domingo, 29 de mayo de 2011

La Vulnerabilidad del voluntariado juvenil

"Hace unos meses las Cajas de Ahorro encargaron a los profesores Victor Pérez-Díaz y Juan Carlos Rodríguez un estudio sobre las actitudes de los españoles ante la crisis. Los resultados han sido publicados recientemente con el curioso título Alerta y desconfiada. La sociedad española ante la crisis. Lo más soprendente del estudio no es el formato ágil de libro de bolsillo con el que el trabajo está disponible, sino una de las conclusiones más alarmantes: la sociedad española afronta la crisis con uno de los bagajes culturales más bajos de toda Europa.

Aunque la escolarización haya mejorado considerablemente y la inversión en infraestructuras educativas se haya multiplicado en los últimos años, la conclusión es preocupante: “nos situamos en el tercio inferior de los paises de la UE respecto de un conjunto de indicadores referidos a los hábitos y resultados intelectuales de los españoles, así como sus capacidades morales, artísticas y emocionales, a los sentimientos de confianza en sí mismos y de confianza en los demás y en las instituciones, ambos de especial relieve en época de crisis”. Y lo más grave de la investigación está en el hecho de que este diagnóstico no genera ningún tipo de angustia o alarma en la sociedad española.

Si alguien tiene duda de los datos que aparecen en este informe puede consultar el último trabajo de la Fundación SM sobre los jóvenes españoles, donde se hunde estrepitosamente la participación juvenil porque más del 80% de los jóvenes confiesa que no pertenece a ningún tipo de asociación juvenil, cultural o deportiva, donde casi el 60% se desentiende de la política, y donde el paro se ha convertido en la primera preocupación.

Estos datos no pueden leerse fuera del nuevo contexto económico donde los parámetros de la sociedad de la información también han transformado las relaciones laborales. Algunos estudios cualitativos sobre las transformaciones que se han producido sobre las nuevas formas de entender la relación entre el trabajo y la familia en el nuevo capitalismo informacional indican que se está produciendo lo que Richard Sennet ha descrito como corrosión del carácter.

Los nuevos puestos de trabajo ya no son como los de antes, ahora se caracterizan por la flexibilidad, la movilidad, la competitividad y la precaridad. El joven y trabajador no sólo tiene que estar suficientemente preparado sino suficientemente dispuesto en todo momento para ser desplazado, movilizado o reciclado. La consecuencia es muy sencilla: la nueva economía necesita trabajadores sin carácter, sin proyecto de vida y con frágiles raíces emocionales. Parece ser que el éxito en las nuevas organizaciones está relacionado con la carencia de una narrativa moral que proporcione madurez, estabilidad emocional y jerarquía de valores con la que mantener el rumbo de la navegación vital.

Sin este nuevo contexto juvenil será difícil entender el voluntariado juvenil del futuro. A diferencia de las anteriores generaciones de voluntariado, el que voluntariado juvenil de esta segunda década del siglo está siendo un voluntariado con menor formación cultural y con un carácter moral más frágil. Con estos nuevos mimbres, los profesionales de la educación deberíamos preguntarnos si empujamos en la dirección de un voluntariado epidérmico, un voluntariado aventurero o un voluntariado estructural.

El voluntariado epidérmico es un voluntariado de moda, de campaña publicitaria o de acontecimiento socio-cultural. Nunca han faltado jóvenes voluntarios para realizar actividades concretas durante un período breve de tiempo y como invitación o llamada que realizan maestros, educadores o líderes juveniles. Es un voluntariado dispuesto a la colaboración y entregado a las tareas que le son encomendadas. Por lo general, es un voluntariado donde la intensidad de las emociones desempeña un papel preponderante: han sido arrastados por un amigo o una experiencia fuerte, se siente emocionalmente muy unidos a la causa que les moviliza y contribuyen a que la fuerza de los acontecimientos no esté en lo cognitivo sino en lo emocional.

