viernes, 27 de septiembre de 2013

Laicidad en la escuela


"Desde hace unos días todas las escuelas francesas sostenidas con fondos públicos han dispuesto a la entrada de los centros su correspondiente Carta de la Laicidad. Las autoridades educativas francesas no han concedido a esta carta un valor normativo, se trata de un documento simbólico que debería ser leído junto a la Carta a los maestros que el ex-presidente Sarkozy envió a todos los maestros a primeros de septiembre de 2007. A diferencia de la Carta de laicidad que presenta una laicidad de abstención, la de Sarkozy plantea una laicidad de deliberación pública. Dos laicidades muy diferentes que responden a dos formas distintas de enfocar el papel de las confesiones religiosas en la escuela.

La laicidad de abstención hunde sus raíces en cierto laicismo de combate propio de tradiciones que consideran las confesiones religiosas como obstáculos para el progreso de los valores ilustrados y modernos. No cuestionan la libertad religiosa como derecho individual y siguen considerando a los creyentes como ciudadanos que viven en la oscuridad de los mitos porque no se han atrevido a dar los pasos necesarios hacia la claridad que proporciona la racionalidad metódica moderna.

A diferencia de los no creyentes, que no están obligados a justificar la racionalidad (o irracionalidad) de sus convicciones para participar en los espacios de deliberación pública, a los creyentes se les exige pericia en el arte de la separación para que su participación pública sea verdaderamente racional, científica e ilustrada. Con ello se exige una sobrecarga de legitimidad que ha sido denunciada recientemente por pensadores tan poco sospechosos de conservadores como Habermas.

Cuando Sarkozy pedía que la escuela permaneciera laica era porque reclamaba el respeto mutuo y porque “abre un espacio de diálogo y de paz entre las religiones, porque es el medio más seguro de luchar contra la tentación del aislamiento religioso… no hay que dejar el hecho religioso a las puertas de la escuela”. Estamos ante una laicidad que abre la escuela al diálogo, al debate y la reflexión pública.

Debemos hablar de una laicidad para crecer donde la imparcialidad de las administraciones públicas tenga que ser entendida desde el principio de la cooperación mutua o mutuo entendimiento entre confesiones religiosas. De esta forma, las administraciones públicas facilitarían la concordia, el pluralismo y no necesitarían ninguna religión civil; recuperarían su sentido originario de servicio público al bien común." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 27 de septiembre de 2013. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Gotas de teología refrescante

"Los últimos días de Julio han sido especialmente intensos. No lo digo por el calor ni tampoco por los actos de la JMJ en Brasil. Lo digo por el interés que han despertado algunas reflexiones teológicas que se han realizado durante los cursos de verano de la UIMP en el palacio de la Magdalena de Santander.

Antes de referirme al encuentro y el curso que han despertado mi curiosidad, debo contarles una anécdota relevante. El pasado martes coincidían estas jornadas con las de la Escuela de Periodismo “Juantxu Rodríguez” en la que se han dado cita varias décadas de profesionales del periodismo para reflexionar sobre la situación laboral de las empresas periodísticas después de la crisis. Para completar las mesas del comedor nos veíamos obligados a comer con alumnos de cursos de diferentes. Uno de los periodistas que asistían al curso se atrevió a realizar reflexiones que habitualmente no hacen en sus empresas y llegaron a comentar que estaba absolutamente seducido por la figura de Papa Francisco. Confesó no solo su escepticismo o ignorancia en cuestiones de fe, sino su militancia en la increencia práctica. Se atrevió a decir que la llegada del Papa Francisco estaba dejando sorprendidos y desconcertados a los periodistas, que se estaban replanteando cuestiones que pensaban que no se las volverían a imaginar desde que habían organizado su vida de espaldas a las cuestiones religiosas.

Estos periodistas tenían curiosidad por saber lo que pensábamos del Papa Francisco quienes asistíamos a los cursos propiamente teológicos. Los alumnos de estos cursos estábamos analizando los desafíos del cristianismo ante el siglo XXI sin darnos cuenta que a escasos metros de la escuela de teología tradicional estaba rompiendo los moldes convencionales una teología refrescante. El Papa Francisco estaba provocando experiencias nuevas con potencia y capacidad para inquietar existencias aletargadas. Esto no quiere decir que la tradicional escuela de Teología Karl Rahner / U. Von Balthasar que acoge la UIMP vive de espaldas al viento fresco de Francisco, todo lo contrario intenta que esta brisa de aire fresco renueve y regenere los mimbres de la teología española.

