sábado, 28 de junio de 2014

Pobreza y administración justa

"Después de la entronización de Felipe VI y el retorno de la selección de fútbol, la agenda política ordinaria recobra sus temas tradicionales. Y lamentablemente uno de los temas estrella de la temporada será el empobrecimiento progresivo de la sociedad española. Aunque las ideologías políticas busquen brotes verdes en el empleo de temporada y servicios, su carácter temporal y precario no proporciona argumentos para invertir la tozuda tendencia de una estructura social progresivamente empobrecida.

Dentro de unos meses aparecerán los estudios de varios centros de investigación que ratificarán esta tendencia y las distintas administraciones públicas buscarán argumentos para lavarse las manos o mirar hacia otro lado. Los ayuntamientos dirán que es culpa de la administración autonómica, esta dirá, a su vez, que es culpa de la administración central. Esta última acudirá al argumento de la crisis y la herencia recibida para justificar datos preocupantes.

Las cifras que aparecen en la última memoria presentada por Cáritas en Valencia son preocupantes: en 2013 se ha incrementado en más de 5000 personas el número de atendidos. No sólo se han batido todas las marcas al incrementarse el número de personas atendidas sino que se está produciendo una cronificación de la pobreza. Esto significa que se ha incrementado el tiempo en el que la gente necesita atención social, una media de tres años. Aunque sea necesario reestructurar la ayuda de manera diferente para terminar con la ayuda de urgencia, en realidad, este tipo de ayuda es ahora la más necesaria. El 75% del presupuesto se destinó a alimentación, vivienda y educación. Además, esta ayuda de urgencia ha generado el retorno a las parroquias y vicarías de los economatos, una fórmula de gestión que desafía la monetarización y tabulación de los responsables de la hacienda pública porque está basada en fórmulas de intercambio social presididas por la donación, la generosidad y la ayuda mutua. Fórmulas informales y no convencionales que desafían la economía del capital.

Entre la clase política y los técnicos administrativos siempre se trata de un problema de competencias, funciones, normas, reglamentos orgánicos, o reorganización de servicios con la llegada del nuevo responsable. Mientras tanto, ya son 218.000 hogares afectados, son más los nacionales que los extranjeros y, sobre todo, se difumina el horizonte de los mínimos de justicia que la Constitución garantizaba. Una cuestión ética que no sólo es urgente sino importante." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 27 de junio de 2014.

viernes, 20 de junio de 2014

Vieja y nueva monarquía

"Nunca el resultado de unas elecciones europeas había sido tan determinante para la vida política española. Han pasado tres semanas y parece como si en la opinión pública de nuestro país hubieran pasado meses. Los resultados no sólo condicionarán el futuro de las generaciones que protagonizarán la vida política española sino que han determinado la abdicación de Juan Carlos I y la posterior entronización de Felipe VI.

Aunque hayan sido semanas llenas de especulaciones sobre los resultados electorales, en realidad estamos asistiendo a un tiempo preñado de expectativas políticas nuevas. Un tiempo en el que los bachilleres tendrían que haber dejado las clases, las inútiles selectividades y los aburridos apuntes coloreados para leer con fruición aquella conferencia que Ortega y Gasset pronunció en 1914, en el teatro de la Comedia y que llevaba por título Vieja y Nueva Política. Un texto donde se consolida un programa regeneracionista con el que periódicamente tomar la temperatura de la vida política española. Y hacerlo desde el realismo esperanzado de aquella generación que representaba Ortega y que hoy debería representar Felipe VI.

Más allá de la discusión sobre las responsabilidades de la vieja monarquía y de la novísima monarquía que se abre en el horizonte con la Infanta Leonor, la nueva monarquía afronta desafíos nuevos que no tenía la vieja. Quizá el primero tenga mucho que ver con lo que Ortega llamaba la distinción entre la España oficial y España real. La España de los indicadores macroeconómicos no es la España de las familias empobrecidas, la vida los parlamentos autonómicos y los partidos no es la vida de las gentes desafectas, la vida de la prensa escrita no es la vida de las redes sociales, la vida de los datos estadísticos no es la vida del crecimiento de las desigualdades.


También deberíamos atender a lo que Ortega llamaba desconfianza en los programas simples y proponer un programa realista que vertebre la cordura cotidiana de la sociedad española. Todo eso sin olvidar las cuatro páginas donde comenta las formas de gobierno y la confusión que tienen quienes no juzgan la cuestión de la Monarquía o la República desde los ideales genéricos de la democracia. Aunque nos pide juzgar esta cuestión en términos de fines y medios, no deberíamos desentendernos de los valores constitucionales, quizá el único puente entre la vieja y la nueva monarquía." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, viernes, 20 junio 2014.

viernes, 13 de junio de 2014

La nueva Bankia


"El pasado miércoles se clausuró el Seminario anual de la Fundación Étnor, organización que lleva más de veinte años tendiendo puentes entre la Ética y las organizaciones, sean estas empresariales, financieras o administrativas. Las conferencias de este año estaban presididas por un lema planteado en forma de pregunta “¿Para qué sirve realmente la ética de la empresa?”. La última se le ofreció al presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que clausuró el curso con unas interesantes reflexiones sobre el lema de este año.

El ponente despierta emociones contradictorias. Durante los días anteriores, algunos asistentes habituales a este seminario expresaban su malestar por razones que conoce bien la sociedad valenciana: el caso de las preferentes, la salida a bolsa de la entidad, el caos inmobiliario, los ajustes de plantilla o la discutible separación de la Fundación Bancaja. Es muy difícil encontrar alguna familia valenciana no afectada por lo que ha sucedido en esta institución financiera. Los directivos de la nueva Bankia tienen una labor pedagógica compleja y heróica porque, tanto interna como externamente, están obligados a hacer de tripas corazón.

Fiel a la tradición la comercial de Deusto, el ponente organizó bien su tiempo. Utilizó la primera parte para exponer los vectores que han inspirado su actuación durante los dos últimos años, tiempo en el que la entidad ha estado al borde del precipicio y ha tenido que ser reflotada con 16.000 millones del FROB que deberá devolver a las arcas públicas. Tiempo presidido por un despiadado realismo, la férrea disciplina del gobierno corporativo, la urgencia para acortar los plazos impuestos y, también, por cierta ilusión organizativa de obediente gestor experimentado que en algún secreto rincón de su despacho esconde la máxima ignaciana: “en tiempos de desolación no hacer mudanza”.


Utilizó la segunda para presentar los valores de la nueva organización que dirige y mostrar su preocupación para desarrollar internamente una nueva cultura común. Además de la profesionalidad, la integridad, la ejemplaridad o la cercanía con el cliente, indicó la necesidad de evitar la autocomplacencia, promover la creatividad de equipos motivados o incentivar la meritocracia radical. Todo ello con las sencillas máximas del buen gestor: trabajar, entregar resultados e incrementar valor. El auditorio comprobó que no echaba de menos ningún modelo anterior. Ante las preguntas sobre la privatización o el dolor generado insistió en una idea: el futuro no está escrito." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 13 de junio de 2014.