viernes, 27 de diciembre de 2013

El calendario de Bankia

"El calendario al que me refiero no tiene nada que ver con los días o semanas que faltan para que Bankia ponga en marcha alguna de sus operaciones, tampoco los meses o años que faltan para que se recupere y devuelva las ayudas. Me refiero al calendario tradicional que se está distribuyendo en las oficinas unos días antes de que termine el año.

Se distribuye gratuitamente en un alarde de generosidad poco habitual entre los profesionales del sector bancario. Los mismos profesionales que siempre abundan en argumentos para justificar los abusos legales de las comisiones, los mismos profesionales que derrochan simpatía cuando llevas dinero o que se compadecen resignadamente contigo cuando pagas hipoteca, seguros, impuestos, préstamos o abusivos intereses. Unos profesionales cuya media de edad ha bajado considerablemente y que, por lo tanto, carecen de memoria para recordar la función de los calendarios en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Difícilmente saben lo que es el calendario Zaragozano o los calendarios promocionales que regalaban las (buenas) empresas antes de la crisis. Eran calendarios llenos de información, no sólo indicaban la llegada de las estaciones, los ciclos de la luna o las fiestas tradicionales. Cada día indicaban el momento preciso del año en el que nos encontrábamos.  Los buenos calendarios no sólo mostraban el santo del día, sino todo el santoral de ese día. Tanto es así que cuando nuestros antepasados pensaban el nombre de los hijos, el calendario era una referencia básica en los alumbramientos. Aunque no hubiera libros, teléfonos o papeles, en los hogares más humildes nunca faltaba un calendario con el que gestionar biología, biografía y meteorología.

Este año el calendario de Bankia hará historia. Lo único bueno son las doce tipográficamente insignificantes frases de los trabajadores que ilustran cada uno de los meses. Pero, ¡qué digo yo con ilustrar! Si no hay ninguna imagen y los tonos son fríos, plomizos y grises. Con independencia de la edad de los clientes todos nos hemos quejado de un calendario ostentosamente simple, cromáticamente plomizo y semánticamente inútil. No sólo carece de información relevante o de imágenes decorativas, carece de garra y fuerza tipográfica, como si los días estuvieran puestos sin convicción. Tendrían que haber visto la expresiva cara de los abuelos que lo abrieron delante de mí, más que la alegría por un regalo mostraban la resignación de un castigo." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 27 de diciembre de 2013.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Retos del "efecto Francisco"

"El pasado miércoles se celebró en el Palacio de Colomina de Valencia una mesa redonda en la que un grupo de expertos presentó un texto importante del Papa Francisco. Traducido como La alegría (o gozo) del Evangelio (Evangelii Gaudium), estamos ante la primera exhortación del nuevo papa. Con independencia del tipo de documento, nos encontramos ante un texto clave para entender el pontificado del Cardenal Bergoglio. Algunas ideas, ordenadas ahora en el documento, habían aparecido dispersas en cartas, homilías y audiencias.

Si las primeras referencias que hizo a la misericordia y el cuidado fueron importantes, el desarrollo sistemático de una teología de la encarnación y la periferia ha generado grandes expectativas en la vida de la Iglesia. Ahora bien, aunque los cambios de Francisco se empiezan a percibir en la vida interna de la Iglesia, los cambios verdaderamente significativos se están produciendo fuera. No sólo porque se están abriendo horizontes nuevos en el campo cultural, social o político, sino porque el mundo de la comunicación pública está entusiasmado con esta figura. Por eso no es raro que los especialistas utilicen la expresión “efecto Francisco” para describir el impacto, las expectativas y las consecuencias que está provocando en el conjunto de la opinión pública.

Se utilizó por primera vez en el viaje a Brasil con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud y se ha consolidado como una sencilla expresión que describe el carisma, liderazgo y fuerza de una persona para demostrar que los cambios son posibles, es decir, para demostrar que la historia no está en manos del azar, del destino o de la fortuna. Asociado a un nombre, en este caso al nombre de Francisco, la expresión efecto Francisco describe la capacidad de una persona (Jorge Mario Bergoglio) para empujar o cambiar o modificar actitudes o creencias establecidas.

