domingo, 25 de marzo de 2018

Elogio de la encina


"Pocas horas antes de que llegara nominalmente la primavera, el coordinador general del PP presentó la próxima convención que el partido tendrá el primer fin de semana de Abril en Sevilla. La novedad no estaba en el lema, la ciudad o las ideas sino en la elección de la encina como árbol que, a partir de ahora, representará al partido. No se eligió el almendro y los frutales, que estos días perfuman ambientes y llenan de color los campos, sino la encina, un árbol discreto, resistente, de verdes enebro y casi inasequible al desaliento de los cambios climáticos.

El giro del aznarismo al marianismo no podía ser completo sin un cambio de logo. No bastó el cambio que enjaulaba la gaviota dentro del círculo blanco, porque la militancia aún se identificaba con la herencia de Aznar. Ahora, las desmemoriadas élites populares pueden presumir de que son mayores de edad, de que han “matado” al padre que dirían los freudianos, de que tienen vida propia. Lo pueden hacer porque tienen un logo nuevo. Lo pueden hacer eligiendo uno de los árboles más emblemáticos de la península ibérica: el “quercus ilex”, un árbol milenario, recio, adusto, sufrido, resistente, adaptadizo, monótono, agrario y anodino.

Aunque se ha presentado con tecnología y diseño digital, la encina pertenece a la estética de los tiempos analógicos. El coordinador Maillo lo ha escenificado como símbolo que representa la protección, la vida, la fuerza y el arraigo de una organización que, como la encina, está por todos los rincones de España. Desde la dehesa extremeña al bosque mediterráneo, ningún árbol representa mejor las virtudes del partido: estabilidad, consistencia, equilibrio. También una imperturbable ataraxia propia de quienes quieren autoafirmarse en la solidez de unas raíces históricas que permitan resistir a estos tiempos de zozobra ideológica. Frente a una líquida España digital de los colores cálidos, hay también una sólida España analógica de marrones, azules y grises.

Para evitar que la nueva identidad no esté en lo viejo de la encina, el tronco y las ramas se han triangulado de forma cristalográfica para simbolizar gentes y proyectos, partes y todos, individuos y pueblos. Fórmula elegante y posmoderna con la que se evita entrar de lleno en universo de las ideas, el dinamismo de las tradiciones, el vigor de los valores y los sueños del regeneracionismo lúcido que necesitamos para los nuevos tiempos. Si la encina resiste todas las estaciones del año con una presencia discreta, firme, pública y serena es porque representa la fidelidad creadora. Por eso el teólogo Olegario González de Cardedal escribió, allá por 1973, el famoso libro “Elogio de la encina”. No es un manual de cosmética política o ingeniería demoscópica sino un brillante ensayo de teología política que las élites populares podrían leer con provecho esta Semana de Pasión."Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/elogio-encina-20180325000956-ntvo.html

domingo, 18 de marzo de 2018

Confucio y la geopolítica

"El protagonismo de China es cada vez más visible en la Comunidad Valenciana. Junto a los datos de la balanza financiera o deportiva están los datos del comercio popular y callejero donde las tiendas o comercios chinos ya forman parte de nuestra vida cotidiana. Junto a esta visibilidad comercial, hay una visibilidad cultural que apenas tenemos capacidad para percibir por la discreción con la que se practica. Si descontamos los días en los que la comunidad china sale a la calle para celebrar un año nuevo que no coincide con el nuestro, el resto de manifestaciones culturales es escaso y se limita al entorno de las propias familias chinas. Sin embargo, durante los últimos años, la geopolítica cultural china se ha hecho presente en la Comunidad Valenciana con dos importantes instrumentos aparentemente neutrales: el Instituto Confucio instalado bajo el amparo de la Universidad de Valencia y la Ruta de la Seda.

Parece lógico que el incremento de las transacciones comerciales exija una adecuada capacitación cultural y lingüística de los profesionales de las empresas, administraciones o instituciones que potencian los intercambios. A nadie se le ocurre cuestionar la necesidad y viabilidad de un instituto que facilita el aprendizaje del mandarín y la cultura china. Incluso parece lógico que no lo hayan llamado Instituto Mao Zedong o Den Xiaoping porque el nombre de Confucio tiene más fuerza para representar al pueblo, la cultura y la religión popular china.

Con la Ruta de la Seda estamos ante otro instrumento importante ligado históricamente a las tradiciones y prácticas del pueblo valenciano. Además de la Lonja de la Seda o al circuito de Turismo textil planteado como “ruta de la seda”, deberíamos ser conscientes de que en la estrategia geopolítica china se ha puesto en marcha la estrategia que desde Hu Jintao se ha llamado “Nueva” Ruta de la Seda. Junto a la promoción de una red de infraestructuras viarias, portuarias y aéreas, el cinturón económico de la Nueva Ruta de la Seda tiene como finalidad unir China con Europa a través del Asia Central.

