domingo, 25 de noviembre de 2018

Desasosiego político

"El pasado jueves, en la entrega de los premios de la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (FEMEVAL), su presidente utilizó la expresión “desasosiego político” para describir el clima emocional de nuestro país. No sólo del “país valenciá” o “els països catalans” de algunos representantes políticos que le escuchaban con interés, sino del conjunto de España como pueblo y nación. Vicente Lafuente alertó de un contexto insostenible, “motivado por un desasosiego político que no posibilita el bienestar social, un diálogo social que se ha silenciado, y una falta de confianza y estabilidad que estanca a las empresas. Y todo ello en un momento en el que se atisba una preocupante ralentización de la economía”.

Afirmó que su umbral de sorpresa había llegado al límite. Aunque es probable que en el imaginario de los asistentes estuviera la bochornosa escena que padeció Josep Borrell en las Cortes, y que otros diputados valencianos padecieron en la anterior legislatura en prácticas políticas análogas a las de quienes ahora dicen que gobiernan para las personas, el señor Lafuente mostró su decepción al comprobar que unos partidos políticos “comprometidos en su día con la concertación, una vez que llegan al gobierno, han aparcado sus principios”. A renglón seguido también apuntó a la complicidad de los sindicatos “al no denunciar la vulneración de los acuerdos previamente apoyados por ellos”.

No se quedó en el diagnóstico sino que propuso una terapia para la sostenibilidad. Primero sugirió alejarse de políticas alarmistas, después pidió que se facilitaran procesos de adaptación a industrias como la del automóvil con la que no se ha contado para la transición del diésel a la electricidad. También lanzó un torpedo a la línea de flotación de la política energética del gobierno porque pidió acotar el oligopolio energético para que no se siga especulando con la electricidad, con la finalidad de abrir el sector y apostar sin miedo por el autoconsumo.

Pidió dignificar la formación profesional e ilusionar desde edades tempranas para que los alumnos se inscriban en una FP de grado medio o superior que les pueda garantizar la empleabilidad. Vinculó un futuro sostenible con la formación de profesionales “cualificados y adaptados a los nuevos modelos de negocio”. Como era de esperar también reclamó una mejor financiación y confirmó la necesidad de potenciar la economía productiva frente a la especulativa. No hubiera estado mal que recordase los obstáculos que generan 17 sistemas administrativos, con normativas fiscales, sanitarias, sociales y educativas diferentes. El bienestar no se consigue únicamente con la estabilidad política sino con menos trabas burocráticas, mayor seguridad jurídica y cierta institucionalización de la responsabilidad que garantice el desarrollo del talento y la práctica de la libertad."https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/desasosiego-politico-20181125000347-ntvo.html

domingo, 18 de noviembre de 2018

La era de la salud digital

"La digitalización es un proceso cultural irreversible que está modificando los hábitos de la gente. Además de cambiar los sistemas productivos, económicos y laborales, es un proceso que está modificando las conductas. Internet es más que una herramienta de trabajo o un instrumento para mejorar todos los sistemas de información o comunicación. Asistimos a una revolución imparable donde los expertos hablan del “Internet de las cosas” y trabajan con el supuesto de que todo lo que hacemos y nos rodea, si aún no está digitalizado, tardará muy poco en digitalizarse. Este cambio produce importantes alteraciones en el carácter y la salud. Sin entrar a detallar los efectos de las ondas que las redes tienen en el sistema nervioso, la adicción a móviles y pantallas genera nuevos problemas de salud pública.

Más de un lector habrá salido una mañana inquieto, nervioso y angustiado porque se ha olvidado el móvil en casa. Aunque haya comprobado que la vida sigue teniendo sentido, es muy probable que haya tenido cierta sensación de vértigo y pánico por estar un día desconectado. Lo que no sólo significa estar sin un teléfono sino estar casi sin la propia memoria porque en el móvil se tiene todo. Esta orfandad ya tiene un nombre, la llaman “nomofobia” o miedo irracional a estar sin móvil.

Junto a estas nuevas y leves patologías de la personalidad están apareciendo otras relacionadas con la adicción compulsiva a las pantallas. Aunque haya dispositivos móviles que nos permitan tener todo integrado en un único aparato y desde él controlar con un sistema domótico los cachivaches de nuestro hogar, es habitual encontrarse con ciudadanos que llevan varios móviles o dispositivos. Hay más dispositivos que usuarios y no siempre los usuarios pueden gestionar todo lo mediado digitalmente. Aparece así el “yonqui tecnológico” o friki enganchado, atrapado y abducido por las redes, casi incapaz de sentir la presencia de un semejante real a su lado. Y, ¿qué me dicen ustedes del compañero, vecino o amigo pendiente en todo momento del dispositivo para comprobar si le ha llegado un nuevo whatsapp, un muevo correo o un “like” de Facebook? Pues bien, esa ansiedad ya está tipificada y tiene un nombre: “estrés anticipatorio”.

Esta evolución de las conductas está generando nuevos puestos de trabajo relacionados con la salud digital porque cada vez es mayor el número de personas que necesitan ayuda para deshabituarse o desengancharse del dispositivo móvil. De la misma forma que hay adicciones a ciertas sustancias (alcohol, drogas) o experiencias (apuestas, juegos), también las pantallas han generado la adicción digital. Con ello, algunos profesionales de salud ya se están frotando las manos por las posibilidades de negocio que se les abre puesto que se abre todo un campo en las áreas de salud pública: ¡Llegó la era de la salud digital!" Podéis ver el artículo completo en https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/salud-digital-20181118235706-ntvo.html

domingo, 11 de noviembre de 2018

El portazo de Cospedal

"Esta semana ha dejado su acta de diputada Mª Dolores de Cospedal. Según sus declaraciones lo ha hecho para no perjudicar a su partido en las andaluzas. Para el conjunto de la opinión pública, las conversaciones difundidas por Villarejo aconsejaban que no sólo diera un paso atrás y dejara la ejecutiva (como ya lo hizo la semana pasada) sino que saliera del actual laberinto. Se ha ido publicando una carta que deberían leer con detalle los políticos. En lugar de realizar un cese ordenado de responsabilidades y hacer mutis por el foro, Cospedal ha dado un portazo que se ha oído hasta en Valencia.
 
