domingo, 26 de julio de 2020

Las mascarillas son para el verano


Las bicicletas son para el verano (I) | 4º de ESO

"Corría el año 1978 cuando Fernando Fernán Gómez recibió el premio Lope de Vega por su obra “Las bicicletas son para el verano”. Muchos lectores se acordarán de ella por la adaptación al cine de Jaime Chavarri (1984) y las interpretaciones de Gabino Diego y Agustín González. Uno representaba el papel del joven que no consigue aprobar Físicas y otro representaba el papel del padre con autoridad que premiará con la bicicleta el esfuerzo de su hijo cuando, ¡por fin!, apruebe la asignatura que le queda. Aunque la obra reproduce el ambiente cultural, social y político de la guerra in-civil española, el elemento con verdadera potencia simbólica y teatral es la bicicleta.

Para varias generaciones, las bicicletas en verano eran símbolo de libertad. Fernán-Gómez publica la obra en 1977 y enlaza con el imaginario de aquella época, cuando aún las bicicletas mantenían un fuerte valor simbólico. Eran importantes para romper con la disciplina escolar y volar con dos ruedas hacia espacios naturales, secretos y prohibidos, al aire libre, fuera de cualquier marcaje disciplinario. Ni los amores ni los amigos del verano de aquellas generaciones se entenderían sin aquellas bicicletas, sin homologar por la UE, sin reflectores, sin marchas, de un solo plato y con freno de zapata (o de zapatilla si hiciera falta).

Sin embargo, la obra de Fernán-Gómez se cierra con un quiebro simbólico cuando la bicicleta se convierte en herramienta de trabajo y toda la fuerza simbólica de la romántica libertad se transforma en rutinaria necesidad. Salvando las distancias y los tiempos, no cabe duda de que el símbolo de este verano son las mascarillas. Las autoridades sanitarias las han impuesto como obligatorias para limitar la transmisión del coronavirus. Su uso generalizado y obligatorio ya forma parte de un paisaje veraniego en el que han desaparecido los rostros expresivos y el maquillaje se hace prácticamente innecesario.

Sin contacto casi desaparecen los afectos. La distancia se ha convertido en separación y retorno al individualismo gregario cuando comprobamos que las conversaciones están presididas por un tema: una “región-fobia” marcada por la hipócrita y artificial frontera de las autonomías. Nunca como ahora la identidad del murciano, extremeño, riojano, catalán o madrileño había estado tan delimitada. Sería una pena que las mascarillas fueran utilizadas mediáticamente para volver a una solidaridad televisiva y gregaria. Estamos a tiempo para que las mascarillas, como las bicicletas, sean también el símbolo de nuestra incierta y frágil responsabilidad." Podéis ver el artículo completo en https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/mascarillas-verano-20200726234651-ntvo.html

Las mascarillas son para el verano

domingo, 19 de julio de 2020

Desencantar los rituales

"El funeral del pasado jueves fue una metáfora significativa de los cambios en nuestra cultura política. Lo es por el hecho de que el gobierno se desentendió de la misa funeral sin rasgarse las vestiduras cuando RTVE renunció a la retransmisión. Sin embargo, el mismo gobierno desplegó los informativos públicos donde se ofició el ritual. También es significativo por la semántica de los símbolos que se administraron. El círculo en torno al fuego, las rosas blancas, la disposición atomizada de las sillas o la nivelación de la bandera nacional al nivel de las restantes comunidades, expresan cambios que no son neutrales. Si añadimos la explícita voluntad de romper con todo lo culturalmente católico, el resultado es una forma desencantada de ritualizar la vida pública.

Una forma desencantada que no se aplicó en la ritualización y retransmisión del traslado del féretro de Franco, porque entonces no sólo se quiso “encantar” el acto, sino convertirlo en “mito fundacional” del zapaterismo reaccionario que enlaza con la legitimidad republicana anterior al 18 de julio. Una forma desencantada que además de aplicarse a los funerales como ritos de cierre, se ha trasladado a casi todas las prácticas sociales y culturales. De hecho, algunos filósofos no se limitan a denunciar este desencantamiento sino su desaparición. En uno de sus últimos trabajos, el filósofo Byung-Chul Han analiza lo que llama “la desaparición de los rituales”, como si en tiempos de globalización transfronteriza hubieran desaparecido las “técnicas simbólicas de instalación en un hogar”.

Esta definición de rituales es valiosa porque ahora se organizan en términos emotivos, comunicativos, agregativos y aditivos, como si la nación, la patria o los hogares públicos fueran simples contenedores de consumidores dispuestos a darle a un “me gusta”. Antes, la comunicación se ponía al servicio de la comunidad, ahora la comunidad se pone al servicio de la comunicación. Antes, los rituales políticos se construían narrativamente porque había una historia y un relato común. Se transmitió la imagen de un patio de armas inhóspito y una simbología geométrica, casi masónica e inexpresiva. El pueblo español que practicó vecinalmente la ayuda mutua se conectó, pero no se emocionó. Hicimos memoria de víctimas fallecidas sin recordar su mundo, sus relaciones y sus hogares. Se hizo un acto para ser televisivamente consumido, no para ser histórica o mágicamente recordado." Podéis ver el artículo completo en https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/desencantar-rituales-20200719002243-ntvo.html

domingo, 12 de julio de 2020

La pólvora y el incienso

"Hace casi dos décadas, el padre Hilari Raguer publicó un libro sobre el papel de la Iglesia en la guerra (in)civil títulado “La pólvora y el incienso”. Debería ser de obligada lectura en las escuelas de verano para alfabetizarse un poco, sólo un poco, sobre las complejas relaciones entre las creencias religiosas y los regímenes políticos. De haber conocido este libro en sus mocedades, los aspirantes a ministros del gobierno de España no cometerían el error de identificar las posiciones del catolicismo con una determinada ideología partidista.

