viernes, 28 de febrero de 2014

Twitter también te enseña


"Esta semana ha sido imposible localizar a los ingenieros de telecomunicaciones, todos estaban en Barcelona pendientes de la feria sobre telefonía móvil. Muchos habrán asistido para conocer las tendencias relacionadas con la innovación y el emprendimiento, otros para actualizarse en aplicaciones del turismo o las industrias creativas. Otros, incluso , habrán acudido por las posibilidades que abren los móviles para el mundo de la salud y la atención sanitaria. Conozco a más de uno que ha pasado varios días destripando las aplicaciones educativas de los móviles.

En la feria se ha podido conocer con detalle el programa mSchools, un conjunto de iniciativas que promueven el uso de la tecnología móvil en los centros educativos. Más de 5.000 alumnos de secundaria han participado en el programa a través de una asignatura llamada Movilicemos la Informática, una iniciativa que ha unido a  profesionales de la educación y técnicos de empresas dedicadas a la innovación tecnológica. Durante 2014, en el programa están participando 196 centros y se han especializado 240 profesores con una finalidad muy clara: capacitar a los adolescentes para el diseño y creación en aplicaciones para dispositivos móviles.

Para que esta meta tenga plausibilidad pedagógica y curricular en el marco de las nuevas tendencias educativas, los diseñadores del módulo (que antes se llamaba asignatura) también se proponen tres objetivos ampliamente aceptados por unas comunidades educativas en las que no siempre se tiene claro el valor pedagógico de los cachivaches tecnológicos en el aula. Primero, potenciar las habilidades de alumnos y profesores en el entorno digital. Segundo, reducir las tasas de abandono escolar y, tercero, mejorar el rendimiento académico.

El programa presenta dos actividades interesantes. Una, tiene la finalidad de premiar propuestas que fomenten el dispositivo móvil como herramienta de aprendizaje. Esta iniciativa requiere una elevada complicidad de padres, profesores y autoridades académicas para confiar en el uso correcto de los dispositivos por parte de los adolescentes. Otra, incentiva la geolocalización del patrimonio cultural e histórico para que los alumnos creen, editen y promuevan puntos de interés cultural que están próximos a su entorno. Algún día, esta movilización de informática descubrirá las seductoras posibilidades que tiene el aprendizaje del Latín y la Filosofía para la comunicación en Twitter. Ese día, el tecno-maestro recordará con nostalgia digital aquellos tiempos oscuros en los que sus paleo-colegas comenzaban la clase diciendo: ¡Niños, guardad el móvil!". Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 28 de Febrero de 2014.

viernes, 21 de febrero de 2014

El cumpleaños de Facebook

"Hace unos días presentamos en la sede del Instituto de la Juventud del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales un libro que llevaba por título Juventud y Redes Sociales. Oportunidades educativas de la era digital. Sus autores son un grupo de profesores y amigos que trabajan habitualmente en Valencia y que en su diversa condición de educadores, padres, investigadores y docentes han analizado los cambios que las redes sociales están generando. Hay una red que destaca entre las demás y apenas tiene diez años: Facebook.

Lo que comenzó siendo una herramienta para buscar amigos y construir un libro (book) de caras (face) donde conectarse con amigos, ha terminado siendo una de las herramientas de comunicación no sólo de jóvenes y adolescentes, sino de un público masivo que ha encontrado una herramienta ideal para comunicarse indoloramente con amigos próximos, lejanos, antiguos, nuevos y de todos los tipos. Fundada hace diez años por el entonces joven Mark Zuckerberg, se ha convertido en una empresa cotizada cuyas cifras se estudian en todas las escuelas de negocio. No sólo porque en ella trabajan más de 4.600 empleados, tiene 1.200 millones de usuarios registrados o son casi 700 los millones de usuarios activos. También hay que contar los 350 millones de fotografías que se suben al día y una cotización bursátil que permite valorar la empresa en 130.000 millones de dólares.

Hasta ahora, las investigaciones sobre el impacto de estas redes eran escasas y acostumbraban a destacar la novedad o diferencia entre redes. Ahora, apuntamos al cambio acelerado que se está produciendo en las nuevas generaciones porque, aunque usted como lector y yo como profesor tengamos ciertos reparos a navegar o zambullir nuestras caras, imágenes, eventos o intimidades, hay millones de adolescentes y jóvenes en todo el mundo cuyas vidas serían impensables sin Facebook, Tuenti, Twitter o WhatsApps (adquirida por Facebook al precio de 13.900 millones de dólares).