Ha lanzado tres mensajes. Está cansada y harta de una actividad política que le ha impedido cuidarse de sí y de los suyos: “por una vez, tengo derecho a cuidar de mí misma y de los míos”. Mensaje saludable para los ciudadanos, recordándonos que los políticos también son seres humanos, que tienen vida privada y que cuando se dedican a la vida pública arriesgan su salud.

En segundo lugar, ha lanzado una carga de profundidad al PP como partido. Su anterior cargo y las peleas internas le han enseñado lo difícil que es delimitar con claridad dónde están y quiénes son “los nuestros”. Heredada la lección de Pio Cabanillas, a quien se atribuye aquella frase de “cuerpo a tierra que vienen los nuestros”, y dejando clara la necesidad de luchar contra cualquier tipo de injusticia que tienen todos los militantes,  hay unas líneas que no tienen desperdicio: “Siempre he creído que un partido que no es capaz de defender a los suyos cuando están siendo injustamente atacados, no puede esperar que los ciudadanos confíen en él. Cuando tus adversarios políticos detectan que tu fortaleza es vulnerable, los ataques se multiplican”.

En ese tema, los militantes del PP en la comunidad valenciana se han ido doctorando en los últimos años porque han visto que aquí, parece ser, nadie defiende a nadie. Van a cumplirse dos años de la muerte de Rita Barberá, Eduardo Zaplana está con leucemia y pendiente de juicio en prisión, y algunas personas que fueron cargos públicos durante el PP son investigados, imputados o encausados. Con independencia de las responsabilidades propias y personales de cada uno de estos militantes, el votante popular percibe abatimiento, desánimo e indefensión de cada responsable público a su propia suerte. ¿Con qué moral estarán los interventores o se harán las listas municipales si este equipo de personas no defiende la honestidad de la gran mayoría de los suyos?

En tercer lugar, la carta habla de la hipocresía y la “vara de medir” que se utiliza para juzgar a los actores políticos. Y utiliza una palabra que califica el proceder mediático, cultural y político de quienes practican la “amistad botánica” de la izquierda inmisericorde, y que nunca han aceptado moralmente un gobierno que no fuera el suyo: “ensañamiento”." Podéis ver el artículo completo en https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/portazo-cospedal-20181111003517-ntvo.html


domingo, 4 de noviembre de 2018

De Madrid a Paterna

"Aprovechando la visita a Paterna del ministro de Fomento José Luis Ábalos, la secretaria general de los socialistas valencianos, Mercedes Caballero, ha propuesto que esa localidad albergue el museo de la memoria histórica. De esta forma, el socialismo valenciano ha decidido entrar en el debate sobre la exhumación de los restos de Franco y solidarizarse con la vicepresidenta Carmen Calvo para buscar una solución alternativa a la inhumación en la Catedral de la Almudena.

Aún no sabemos si todas las familias socialistas aceptarán esta propuesta porque puede resultar interesante que el presidente Puig y la candidata Gómez digan lo que piensan. Quizá no piensen lo mismo, y no solo por el hecho de las familias del socialismo valenciano están divididas, sino por el hecho de que gran parte de los votantes socialistas no entienden por qué se ha colocado esta exhumación en el primer plano de la agenda política. Estos votantes ya comulgaron con las ruedas de molino de los gobiernos de Zapatero y aceptaron la solución que se propuso en el año 2011. Recordemos que se creó una comisión que planteó la resignificación del Valle de los Caídos como memorial de todas las víctimas de la guerra (in-)civil. Aquellos trabajos no fueron fáciles y se apeló al mágico concepto de “resignificación” porque jurídica, administrativa y civilmente no se podía ir más lejos.

La exhumación era una posibilidad remota que exigía voluntad de diálogo y capacidad negociadora para hablar con la familia. Con la llegada al gobierno de nuevas familias socialistas que no habían participado en aquellas negociaciones y con la oposición interna de socialistas moderados, el gobierno de Sánchez ha hecho bandera de la exhumación y se ha metido en un atolladero. Buena muestra ha sido el lamentable papel que la Vicepresidenta ha desempeñado en el Vaticano. Poco trabajo le hubiera costado consultar a Mª Teresa Fernández de la Vega, Francisco Vázquez o Ramón Jáuregui para buscar la mediación de Pietro Parolin.

El problema no está en la falta de tacto que está demostrando el gobierno con este tema, tampoco en el desconocimiento de las propias familias socialistas que tienen relatos diferentes. El problema está en la voluntad de instrumentalizar el universo simbólico de concordia cívica con el que se trenzó la transición y redactó la Constitución. En este sentido, no se equivocan quienes afirman que hay un nuevo frente popular, populista y nacionalista, que nace de la frustración y la revancha. Un frente que se fraguó en aquellas conversaciones entre ETA y Rodríguez Zapatero, cuando aquellos se comprometían a no matar y éste a transformar moral, cultural y territorialmente a España. O las que mantuvo Otegui con Zapatero el pasado 8 de septiembre en el caserío de Txillare que facilitarán el apoyo del entorno etarra a la aprobación de los presupuestos. Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/madrid-paterna-20181104235933-ntvo.html