A este empuje se refirieron los profesores Juan Martínez, Mariano Ruíz y el decano de la Facultad de Teología, Juan Miguel Díez Ródelas. Moderados por José Francisco Castelló, estos profesores analizaron el documento desde la escritura, la teología o el conjunto de las ciencias sociales. Todos coincidieron en la fuerza, el empuje, el entusiasmo y, sobre todo, el nuevo horizonte cultural de misericordia, esperanza, gracia y alegría que está abriendo este pontificado. Un inquietante aldabonazo en la Iglesia, no porque alguien llama para entrar sino porque alguien llama para salir." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 20 de diciembre de 2013 .

viernes, 13 de diciembre de 2013

El libro de la abuela Mariángeles


"Hace unos años se pusieron en marcha los programas de la Universidad de Mayores. En algunos lugares recibieron el nombre de Universidad de la experiencia. Se trata de una experiencia interesante y de gran utilidad porque permite que numerosas personas mayores puedan completar o iniciar itinerarios de formación universitaria. El año pasado en uno de los cursos tuve la suerte de encontrarme con la abuela Mariángeles, acompañada de su esposo y de un buen grupo de amigas que se entusiasmaron con

el estudio de la Ética.

Hubo dos días inolvidables. Uno coincidió con la huelga de estudiantes y tuve ocasión de conversar despacio con ellos. Aunque ese día pasará a la historia porque analizamos el problema del valor de una manera poco convencional, hubo otro día en el que analizamos el problema de las inteligencias múltiples. Después de presentar planteamientos como los de Goleman, Gardner o Ricoeur, y revisar los conceptos de inteligencia social, emocional o narrativa, les comenté la propuesta de inteligencia maternal que propone Katherine Ellison.
La abuela Mariángeles me invitó a conocer su blog y en él comentábamos las clases, los artículos y las experiencias que ella narraba. En ella se daban cita todas las inteligencias posibles y sus escritos son expresión viva de la inteligencia maternal de una abuela llena de vida, de una inteligencia narrativa con capacidad para comunicar de forma escrita o contar historias y de una inteligencia emocional por la gran capacidad que tiene para despertar sentimientos positivos, generar empatía y sintonizar emociones con el revolucionario ejercicio de la lectura.
Hace unas semanas la abuela Mariángeles me vino con un libro de narraciones y dibujos, de cuentos y leyendas. Aunque la narración era suya, los dibujos son de niños y jóvenes de Asindown de Valencia, Down Coruña y Asperger Baleares. El libro lleva por título Crecer en Armonía. Marina y sus amigos, y rodeados de los niños y sus familias lo presentamos ayer en la UIMP de Valencia. La protagonista es Marina, una niña que tiene que separarse de su abuela y en la nueva ciudad conoce a Tila y Tilo, mellizos que odian las peleas, aman la naturaleza y disfrutan con sus abuelos. Antes de separar- se de ella, Marina recibió de su abuela un pequeño Trapo mágico que le acompaña siempre. Es mágico porque convierte las lágrimas en recuerdos alegres." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 13 diciembre de 2013.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Constitución y pedagogía

"Al principio de esta semana quise que los alumnos fueran conscientes del significado de nuestra constitución. Les hice ver las distintas posibilidades que se les ofrecieron a los redactores del texto constitucional para solucionar algunos problemas. Empecé por uno que me resulta especialmente atractivo: el estado de bienestar. En ningún momento la constitución describe que el estado español tenga que ser un estado de bienestar.

Nuestra constitución plantea el bienestar en su artículo 50 para describir la necesidad de que los poderes públicos garanticen o promuevan el bienestar de lo que entonces se llamaba “tercera edad” y ahora llamamos ciudadanos mayores. Incluso en algún momento habla de “bienestar general” y lo asocia con “calidad de vida”. Aunque algunos redactores tenían en la mente las variantes que proponían los países nórdicos, nuestro texto no utiliza esa fórmula y presenta una de compromiso. Sin limitarse al estado social o liberal, el título preliminar arranca con la expresión “estado social y democrático de derecho”. Los padres de la patria más liberales cedieron en sus pretensiones porque entendieron que el adjetivo “democrático” ya incluía históricamente lo “liberal”.

Como se señalaba desde la filosofía política de aquella época en los textos de Elías Díaz o Ramón Cotarelo, la expresión “estado social” nos advierte que nuestra administración está orientada a la sociedad y su servicio, es decir, que la administración y los poderes públicos no son órganos de partido.