No hay grandes razones para la movilización, o al menos las razones que se dan no tienen por qué legitimarse en los espacios públicos de deliberación. Sí hay grandes emociones, grandes experiencias y momentos significativos que como estrellas fugaces irrumpen en la vida de los jóvenes. El éxito de muchas campañas y muchos acontecimientos está en esta gestión festiva, experiencial y lúdica de las emociones. Sin camisetas, gorras, músicas, identificaciones y colorines no hay éxito. En estos contextos, el éxito está garantizado cuando la mercadotecnia para las televisiones sustituye a la dinámica sosegada de las convicciones.

El voluntariado de aventurero es un voluntariado internacionalista y solidario, más propio de la colaboración en causas de organismos internacionales que en causas locales. Es el voluntariado que emerge después de una catástrofe natural o cuando alguna organización internacional lanza un SOS a la opinión pública mundial porque considera que la situación es insostenible. Es un voluntariado más calculador y racional que el anterior. Además de conocer como está el cambio de moneda debe conocer lenguas, artefactos tecnológicos y tradiciones culturales. Por lo general son jóvenes ilustrados, con cierta formación académica, expertos en National Geographic y amantes de películas como Indiana Jones, Memorias de África o El jardinero fiel.

Las razones para la movilización son muy grandes y poderosas, además están apoyadas por las campañas de los medios de comunicación o las agencias que se alían en esta cruzada puntual por una causa solidaria. Son voluntarios sin fronteras donde el espíritu de sacrificio, la voluntad de aventura y la cultura de la redención inmediata convergen para crear tipos peculiares. Incluso tipos ejemplares con capacidad de crear su propia organización porque hasta que no llegaron ellos no se hacían las cosas bien. Tienen madera de líderes y conjugan a la perfección lo cognitivo y lo emotivo. Comienzan adaptándose a las normas y las acaban reformando porque consideran que no se ha hecho el voluntario para la ley sino la ley para el voluntario.

Por último, hay un voluntariado estructural. Mientras los dos anteriores se han desentendido de preguntas estructurales y básicas en todo proceso formativo, este considera central la formación cultural y la narrativa moral desde la que nacen no sólo sus actos de voluntariado sino sus actividades, actuaciones y prácticas. No es un voluntariado mayoritario entre los jóvenes porque requiere seriedad en la dedicación, profesionalidad en la intervención y disponibilidad para la colaboración.

Mientras los otros voluntarios no se preguntan por el sentido del trabajo, de la profesión o de la cultura que están construyendo, estos jóvenes entienden su voluntariado dentro de su narrativa moral, es decir, dentro de determinado y articulado proyecto de vida. Un proyecto donde la solidaridad no sustituye a la justicia, donde la sensibilidad no sustituye a la inteligencia, donde la intervención no sustituye a la institución y donde el compromiso no sustituye a la memoria. No es un voluntariado voluntarista porque no pone la inteligencia o la vida al servicio de la primera causa con la que se abren los telediarios, o al servicio de la primera campaña mediática a la que se le invita. Es un voluntariado crítico y un bien escaso. Cuando una organización lo encuentra tiene un tesoro." Podéis ver el artículo completo en:

Pedir la luna

"Desde que comenzaron las movilizaciones se ha producido en la opinión pública un fenómeno habitual en la sociedad española contemporánea: la polarización de actitudes en torno a las demandas. Por un lado quienes muestran su simpatía incondicional y por otro quienes expresan sospechas por la instrumentalización partidista de grupos sectarios.

Necesitamos distancia para analizar con perspectiva el fenómeno y es importante no perderlo de vista para no incrementar la distancia entre gobernantes y gobernados. Esta es una razón evidente pero no por el hecho de que los movilizados representen al pueblo llano, sino por el hecho de que se atribuyen una legitimidad más fresca y vital. Ahora bien, aunque tienen un nivel de formación muy superior al que tienen muchos políticos profesionales que hoy están en los parlamentos, eso no les autoriza a erigirse en administradores del pedigree democrático.

Han conseguido despertar la sensibilidad política y han introducido en la opinión pública algunas propuestas para regenerar la democracia existente. Piden que se modifique la ley electoral para incrementar la participación, reclaman absoluta independencia del poder judicial, exigen mecanismos de transparencia para el control de la gestión pública, piden un sistema fiscal progresivo y solicitan el control ciudadano de las prácticas de las entidades financieras. Piden que se revise la legislación electoral e incluso reclaman una Asamblea Constituyente.

