"La ministra de Empleo ha propuesto a los
miembros del Pacto de Toledo que sea el propio trabajador quien elija los años
de su cotización con los que se realice el cálculo de su pensión. Aunque la
propuesta sea discutible y tenga apariencia de cortina de humo para cambiar las
prioridades en la agenda política, se trata de un tema relacionado con un
cambio radical en la estructura social de nuestro país donde el envejecimiento
de la población debería ser el problema más urgente de las políticas públicas.
No se trata solo de arreglar el problema de la sostenibilidad del sistema de
reparto de las pensiones y, por tanto, resolver un problema de primera
magnitud. Se trata de plantear el envejecimiento desde perspectivas que no sean
las financieras o monetarias porque también estamos ante una fuente de
oportunidades y retos. Sobre todo cuando lo planteamos como un envejecimiento
“saludable”.
Si el primer plan Gerontológico nacional
estaba orientado al envejecimiento “activo”, ahora estamos obligados a cambiar
la perspectiva. Cuando decimos “envejecimiento saludable” estamos concediendo
un nuevo papel al conjunto de las Ciencias de la Vida, a los profesionales de
salud y, sobre todo, a un campo nuevo de investigación e intervención que
llamamos Gerociencias. No se trata del sector residencial o turístico sino de
un nuevo sector productivo que debería obligar a las élites políticas al
establecimiento de una estrategia industrial en el campo de ciencias de la
vida.
Si en otros tiempos las estrategias
industriales se orientaron a sectores como la energía o las comunicaciones, en
este momento la estrategia industrial podría orientarse desde las Ciencias de
la vida. Además del campo de la fertilidad y la oncología, deberíamos integrar
investigaciones biológicas, genéticas, genómicas y farmacológicas donde los
avances científicos se están acelerando sin que la sociedad sea consciente de
los cambios. Desde las aplicaciones de la telomerasa a las investigaciones con
antioxidantes, pasando por los programas de transfusión de “sangre joven”, el
envejecimiento saludable está llamado a ser un nuevo sector industrial.
Necesitamos una nueva mentalidad que confíe en
los nuevos grupos de investigación y no sospeche por principio de laboratorios,
industrias y empresas biotecnológicas. Una mentalidad que no se improvisa
porque el desafío también afecta a élites políticas que deberán afrontar el
desafío de los costos de los tratamientos y tomar posición ante las nuevas
desigualdades sociales que se avecinan. Pero el incremento de la esperanza de
vida también afecta a los consumidores porque el mercado de los productos
anti-envejecimiento no ha hecho más que empezar. No olvidemos tampoco las
nuevas profesiones que se abren y los programas de cuidados intergeneracionales
que están revolucionando las políticas sociales más innovadoras." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/envejecimiento-saludable-20180128010339-ntvo.html