No hace falta remontarse al período que describe Raguer o incluso a la historia de la gestación de la I y la II República, basta recordar que el “sorayismo” y el “zapaterismo”, como variantes ideológicas de conservadores y socialistas cometieron el mismo error de entender el papel del catolicismo en términos instrumentales y de técnica de poder, como si todo el catolicismo español fuera políticamente homogéneo. Los conservadores consideran que se incrementa el pedigree liberal y progresista a medida que se hace visible la separación y delimitación con los católicos. Entre las filas del PP, Cs y Vox, aún existen afiliados anticatólicos porque consideran que la derecha es más moderna y liberal si rompe con tradiciones religiosas, sean cualesquiera. Una prueba de que el laicismo no es patrimonio exclusivo de la izquierda.

El zapaterismo, en sus versiones sanchistas, populistas e independentistas, también comete el mismo error. Recordemos que la vicepresidenta Oltra se acercó al catolicismo para acoger inmigrantes. Sánchez ha caído en el mismo error de instrumentalizar las creencias religiosas al mostrar que no quería asistir a la misa funeral por las víctimas del COVID-19. Ha dejado en manos de la vicepresidenta las relaciones con los obispos y ha transmitido claro a Celáa que en la reconstrucción pos-pandemia, a las Escuelas Católicas “ni agua”. Una instrumentalización que también se produce cuando los diferentes “entes públicos” como las televisiones de los diferentes gobiernos se utilizan en clave partidista, explícitamente anticatólica y confesadamente laicista. Cometen el mismo error del primer franquismo. El zapaterismo y sus diferentes versiones, en la promoción de la cultura de la polarización y el resentimiento están instrumentalizando la religiosidad popular y las creencias religiosas. En lugar de evitar los errores del nacional-catolicismo están utilizando su pólvora propagandística para construir una propuesta que ni siquiera es patriótica o nacional, algo parecido a un “post-nacional-laicismo”." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/polvora-incienso-20200712000835-ntvo.html

jueves, 9 de julio de 2020

Campaña Manos Unidas, La mujer del siglo XXI

Inauguración de la campaña, 2018.

https://youtu.be/RH5nJSgAwlA

domingo, 5 de julio de 2020

Vivir de espaldas a la luna

"La escena es del pasado viernes, pocas horas antes de la primera luna llena del mes de Julio. Eran casi las once de la noche, a pocos metros del Mediterráneo, en una de las urbanizaciones de la costa de Levante, los vecinos salían a tomar el fresco y los adolescentes de la zona celebraban su reencuentro. Si uno miraba al horizonte encontraba un mar tranquilo en el que se reflejaba una luna inmensa, casi llena y sorprendente. Incluso las estrellas estaban esperando ser miradas después del confinamiento cuando mi hermano me pregunta: “¿Te has fijado lo que está haciendo la gente?”. El espectáculo era inquietante y reproducía una enfermiza práctica cultural a la que nos estamos acostumbrando. De las tres o cuatro parejas de preadolescentes hormonalmente activados ninguno estaba mirando los reflejos de la luna en el mar o la constelación de Andrómeda. De los talluditos que estaban a la fresca, casi todos hacían lo mismo: ¡responder compulsivamente los whatsapp!

Algunos dirán que es la mejor metáfora con la que describir la crisis de una civilización que agoniza, otros menos apocalípticos dirán que expresa tan solo un cambio de época mostrando el paso de lo analógico a lo digital. Otros dirán que es un efecto secundario del confinamiento porque se ha producido una alteración psicológica neuronal, causada por la dependencia de los dispositivos informativos, por la compulsiva fidelidad al teletrabajo, por el embriagador encadenamiento a Netflix o “la Play”, incluso por el tedioso tsunami propagandístico de los doctores Sánchez y Simón. Siempre hay quienes mantienen una posición más integrada y políticamente correcta haciendo ver al resto de mortales que es la natural expresión de una prosaica normalidad a la que tendremos que acostumbrarnos.

Es la normalidad de los bárbaros que han entrado sin llamar. Hubo un tiempo en el que la luna invitaba a la admiración, la contemplación y cierta vocación poética que todos llevamos dentro. Hubo un tiempo en el que nuestra adolescencia era convocada por una luna mágica que abría la puerta de la imaginación compartida, los sueños y la ilusión. Hubo un tiempo donde la luna, reflejada en mar, evocaba recuerdos, despertaba sensaciones y abría la naturalización agradecida del mundo emocional. También hubo un tiempo en el que nos orientaban las estrellas y por eso un kantiano sabe el incalculable precio que tiene el cielo estrellado sobre él. Incluso hubo un tiempo donde las noches de verano invitaban a la serena conversación vecinal. Eran tiempos donde la gente no vivía de espaldas a la luna." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/vivir-espaldas-luna-20200705004439-ntvo.html