Estas propuestas deben ser analizadas con detalle y, sobre todo, con mucho conocimiento y responsabilidad. Para varias generaciones de ciudadanos más jóvenes, esta apelación a la democracia real está llena de inocencia, autenticidad y buenas intenciones. Es probable que el 60-70% de los movilizados sean ciudadanos con buena voluntad y estén hartos, por eso reclaman una democracia participativa con la que corregir una democracia representativa. Con el silencio ante las víctimas de ETA, la complicidad con Bildu o la fiebre antitaurina introducen datos sobre el tipo de democracia que reclaman.

También es probable que un núcleo importante de los movilizados piensen que la democracia real es patrimonio de la izquierda. Error histórico y habitual en una izquierda europea que coqueteó con el estalinismo soviético donde veían un socialismo real y no contaminado con el socialismo liberal de las democracias europeas. Error habitual en cierta izquierda de señoritos que desconocen muchos movilizados, ciudadanos activos atraídos por una dimensión utópica de la política porque piensan que aún es tiempo de atreverse a pedir la luna." Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/v/20110527/opinion/pedir-luna-20110527.html

domingo, 22 de mayo de 2011

Desgobierno central

"Una vez conocidos los resultados de las elecciones autonómicas y municipales todas las miradas están puestas en el des-gobierno central. Es difícil saber cuánto tardará el presidente en convocar las elecciones generales pero cuanto más tarde, menor será la gobernabilidad de nuestro país, palabra mágica en todos los manuales de ciencia política del siglo XXI.

La gobernabilidad es una cualidad nueva que trenza rasgos de la política tradicional relacionados con la memoria de los pueblos, el ejercicio institucional del poder, el liderazgo de los agentes sociales y la autoridad de la clase política. La renuncia de Rodríguez Zapatero a seguir encabezando las listas en el PSOE no sólo está afectando a la crisis de liderazgo en su partido sino a la crisis de autoridad de su gobierno. Lo más grave no es la imagen de descomposición de un partido condenado a realizar una firme autocrítica sino el esperpéntico auto-sacramental que estamos representando como pueblo.

Con independencia de las lecturas que se realicen de las movilizaciones del 15M y de la simpatía con la que el gobierno ha acatado gozosamente la decisión del tribunal constitucional sobre Bildu, las dos últimas legislaturas han sido un anti-ejemplo de lo que llamamos gobernabilidad.

Si la gobernabilidad es incrementar la credibilidad exterior de un país, hoy todos los indicadores de desarrollo económico, social y político nos sitúan en niveles inferiores a los que teníamos antes de 2004. Quizá no podíamos esperar otra cosa de alguien que no manifestó su respeto a la bandera de un aliado.

Si la gobernabilidad es fortalecer confianza ciudadana, hoy nos encontramos con una sociedad fragmentada y dividida que en lugar de proyectar un futuro de concordia ha vuelto a incrementar las discordias sociales. Es la primera vez que no sólo nos encontramos con una joven generación perdida, como apuntan los datos del FMI, sino con una generación más individualista.

Por último, si gobernabilidad es seguridad jurídica, la argumentación del vicepresidente Rubalcaba el pasado viernes pasará a la historia porque supone la desautorización de las juntas electorales según los tramposos intereses partidistas. Se transmitía a la sociedad general y a los mercados en particular un mensaje muy claro: preferimos diluir responsabilidades y abrir talentosamente los informativos de todo el mundo a que se apliquen las leyes." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/v/20110523/opinion/desgobierno-central-20110523.html

viernes, 20 de mayo de 2011

Movilización Democrática

"Como es habitual en las últimas campañas, el protagonismo de los partidos es sustituido por acontecimientos que alteran las agendas y modifican las estrategias informativas en la jornadas de reflexión. Sólo un analista ingenuo y amnésico atribuiría estos acontecimientos a la mano invisible de la razón histórica o una sincera y honesta movilización democrática.

No hay razones para dudar de cierta sinceridad en algunas personas que, abusando de los espacios públicos, protestan por la situación social, política y económica. Ahora bien, la determinación de la fecha, la gestión de la comunicación interna, la administración de los emergentes liderazgos, la reorientación de los focos informativos y la pasividad de algunas autoridades gubernativas nos hacen pensar que se trata de una nueva movilización singular cuyo carácter democrático es discutible.

