domingo, 28 de febrero de 2021

Desescalada y feminismo

"La desescalada en el número de afectados y la disminución de la presión hospitalaria son buenas noticias que deberían recibirse con cautela. Cuando aún no hemos superado la tercera ola y los expertos anuncian que las mutaciones del virus hacen previsible una cuarta, el delegado del Gobierno de Madrid anuncia que permitirá concentraciones feministas para el próximo 8M que no sobrepasen los 500 asistentes. Desde la Delegación del Gobierno de Valencia también están estudiando el número de concentrados que autorizarán y lo sitúan en 300. Eso sí, las dos delegaciones pedirán a los organizadores una declaración de responsabilidad para el cumplimiento de las restricciones que los servicios sanitarios imponen. Además, por si los convocantes carecieran de juicio, estas autoridades “invitarán a reflexionar a las organizaciones”.

    En este contexto de falta de coherencia del portavoz oficial del gobierno, de adanismo moral y de imprudencia administrativa, la ministra de Sanidad Carolina Darias ha sido muy clara oponiéndose a estas concentraciones. La contundencia ha sido de tal calibre que ha apelado a la coherencia y ha dicho lo que cualquier observador prudente diría: “¡No ha lugar!”. Cuando aún no sabemos cómo terminará lo que parece ser un choque de trenes político entre criterios sanitarios de cautela y criterios administrativos partidistas, los grupos feministas tienen una oportunidad de oro para ganar cierta credibilidad social cancelando las concentraciones. Aun en el caso de que las autorizaran, los colectivos feministas deberían embozarse los EPIS de las UCIS, tener empatía cívica con los sanitarios, llamar a la responsabilidad y cancelar de inmediato las movilizaciones. 

    En el imaginario ciudadano reciente tenemos la convicción de que las manifestaciones feministas del pasado año contribuyeron decisivamente a la propagación del virus y serán estudiadas en los manuales de filosofía política como ejemplo de lo que nunca debe hacer un gobierno responsable. Sin entrar a delimitar las culpabilidades penales, políticas o administrativas, lo del año pasado fue un claro ejemplo de negligencia moral histórica y “responsabilidad in vigilando” que no se practicó. Un reciente estudio de varias universidades españolas ha demostrado que se podrían haber evitado 23.000 muertes si nuestro gobierno no se hubiera esperado a la celebración feminista del 8M. Aquél retraso debería pesar en la memoria del feminismo que ahora quiere visibilizar, de nuevo, sus propuestas. Este año el movimiento feminista tiene la oportunidad de hacer un ejercicio cívico de cordura evitando dañar la salud pública precaria y no identificarse de nuevo con la negligencia política, la irresponsabilidad administrativa y la incoherencia moral." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/desescalada-feminismo-20210227000608-ntvo.html

martes, 23 de febrero de 2021

El hecho extraordinario. Sesión Grandes libros IECO Harvard-UV



Comparto contigo el podcast de la 2ª sesión del curso El susurro al oído titulada: “Intimidad comunicativa y razón abierta en García Morente. Conversos y creyentes en el pensamiento español”.

 

Puedes escucharlo pinchando en este enlace: https://cutt.ly/4lxXG5T

 

domingo, 21 de febrero de 2021

Desolación y mudanzas

    "Los resultados electorales del pasado domingo en Cataluña están produciendo una tormenta importante entre los partidos del centro derecha, tanto en Ciudadanos como en el PP. Las posibilidades de una fusión en toda regla y desde arriba, ha sido descalificada por Inés Arrimadas como una cortina de humo. Tanto el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, como la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, dejaron la puerta abierta a cierta convergencia. Sin embargo, entre las decisiones más visibles del comité ejecutivo del pasado martes, no se encuentra este tema sino la “mudanza” de la sede, como si la culpabilidad fuera del edificio y hubiera que huir con urgencia para salvarse de algún incendio. 


