

La clave está en la ecología integral y un relato que incluya el medio ambiente en la historia. Necesitamos promover un ecosistema narrativo que vincule el humedal con el pasado, el presente y el futuro de la comunidad que lo habita. Un ecosistema narrativo requiere una filosofía de los sistemas naturales integrada en la historia de los pueblos, las tradiciones y los valores de una determinada comunidad. De nada vale un relato romántico que aspire a recuperar una Albufera sin tejido productivo e industrial, tampoco un tecnorrelato individualista que plantea el humedal en términos financieros o especulativos. Menos sentido tiene el relato simplificador que se desentiende de los arrozales o la comunidad humana para transformar este pequeño pulmón de la ciudad en un caprichoso bulevar.

Además de experiencias compartidas, un ecosistema narrativo se construye con expectativas proyectadas inter-generacionalmente. La Albufera puede desempeñar un papel central para desarrollar programas intergeneracionales. Si sólo quieren salvar la Albufera los viejos o los niños, el proyecto fracasará. Deberíamos aprovechar el tirón de los programas intergeneracionales para diseñar iniciativas que impliquen a centros de día o residencias de mayores con escuelas o universidades de Valencia. Estos programas deberían atraer para la Albufera un bien tan escaso como el agua: el talento." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/albufera-educativa-20191124003010-ntvo.html