No sólo ha cambiado un concepto de amistad, que en estas redes roza con el de cotilleo, sino las formas elementales de entender el encuentro interpersonal, la intimidad, la privacidad, la conversación, incluso el compartir. La utopía de la fraternidad se plantea desde el aislamiento, sin contacto, a golpe de clic. Los padres de esta criatura creen que dentro de unos años Facebook no será noticia porque nos pasará como la electricidad, que ya no podremos vivir sin ella." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 21 de febrero de 2014. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Crecer en sociedades líquidas


"Una de las experiencias más gratificantes de la enseñanza es impartir docencia a grupos de personas mayores. En algunas universidades reciben el nombre de “universidad de la experiencia”, en la universidad de Valencia “Nau Gran”, y en la Universidad Católica estas las actividades se amparan con el nombre de quien fuera rector, catedrático de Cirugía y promotor de las Humanidades médicas en la Comunidad Valenciana: Juan José Barcia Goyanes.

Isabela Berenguer que es la coordinadora de esta Cátedra me invitó a compartir una clase sobre la Ética del siglo XXI. En concreto, me pidió que planteara las relaciones entre la ética cívica y los distintos ideales de felicidad que alimentan la vida cotidiana. Aunque la denominación de ética cívica, civil, común o ética mínima tuvo su momento histórico de gloria cuando los españoles refrendamos la Constitución de 1978, todavía sigue siendo una referencia importante cuando vemos que se cuartea el consenso constitucional, los partidos mayoritarios no comparten diagnósticos realistas sobre la historia reciente de España y, sobre todo, cuando emergen grupos autodenominados anti-sistema que pretenden monopolizar el concepto de democracia con terapias poco pluralistas de intervención social, cultural y económica.

El nudo gordiano de esta ética no está en la histórica referencia al pluralismo como valor que aparece en el título preliminar de la Constitución, está en las dificultades que tenemos los ciudadanos, con diferentes ideales de felicidad, para practicarlo y organizar con él propuestas de convivencia. Aceptamos la pluralidad de ideales pero nos falta coraje, valentía y audacia para ejercer la empatía, ponernos en el lugar de los demás y reconocer que debemos aprender a trabajar juntos. No es fácil porque ha cundido como la pólvora una engañosa convicción: cada uno tiene su propia verdad y lo único que cuenta son los votos, los euros o la fuerza. Desde Trasímaco y Calicles, es una antigua convicción  que cala como lluvia fina en los jóvenes administradores de asuntos públicos, forzados a gestionar lo que Zygmunt Bauman ha llamado sociedades líquidas, es decir, sociedades con vínculos frágiles y ciudadanos atomizados.

Sociedades de equilibrios inestables donde el consenso no es fácil porque se considera como regla o herramienta para el disenso, la supervivencia o, como mucho, la coexistencia generacional. Algún día se planteará como posibilidad intergeneracional de compartir metas, o simplemente como horizonte de convivencia que permita crecer juntos en sociedades líquidas." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, Valencia 14 de febrero de 2014.

viernes, 7 de febrero de 2014

Cenas del hambre

"El pasado miércoles en Alcira al terminar una conferencia, los organizadores anunciaron que estaban a la venta los tickets para asistir a la cena del hambre que se realizaría hoy viernes y que había autobuses disponibles para asistir a la sala donde todo el pueblo celebraría la “cena del hambre”. Como casi todo el mundo sabe, la cena del hambre es una iniciativa popularizada por Manos Unidas en la que se reúne una comunidad para compartir una comida en la que se generan recursos para atender proyectos de capacitación o formación destinados para luchar contra el hambre.

No se trata de una cena convencional donde los amigos o allegados gestionan un menú y regatean un precio, se trata de una cena llena de símbolos, gestos y significados cuyos comensales van conociendo poco a poco. Por lo general no suele haber plato, ni tan si quiera rancho o menú, se trata simplemente de un pequeño bocadillo, un trozo de pan, un pequeño cuenco de arroz o simplemente algo que echarse a la boca en un contexto familiar y comunitario.

Cada uno de los asistentes aporta una pequeña cantidad que tiene un carácter simbólico y con esa aportación tiene derecho a la ración de pan, arroz, sopa, bebida o recipiente que le corresponda. Hasta ahora, estas iniciativas se realizaban en parroquias o colegios y permitían que los comensales se hicieran cargo de un determinado proyecto de cooperación. En Manos Unidas hay un servicio que llamamos “operación enlace” en virtud del cual las comunidades que entregan y las comunidades que reciben se mantienen enlazadas, de forma que los donantes tienen garantías de que sus donativos llegan a su destino.

La participación nunca es obligatoria sino voluntaria y casi siempre tiene un carácter reflexivo, movilizador y, a veces, festivo. Cada una de las familias o grupos de los colegios o parroquias ponen a la venta productos con los que se incrementan los recursos, incluso se realizan rifas con productos donados por comerciantes del barrio. La experiencia de participación siempre es positiva. No sólo porque se trata de un ejercicio de solidaridad real entre personas que aprenden juntas a compartir una comida; se trata de un ejercicio contracultural y subversivo que siguen sin explicarse aquellos economistas que nunca han entendido el milagro de aquella cena en la que se multiplicaron  los panes y los peces." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 7 de febrero de 2014.