Aunque Uribe ilustró su conferencia con
algunos casos de su trayectoria política, el tema de su intervención no fue la
situación de Colombia, sino la presentación de una teoría del liderazgo que
combina, a partes iguales, competencia, honestidad y energía. Completó este
planteamiento inicial con elementos de otros teóricos del liderazgo que,
partiendo de la centralidad de la confianza, señalan que tienen que ser cuatro,
y no tres, las características de un buen líder político: relaciones humanas,
congruencia, competencia y consistencia.
Aunque no faltarán quienes piensen que estas
reflexiones tienen la finalidad de justificar algunas prácticas políticas, el
discurso fue sincero y presentaba una dosis de autenticidad que le
proporcionaba un valor indiscutible. Si a ello añadimos el ejercicio práctico
de liderazgo con el que se forzó con el referéndum la revisión del tratado de
paz del pasado año, entonces no fueron sus palabras sino su testimonio el que
conmovió al auditorio.
En las conversaciones posteriores, además de
la situación de Colombia apareció la incipiente figura de Macron. Precisamente
un día en el que, con su entrevista, mostraba tres claves de su liderazgo. En primer
lugar, la movilización política tiene su base en los imaginarios, esto es, en
lo que tanto el pragmatismo americano como Ortega llamaba el mundo de las ideas
y creencias. No es Occidente lo que está en crisis, sino “el imaginario
occidental”, no es Putin el problema, sino “el imaginario ruso”. Por eso
recuerda en la entrevista que además de convencer hay que hacer soñar.
En segundo lugar, las mayorías se consiguen
movilizando las dinámicas de unas clases medias que han perdido la confianza en
sí mismas, que deben movilizase contra los extremismos y contra la demagogia.
Apela a un nuevo renacimiento de la democracia que no puede ser extrínseco al
propio pueblo. En tercer lugar reclama una Europa comprometida con la libertad,
que no tartamudee sino que proteja y defienda un concepto propio de justicia.
Una justicia social renovada que luche eficazmente contra el terrorismo y
simultáneamente se comprometa con el clima. Aunque sea claves complementarias a
las anteriores, ambos políticos insisten que un liderazgo nunca se ejerce por
decreto."Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 25 de junio de 2017.


