"Esta semana ha sido imposible localizar a los ingenieros de telecomunicaciones, todos estaban en Barcelona pendientes de la feria sobre telefonía móvil. Muchos habrán asistido para conocer las tendencias relacionadas con la innovación y el emprendimiento, otros para actualizarse en aplicaciones del turismo o las industrias creativas. Otros, incluso , habrán acudido por las posibilidades que abren los móviles para el mundo de la salud y la atención sanitaria. Conozco a más de uno que ha pasado varios días destripando las aplicaciones educativas de los móviles.
En la feria se ha podido conocer con detalle
el programa mSchools, un conjunto de
iniciativas que promueven el uso de la tecnología móvil en los centros
educativos. Más de 5.000 alumnos de secundaria han participado en el programa a
través de una asignatura llamada Movilicemos
la Informática, una iniciativa que ha unido a profesionales de la educación y técnicos de
empresas dedicadas a la innovación tecnológica. Durante 2014, en el programa
están participando 196 centros y se han especializado 240 profesores con una
finalidad muy clara: capacitar a los adolescentes para el diseño y creación en aplicaciones
para dispositivos móviles.
Para que esta meta tenga plausibilidad
pedagógica y curricular en el marco de las nuevas tendencias educativas, los
diseñadores del módulo (que antes se llamaba asignatura) también se proponen
tres objetivos ampliamente aceptados por unas comunidades educativas en las que
no siempre se tiene claro el valor pedagógico de los cachivaches tecnológicos
en el aula. Primero, potenciar las habilidades de alumnos y profesores en el
entorno digital. Segundo, reducir las tasas de abandono escolar y, tercero,
mejorar el rendimiento académico.
El programa presenta dos actividades
interesantes. Una, tiene la finalidad de premiar propuestas que fomenten el
dispositivo móvil como herramienta de aprendizaje. Esta iniciativa requiere una
elevada complicidad de padres, profesores y autoridades académicas para confiar
en el uso correcto de los dispositivos por parte de los adolescentes. Otra, incentiva
la geolocalización del patrimonio cultural e histórico para que los alumnos
creen, editen y promuevan puntos de interés cultural que están próximos a su
entorno. Algún día, esta movilización de informática descubrirá las seductoras
posibilidades que tiene el aprendizaje del Latín y la Filosofía para la
comunicación en Twitter. Ese día, el tecno-maestro recordará con nostalgia
digital aquellos tiempos oscuros en los que sus paleo-colegas comenzaban la
clase diciendo: ¡Niños, guardad el móvil!". Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 28 de Febrero de 2014.