Como director de esta escuela, el profesor Angel Cordovilla ha tomado el testigo que le ha cedido Olegario González de Cardedal y ha organizado un intenso curso que no ha querido prescindir de dos referencias claves: un balance del Vaticano II y una evaluación de la complejidad con la que en España hemos vivido las relaciones de la fe con la sociedad. Del diálogo entre profesores y alumnos nacía también una teología refrescante pero no amnésica. Buena prueba de ello fueron las intervenciones en los coloquios o conferencias, de personajes claves en la vida eclesial española de las últimas décadas como Elías Yanes, Marcelino Oreja y Rodolfo Martín Villa.

Ciertamente, lo refrescante del debate teológico no sólo está relacionado con las numerosas tareas pendientes que tiene la iglesia (comunión, laicos, mujer, reforma de la curia, etc.), sino con las posibilidades y los límites que ofrecen los nuevos horizontes culturales. En estos horizontes la mística sigue desempeñando un papel importante y el encuentro que organizó la Fundación Fernando Rielo fue una ocasión privilegiada para mostrar las posibilidades artísticas, educativas e incluso terapéuticas de la vida de las confesiones religiosas. El encuentro tuvo su momento culminante una tarde en la que Manuel Galiana (actor) y Antonio Noguera (músico), desarrollaron las posibilidades espirituales y místicas de lo que en filosofía llamamos una razón poética.

Quedó claro que los nuevos contextos exigen nuevos imperativos y nuevas estrategias. A la sombra de nueva encíclica Lumen Fidei y con la finalidad de transformar la globalización para que no siga siendo de la indiferencia, los asistentes a estos cursos estamos convenidos de que la frescura de la teología está relacionada con el hecho de que los cristianos juiciosamente dejemos de mirarnos a nuestro propio ombligo. Aquí es donde hace falta una apologética nueva donde la credibilidad del testimonio tiene que fortalecerse con argumentos, razones y propuestas que sigan haciendo inteligible la misión de la Iglesia." Podéis ver el artículo completo en http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=4112&te=16&idage=7868

viernes, 20 de septiembre de 2013

Universidades inclusivas


"A diferencia de otras organizaciones educativas que no realizan actos solemnes para celebrar el comienzo de curso, las universidades acostumbran a concentrar en la inauguración toda la pompa, boato y solemnidad que su correspondiente tradición histórica les permite. Son liturgias llenas de significados que la propia comunidad universitaria desconoce, rituales cargados de un sentido que se mantiene artificialmente por razones puramente estéticas o políticas. Es una pena porque la comunidad universitaria pierde una oportunidad privilegiada para recordar que debe su nombre (que procede del latín universitas) a la altura de miras, a la generosidad en la visión de los problemas y a la superación de la tiranía que impone la especialización de cada facultad, área, departamento o agrupación particular de intereses.

Esta tensión entre una visión universal del conocimiento y un enfoque especializado de los problemas es propia de todas las universidades. Esta tensión desaparece cuando estas organizaciones olvidan la relación entre conocimiento y valores, conocimiento e intereses, o incluso entre el conocimiento y el bien común de las sociedades a las que se deben. Para que no desaparezca, algunas universidades han puesto en marcha iniciativas que eviten la fragmentación científica, la estabulación departamental, la endogamia endémica y canibalización de las áreas de conocimiento.

Entre las iniciativas que se han puesto en marcha, el rector de la UIMP pidió al equipo de gobierno que organizara unas sesiones de trabajo para analizar la relación entre conocimiento y valores. En la última, que se celebró la semana pasada, el rector invitó al secretario General de Cáritas para que la comunidad universitaria se planteara no sólo el incremento de la pobreza, sino las causas del progresivo empobrecimiento de la sociedad española.

El ponente analizó la egebeización de la vida universitaria, reivindicó la urgencia de la Ética y recordó que nuestro problema no está en el número de pobres o la comprobación de que vivimos en una sociedad pobre, sino en la disminución acelerada del capital social o confianza mutua entre ciudadanos e instituciones. Lo alarmante es que hemos pasado de una sociedad pobre a una pobre sociedad, es decir, que nos resignamos al individualismo y al asistencialismo. Otras veces hemos sido más pobres que ahora pero nuestra sociedad no era tan pobre como ahora. Para enriquecer la sociedad no solo necesitamos universidades inclusivas sino estudiantes movilizados por la experiencia fenomenológica de la pobreza." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 20 de septiembre de 2013.

viernes, 13 de septiembre de 2013

El año del cibercolegio




"Una de las novedades de este curso será la llegada de las tablets a los colegios. Las autoridades educativas están poniendo en marcha programas experimentales que sustituyen los libros por las tablets. Empezando en los últimos años de primaria, este programa se ha presentado con una finalidad económica para que las familias ahorren en la compra de libros de texto. Además de que la tablet valdrá para todas las asignaturas, los contenidos de las materias se podrán actualizar anualmente y, lo que es más importante, podrán incorporar contenidos elaborados por los propios profesores.