Algunos manifestantes han descubierto a estas alturas las deficiencias del parlamentarismo y del constitucionalismo, creyéndose que las movilizaciones callejeras son, en sí mismas, movilizaciones democráticas. Toda la historia del movimiento obrero y el sindicalismo contemporáneo está marcada por esta poco inocente confusión entre el poder callejero y el poder democrático, como si en la vida democrática no hubiera elementos estructurales como el imperio de la ley, la separación de poderes o el respeto a los derechos humanos.

Aunque nuestro parlamentarismo sea deficiente y nuestra constitución mejorable, este desprecio de los espacios públicos en días de reflexión no es la mejor forma de perfeccionar la vida democrática. Las encuestas del CIS llevan años incidiendo en el desprestigio de la clase política y los movilizados podrían haber creado un partido o agrupación nueva para perfeccionar el sistema y regenerar la democracia. Por mucha razón que tengan como indignados, es inaceptable la instrumentalización oportunista del estado de derecho. Una movilización es seria y respetable cuando consigue ampliar el sistema democrático y fortalecerlo. Los movilizados pueden utilizar los cauces legales para presentar sus reivindicaciones y hacer plausibles sus propuestas.

Muchos de los candidatos locales y autonómicos que están en las listas no saldrán elegidos y comparten un espíritu regenerador que les ha llevado a participar y dar la cara ante sus vecinos. Hay miles de ciudadanos que han dado un paso al frente en sus pueblos y ciudades para presentarse como candidatos dispuestos a una movilización democrática de verdad. Aunque sean muy pocos los elegidos, simbolizan la presencia de un bien escaso: cordura en el juego limpio." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/v/20110520/opinion/movilizacion-democratica-20110520.html

domingo, 15 de mayo de 2011

Cinco días de Oro

"Hoy lunes comienzan los Cinco días de Oro. Sabemos que el sábado próximo es la jornada de reflexión y no cuenta, aunque la programación de las televisiones públicas tendrá truco y no sería la primera vez que nos encontrásemos con lo que en educación llamamos curriculum oculto. Cinco días llenos de oportunidades y debemos prestar atención a las ofertas. Días importantes donde los candidatos nos volverán a decir: busque, compare y si encuentra otro mejor, ¡vótelo!

Aunque la sociología electoral nos recuerda que el tiempo de las campañas es poco decisivo para el triunfo, los últimos días son determinantes para un porcentaje de indecisos que es cada vez mayor. En las caravanas electorales se viven días intensos y en los cuarteles de los partidos los nervios están a flor de piel. Los adjetivos se miran con lupa, el veneno de los adjetivos se pesa en balanzas de precisión, la prensa se analiza sin piedad y los editores de los informativos de las televisiones públicas saben que se juegan sus puestos.

Estos días, además de utilizar los espacios públicos disponibles como colegios, casas de juventud, asociaciones de vecinos, locales de tercera edad o agrupaciones profesionales, los políticos eligen plazas de toros. No sé si saben lo que hacen porque las plazas de toros son sagradas. Aunque se utilicen para conciertos, festivales o circos, los políticos deberían saber que ocupar el espacio donde un torero se juega la vida es instrumentalizar un espacio casi sagrado donde un ser humano (hecho de una pasta especial) mira de frente a la muerte en los ojos de un toro bravo jugándose la vida.

Si este respeto a las plazas de toros debería ser fundamental en el tiempo político, más aún debería ser en el tiempo electoral. Nos soprende esta falta de respeto porque entre los políticos y los toreros está empezando a escasear la verdadera vocación política. Como dijo José Tomás hace unos años: el toreo es una forma de estar en el mundo. Hoy diríamos que no es una profesión o una simple actividad sino un oficio artístico en el que uno se juega la vida.

