"Esta semana ha visitado nuestro país Mick Waters, uno
de los responsables del Plan Nacional de Educación del Reino Unido. Ha concedido
varias entrevistas y en una de ellas ha expresado ideas llenas de sentido común
que en el contexto educativo español pueden resultar revolucionarias. Sostiene que
unos países debemos aprender de otros, una idea subversiva porque aquí perdemos
excesivo tiempo mirándonos el ombligo. Los sucesivos intentos de mejora no pueden
hacerse con un planteamiento autorreferencial, es decir, centrado en nuestra
propia gramática, comunidad, país o tribu. Esto no significa hipotecar las
propias tradiciones sino buscar con sana curiosidad lo bueno de los otros
sistemas para que todos los alumnos se puedan beneficiar.
Hasta ahora, los sucesivos reformadores han estado más
pendientes de las cuotas de poder sindical o partidista que de las pedagógicas.
¿Cambiar la educación para que los niños se puedan beneficiar? ¿Pensar
únicamente en los niños sin evaluar los costes políticos, económicos o
administrativos?¿No eran las familias, los padres y los votantes nuestros
clientes?... Pues sí, se trata de empezar a educar desde los niños. Si así
fuera, descubriríamos que las programaciones son complejas, estresantes,
aburridas y algo absurdas.
También ha subrayado el papel de los profesores. No ha
dicho nada de los presupuestos, las áreas de conocimiento o la carrera
profesional, se ha limitado a decir que enseñar bien exige un buen liderazgo y es
un trabajo duro al que la sociedad debería prestar el máximo respeto. El grado
de satisfacción de los docentes depende del respeto que padres, alumnos y
comunidad educativa les tienen.
Afirma que la flexibilidad en la organización de los
tiempos de aprendizaje es fundamental. No todos los aprendizajes requieren el
mismo tiempo ni la misma estructura horaria. Hay lecturas o actividades que
requieren toda una mañana, o todo un día. El hecho de que todas las lecciones y
aprendizajes tengan la misma duración para facilitar la gestión administrativa
es un poco absurdo porque unas materias como los idiomas requieren breves
prácticas continuas y otras como la literatura, el arte o la geografía
requieren prácticas prolongadas.
Habló del informe Pisa y exige que se aprenda a mirar
los datos con perspectiva, “sin detenerse
mucho en ellos”. La perla más importante se la dedicó a los servicios de
inspección cuando dijo: “si hacemos
prevalecer la contabilidad, entonces los profesores se preocuparán más por
tener al inspector contento… y demasiadas veces esto no es lo mejor para el
niño”. Esta voluntad de perspectiva es recibida con alivio entre unos
docentes hartos de rellenar impresos, cumplimentar formularios, realizar
informes o estabular la información. Por eso algunos profesionales de la
política educativa lo han llamado “el héroe de los profesores”." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 26 de octubre de 2014.