Quienes tengan cierta memoria recordarán que cuando se lanzó esta iniciativa en la anterior legislatura aparecieron voces que advertían de la miopización de los alumnos, es decir, el incremento de problemas de salud visual con el uso de las tablets. En lugar de evaluar positivamente la iniciativa y corregirla o reorientarla, todavía hay agentes educativos que viven de espaldas a las seductoras y arrebatadoras novedades que nos ofrecen las industrias y mercados tecnológicos.

El debate sobre la función de las tablets en la educación no ha hecho más que comenzar y deberíamos partir de las experiencias que ya se tienen en otros países donde ya se han dado cuenta de que el problema no se reduce a la dependencia tecnológica del acto educativo, la capacidad tecnológica del centro para ofrecer wifi, el interés por las familias por mantener la conectividad en todo el proceso educativo, o la complicidad con el profesorado. La informatización de un aula no nos garantiza una educación a la altura de la sociedad informacional. En las prácticas educativas no podemos confundir lo informático con lo informacional, porque no se trata sólo de un cambio instrumental sino de un cambio cultural.

Con la sustitución de los libros por la tablets y la entrada en las ciberaulas o cibercolegios no se produce únicamente una adaptación material de las actividades educativas, se está zambullendo a las nuevas generaciones en un horizonte cultural muy diferente. No sabemos si será mejor o peor, pero sí tenemos claro que será diferente. En todo caso, el orden (o desorden) digital en el que estamos entrando anuncia cambios culturales sorprendentes. Cambios no sólo físicos o materiales sino éticos y antropológicos donde debemos prestar atención a lo que Vargas Llosa ha llamado  mariposeo cognitivo, picoteo informacional o robotización de la inteligencia." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 13 de septiembre de 2013.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Formar con el ejemplo

"Se está celebrando en Gandía la Escuela Nacional de Verano del PP. Por segundo año consecutivo  han elegido nuestra Comunidad para debatir propuestas que unifiquen su discurso político. No lo tienen nada fácil. Además de los fantasmas de Gürtel, Bárcenas y otros imputados autonómicos que proyectan su alargada sombra, hay tres espectros que condicionan la posibilidad de una propuesta ideológica solvente, creíble e ilusionante.

El primero está relacionado con la falta de memoria y creerse que las tradiciones políticas de los pueblos son lastres en lugar herramientas para la navegación con las que poder llevar el barco en tiempos de tormenta. De la misma manera que otras tradiciones políticas tienen referentes claros en su historia más reciente, entre los cuadros populares se tiende a la simplificación y al olvido para no ser tachado de conservador, liberal, democristiano o reformista sin denominación de origen. Nuestra historia está llena de personajes que los cuadros populares tienen en el olvido. Sin llegar a pedirles que sean expertos en Tocqueville, Adenauer o Schumann (cuyo aniversario de su muerte conmemoramos esta semana), al menos que conozcan el liberalismo doctrinario y sepan, como decía Valentí Puig, que el liberalismo no es pecado.

El segundo nos sitúa ante la tiranía de la mala economía y la reducción de la política a puro crecimiento económico. El discurso formativo no puede girar únicamente sobre el  homo oeconomicus, el individualismo y el egoísmo moral. Carecen de formación ética y política quienes reducen la naturaleza humana a sus cualidades más miserables. Mal harían estos cuadros y militantes populares si se olvidaran del homo reciprocans, el mutualismo y la solidaridad moral. La confianza que los ciudadanos depositaron en ellos no es el resultado del individualismo posesivo con el que algunas veces vertebran sus propuestas socioeconómicas.

En tercer lugar, estos líderes orgánicos e institucionales están sobrados de moquetas y complejos, más preocupados por la conspiración que por la formación, más inquietos por los hilos del partido que por la sociedad. La escuela de este año pretende espabilar al partido para que mire más a la sociedad que a su propio ombligo. No es tarea fácil cuando una organización política margina a los mejores profesionales de la sociedad civil, tiende a vivir de espaldas al talento y no siempre cultiva la pedagogía política del buen maestro. Oficio de riesgo que requiere formar con el ejemplo." Podéis encontrar el artículo completo en Las Provincias, 6 de septiembre de 2013