domingo, 26 de abril de 2026

Prioridad nacional y prioridad moral

"Con la negociación de los pactos para la gobernabilidad en Extremadura, Aragón y Castilla y León ha emergido el concepto de ‘prioridad nacional’. Ha sido un acierto publicitario. No estamos ante una simple fórmula retórica para contentar a las bases de Vox, sino ante una categoría política con un potencia moral de la que no son conscientes los parlamentarios cuando el otro día rechazaron la propuesta de Vox. El hecho de que Vox fracasara en la votación, ha obligado al PP a precisar sus posiciones y, sobre todo, el nivel moral de sus argumentarios. No basta sólo recordar que se aplicará la legalidad y respetará la Constitución. ¿Alguien ha analizado con argumentos qué hay en la base del éxito de este concepto? ¿En qué congreso local, autonómico o nacional los militantes de Vox o el PP calibraron este término? 

En el derecho español podríamos remitirnos a la política de las monarquías españolas en relación con moriscos y judeoconversos, ¿cómo establecer la autenticidad de un converso? ¿por qué era necesario el criterio de ‘cristiano viejo’ para acceder a puestos de responsabilidad? En el congreso del PP del año 2002, María San Gil y Josep Piqué defendieron una propuesta que llevaba por título ‘patriotismo constitucional’. Se utilizó este término para mostrar que entre el universalismo moral abstracto y el patriotismo político identitario, la fórmula habermasiana terciaba entre cosmopolitismo desencarnado y patriotismo conservador. ¿Algún militante o responsable han pensado qué hay detrás de estos términos? En el congreso del PP de 2007, en Valencia, se decidió que quienes desearan plantearse estas cuestiones de ‘moralidad liberal’ montaran otro partido. Eran tiempos de política líquida.  Hoy recuperamos un tiempo de política que, sin ser sólida, está llamada a ser un poco más seria. 

 En lugar de caer en el emotivismo, la simplificación o el desprecio por el hecho de que sean unas determinadas siglas quienes han sacado el tema, y dado que los parlamentos no están siendo espacios para el aprendizaje conjunto, no estaría mal que los ciudadanos lean el texto de MacIntyre en 1984 cuando se preguntó: ‘¿Es el patriotismo una virtud?’ El mismo año, Habermas iniciaba una reflexión sobre identidades posnacionales que cuajaría en el patriotismo constitucional. Aunque el arraigo y la no discriminación requieren finura administrativa, también competencia y sensibilidad moral. Todo un desafío para el amnésico y anémico vigor comunitario de nuestra democracia liberal." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-prioridad-nacional-prioridad-moral-20260425000202-nt.html

sábado, 18 de abril de 2026

Salvar al soldado Prevost

"En 1998 Steven Spielberg recibió el óscar al mejor director por la película ‘Salvar al soldado Ryan’. Los guionistas pusieron del nombre de Francis Ryan al protagonista de esta película, basada en un hecho real. Narra el rescate de Frederick Nilan de un campo de prisioneros y el reencuentro con su familia, en la que ya habían perdido la vida sus tres hermanos, dado que los cuatro se alistaron patrióticamente para la liberación de Europa durante la II Guerra Mundial. Recupero este hecho para denunciar la simplificación que hace el trumpismo de la memoria moral del pueblo norteamericano, sobre todo cuando Trump ha decidido enfrentarse a León XIV sin calcular con responsabilidad las consecuencias de sus palabras o gestos. 

    Asistimos a la identificación del trumpismo con un nuevo paganismo e imperialismo mesiánico, revestido de ‘Mammonismo’(el dios del dinero en arameo es ‘Mammon’), es decir, una teología política imperial no legitimada por el derecho internacional sino por las armas y el dinero. El trumpismo no es consciente de que, en este caso, el Papa no es de Polonia, Alemania o Argentina, sino ciudadano americano. Oyendo los discursos contra León XIV elaborados desde la Casa Blanca, uno tiene la impresión de que León XIV se ha perdido entre la retaguardia enemiga de la modernidad, los derechos humanos y el wokismo progresista. Y tiene que ser mesiánicamente salvado. Como si el soldado norteamericano Robert Prevost tuviera que ser salvado del error, porque no es consciente de que la verdad está en el mesianismo de una supuesta ‘nueva Cristiandad’ que Trump representa. 

    Con Francisco, el trumpismo lo tenía fácil. No sólo por su vinculación con la teología del pueblo, la justicia social o el cuidado integral de la creación. Lo tenía más fácil porque era un argentino venido del sur, casi del fin del mundo. Sin embargo, con el compatriota Prevost lo tiene más complicado porque es uno de los nuestros. La comunidad católica norteamericana es tan compleja como la española o la europea y no acepta simplificaciones paganas. Las comunidades católicas son políticamente complejas y ya no están dispuestas a identificarse con ningún imperialismo. Con el ‘soldado Prevost’ el trumpismo tiene un problema que no es solo externo, porque León XIV propone una paz desarmada y desarmante basada en el derecho internacional; sino interno, porque tanto el nuncio de los EEUU, Christophe Pierre (llamado al orden por Elbridge Colby), como los cardenales Cupic, McElroy y Tobin le han recordado la autonomía moral del catolicismo ante cualquier mesianismo o neopaganismo imperial." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-salvar-soldado-prevost-20260418000118-nt.html

sábado, 11 de abril de 2026

La otra guerra de la industria cultural

"Además de las guerras que se libran en los campos de batalla, los medios de comunicación o los juzgados, hay otras que se libran en los imaginarios sociales, hoy directamente relacionadas con las industrias culturales. De esto hablaban el otro día dos amigos cuando discutieron acaloradamente sobre el valor que pueden tener los grandes conciertos, los musicales que duran y duran en cartelera o lo que llamaríamos el ‘efecto Puy du Fou’. Fue precisamente al volver de un día completo en ese parque temático cuando mantuvieron la conversación. 

