sábado, 27 de julio de 2013

Las trampas de la reforma energética

"El viernes pasado el gobierno aprobó el Real Decreto Ley 9/2013 de medidas urgentes para la reforma energética. El decreto elimina las tarifas reguladas para las energías renovables, somete las primas al sorprendente concepto de rentabilidad razonable y se propone garantizar la estabilidad financiera del sistema eléctrico. La subida de la luz que nos espera dentro de unas semanas se nos presenta justificada por razones de justicia distributiva con el oscuro concepto de “asignación equilibrada de costes imputables”.


Los decretos que se elaboran en este ministerio están técnicamente bien hechos, no sólo porque los hacen inaccesibles a la gran mayoría de los ciudadanos, sino porque los hacen incomprensibles para cualquier líder político, sindical o vecinal que quiera proporcionar razones para oponerse a la subida de la luz. Además del galimatías normativo, el laberinto de fórmulas a los que hace referencia y la selva de disposiciones que es preciso conocer, estos decretos están llenos de un paternalismo perverso cómplice de los oligopolios que intervienen en el sector. Un paternalismo con el que se oculta un intervencionismo descarado que atenta contra las leyes básicas de la competencia y muestran un afán recaudatorio desmedido.

Fíjense que la subida del recibo no sólo se realiza para una “asignación equilibrada de costes”, “corregir desajustes”,  y promover valores como la “sostenibilidad económica” y la “seguridad en el servicio”. Se realiza, sobre todo, para corregir normativas anteriores en las que aparecían expresiones tan interesantes como las de “bono social” o “déficit de tarifa” y proponer algunas tan sorprendentes como las de “potencia de respaldo” o “rentabilidad razonable”.

El interés que los ciudadanos tenemos por la transparencia también tendría que aplicarse a este sector lleno de trampas semánticas. No es un problema de pedagogía en el recibo de la luz, sino de ética pública. Las renovables no son las responsables de la falta de rumbo en el sector energético. Un sector innovador que genera puestos de trabajo, internacionalmente reconocido y que está padeciendo la falta de una política energética diseñada sin visión de estado. Seguimos padeciendo los vaivenes de una política energética errática donde la liberalización de la producción, distribución y comercialización ha sido más aparente que real; una política energética poco clara, antiecológica y costosa que no incentiva el ahorro y la sostenibilidad familiar, que penaliza el autoconsumo, que destruye puestos de trabajo y que provoca inseguridad jurídica." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 26 de julio de 2013. 

viernes, 19 de julio de 2013

Me desconecto, luego existo



"Cinco siglos después, esta relación ha cambiado y podríamos reformularla así: “me desconecto, luego existo”. No me estoy refiriendo al hecho de que en verano o vacaciones uno tenga que desconectar en el sentido de cambiar o romper su actividad habitual. Me estoy refiriendo a dejar la conexión que mantenemos con lo que hablando impropiamente llamamos “nuevas tecnologías”, es decir, desconectarnos del móvil, del correo electrónico, de twitter, de facebook, de tuenti o de los numerosos cordones umbilicales con los que nos mantenemos unidos a los demás gracias a la todopoderosa y compulsiva presencia de las tecnologías de la información.

Esta vinculación está generando una revolución apasionante en el mundo de la cultura y, lo que es más importante, está provocando debates éticos interesantes sobre las nuevas formas de entender la reflexión, la distancia, el alejamiento y, sobre todo, la necesaria perspectiva para considerar juicioso a un ciudadano. Una revolución que la tenemos en nuestras propias familias cuando descubrimos que el mayor castigo que podemos proporcionar a un adolescente es restringirle el uso del móvil o el acceso a las redes. Ya no sólo se habla de nuevas patologías por el mal uso y abuso de las redes, sino de verdaderas “adicciones”, es decir, comportamientos compulsivos, enfermizos, despersonalizadores y neuróticos que alteran lo que hasta ahora las estadísticas consideraban un comportamiento normal.

