viernes, 22 de marzo de 2013

La selección de los maestros


"Hace unos días apareció una noticia curiosa sobre la selección de maestros. Con toda la intencionalidad del mundo, las autoridades educativas de Madrid hicieron pública una información sobre las respuestas de los candidatos a maestros en las oposiciones. Quienes construyeron la noticia dieron a conocer algunas respuestas sorprendentes que escandalizaron a la opinión pública: el 93% de los candidatos no sabía convertir 2 Kg 30 gr en gramos, algunos localizaban las gallinas entre los mamíferos, o que casi el 40% de los candidatos no sabía ubicar en el mapa dónde están Ávila o Pamplona. ¡Menos mal que no les preguntaron por Teruel!... que también existe.

Además de esta información, también sería bueno difundir algún estudio sobre los valores educativos y culturales que se han promovido desde algunas series de televisión donde no sólo se minusvalora la figura del maestro sino que se le desprecia. Recordemos exitosas series para ESO-nautas como las de Al salir de clase o Física y Química, incluso otras más recientes como Los Serrano, donde los guionistas no dejaban bien parados a los maestros, la escuela o el estudio. Si, además, los concursos y programas de televisión idealizan figuras que presumen de no leer, estimulan el mal gusto, incentivan la envidia y promueven la cultura del pelotazo, no podemos extrañarnos de estas respuestas.

A este factor cultural podríamos añadir otros factores directamente relacionados con la administración educativa. El central, primario y más grave está relacionado con el reduccionismo administrativo de las actividades educativas. Me refiero al hecho de que el magisterio se plantea como simple función docente, como si acompañar, enseñar, formar, querer y capacitar a nuestros hijos fuera la variable mecánica de un sistema. No sólo ha desaparecido la ejemplaridad o autoridad del docente sino que la administración educativa se ha convertido en una maquinaria implacable que transforma cualquier  vocación docente en una maratoniana carrera de obstáculos.

Este peligroso cáncer burocrático se ha trasladado a la formación, docencia, dirección e inspección educativa, cuatro funciones que deberían revisarse para no penalizar a  maestros rellenando estadísticas, cumpli-mientando (de cumplo y miento) papeles y escribiendo absurdos impresos sin valor educativo. Además de hacer severa autocrítica y en lugar de mirar hacia Finlandia o neurotizarse con las evaluaciones, las administraciones educativas deberían estimular, incentivar y promover la vocación docente. La escuela que tiene un maestro con vocación tiene un tesoro." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 22 de Marzo de 2013.

viernes, 15 de marzo de 2013

El papa que estima el tango



"A las pocas horas de su nombramiento, el kirchnerismo y el progresismo anticatólico han empezado la cruzada contra el nuevo Papa Francisco I. En lugar de preguntarles a los jóvenes de las villas miseria de Buenos Aires o los llamados curas villeros con los que trabajó codo con codo para evitar la criminalización de jóvenes, una parte de la opinión pública se ha dedicado a reconstruir las relaciones de Bergoglio con los gobiernos argentinos.

En las últimas décadas siempre ha sucedido lo mismo, la simplificación y el reduccionismo de algunos medios ante los nuevos papas. No sólo hay que tener memoria para reconstruir las relaciones de la iglesia con los gobiernos, sino para reconstruir las relaciones de las empresas periodísticas con la libertad de información y la verdad. Este es el punto decisivo que hace fuerte a la persona que, hasta anteayer, era Cardenal Bergoglio. No sólo porque aquí se encuentra la fuente de su autoridad moral sino porque estamos ante una persona austera, humilde, sencilla y luchadora por la causa de la justicia.

Pertenece a una generación de jesuitas marcados por el sello de Pedro Arrupe, quien se atrevió a liderar una Iglesia que capitaneara las causas de la justicia, la paz y los derechos humanos en todo el mundo. Una generación curtida en los barrios más pobres de las grandes ciudades que ha empujado las paquidérmicas estructuras eclesiales para que estuvieran al servicio de los más necesitados. Una generación compleja donde las paradojas y contradicciones eclesiales no han podido con el carácter de estos líderes postconciliares. Hombres de barrio y no curia, personalidades curtidas por la lectura de los maestros de la sospecha (Marx, Nietzsche y Freud), sin vocación de príncipes que también han descubierto el valor de la fiesta y la alegría.

Mientras el mundo mira con lupa las decisiones de los primeros días y los medios reconstruyen apresuradamente su trayectoria, es importante la precaución y la prudencia en las valoraciones. Hace unos años cuando arrecieron las críticas gubernamentales a su persona recordó una frase que había meditado recientemente en una sinagoga: Señor, que en la burla sepa mantener el silencio.  Al igual que el anterior papa tocaba el piano y disfrutaba con Mozart, este hijo de un ferroviario inmigrante italiano admira el baile de su tierra, sabemos que será el primer papa que estima el tango." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 15 Marzo de 2013.

viernes, 8 de marzo de 2013

Claves del cónclave



"El pasado martes tuvo lugar en el Palacio de Colomina de Valencia una interesante mesa redonda donde se presentaron algunas claves del próximo cónclave. Organizada por la Asociación Católica de Propagandistas y la Universidad Cardenal Herrera, participaron los profesores José Francisco Castelló, Jaime Sancho y Vicente Navarro de Luján. Desentrañaron las claves jurídicas, litúrgicas y culturales de un acontecimiento que está movilizando a la opinión pública mundial.