    El más escéptico podría representar el papel de lo que Umberto Eco llamaba ‘apocalípticos’, se había instalado en una concepción aristocrática del gusto y consideraba que estos espectáculos eran propios de una transformación de lo que en los años sesenta se llamaba, con cierto desdén anticapitalista, cultura de masas. Como talludito intelectual, aún preocupado por la emancipación de la clase trabajadora, consideraba que estas producciones tienen poco valor cultural y están pensadas como productos de entretenimiento para consumidores desocupados, industrias para la civilización epidérmica del ocio. A diferencia del ‘integrado’ que los defendía en su dimensión popular y de masas, el apocalíptico echaba de menos la ópera porque aquí se sentía tratado en su condición gregaria. Lamentaba que su participación consistiera en ser simplemente ‘gente’, número, hacerse número y convertirse en dato para el balance comercial y emocional. 

    Reconocían la escasez de representaciones familiares, aunque no se ponían de acuerdo sobre el papel de lo emocional, lo mimético o lo catártico. El peso de la tramoya escenográfica y teatral era tan efectista que ocultaba el argumento y contexto del relato. Discreparon sobre la dimensión mítica de los héroes protagonistas, lo que para uno era simple excusa narrativa, para el otro era conciencia histórica popular. Discreparon sobre el papel que le corresponde al espectador o receptor, y el apocalíptico se preguntaba: ¿aún nos podemos identificar con el valor de Lope, del Cid o de los rebeldes de Bailén o Arapiles que se enfrentaron a Napoleón? ¿Aún tiene sentido la movilización épica de los pueblos guiados por personajes movilizados por el honor o la justicia? El integrado le respondió que también había personajes como el ‘aguador de la memoria’, interesante figura que mantenía viva la memoria y sus hábitos del corazón, prácticas de concordia que refrescan, con cierta melancolía, nuestra épica popular." Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-guerra-industria-cultural-20260411232929-nt.html

sábado, 4 de abril de 2026

Giro democrático a república bananera

"Hace unos días, el ‘Sindic de greuges’ (Defensor del pueblo de la comunidad valenciana) presentó en Les Corts el informe anual, que recoge las quejas del pasado año 2025. Al acto no le podía faltar la salsa polarizadora con la que ahora se aliñan todos los eventos políticos. Aunque el propio Síndic ha realizado un trabajo ecuánime y concienzudo, él mismo ha llegado a mantener que, de no tener en cuenta las reiteradas advertencias de los informes y de no darle más cariño a las instituciones reguladas estatutariamente como la suya, la vida democrática se degradará hacia una ‘república bananera’. Aunque no aparece en la tipología de las formas de gobierno que describió Aristóteles en su ‘Política’, la ‘república bananera’ no describe solo una tendencia hacia la que pueden dirigirse las instituciones valencianas, sino todas las instituciones políticas, incluida la colonización sanchista de nuestra democracia constitucional. 

 Nuestro Sindic utilizó esta expresión para manifestar su descontento con Les Corts, utilizando en la nota de prensa el término “desafección prolongada”, ya que este año no ha podido informar directamente a los parlamentarios: “Cerrar la puerta a la presencia del Sindic supone desairar a los ciudadanos”. No se ha conformado con levantar acta de la pérdida de presencia en la sede parlamentaria. Ha dado un paso más porque se siente portavoz de otros organismos estatutarios que se encuentran sometidos a presión política, como la Academia Valenciana de la Lengua, al haberse modificado su presupuesto durante la tramitación parlamentaria. 

 También ha constatado la nula colaboración entre el Gobierno central y el Consell en las tareas de reconstrucción, dando a entender que la gravedad de la situación ha sido reparada por la reunión que mantuvo con Ángel Gabilondo. Parece que les debemos a ellos la comisión mixta que se creó el pasado 4 de febrero. Es una pena que ambas instituciones, representadas por Ángel Luna y Ángel Gabilondo, no se hubieran reunido antes, quizá se hubieran acelerado obras hidráulicas, reparados barrancos o abonados los seguros. En todo caso, el informe no pasará a la historia por esta heroicidad singular, sino porque incide en la falta de transparencia y la poca cultura de rendición de cuentas que siguen teniendo nuestras administraciones públicas. También porque sigue señalando que el ciudadano se encuentra indefenso, sometido a la arbitrariedad, errores y abusos de poder. Una indefensión que no proviene de las multinacionales ‘bananeras’, que se agranda por descuidos, desatenciones y negligencias de una vida institucional indolente por su inoperante mediocridad y al servicio arbitrario de sí misma." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-giro-democratico-republica-bananera-20260404000643-nt.html