     La palabra “mudanza” no solo describe la acción o efecto de trasladarse de una casa o habitación a otra. También describe la “inconstancia o variedad de los afectos o de los dictámenes”, incluso la utilizamos para describir “la inconsecuencia o la inconstancia en amores”. Por eso, desde la filosofía del siglo de Oro español y la tradición de San Ignacio, es bien conocida su máxima “En tiempos de desolación, no hacer mudanza”. La inmortalizó en el punto 318 de los Ejercicios Espirituales para describir el adecuado modo de proceder que necesita el alma en situaciones de crisis existenciales y espirituales. No es bueno decidir en caliente, de manera reactiva y en tiempos de atolondramiento, desconcierto o desolación. No han faltado comentaristas que se frotan las manos con el fracaso del PP por olvidarse de este profundo significado ético y concentrarse en el significado coloquial de “traslado de habitación o casa”. 

    Dentro de la más rancia tradición animista, la ejecutiva ha querido culpabilizar a un edificio porque se asocia con el anterior tesorero ahora judicialmente condenado. En lugar de proceder con discernimiento y buen juicio, han retomado esta iniciativa de Soraya Sáenz de Santamaría y han actuado de forma emocional y epidérmica. Aunque parecía que marcaban distancia con responsables anteriores, ahora quieren escenificar y simbolizar esta distancia con el abandono del edificio. Con lo que ha costado a sus militantes, con el fácil acceso y con lo bien situado que está, el edificio no es culpable de los resultados. Son culpables unos inquilinos a los que les falta conciencia de su precariedad e interinidad. Los socialistas no vendieron la sede de Ferraz en la primera crisis de los Guerra, los Filesa o los Gal. La solución no está en la mudanza de edificio, sino en la inconsecuencia, inconstancia y falta de buen juicio en las almas que lo habitan. Y en este caso, en la falta de capacidad crítica, de memoria política y, sobre todo, de sensibilidad para identificarse con las convicciones del votante de centro derecha." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/desolacion-mudanzas-20210220004550-ntvo.html

jueves, 18 de febrero de 2021

Profetas 3.0: sanar personas, cuidar vínculo y tender puentes

 

Enlace a la conferencia en el Círculo Católico de Torrent, 18 de febrero:

https://youtu.be/4RsH-mgojvo

lunes, 15 de febrero de 2021

domingo, 14 de febrero de 2021

El último hostelero

"El sector de la hostelería no está dispuesto a ser el único que pague los platos rotos de la crisis. Aún no sabemos qué pasará la próxima semana cuando algunos abran sus locales desobedeciendo las restricciones. Algunos han decidido dar la batalla, animados por la medida cautelar del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que suspende la vigencia de la norma que establece el cierre de la hostelería. Este tribunal, sin entrar a valorar la legalidad de la norma que cierra la hostelería, la suspende cautelarmente con un argumento sencillo: si en el futuro la restricción que dispone el cierre fuera ilegal, sería tarde para restituir los derechos de los hosteleros. Saben que no son los únicos afectados. Cuando han decidido romper los platos para visibilizar su protesta, no están haciendo un gesto de insolidaridad, sino de épica democrática. 

    Si otros pudieran hacerlo de manera tan ostentosa lo harían. Las argumentaciones técnicas y jurídicas con las que se están restringiendo derechos tienen dudosa fundamentación jurídica. Los jueces del País Vasco reconocen que para proteger la vida y la salud hay veces en las que se pueden restringir derechos fundamentales, pero tienen que justificarse bien y ser proporcionales. No basta decir que se quiere detener la expansión del virus y después impedir el derecho fundamental a la libertad de empresa. Las autonomías se han atribuido poderes que no les corresponden y creen que el fin, detener la expansión del virus, justifica cualquier medio. Los presidentes autonómicos consideran que el caótico decreto de co-gobernanza es un cheque en blanco para hacer un máster acelerado en maquiavelismo político y no toda limitación de derechos está permitida. 

