La dirección de nuestra zona de salud quiere
que nos impliquemos en la difusión y divulgación. Como en otros casos, es
difícil la complicidad de los profesionales en esta tarea cuando la ley ha
salido sin memoria presupuestaria de ningún tipo y los responsables de los
centros no pueden incentivar o compensar en la jornada laboral el tiempo
invertido en esta información institucional. A pesar de ello, consideramos que
era necesario ofrecer alguna jornada de formación específica para conocer algunos
detalles de esta ley y mejorar de las prácticas profesionales cuando atendemos el
final de la vida.
Esta ley está empezando a llamarse la “ley de
la habitación de uso individual” porque en su preámbulo indica que los poderes
públicos han de proporcionar una habitación individual en aquellos casos en los
que la atención se realice en un centro hospitalario o residencial. Es el
primer problema práctico que se comenta cuando, además de escasear las camas,
escasean las habitaciones individuales. Aunque también puede convertirse en el
primer problema moral por lo que puede suponer de estigmatización o
señalamiento de la habitación en una determinada planta o servicio es la
reservada para un adecuado final de la vida.
Leída con detalle, la ley plantea consideraciones
útiles que pueden mejorar la cultura bioética de los profesionales
socio-sanitarios y de los ciudadanos. Presenta un artículo 5 que recoge 22
definiciones de términos éticos relacionados con el final de la vida. Como muestra
que apuntó un compañero, merece una especial atención. la que ofrece del
término “espiritualidad” porque, a diferencia de la lamentable definición que
ofrece la RAE, aquí se define como “íntima aspiración del ser humano que anhela
una visión de la vida y la realidad que integre, conecte, trascienda y dé
sentido a su existencia. Es esencial al ser humano y no es patrimonio de
ninguna religión o creencia.” También plantea la necesidad de que los
profesionales socio-sanitarios presten mayor atención a los diversos tipos de
cuidado No sólo técnico, farmacológico o quirúrgico, sino emocional. Es urgente
dignificar y humanizar el acompañamiento. Como alguien dijo, a veces se olvida
en estos contextos que la persona sólo se muere una vez." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 28 de octubre de 2018.



