"Los últimos días de Julio han sido
especialmente intensos. No lo digo por el calor ni tampoco por los actos de la
JMJ en Brasil. Lo digo por el interés que han despertado algunas reflexiones
teológicas que se han realizado durante los cursos de verano de la UIMP en el
palacio de la Magdalena de Santander.
Antes de referirme al encuentro y el curso que
han despertado mi curiosidad, debo contarles una anécdota relevante. El pasado
martes coincidían estas jornadas con las de la Escuela de Periodismo “Juantxu Rodríguez”
en la que se han dado cita varias décadas de profesionales del periodismo para
reflexionar sobre la situación laboral de las empresas periodísticas después de
la crisis. Para completar las mesas del comedor nos veíamos obligados a comer
con alumnos de cursos de diferentes. Uno de los periodistas que asistían al
curso se atrevió a realizar reflexiones que habitualmente no hacen en sus
empresas y llegaron a comentar que estaba absolutamente seducido por la figura
de Papa Francisco. Confesó no solo su escepticismo o ignorancia en cuestiones
de fe, sino su militancia en la increencia práctica. Se atrevió a decir que la
llegada del Papa Francisco estaba dejando sorprendidos y desconcertados a los
periodistas, que se estaban replanteando cuestiones que pensaban que no se las
volverían a imaginar desde que habían organizado su vida de espaldas a las
cuestiones religiosas.
Estos periodistas tenían curiosidad por saber
lo que pensábamos del Papa Francisco quienes asistíamos a los cursos
propiamente teológicos. Los alumnos de estos cursos estábamos analizando los
desafíos del cristianismo ante el siglo XXI sin darnos cuenta que a escasos
metros de la escuela de teología tradicional estaba rompiendo los moldes
convencionales una teología refrescante. El Papa Francisco estaba provocando
experiencias nuevas con potencia y capacidad para inquietar existencias
aletargadas. Esto no quiere decir que la tradicional escuela de Teología Karl
Rahner / U. Von Balthasar que acoge la UIMP vive de espaldas al viento fresco de
Francisco, todo lo contrario intenta que esta brisa de aire fresco renueve y
regenere los mimbres de la teología española.
Como director de esta escuela, el profesor
Angel Cordovilla ha tomado el testigo que le ha cedido Olegario González de
Cardedal y ha organizado un intenso curso que no ha querido prescindir de dos
referencias claves: un balance del Vaticano II y una evaluación de la
complejidad con la que en España hemos vivido las relaciones de la fe con la
sociedad. Del diálogo entre profesores y alumnos nacía también una teología
refrescante pero no amnésica. Buena prueba de ello fueron las intervenciones en
los coloquios o conferencias, de personajes claves en la vida eclesial española
de las últimas décadas como Elías Yanes, Marcelino Oreja y Rodolfo Martín
Villa.
Ciertamente, lo refrescante del debate
teológico no sólo está relacionado con las numerosas tareas pendientes que
tiene la iglesia (comunión, laicos, mujer, reforma de la curia, etc.), sino con
las posibilidades y los límites que ofrecen los nuevos horizontes culturales.
En estos horizontes la mística sigue desempeñando un papel importante y el
encuentro que organizó la Fundación Fernando Rielo fue una ocasión privilegiada
para mostrar las posibilidades artísticas, educativas e incluso terapéuticas de
la vida de las confesiones religiosas. El encuentro tuvo su momento culminante
una tarde en la que Manuel Galiana (actor) y Antonio Noguera (músico),
desarrollaron las posibilidades espirituales y místicas de lo que en filosofía
llamamos una razón poética.
Quedó claro que los nuevos contextos exigen
nuevos imperativos y nuevas estrategias. A la sombra de nueva encíclica Lumen Fidei y con la finalidad de
transformar la globalización para que no siga siendo de la indiferencia, los
asistentes a estos cursos estamos convenidos de que la frescura de la teología
está relacionada con el hecho de que los cristianos juiciosamente dejemos de
mirarnos a nuestro propio ombligo. Aquí es donde hace falta una apologética
nueva donde la credibilidad del testimonio tiene que fortalecerse con
argumentos, razones y propuestas que sigan haciendo inteligible la misión de la
Iglesia." Podéis ver el artículo completo en http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=4112&te=16&idage=7868