"Este año se cumplen 250 años de la publicación de ‘La riqueza de las naciones’, obra de filosofía moral con la que arranca el liberalismo económico. Esta obra de Adam Smith nos recuerda la importancia de sentimientos como la compasión o la empatía que completan la importancia del egoísmo y el amor propio como expresiones del ‘homo economicus’. Para los liberales más naturalistas el acento se pone en el egoísmo como motor de la economía, para los liberales más contractualistas, el acento se pone en la reciprocidad, llegando a cuestionarse el origen de la riqueza de las naciones: ¿’homo oeconomicus’ versus ‘homo reciprocans’? El tema no es baladí porque las variantes del liberalismo interpretan de manera diferente la cuestión y la actualidad del anarcocapitalismo ha puesto en primer plano un tema en el que también ha entrado el socialismo español.
No me refiero al documento de Jordi Sevilla sobre la socialdemocracia, sino a las prácticas de los últimos gobiernos socialistas. No me estoy remitiendo a ningún documento, sino a leyes, discursos y prácticas políticas que nos llevan a preguntarnos por el empobrecimiento de las naciones, es decir, en qué medida estos gobiernos facilitan análisis e información suficiente para escribir un ‘Tratado sobre el empobrecimiento de las naciones’. Aunque los datos macroeconómicos muestren crecimiento y la economía financiera en su dimensión bursátil expresa rentabilidad de dos dígitos, las dotes cívicas de los asalariados, trabajadores, autónomos y toda aquella clase media sobre la que se asentaban los estudios de Adam Smith se empobrece aceleradamente. Zapatero y Sánchez encontraron la fórmula para el empobrecimiento de sus pueblos: muros, divisiones, enfrentamientos, partidización de los imaginarios y lo que técnicamente se llama ‘polarización’. Deberían llamarse técnicas para la desvinculación o guerracivilismo moral. Tienen el mérito de liderar la industria del empobrecimiento moral de los españoles.
Sin entrar en los análisis de David Ricardo y la tradición marxista, estamos comprobando cómo el estado de las ‘infraestructuras’ tiene una estrecha relación con las ‘superestructuras’ ideológicas de los gobiernos. Sin entrar en las teorías del capital, uno puede comprobar que pretenden descapitalizar moralmente al pueblo, en lugar de estimular la nobleza del ‘homo reciprocans’, han alimentado los peores instintos del ‘homo oeconomicus’. En lugar de incentivar y reforzar la ‘mano tangible’ que construye cooperación y capital social; en lugar de remover obstáculos para que actúe la ‘mano invisible’, su colonización del estado por la ‘mano visible’ de esta versión atomizadora del socialismo parece que impulsa a liderar la industria del empobrecimiento moral de las naciones." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-sanchez-industria-empobrecimiento-20260131234132-nt.html