jueves, 21 de febrero de 2013

Narrar el don de la vida


"Hoy se clausura en Valencia un Congreso internacional para valorar la aportación de Paul Ricoeur a la Bioética. La atención a problemas urgentes hace que nos olvidemos de lo importante, que se ha hecho presente en este acontecimiento donde hemos mantenido vivo el horizonte ético, político y cultural de uno de los pensadores europeos más importantes de las últimas décadas.

Para quienes no lo conozcan o no hayan tenido ocasión de leer alguno de sus trabajos, este pensador francés estuvo prisionero durante la segunda Guerra Mundial, entabló debates con todas las corrientes de pensamiento de su época y en el año 2005 cuando murió, uno de sus amigos dijo de él que era el hombre de todos los diálogos. También se dijo que era el más católico de los pensadores protestantes de la segunda mitad del siglo XX, tiempo en el que tomó en serio todas las aportaciones de las investigaciones científicas que planteaban cuestiones relevantes para pensar con radicalidad la fragilidad de la dignidad.

Además de colaborar con Amnistía Internacional o los colegios profesionales que lo requerían, configuró decisivamente la filosofía del personalismo comunitario de Mounier que hizo posible el Concilio Vaticano II. Tampoco pueden entenderse acontecimientos como la caída del muro de Berlín en 1989 sin las inquietudes fenomenológicas de un grupo de hombres de la cultura, el pensamiento y la acción que al otro lado del muro se jugaron la vida porque querían vivir en la verdad. Vaclav Havel y otros líderes de la Europa del Este han reconocido la importancia de esta forma de pensar que es, a la vez, un testimonio y una praxis para promover la justicia social.

Estos días que conmemoramos el centenario de su nacimiento retenemos dos ideas básicas. En primer lugar, que los espacios públicos donde ejercemos la reflexión se nutren con firmes convicciones morales de las que se da testimonio personal y con una inagotable capacidad de crítica para perfeccionar la vida institucional. En segundo lugar, al recordar sus aportaciones a la construcción de la bioética, nadie cuestiona hoy sus análisis sobre la vulnerabilidad, la estima de sí, la autonomía, la deliberación en el ejercicio de las profesiones sanitarias o la urgencia de humanizar las tecnificadas prácticas hospitalarias. Con él hemos recordado que la promesa, el símbolo, la narración y la cultura cumplen una misión: narrar el don la vida." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 22 de Febrero de 2013.

jueves, 14 de febrero de 2013

Envejecer con libertad

"La renuncia de Benedicto XVI ha revolucionado la agenda social, política y cultural de estos días. Algunos acontecimientos como el retorno de la actividad parlamentaria y el final del carnaval han pasado a segundo plano ante esta decisión de un Papa envejecido, frágil y libre. Su decisión no puede pasar desapercibida en una cultura que entroniza, idealiza y rentabiliza la juventud como criterio, canon y medida de libertad.

Esta decisión se ha producido pocas horas más tarde de que el pensamiento español perdiera tres figuras relevantes: Eugenio Trías, Leonardo Polo y José Gómez-Caffarena. En menos de una semana hemos perdido tres personajes que han afrontado de maneras diferentes la creatividad cultural, la soledad, el envejecimiento y la muerte. Los tres lo han hecho en el horizonte de una libertad lúcida, reflexiva, agónica y esperanzadamente humana. Aunque los focos se hayan puesto en la figura del Papa, tenemos la obligación de recordar con agradecimiento a estos personajes que también han envejecido con libertad.

Se equivocan quienes afirmen que son pensadores sin relevancia cultural. Hay una historia oficial y ahora mediática presidida por acontecimientos relacionados con la espuma de la vida pública. El retorno de la vida parlamentaria y el carnaval son dos ejemplos de esta historia oficial de relojes y calendarios. La forma en la que estos personajes han afrontado el envejecimiento indica una intrahistoria de los pueblos que deberíamos dar a conocer con mayor detalle. Es la intrahistoria de unos maestros de talla internacional que han dedicado su vida a la enseñanza, se han jubilado discrétamente y han afrontado los achaques propios de la edad con serenidad ejemplar.

Polo y Trías, maestro y discípulo, han dejado una obra filosófica espectacular. Una obra culturalmente viva porque sus ensayos sobre la historia, el arte, el cine y la música son ejemplo de una encrucijada de disciplinas ajenas al academicismo. Gómez-Caffarena fue mi maestro y durante varios años tuve el privilegio de que me entrenara en el arte de hacer preguntas, oficio complejo en tiempos turbulentos y academias presididas por las modas, la amnesia progresista o el integrismo momificador. Él nos presentó a Zubiri pocos meses antes de que muriera y siempre le agradeceré que prologase ilusionadamente mi primer libro. Después me encontré con él muchas veces y comprobé que cierto envejecimiento no está reñido con la libertad, el sufrimiento, o la alegría." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 15 de Febrero de 2013.

jueves, 7 de febrero de 2013

Emergencia educativa

"Hace unos días el Consejo Escolar del Estado hizo público el dictamen detallado sobre el segundo borrador de reforma educativa que ha propuesto el Ministerio de Educación. El dictamen no cuestiona el documento del ministerio y se limita a realizar una serie de sugerencias, correcciones y matizaciones; algunas son estilísticas y muestran lo poco pensados que salen los documentos del ministerio, otras son de fondo y deberían ser consideradas por todos los responsables educativos que aún pueden intervenir para cambiar este borrador.

Ante la práctica desaparición de la Filosofía en el borrador del Ministerio, la sugerencia 53 del consejo escolar recuerda lo siguiente: la aportación de la Historia de la filosofía a la cultura media de un ciudadano es notoria. Una línea más abajo pide que la asignatura de Historia de la Filosofía sea obligatoria al menos en los bachilleratos de Ciencias Sociales y Humanidades. Ni en el borrador que se preparó cuando Rajoy era ministro de Educación, ni en la abortada ley de Pilar del Castillo se suprimía la Historia de la Filosofía. Ningún docente o experto mínimamente identificado con el PP había propuesto nunca la supresión de esta materia y, por consiguiente, debemos suponer que los populares tienen alguien en el ministerio interesado en que fracasen estrepitosamente en sus propuestas educativas.

Lo que está pasando con la Historia de la Filosofía es un botón de muestra del desconcierto educativo del primer gobierno de Rajoy. La perplejidad no la tienen únicamente los responsables populares que gobiernan en las autonomías, tampoco los militantes hartos de justificar la urgencia de lo económico y lo secundario de lo educativo. La perplejidad está llegando a todos los votantes y simpatizantes populares cuando pensaban que el cambio político traería el cambio educativo.

Los administradores del sistema tienen que darse cuenta de que estamos ante un momento educativo muy grave. Se equivocan quienes consideran que el problema es presupuestario o técnico, como si educar fuera aplicar un manual de instrucciones para promover la empleabilidad. Las reformas educativas no se realizan para enseñar cosas o hacer técnicamente más hábiles a los jóvenes, se realizan porque se tiene una propuesta antropológica atractiva, porque se cree en la educación como encuentro de libertades y, sobre todo, porque se tiene una propuesta de sentido que se quiere transmitir. Algo de esto hay cuando Benedicto XVI habla de emergencia educativa." Podéis ver el artículo completo en Las provincias, 8 de Febrero de 2013.