Les recordé también que en este artículo primero del título preliminar aparece por primera vez en un texto constitucional español la expresión “valores superiores”. Algo que no resulta demasiado sorprendente después de las constituciones alemanas e italianas de la postguerra, que se hicieron eco de la ética personalista de los valores. Sin embargo, nuestro texto concede al pluralismo categoría de valor superior. Nueva solución de compromiso para que los poderes públicos garantizarán la articulación de una sociedad plural.

También aludí al clima de respeto mutuo en el que se redactó y cómo personajes socialistas o comunistas respetaban escrupulosamente los símbolos religiosos. Comenté el valor que Tierno Galván concedía al crucifijo de su despacho y una alumna levantó la mano. Le dí la palabra y la utilizó para despreciar esa actitud que calificó como fascista. Me dejó perplejo. Quise compartir mi perplejidad con ustedes para mostrar que, en memoria y valores superiores, nuestra educación tiene una asignatura pendiente." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 6 diciembre 2013.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Del símbolo al garabato

"Aunque la austeridad de la crisis nos haya obligado a pasar de una iluminación ostentosa a una iluminación discreta, las calles y plazas de las ciudades nos preparan para la Navidad. En ciudades pequeñas, la decoración no suele ser un problema para los gestores públicos, hay pocos recursos y las guirnaldas de un año se guardan para el siguiente. El problema se plantea en grandes ciudades y, sobre todo, en las zonas más comerciales y los espacios públicos: ¿si no ponemos belenes, campanas, árboles, reyes, pastores o trineos, qué motivos decorativos utilizamos?


Los responsables de estos espacios públicos y, en general, de las instituciones públicas en las que se encuentran, suelen optar por soluciones de compromiso que garantizan la corrección política. Con la supuesta finalidad de no herir sensibilidades, encargan decoraciones carentes de fuerza simbólica y aceptan garabatos geométricos sin fuerza semántica. Ni son signos, ni son señales. No remiten a nada. No evocan nada. Son polivalentes y se utilizan para todo tipo de fiestas, lo importante es que inviten a estar en la calle y, si es posible, que provoquen el consumo.

Algunos ciudadanos se muestran indiferentes ante el significado de esta decoración y no se la plantean como un problema cívico. Lo consideran un recurso comercial y no piensan los argumentos que utilizan los gestores de las instituciones públicas para expresar el significado de las fiestas. Esta indiferencia cívica contrasta con cierta intencionalidad explícita de  algunos líderes políticos y representantes administrativos empeñados en neutralizar la vida cultural de las ciudades, como si los ciudadanos tuvieran que conformarse con identidades líquidas o descafeinadas; como si los garabatos geométricos representaran mejor la imparcialidad administrativa que las formas simbólicas.

Aplicada a los símbolos navideños, la corrección política no sólo muestra el ridículo social sino la amnesia cultural, es decir, el desconocimiento intencionado de las tradiciones religiosas. El pluralismo constitucional, y los desacuerdos razonables en los que se expresa, no obliga a llenar las calles de inexpresivos garabatos luminosos. Cuando el sociólogo Zygmunt Bauman habla de identidades líquidas lo hace para describir la pérdida de solidez de las creencias, no para renunciar al buen gusto, a la hermenéutica de los símbolos o la energía de la memoria. El civismo se enriquece con símbolos porque “dan que pensar” (como diría Ricoeur) y se empobrece con garabatos geométricos. Y algunos, ni siquiera invitan a comprar." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 29 de noviembre de 2013.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Justicia desmoralizadora

"La sentencia que destierra la doctrina Parot está siendo aplicada de una manera sorprendente. El gobierno nos recordó el pasado viernes que se mantendría vigilante en la aplicación de la ley y las diferentes instancias judiciales repiten los términos del juez Bermúdez, “no hay nada que discutir”. Mientras tanto, continúan las excarcelaciones. No sólo están saliendo presos de ETA sino otros presos afectados por la no acumulación de las penas que no han mostrado la más mínima señal de arrepentimiento.