Los toreros y los políticos de raza saben que saltar a la arena no es un juego caprichoso y sin consecuencias. Sus profesiones tienen mucho de arte, pericia y misterio. Por mucho que las cuadrillas faciliten el ejercicio de la profesión, hay un factor vocacional y casi mágico que encontramos en los grandes toreros y en los grandes políticos. El toreo enseña que para las cosas grandes de la vida hay que vestirse, como Manolete, “de purísima y oro”. De nada vale utilizar la fuerza o las malas artes si no se tiene carisma, autoridad y poderío. Y menos aún si no se tiene valor para jugarse apasionadamente la vida. Días de oro electorales para recordar aquella frase de Esplá: valor es el sitio donde se pone José Tomás." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/especiales/elecciones/2011/noticias/cinco-dias-20110516.html

El fantasma del postzapaterismo

"En febrero de 1848, Marx y Engels publicaron el Manifiesto Comunista. En su primera línea anunciaban que todas las fuerzas de aquella Europa se habían unido para luchar contra el fantasma del comunismo. Mañana en la plaza de toros de Valencia y dentro de unos días en casi todos los cuarteles del socialismo español se podrá comprobar la aparición de un nuevo fantasma: el postzapaterismo.

Cuando Rodríguez Zapatero anunció que no se presentaría como candidato a las próximas elecciones generales no sólo facilitó la transición interna sino que confirmaba que los resultados del 22 de mayo serían determinantes en el socialismo español. Con independencia del militante vencedor, la nueva etapa se llamará postzapaterismo y tendrá que afrontar un problema: restaurar las bases sociales del bienestar. Aunque este problema no se los plantean los militantes cuando tienen un sueldo orgánico o institucional, sí aparece cuando el hambre arrecia; es decir, cuando se despiertan del sueño dogmático de las poltronas y empiezan a mendigar votos por las calles.

El zapaterismo ha minado las bases sociales del bienestar por tres razones. Primera: no se conformó con el socialismo liberal de la transición ni con el socialismo individualista del felipismo sino que ha dado un paso más en los procesos de fragmentación social. Se trata del socialismo atomista como propuesta ideológica en la que el ciudadano no sólo es individuo sino un átomo agregado a otro en un espacio estatalizado. Atomización que aprece en los estudios de valores y, en especial, de los jóvenes ante la crisis. La última reforma del Código civil es la muestra más clara: el Libro de familia ha sido sustituido por lo que ahora se llamará Código personal de ciudadanía.

Segunda: se han incrementado las desigualdades, empobrecido la gente y expulsado a los más jóvenes del mercado de trabajo. No es un problema coyuntural de la crisis sino estructural de un modelo donde, por ejemplo, el trabajo estable en la función pública es un privilegio al que se accede por gracia sindical. Tercera: la incentivación de la discordia y el resentimiento cultural rompiendo puentes de cohesión que han ocasionado un debilitamiento de lo que técnicamente la Fundación Everis ha llamado marca España. Si el presidente llegó leyendo a Petit ahora sus sucesores no sólo tendrán que leer a Besteiro sino a Tocqueville, sobre todo para diferenciar despotismo y libertad." Podéis ver el artículo completo en:
http://www.lasprovincias.es/v/20110513/opinion/fantasma-postzapaterismo-20110513.html

lunes, 9 de mayo de 2011

El poder de la mentira

"Las campañas electorales son algo más que acontecimientos sociales y políticos. Son acontecimientos culturales y no sólo por la importancia del diseño gráfico, la puesta en escena o teatralidad de los actos electorales. Forman parte de un tiempo cívico donde los lenguajes se depuran, los lemas se cuidan y los recursos metafóricos no se utilizan para que los votantes piensen más y mejor sino para que piensen menos y la polisemia despiste al enemigo. Acontecimientos culturales de primera magnitud porque forman parte de un tiempo cívico donde se escenifica trágicamente el sacrificio de la verdad.

El vicepresidente Rubalcaba puso de manifiesto esta dimensión cultural de las campañas después de los atentados del 11 de marzo de 2004 cuando repitió el histórico mantra España no se merece un gobierno que nos mienta. Con esta clave cultural volvió a diseñar la campaña del 2008 y basta recordar promesas tan disparatadas como las del pleno empleo, la playa de Madrid o incluso las mentiras del debate Solbes-Pizarro para recordar el desprestigio de la verdad en las campañas. Con el sacrificio de la verdad comprobamos lo poco que puede llegar a valer la palabra de un político en estas circunstancias y la poca credibilidad de quienes en algún momento llegaron a decir que las promesas electorales están para no cumplirlas.