A la informatización de hogares y centros de trabajo se ha sumado la portabilidad, accesibilidad y abaratamiento de las conexiones. Con ello se ha incrementado la posibilidad de construir una cultura informacional global donde la curiosidad refuerce la sociabilidad, es decir, una cultura donde la conexión que facilita la técnica no nos haga romper con los más próximos. Una posibilidad que deberíamos aprovechar para que nuestra atención a las pantallas no suponga una ruptura con el rostro del prójimo. Posibilidad de gran valor terapéutico para que este almacén de usuarios se transforme, algún día, en hogar de personas." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 19 de Julio de 2013.

jueves, 11 de julio de 2013

Elogio y desprecio de la militancia



"El caso Bárcenas y el caso de los ERE de la Junta de Andalucía nos están dando el verano. No hay día en el que la militancia no se desayune con noticias de corrupción que se ha producido por codiciosas complicidades en las cúpulas de partidos. El encarcelamiento de Bárcenas y las primarias en el socialismo andaluz tienen toda la pinta de sustituir cualquier brote verde con protagonismo informativo. La desaceleración del decrecimiento, el saneamiento de las cuentas o el incremento del turismo, parecen noticias sin valor comparadas con la corrupción.

Este protagonismo de la corrupción es muy grave porque genera desánimo y desafección de la sociedad para una justa valoración de la profesión política, como así muestran los barómetros del CIS y el mínimo sentido común. Ahora bien, es mucho más grave para el militante de base de estos partidos porque se siente despreciado, humillado y perplejo ante el espectáculo que han dado las cúpulas de sus partidos. Cansado de engañarse a sí mismo, este ciudadano no sólo está siendo olvidado por sus pretendidos representantes y supuestos líderes sino despreciado en su inteligencia y dignidad.

Además, este militante con capacidad crítica está comprobando que el principal problema de España no es la corrupción o la incapacidad de sus líderes para hacer mejor política e introducir aire fresco, sino el hecho de que cada día hay más jóvenes convencidos de que el futuro de esta sociedad no pasa por la vida de las instituciones. Sean partidos, administraciones, sindicatos, fundaciones, empresas, tribunales o incluso familias, la vida institucional se resiente aceleradamente. Esta es la verdadera matriz de lo que llaman marca España, lo demás son cuentos.

Otras noticias relacionadas con la reforma electoral, las primarias o las listas abiertas no consiguen calmar los ánimos y cada vez resulta más difícil convencer al joven para que milite. No sólo en un partido o en una causa sino en algún proyecto institucional. El repliegue individualista y la vulnerabilidad de los vínculos también son consecuencia de la desafección política. Ante esta crisis de militancia, no deberían pasar desapercibidas las palabras que Arantza Quiroga pronunció hace unos días delante del presidente del gobierno: “es vomitivo pensar que mientras algunos íbamos temblando a los plenos, yendo a velatorios y acompañando a familias rotas, otros estaban en política para enriquecerse y llevarse la pasta. Esto es repugnante.” Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 12 de julio de 2013.

jueves, 4 de julio de 2013

El huésped no invitado


"Hace unos días un compañero me pidió ayuda porque en la escuela donde trabaja le habían planteado un desafío profesional. Como único profesor de Filosofía, el director le ha pedido la conferencia inaugural del próximo curso. No le han pedido que reflexione sobre la crisis de su materia en la LOMCE o que explique por qué los alumnos están especialmente ilusionados con su materia. Le han pedido que se dirija a profesores y padres para que les hable de la utilidad de la filosofía en un centro educativo que tiene todos los niveles de enseñanza, desde infantil hasta bachillerato.

Buscando cómo afrontar el reto le recordé que los contextos académicos están llenos de textos donde se responde a la pregunta “¿para qué, aún, la filosofía?”. Recordaba textos de Adorno, Husserl o el propio Ortega cuando planteaba la necesidad de una razón vital. Aunque me mostró los textos y cómo organizar la conferencia, le sugerí prestar menos atención a los contextos académicos y más interés a los contextos existenciales.

Le sugerí que prestase atención a situaciones límites que vivimos todos los días y me atreví a sugerirle que visitase el blog de Denis Wright, un profesor australiano de Historia que padece un agresivo cáncer cerebral. Le saqué el recorte de prensa donde se relata la historia de este particular combatiente que todos los días escribe en su blog, se atreve a responder cientos de twetts o contestar correos de gente que le consulta. A través de la escritura se ha empeñado en decirle a la gente que sigue vivo, que sigue luchando contra el cáncer. Aunque los médicos le vienen confirmando desde 2010 que le quedan pocas semanas de vida, el Avastin, su vitalidad y su obstinación narrativa les ha demostrado una vez más que la Medicina no es una ciencia exacta.