    Las restricciones son eficaces para detener la expansión del virus y los epidemiólogos atribuyen el 80% a encuentros familiares. Pero no dicen que el 20% restante se produzcan en la hostelería. La justificación de las restricciones revela cierta incompetencia, pobreza argumentativa y cortoplacismo partidista. Los argumentos técnicos son contradictorios e inconsistentes, lo vemos en las recomendaciones con las que han gestionado residencias, hospitales de campaña y vacunas. En lo político desprecian la transparencia, el control parlamentario y el espíritu de “luz y taquígrafos”, sin el cual no se genera seguridad y confianza. La ley puede amparar a hosteleros desobedientes porque el decreto de alarma aprobado el pasado 25 de octubre, y prorrogado el 3 de noviembre por un plazo de seis meses, es de dudosa constitucionalidad. El decreto es caótico y faculta (inconstitucionalmente) a las autoridades autonómicas para limitar derechos. Ante tanta servidumbre voluntaria, hay algunos profesionales arriesgados que alimentan la épica de nuestra frágil vitalidad democrática. Para ese ejercicio de resistencia cívica quizá contamos con algún héroe: “el último hostelero”."Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/ultimo-hostelero-20210213004847-ntvo.html

domingo, 7 de febrero de 2021

Jaque a la meritocracia

"En la promoción de su último libro, Michael Sandel se ha visto obligado a matizar lo que entiende por “meritocracia”. Una lectura rápida y superficial desde su título, "La tiranía de la meritocracia”, acentúa el lado oscuro de una cultura del mérito donde el triunfo y el éxito son el fruto del esfuerzo individual de quienes hábilmente aprovechan las oportunidades para el ascenso. Así percibido, parece que minusvalora el esfuerzo y la excelencia en la vida social. Incluso puede llegar a desanimar a educadores que promueven una cultura del esfuerzo, como si alimentaran su individualismo, no se preocuparan de las desigualdades que la globalización destila y descartaran a quienes quedan en la cuneta o las periferias, como dice el papa Francisco. 

    Sin embargo, Sandel considera una buena actitud que los padres animen a sus hijos a estudiar y trabajar porque con ello contribuyen a una cultura del esfuerzo y la responsabilidad. También recuerda que la verdad de este mensaje no está en plantear el estudio, el trabajo y la educación como medios o recursos para triunfar o progresar en clave competitiva. La verdad de este mensaje está en que debemos fomentar el amor por el aprendizaje como un bien en sí mismo y el amor por el trabajo digno como contribución al bien común. Esta verdad elemental y básica requiere tener en cuenta que los éxitos no siempre son resultado del mérito curricular o los títulos académicos. El esfuerzo, el estudio y el mérito personal suelen ser condiciones necesarias pero no suficientes para triunfar o conseguir las metas que nos proponemos. También cuentan factores como la familia, los maestros, los amigos, las circunstancias y la comunidad. Por eso, tan importante como incentivar el estudio y el trabajo es promover valores como son la humildad, la cooperación y el sentido de la gratitud. 

    Es una pena que Sandel pueda dar pie a simplificaciones que promuevan la “meritofobia” y nos zambullan con indolencia resignada en la mediocridad. No está contra el mérito, sino contra su instrumentalización arrogante. Sabe que es una categoría compleja y que no se da por igual en todos los órdenes de la vida. Nos vende la meritocracia como una partida políticamente perdida y educativamente revisable. No saca del tablero político al mérito sino que da un aviso a la meritocracia pija o arrogante. Abre un debate ya planteado por Ortega y Gasset: el papel de la aristocracia y la ejemplaridad. Un debate sobre la relación entre una cultura meritocrática que se orienta por el esfuerzo individual y una cultura aristocrática que renueva cívicamente la virtud moral. Debate urgente porque la salida de la crisis sólo será posible cuando evitemos la desmoralización que generan dos virus educativamente patógenos: aristofobia y meritofobia. Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/jaque-meritocracia-20210206002432-ntvo.html