sábado, 27 de junio de 2026

Cincuenta millones en acción social

"El pasado jueves en uno de los desayunos organizados por el ‘Forum Nueva Economía’ que promueve Iberdrola intervino el arzobispo de Valencia. Don Enrique Benavent aceptó la invitación y se sometió al manojo de preguntas que se le hicieron en un clima distendido y amigable. Acababa de llegar de la Comisión permanente de la Conferencia Episcopal donde los obispos realizaron un balance de la visita del Papa León XIV. Como ya han realizado desde la secretaría de la Conferencia donde han preparado una edición especial del discurso a las Cortes Generales, don Enrique anunció que también realizará una edición del discurso para los parlamentarios valencianos. Recordó la importancia de aquellas palabras señalando que eran el mensaje de esperanza que la sociedad necesita en este momento de polarización política. 

 No se limitó a realizar este balance de un mensaje que, a su juicio, se realizó con delicadeza y respeto. Afirmó que León XIV ha inyectado una esperanza que el pueblo español necesitaba, realizando una distinción importante que no puede pasar desapercibida: no confundir ‘tener éxito’ y ‘dar fruto’. Nadie duda que la visita ha sido un éxito y ahora toca arremangarse como iglesia que, en una sociedad plural, tiene que preguntarse ‘¿cómo dar fruto?’ La respuesta era más fácil en un contexto donde la fe se transmitía por herencia y no se vivían tiempos de secularización. Este contexto exige explorar nuevas fórmulas en sociedades donde el desenraízamiento y la movilidad (de espacios, vínculos o convicciones) son factores que condicionan la nueva evangelización. Sin olvidar, claro está, la integración del ‘factor emocional’ en una transmisión de la fe donde el intelectualismo o la institucionalización ya no pueden ser un obstáculo en la vida cristiana. 

 Quienes preguntaron por la ‘prioridad nacional’ se encontraron con una prioridad moral que se responsabiliza de la vulnerabilidad humana. Quienes plantearon presencia del valenciano se encontraron con la despolitización de la lengua. Quienes tenían curiosidad por el sacerdocio de las mujeres se encontraron con una lección de dogmática eclesial. Quienes dudaban de la importancia de colegios y universidades de la Iglesia, se les recordó su legitimidad en una sociedad abierta. Quienes preguntaron por la relación de la Iglesia con la pobreza se encontraron con un dato: Cáritas de Valencia está gestionando cincuenta millones de euros en acción social. Recursos generados a raíz de la Dana de octubre de 2024. Desglosados en programas de urgencia a necesidades básicas, restauración de viviendas, pequeños negocios, movilidad de personas o salud mental, estos recursos indican una comunidad samaritana, más preocupada por la siembra y los frutos que por el triunfo y el éxito." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-cincuenta-millones-accion-social-20260627233709-nt.html

sábado, 20 de junio de 2026

Del emotivismo católico a la virtud cívica

"Después de la visita de León XIV hay una pregunta que los analistas se hacen de manera lógica: ¿es proporcional el impacto social, cultural y religioso que tiene la Iglesia en la sociedad española con su incidencia en la gobernanza política y administrativa? Después de congregar a millón y medio de personas en Cibeles, a más de medio millón de jóvenes en la Plaza de Lima y desbordando todas las expectativas de asistencia en la visita en Barcelona, Las Palmas o Tenerife, es normal preguntarse por la incidencia institucional de tanta movilización social. Recordemos que sin León XIII y su encíclica ‘Rerum Novarum’ no podríamos entender el cooperativismo católico de principios del siglo XX o la existencia de actores políticos como la CEDA, el PNV y las diferentes versiones de Unió Democrática (hubo una en Cataluña de la que nació CiU -ahora Junts- y otra en Valencia de la que nació ‘Unió Democrática del País Valencià’). Sin aquel dinamismo histórico de León XIII tampoco se entendería el origen de muchas cooperativas, o lo que todavía se llaman ‘Cajas de Ahorro’, que en algunos sitios se apellidaban ‘del círculo católico’. 

 Hará falta perspectiva para analizar en qué medida esta visita dará sus frutos en la vida sociopolítica de la sociedad española del siglo XXI. Mientras se analizan las nuevas circunstancias y contextos, estos días de balance, el presidente de la Conferencia Episcopal Española resumió en un tuit el programa de actuación que le corresponde a la comunidad católica, en una sociedad con capacidad movilizadora pero poco relevante en la orientación de la economía, la política y el derecho. 

 El tuit decía que la iglesia española tiene que pasar ‘de la emoción a la virtud’. Se hacía eco de un fenómeno cultural importante relacionado con lo que algunos han llamado el giro católico, como si lo católico se hubiera ido y ahora hubiera regresado con la música de Rosalía, la película de ‘Los Domingo’ o las conversiones de muchos personajes o ‘influencers’. Un fenómeno importante para la vida de las parroquias y las comunidades eclesiales relacionado con cierta tiranía de las emociones. De hecho, sin esta preocupación por lo emocional, entendido epidérmicamente, no se entendería la nota doctrinal que han publicado los obispos en la que llaman a reconducir el fervorín emocional de nuevos grupos y movimientos eclesiales (25/II/2026). El reto es ético, social y geopolítico porque con la virtud cívica no sólo se quiere integrar emoción y razón, sino tender el leonino puente necesario entre la religiosidad popular de Iberoamérica y la racionalidad secular de Europa." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-emotivismo-catolico-virtud-civica-20260620231720-nt.html

sábado, 13 de junio de 2026

Siete minutos de reconocimiento moral

"La visita del Papa León XIV ha tenido momentos memorables para la convivencia de nuestro país. El más significativo para lo que aún queda del espíritu constitucional se produjo en los aplausos que dieron las Cortes, en sesión conjunta de Congreso y Senado. Los cronistas tasaron en siete minutos la duración y las cámaras mostraron al mundo entero lo que en algún momento se analizará como ‘fenomenología del aplaudir’. Es decir, el ritmo, la intensidad, el entusiasmo y la convicción con la que se produce el choque de las palmas. Resultó curioso comprobar cómo esa misma tarde en la representación de ‘Turandot’ las convicciones eran más vivas y el choque de palmas más natural. 