Aunque la curiosidad de los asistentes se focalizó en las quinielas de papables que la opinión pública está manejando, las intervenciones de estos expertos consiguieron orientar la atención hacia los desafíos que tiene la Iglesia católica en la cultura actual. No se habló sólo de la edad, la nacionalidad o el perfil de quien puede ser el próximo Papa sino de las cuestiones doctrinales, organizativas y culturales que afrontará. Los tres participantes mostraron que la renuncia de Benedicto XVI había sido un gesto valioso de alguien que, con plena lucidez y responsabilidad, pasaba del todo a la nada, de la máxima responsabilidad a la máxima discreción. Es la primera clave, se buscará una persona con capacidad de gestión, liderazgo, autoridad y que se encuentre en torno a los sesenta años.

Tendremos la segunda clave en la homilía de apertura del cónclave donde el decano del cuerpo cardenalicio proporcionará pistas con las que se producirán las deliberaciones. Un decano que otras veces ha sido determinante para generar el consenso necesario con el que conseguir la mayoría de los 2/3 que requiere la votación. Hay otra clave en las congregaciones previas que han mantenido los cardenales. Las deliberaciones ya están realizadas y los cardenales entrarán al cónclave buscando perfiles bien definidos. Esto disminuirá los días de deliberación y reducirá la complejidad de liturgias y protocolos, facilitando una decisión rápida en un contexto inicial muy abierto.

Buscarán una figura que continúe el liderazgo moral desempeñado por los papas de las últimas décadas, que afronte retos antropológicos internos relacionados con la mujer, los divorciados o separados y la autenticidad de la fe en un mundo secularizado, que afronte retos externos como la relación con el ecumenismo, sobre todo con el Islam. Una figura consciente de la globalización de un catolicismo que no crece en culturas de la opulencia como la europea sino en culturas de la esperanza que emergen en África, Iberoamérica, China y Lejano Oriente." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 8 de Marzo de 2013.

sábado, 2 de marzo de 2013

El drama del paro juvenil


"La semana pasada el gobierno aprobó una batería de medidas de apoyo al emprendedor y estímulo al crecimiento. Algunas propuestas tienen como finalidad estimular la creación de empleo juvenil. Los gobiernos autonómicos también parecen decididos a impulsar este empleo. Si las cifras del paro son escandalosas, mayor vergüenza producen los datos del desempleo juvenil donde más del 50% de la población en paro son personas con menos de 30 años. La situación es dramática porque los jóvenes no sólo carecen de empleo sino de expectativas.

Las consecuencias son previsibles: envejecimiento acelerado de los equipos de trabajo, conflictos en los hogares, frustración generalizada de dos generaciones sobradamente preparadas, emigración acelerada de los mejores y todo un conjunto de movilidades excesivas que destrozan vínculos, alimentan el individualismo escéptico y, lo más grave, indican la imposibilidad de construir un proyecto de vida. Ciertamente, a los gobiernos no les compete solucionar la situación personal o familiar. Ahora bien, sí les compete salir a la calle, presionar a los bancos para que pongan el dinero en circulación, evitar que las pocas empresas que aún quedan desaparezcan por incompetencia política y administrativa. Y también les compete convocar oposiciones y estimular a los mejores para el empleo público.

Aunque las medidas vayan en la buena dirección, quienes hayan leído con calma las iniciativas habrán observado que el gobierno está pensando que todos los jóvenes se vuelven locos por convertirse en autónomos, que quienes tienen un proyecto empresarial encontrarán la financiación adecuada, o incluso que el problema está en los pagos a la seguridad social, la tributación reducida o la cuota de autónomos. La estrategia del emprendimiento joven es atractiva, incluso lo que el gobierno llama contrato generaciones por el que se estimula que un joven autónomo contrate a un desempleado de larga duración.

Un plan que no piense en la renovación generacional del sector público simplifica el problema. Tan importante como el joven emprendedor movilizado por el beneficio es el joven maestro o el joven opositor movilizado por criterios distintos a los mercantiles o comerciales. Dentro de unos meses se recordará que hubo un tiempo en el que los mejores no se quedaban de becarios perpetuos sino que podían acceder a un trabajo en la administraciones, se valoraba el mérito y se llamaban oposiciones, su simple existencia permitía que los mejores profesionales ingresaran en la función pública." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 1 de Marzo de 2013.