Este lamentable sacrificio que se realiza en todas las campañas es una buena razón si no para suprimirlas, al menos para limitarlas, reducirlas y simplificarlas. Como parece que no tenemos más remedio que aguantarlas y parece que algunos van a poner en marcha el ventilador de la porquería para seguir maquillando sus engaños y mentiras, no estaría mal que como ciudadanos recuperásemos el termómetro de la sinceridad.

Este artilugio cultural puede utilizarse para hacer memoria y averiguar si lo que nos dijeron hace cuatro años se ha cumplido. También podría servir para medir la sinceridad no sólo de los candidatos que quieren revalidar su mayoría municipal o autonómica sino para medir la autenticidad de los cada vez más numerosos candidatos jóvenes desencantados que ante sus vecinos han decidido salir al ruedo electoral. Han dado un paso al frente y se han atrevido a presentarse ante sus vecinos con una de las propuestas más revolucionarias y alternativas que vieran los siglos. Llegan diciendo que son hombres de palabra.

Este termómetro es un artilugio cultural diseñado por los tres grandes maestros de la sospecha: Marx, Freud y Nietzsche. Uno nos ayudó ayudó a buscar la sinceridad en las relaciones sociales, otro en la relación con uno mismo y el tercero en la relación con todos los poderes. Maestros que aún siguen diciéndole algo a la gente sencilla porque recuerdan que la política tiene que estar al servicio del pueblo y la vida, no al servicio de partidos, sectas o tribus. Se deberían estudiar desde primaria para que aprendiéramos a rebelarnos contra el poder de la mentira".Podéis ver el artículo completo en:
http://www.lasprovincias.es/especiales/elecciones/2011/noticias/poder-mentira-20110509.html

jueves, 5 de mayo de 2011

Civilizados a tiempo parcial

"Después de la muerte de Bin Laden resulta sorprendente comprobar que la vida de nuestros políticos sigue estando llena de paradojas, contradicciones y hasta mentiras que son presentadas como medias verdades necesarias. Con la finalidad de obtener plausibilidad y credibilidad ante la opinión pública hay días en los que están a favor del presidente Obama y días que están en contra, días en los que esta muerte es un acto de justicia y días en los que es un asesinato.

A medida que tenemos más información, más prudentes están siendo los juicios ante una opinión pública que dentro de pocos días se expresará en las urnas. Nuestros políticos tienen miedo a decir lo que piensan y prefieren moverse en lo políticamente correcto. No sólo nos gustaría saber qué hubieran hecho en la piel de Obama, de Biden o de Hillary Rodham Clinton que en la fotografía difundida el pasado 1 de mayo parece taparse la boca para ocultar su indignación ante lo que está viendo en la pantalla.

Nos gustaría saber qué piensan de la tortura, la anulación de libertades públicas por razones de seguridad nacional, la investigación secreta con embriones o el tipo de confianza que tienen depositada en los servicios de inteligencia. Nos gustaría saber si piensan como nosotros, sienten como nosotros y se conmueven como nosotros. A veces parecen extraterrestres insensibles que un día son fervientes defensores de los derechos humanos y al día siguiente fervientes promotores de la razón de estado.

Nos tienen desconcertados en sus valoraciones y como ciudadanos tenemos la impresión de que no se han tomado en serio la lucha contra la barbarie, contra el olvido y contra todos los terrorismos. Nos tratan como si formáramos parte de una civilización que no cree en ella misma, como si nuestro compromiso con la civilización fuera a tiempo parcial, es decir, como si el compromiso con las convicciones más firmes del derecho internacional careciera de valor, como si el uso mínimo y proporcional de la fuerza en intervenciones de legítima defensa careciera de plausibilidad moral.

En campaña electoral es fácil simplificar e instrumentalizar la ética política para denunciar una intervención americana donde una ética del éxito ha sacrificado una ética de convicciones. No ha sido así y deberíamos ser más serios para denunciar a los moralistas a tiempo parcial que confunden el éxito con la responsabilidad." Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/v/20110506/opinion/civilizados-tiempo-parcial-20110506.html