    Sus señorías expresaron un reconocimiento moral del pueblo español que tiene la categoría de acontecimiento. A diferencia de los hechos, cuando el paso del tiempo está preñado de una intención narrativa y simbólica que debe ser interpretada por las comunidades que lo generan, contemplan o evalúan, adquiere la carga de ‘acontecimiento’. Un acontecimiento de siete minutos de reconocimiento moral contando con los tres significados del término reconocer: identificar la posibilidad de una concordia entre los representantes políticos de una nación, recordar el pacto de ciudadanía del consenso constitucional y agradecer, en la figura del Papa, la aportación moral del catolicismo como confesión religiosa con capacidad para figurar, configurar y refigurar la convivencia. Los aplausos no venían solo por el valor de la concordia, consenso y convivencia que representaban para la desmoralizada sociedad española, venían porque sus señorías alzaban la mirada y valoraban el papel de la necesaria apertura de la Ética a la Política. 

    Una apertura que puede interpretarse de muchas formas. Algunos dirán que se trata de la Ética ‘católica’ y su valor está condicionado a las fuentes religiosas que la nutren; otros dirán que una Ética ‘principial’ porque remite a grandes principios o marcos genéricos no discutibles. Incluso no falarán quienes interpreten esa apertura en clave terapéutica. Como si las patologías, traumas y tumores de las prácticas políticas necesitaran cierto consuelo, sanación y alivio moral; como si esta apertura anestesiara por algunos minutos el dolor de ‘cuerpo político’. En todo caso, lo indiscutible es la memorable apertura como posibilidad de que la sociedad y sus gentes no sean devoradas algorítmicamente por los estados y sus administraciones; que la moral ciudadana no sea aniquilada por la moral de la mala política, que la ética cívica no sea parasitada por la vida partidista y, sobre todo, como posibilidad de que el iuspositivismo no anule la larga vida que aún tiene, con la Escuela de Salamanca, el iusnaturalismo moral." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-siete-minutos-reconocimiento-moral-20260613235312-nt.html

sábado, 6 de junio de 2026

Las tres Españas que reciben a León XIV

"Robert Prevost conoce bien nuestro país. Debemos evitar disputas melancólicas sobre las tres Españas y fijarnos en la acogida cortés de las nuevas generaciones. Retomo el simbolismo de las tres Españas para recordar que el programa incluye tres zonas geográficas distintas a las que se les ha asignado tres referencias eclesiales bien diferentes. Aunque algunos argumentaron que debería haber entrado por Barcelona, lo hará por Madrid, se desplazará a Barcelona y posteriormente estará en Canarias, tanto en Las Palmas como en Tenerife. Aunque son tres escenarios con ‘representaciones’ distintas de la misma España, las tres a las que me refiero son las siguientes.

    Lo acoge una ‘España diplomática’ que ha preparado con esmero la visita y no ha escatimado recursos para que la Secretaría de Estado, la Conferencia Episcopal y el conjunto de las administraciones públicas dispongan de todos los recursos. El gobierno central ha descubierto en la Iglesia católica una oportunidad para ofrecer al mundo una imagen, distinta a la de la corrupción habitual. Además, Sánchez hará todo lo posible para que el resto de autoridades políticas y públicas pasen a segundo plano. La señal televisiva oficial será la que los realizadores de RTVE ofrezcan, maquillaje y narcisismo calculado al detalle. Como el Papa nos recordó en la última encíclica, la IA no es neutral. La señal televisiva tampoco lo será. 

    Lo acoge una ‘España política’ que ha pillado desprevenidos a los partidos, sin formación teológica y pastoral. Cuando León XIV hable sobre el arte, la literatura, la moral pública y la integración de inmigrantes, nuestros partidos políticos comprobarán que tienen que leer más a San Agustín, Santa Teresa o San Juan de la Cruz, para entender el valor de la conciencia y su presencia en la vida pública. La aconfesionalidad del estado y sus administraciones no significa la privatización de las religiones. León XIV focalizará sus intervenciones para vertebrar una robusta moral pública, fruto de la interioridad, la sinceridad con uno mismo y el discernimiento del bien común. 

    Lo acoge una ‘España desmoralizada’ que, en lugar de tener un horizonte informativo ilusionante, se despierta con un horizonte deprimente donde ha desaparecido la dimensión ética de la política. Al imaginario de la corrupción y la patrimonialización de las administraciones ahora se añaden términos como ‘cloacas’, ‘lawfare’ y ‘mafia’. Es muy difícil ilusionar a los jóvenes para que valoren la verdad y se comprometan por el bien común cuando tienen tan pocos ejemplos en los telediarios. También lo acoge una España ‘misionera’ y ‘samaritana’, pero es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-tres-espanas-reciben-leon-xiv-20260606235415-nt.html