Junto al consiguiente acatamiento, las diferentes asociaciones de víctimas no sólo han mostrado su preocupación por la derogación, sino por la forma en la que las instancias judiciales y la administración penitenciaria están aplicando la sentencia. Con independencia de quienes lideran y gestionan estas asociaciones, su protesta tiene un alcance moral que está siendo minusvalorado por el conjunto de la clase política, la administración de justicia y los responsables penitenciarios. Es la protesta de una sociedad que comprueba cómo la justicia se está desmoralizando, es decir, cómo la dimensión instrumental, técnica y procedimental de las leyes está desplazando a su dimensión ética, humanizadora y civilizadora.

Por lo que está sucediendo, parece que nuestros políticos y administradores de justicia desconocen lo que Hannah Arendt llamó banalización del mal. El exterminio que se produjo en los campos de concentración no fue resultado de ninguna patología o enfermedad psiquiátrica de la justicia nazi. El extermino se planteó de una manera normal y natural en la administración pública, nadie desobedecía la normas y se cumplían escrupulosamente las sentencias. Cuando juzgaron a Eichmann en Jerusalén, se juzgó un funcionario que aplicaba escrupulosamente las órdenes, sin discernir, juzgar, reflexionar o pensar sobre su dimensión moral.

Las excarcelaciones se están produciendo sin contar con la necesaria dimensión moral, es decir, sin contar con el arrepentimiento de los excarcelados, sin comprobar su voluntad de reparar a las víctimas y, sobre todo, sin reconocimiento alguno de culpa. En lugar de expresar públicamente su arrepentimiento y mostrar su dolor ante el daño o mal causado, los excarcelados están banalizando las bases morales de la justicia. Como los verdugos de Auschwitz ante sus víctimas, acatan escrupulosamente la legalidad y son incapaces de mirar a la cara de las víctimas y pedirles perdón. Algo está fallando en nuestra sociedad cuando lo justo se ampara en lo legal y se desentiende de lo bueno." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 22 de noviembre de 2013.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Movilidad urbana y calidad de vida


"La movilidad urbana es un tema que despierta pasiones entre los expertos de políticas públicas. A diferencia de quienes piensan que se trata de un problema relacionado con transportes, desplazamientos, infraestructuras y gestión de horarios, la movilidad urbana se está convirtiendo en el eje central en la planificación estratégica de las ciudades. La razón es muy sencilla: la movilidad es una cualidad estructural del ciudadano moderno y su percepción de la calidad de vida.


Los procesos de modernización no podrían entenderse sin el concepto de movilidad. De hecho, el filósofo Michael Walzer describe la modernización como un proceso de cuatro movilidades: geográfica, social, marital y política. El ciudadano moderno define de manera nueva su sentido de pertenencia y participación: ya no se siente atado por vínculos geográficos, de grupo social, de condición conyugal o de filiación política. A estas movilidades se le añade ahora la urbana, porque el ciudadano quiere estar en muchos sitios, hacer muchas cosas, llevar un ritmo frenético de vida y emplear poco tiempo en los desplazamientos.

En este sentido, la movilidad urbana está relacionada con la optimización de los servicios de transporte urbano, la gestión del tráfico y la administración de los espacios públicos disponibles. Ahora bien, los planes de movilidad que están elaborando las ciudades inteligentes se basan en la desaceleración de los ritmos de vida, el cuidado del entorno medioambiental o patrimonial y, sobre todo, en la posibilidad de construir “ciudades con alma”. Para ello hace falta una visión holística de los espacios urbanos, es decir, una visión ética no individualista, no atomista y no fragmentadora de los espacios públicos.

Para gestionar la movilidad es necesario conocer los problemas de la velocidad, del tráfico y del transporte. Pero no es suficiente, hace falta tener memoria de las ciudades, conocer el alma de sus barrios, las tradiciones de sus gentes, sus posibilidades para la hospitalidad, la gastronomía, la vecindad y la comunalidad. Hay calidad de vida cuando no identificamos la movilidad con la velocidad sino con la gestión humanizadora del tiempo disponible. Disfrutar de un paseo o utilizar correctamente la bicicleta no significa ser apático, antimoderno o tecnófobo. A estas ideas han respondido los creadores del movimiento de ciudades lentas (Cittaslow). Una propuesta interesante para evaluar la calidad de vida en ciudades cuya gestión respira con dos pulmones: la memoria local y la innovación global." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 15 de noviembre de 2013.