El ratificado líder Xi Jiping tiene la oportunidad de consolidar una nueva estrategia global alternativa al liberalismo occidental donde el puente entre la geopolítica y la geoeconomía se tiende a través de una geocultura enraizada en el propio confucionismo,  reivindicando la armonía en todos los órdenes, incluso con el medio ambiente. En un clima de multipolaridad, este líder está revisando la estrategia desarrollista descrita por Den Xiaoping como “estrategia de los 28 caracteres”: “observar con calma, asegurar nuestra posición, hacer frente a los asuntos con tranquilidad, ocultar nuestras capacidades y esperar el momento oportuno, ser bueno en mantener un perfil bajo, nunca liderar la reivindicación, llevar a cabo operaciones de carácter modesto”. Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/confucio-geopolitica-20180318004927-ntvo.html

domingo, 11 de marzo de 2018

Populismo educativo


"Las movilizaciones del pasado jueves han dejado en segundo plano una noticia importante: los portavoces de los grupos parlamentarios de PSOE, ERC y Unidos-Podemos han anunciado que abandonan la mesa del Pacto de Estado por la Educación. No se trata de una decisión precipitada u ocasional, sino de una decisión meditada y de largo alcance que afectará a la agenda política de los próximos meses, porque se está activando una rancia variante del populismo: el populismo educativo.

Si analizamos con detalle cómo se ha producido esta noticia, tendremos la clave de esta versión educativa del populismo. En primer lugar, el abandono fue anunciado por el PSOE, sin demasiado ruido y sin proporcionar demasiados argumentos. Desde el primer día sabían que el incremento presupuestario para Educación era limitado y que las razones que movían a buscar un consenso no podían ser las presupuestarias sino las sociales, políticas y culturales. No sólo sabían que el compromiso presupuestario era necesario, sino que sabían que este compromiso no es suficiente. Sabían que está en juego un modelo, un paradigma o un conjunto de decisiones estructurales relacionadas con el diseño del sistema educativo que hay en la constitución de 1978.

Esta diferencia entre lo constitucional-estructural y lo presupuestario-coyuntural es importante para entender esta negativa inicial del PSOE. Era el pistoletazo de salida para un abandono que continuarían unas horas más tarde ERC y Unidos-Podemos. El acuerdo previo entre todos ellos se había fraguado días antes con Sánchez y era muy sencillo: “Tú primero”. Y así fue, una vez que los jugadores de Sánchez se levantaron de la mesa y les mostró a los otros que no iba de farol, el resto de fuerzas políticas se levantaron con la partida a medias. La escenificación que realizó Ione Belarra, la portavoz de Unidos-Podemos, era de manual. Ya no utilizaba únicamente argumentos de coyuntura presupuestaria sino argumentos de estructura constitucional.

Aunque no lo dijo explícita y claramente, utilizó argumentos que ya estaban desde el primer día de la negociación: acusar al PP de que quiere “blanquear la LOMCE”, indicar que el 5% del PIB de los presupuestos es poco incremento y denunciar el carácter cerrado de la comisión parlamentaria en la que había participado, son malas razones. Si todo eso fuera cierto, quienes se han levantado deberían devolver los sueldos y las dietas de estos meses porque durante este tiempo no han representado a nadie. Parecen profesionales de la mentira, del fraude y del engaño a los ciudadanos. Esta portavoz lo dijo muy claramente, “queremos animar para salir a la calle a luchar, para lograr lo que el parlamento está impidiendo de forma escandalosa, vamos a llamar a la movilización”. Si hay que volver a la calle, como parlamentarios ¿qué habéis hecho hasta ahora?,¿a quién representabais?." Podéis ver el artículo completo en: 

Poner orden en el derecho medio ambiental



"El pasado lunes 26 de febrero intervino en el seminario de Investigación de la Cátedra Francisco José Ayala de la Universidad Pontificia de Comillas el profesor Carlos de Miguel. Especialista en Derecho ambiental, este profesor nos presentó la perspectiva jurídica de las cuestiones ecológicas que estamos tratando este año en el seminario, completando así otras perspectivas como la social, científica o económica que también forman parte de la investigación. Nos presentó las líneas básicas de un documento en el que está trabajando y que tendrá el carácter de “tratado internacional” con el que se pretende poner cierto orden en el Derecho ambiental.

El documento ha sido elaborado por un grupo internacional de juristas que después de la declaración de París del Cambio Climático el pasado año 2015 pretenden poner orden en numerosas disposiciones internacionales dispersas sobre contaminación, transporte de materias peligrosas, protección de especies protegidas o contaminación espacial. Con el protocolo de Kioto (1997-2005), las Cumbres de Río (1992) y la cumbre de Johannesburgo  (2002) se incrementaron de tal manera las expectativas en protección medioambiental que los últimos años se han caracterizado por cierto desánimo y frustración al comprobar que los objetivos no se han cumplido. Recordemos que estas cumbres incorporan ya el concepto de desarrollo sostenible dentro de la agenda internacional y establecen una vinculación estrecha entre recursos naturales, medio ambiente y pobreza.

