"Esta semana la Reina Doña Sofía ha recibido en audiencia al jesuita español Enrique Figaredo. Para quienes no le conozcan, este jesuita español es un joven obispo en la prefectura de Battanbang donde desarrolla una encomiable labor de ayuda a los más necesitados de Camboya. Ha devuelto a la Reina la visita que ésta le realizó hace cuatro años cuando viajó expresamente para conocer el oasis de paz que este hombre ha creado en un país destrozado por la guerra.Enrique Figaredo ha dedicado casi toda su vida a luchar contra las minas que han matado a miles de personas y, lo que es tan grave como eso, han dejado sin piernas a miles de niños que inocentemente las siguen pisando. Quienes las pusieron en su momento no las retiraron, las dejaron voluntariamente olvidadas en campos de guerra sin pensar que el juego inocente de un niño se acercara a esos arrozales.
Con pequeños donativos y la cabezonería de asturiano convencido, este jesuita ha creado un centro con capacidad para transformar la vida la gente. La vida de miles de niños y miles de familias está cambiando con las iniciativas de este asturiano. En continuidad con otras iniciativas para el desarrollo, este jesuita está convencido que la evangelización no sólo está relacionada con la capacitación de las personas y su desarrollo sino con la posibilidad de recuperar la alegría de la vida. Está convencido que su misión es lograr que la vida sea una fiesta.
Los cojos, tullidos y discapacitados que cuida en Camboya no sólo son víctimas de las minas antipersonales sino de la poliomielitis, una enfermedad que aprovechó los años de la guerra en los que se interrumpió la vacunación para cebarse con los más pobres y vulnerables: los niños. En un entorno dominado por la pobreza, el hambre y la suciedad, el Centro Arrupe que ha creado en Camboya es un pequeño oasis en el que además de agua o electricidad hay limpieza, orden, trabajo, jardines y uno de los bienes más escasos de nuestro tiempo: ganas de vivir.
Estos días en los que se cierra la campaña de la renta, en los que ciertos medios quieren desprestigiar a la Iglesia con otros obispos, no estaría mal recordar el discreto, callado y revolucionario trabajo de la Iglesia y este obispo, siempre Kike para los amigos." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 29/VI/2012.