Algunas veces ha conseguido sintetizar sus reflexiones y propuesto consejos prácticos. En la mejor tradición de Séneca ha ofrecido máximas interesantes: “No malgastes tu vida en un trabajo que odies. Es demasiado corta para vivirla únicamente por las tardes y el fin de semana”, “Discúlpate en cuanto puedas si crees que has hecho daño a alguien”, “No tengas miedo a la muerte. Si no la temes, no temerás nada que te depare la vida”… Le dije que sería fácil seguir su blog, lo había titulado “el huésped no invitado”." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 5 de julio de 2013.

miércoles, 3 de julio de 2013

Cerebros, emociones y maestros de verdad


"La Fundación educativa Santo Domingo, una obra de la familia dominicana española, ha celebrado esta semana de julio un congreso que llevaba por título Pedagogías con otro estilo. Más de cuatrocientos educadores se han dado cita en Madrid para hacer explícito el estilo y las implicaciones de las comunidades educativas vinculadas a la “Orden de Predicadores”, razón por la cual el congreso se llamó Educar OP. No se trataba de un encuentro nostálgico porque desde el primer momento han buscado fortalecer la innovación pedagógica analizando, evaluando e integrando aportaciones de otras tradiciones educativas.

Los organizadores me invitaron a plantear el tema de la verdad como referencia básica para promover estilos de vida alternativos. Si se siguen reduciendo las horas de la Filosofía y las Humanidades en nuestro des-ordenamiento educativo, llegará un momento en el que la posibilidad de analizar con detalle el problema de la verdad en el conjunto del conocimiento se convertirá en una tarea contracultural, revolucionaria y casi anti-sistema. Esto no quiere decir que una comunidad educativa no se tenga que plantear con cierta radicalidad la utilidad, valor y sentido de los conocimientos, actitudes y valores que transmite.

Quise arrancar reivindicando lo que Unamuno llamaba “el hombre de carne y hueso”. El desarrollo de las neurociencias y el progresivo interés por la neuroeducación nos pueden llevar a considerar el cerebro y las emociones como fundamento de nuestra actividad educativa. La deriva neurocientífica de la investigación pedagógica corre el peligro de reducir las relaciones educativas a interacciones neuronales, sistemas de vínculos emocionales o conexiones sentimentales de aula. Es hora de que nos preguntemos si los nuevos lenguajes y categorías pedagógicas se limitan a describir las bases o pretender ofrecernos nuevos fundamentos antropológicos deterministas. Es hora de que nos preguntemos si nos dan cuenta y razón del alumno como una persona “de verdad”, es decir, como un alguien donde cuerpo y alma, carne y hueso, biología y biografía no son son partes de un mismo puzle.

La teoría de las inteligencias múltiples nos ha mostrado que las inteligencias lógica, emocional, social o incluso espiritual son dimensiones de una vida personal que no puede analizarse sólo como un problema científico sino como un misterio antropológico. Incluso algunas investigaciones sobre el cerebro humano han mostrado que no podemos olvidar lo que Katherine Ellison ha llamado inteligencia maternal para demostrar que los hijos, la maternidad y el conjunto de obligaciones familiares también desarrollan la inteligencia.  Cuando nos preguntamos por la verdad en el conjunto de nuestras prácticas educativas debemos comenzar desvelando los reduccionismos y simplificaciones que se producen al estudiar las bases antropológicas de la educación.

No es fácil evitar los reduccionismos. Es más fácil aceptar acríticamente modas indoloras y no plantearse experiencias de verdad. Por eso no es de extrañar que triunfen en los colegios dos planteamientos claramente simplificadores: por un lado el fundamentalista de quienes confunden personas de verdad con personas de certezas, por otro el relativista de quienes se desentienden de la verdad porque consideran que la civilización del bienestar y los derechos nos ha situado en tiempos de la post-verdad.
Para educar en la verdad no solo necesitamos promover un espacio público educativo donde las diferentes convicciones morales y religiosas puedan coexistir (y quizá convivir), necesitamos maestros comprometidos con capacidad para promover estimativas que no olviden las posibilidades educativas de una interioridad apasionad y solidaria. Maestros que ponen en relación el decir y el hacer, los idearios y las prácticas. Maestros que se tomen en serio su oficio y vocación. Por eso, si queremos que nuestras comunidades educativas no sean simples centros de enseñanza o factorías de instrucción debemos preguntarnos, aunque sea en verano: “¿puede haber escuelas de verdad si no hay maestros de verdad?". Podéis ver el artículo completo en: http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=3961&te=15&idage=7556&vap=0&npag=1