A diferencia de estas cumbres, la de Paris se caracterizó por cierto pragmatismo moral con el que cada estado delimitaba los objetivos que estaba dispuesto a cumplir. En lugar de establecer objetivos ideales con los que contentar a una opinión pública internacional deseosa de buenas noticias, los estados se comprometieron a rendir cuentas periódicamente de aquellos objetivos que previamente se habían marcado. De esta forma, la credibilidad ecológica de cada país nace de la fidelidad a la propia palabra y los propios compromisos con los que se presente ante la opinión pública. Con ello se incide en la credibilidad e imagen pública de cada estado en el concierto de una comunidad internacional cada vez más preocupada por los temas medioambientales.

Esta cultura de la responsabilidad pública internacional y la rendición de cuentas necesita una articulación normativa seria para que el derecho internacional no termine reconociendo derechos a los ríos, las montañas o ciertas especies de flora y fauna. Se da la paradoja de que muchos medioambientalistas, animalistas y defensores de la ecología profunda no sólo exigen que se proteja reconociendo valor al medio ambiente sino que le asignan “derechos”, como si un animal, una planta o un espacio natural pudieran ser susceptibles de obligaciones. Y todo ello sin olvidarnos los nuevos problemas que se están planteando en los plenos municipales, los parlamentos autonómicos y las cortes generales cuando un grupo político plantea el tema de los derechos de las mascotas, los animales de compañía o los animales doméstico.

Cuando la declaración que se está redactando plantea el derecho medio ambiental y la necesidad de proteger la naturaleza, no lo hace en términos ingenuamente naturalistas, como si la especie humana tuviera el mismo valor que el resto de las especies. Por ello, el documento plantea la necesidad de articularse con los principios básicos de la ética ecológica, es decir, dejando claro que además del principio de prevención y de precaución hace falta un sólido principio de responsabilidad amparado en el derecho a la información. Una ética ecológica que debe afrontar el desafío de una justicia medioambiental porque el derecho medioambiental no sólo exige ilusión, convicción, movilización y participación social sino regulación, control, coerción y coacción normativa coherente. 

Aunque el documento también incluirá algunos apartados sobre las dimensiones tributarias y fiscales de la protección ambiental, a juicio de este experto un apartado especialmente importante será el educativo. Por eso una educación ambiental que incluya el desarrollo sostenible será cada vez más importante en los programas de todas las escuelas y de todos los ciclos. Y no se trata de una asignatura, un área o una materia más dentro de la apretada agenda escolar, sino de una clave pedagógica básica con la que renovar las tradiciones educativas en las que, todavía, nos formamos como padres y maestros." Podéis ver el artículo completo en http://entreparentesis.org/poner-orden-derecho-ambiental/ 


domingo, 4 de marzo de 2018

Acoger sin integrar


"Uno de los pilares básicos de las políticas públicas es la integración de personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional, es decir, la integración de inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo. Así lo comprobamos cuando la Vicepresidenta Oltra propuso en septiembre del año 2015 fletar un barco para transportar refugiados a Valencia y tomar las medidas necesarias para transformar el edificio “Veles e Vents” en un centro para el internamiento de refugiados. Incluso reclamó con otras comunidades la creación de un corredor humanitario para colocarse en los primeros puestos de la liga retórica de la solidaridad internacional.

Semanas más tarde, la propia Oltra cerraba el Centro para el estudio y la integración de Inmigrantes  (CeiMigra) mostrando no sólo un desconocimiento radical de las políticas de asilo, refugio e integración de los inmigrantes, sino falta de visión,  horizonte y capacidad para gestionar con altura de miras el conjunto de la política social. Con el paso del tiempo, estas autoridades autonómicas y locales no sólo han mostrado su incompetencia para gestionar las políticas de menores y poner en marcha un sistema integrador de política social básica, sino que se han olvidado del barco que les cedía Balearia o el “Veles e Vent” como fuegos artificiales de su política social.

Si de verdad nos interesa una política democrática basada en la transparencia y la rendición de cuentas, ha llegado el momento de analizar qué ha pasado con las políticas administrativas de reubicación y reasentamiento que se promovieron en el año 2015. Aunque nuestra clase política no está dispuesta a rendir cuentas de estos temas incómodos de política social, al menos como ciudadanos debemos aprender a distinguir entre políticas de acogida y políticas de integración, sobre todo cuando la hospitalidad se ha convertido en una referencia ética en el horizonte democrático global. Nuestra relación con los inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo no puede limitarse a la simple beneficencia inicial de acogerlos, sino a la compleja justicia social de integrarlos.

Algunos estudios recientes sobre esta compleja relación entre “acoger” e “integrar” realizan recomendaciones interesantes que brillan por su ausencia en la administración valenciana: (a) coordinar las decisiones “intra-” e “inter-” administrativas; (b) generar redes de confianza e intermediación entre el sector público y el privado; (c) evitar la precariedad, electoralización e inestabilidad de las organizaciones cívicas colaboradoras; (d) cumplir los plazos legales en la tramitación de expedientes; (e) activar espacios formales e informales para el encuentro y la generación de vínculos, etc. La eficacia de estas medidas requiere una administración al servicio de la sociedad y no una sociedad al capricho de sus élites políticas." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/acoger-integrar-20180304003722-ntvo.html