jueves, 28 de junio de 2012

Enrique Figueredo

"Esta semana la Reina Doña Sofía ha recibido en audiencia al jesuita español Enrique Figaredo. Para quienes no le conozcan, este jesuita español es un joven obispo en la prefectura de Battanbang donde desarrolla una encomiable labor de ayuda a los más necesitados de Camboya. Ha devuelto a la Reina la visita que ésta le realizó hace cuatro años cuando viajó expresamente para conocer el oasis de paz que este hombre ha creado en un país destrozado por la guerra.

Enrique Figaredo ha dedicado casi toda su vida a luchar contra las minas que han matado a miles de personas y, lo que es tan grave como eso, han dejado sin piernas a miles de niños que inocentemente las siguen pisando. Quienes las pusieron en su momento no las retiraron, las dejaron voluntariamente olvidadas en campos de guerra sin pensar que el juego inocente de un niño se acercara a esos arrozales.

Con pequeños donativos y la cabezonería de asturiano convencido, este jesuita ha creado un centro con capacidad para transformar la vida la gente. La vida de miles de niños y miles de familias está cambiando con las iniciativas de este asturiano. En continuidad con otras iniciativas para el desarrollo, este jesuita está convencido que la evangelización no sólo está relacionada con la capacitación de las personas y su desarrollo sino con la posibilidad de recuperar la alegría de la vida. Está convencido que su misión es lograr que la vida sea una fiesta.

Los cojos, tullidos y discapacitados que cuida en Camboya no sólo son víctimas de las minas antipersonales sino de la poliomielitis, una enfermedad que aprovechó los años de la guerra en los que se interrumpió la vacunación para cebarse con los más pobres y vulnerables: los niños. En un entorno dominado por la pobreza, el hambre y la suciedad, el Centro Arrupe que ha creado en Camboya es un pequeño oasis en el que además de agua o electricidad hay limpieza, orden, trabajo, jardines y uno de los bienes más escasos de nuestro tiempo: ganas de vivir.

Estos días en los que se cierra la campaña de la renta, en los que ciertos medios quieren desprestigiar a la Iglesia con otros obispos, no estaría mal recordar el discreto, callado y revolucionario trabajo de la Iglesia y este obispo, siempre Kike para los amigos." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 29/VI/2012.

viernes, 22 de junio de 2012

Cátedra Del Bosque

"El pasado martes Vicente del Bosque tuvo una rueda de prensa que pasara a la historia del patriotismo. En una semana que sigue marcada por los malos indicadores de la economía y los partidos que la selección realizó entre lunes (Croacia) y sábado (Francia), las palabras no deberían caer en saco roto. Si el triunfo del mundial mereció un marquesado, estas declaraciones son merecedoras de una cátedra en la mejor de las universidades.

En la rueda de prensa criticó la forma en la que los medios de comunicación analizan la realidad de la selección. Denunció el extremismo con el que se juzga a un grupo humano que a las pocas horas de ser calificado como magnífico es calificado como pésimo. Denunció el pesimismo con el que se analiza el juego y criticó lo desproporcionadas que son las expectativas que se tienen. Aunque haya buenas razones para proyectar grandes expectativas, no es proporcional que, como él afirmaba, “todo nos sepa a poco”.

Hubo una frase memorable que no deberíamos echar en saco roto: “Hemos pasado de pobres a ricos muy rápido”. Recuerden al memorable ministro Solchaga cuando afirmó que en España era fácil hacerse rico en muy poco tiempo, o aquel otro vicepresidente del gobierno que nos decía que a España no la conocería ni la madre que la parió. Este cambio de percepción del equipo español debería obligarnos a recapacitar no sólo sobre el acelerado tránsito de la pobreza a riqueza en nuestro fútbol sino sobre el acelerado tránsito de la pobreza a la riqueza de la sociedad española. O de la riqueza a la pobreza, cuando no usamos bien los muchos recursos que tenemos.

Del Bosque pedía prudencia y sentido de la mesura para tener en cuenta las circunstancias de los partidos. Reclamaba un punto de equilibrio, un punto de sensatez y un punto de mesura para recordar que la clave está en el esfuerzo: “todo se hace a base de esfuerzo”. Aunque haya equipos que pueden hacer probaturas durante la liga porque son ricos y tienen estrellas, la selección no puede hacer experimentos, tiene un estilo y es previsible. Lamentó que a nuestra selección -como a la sociedad española- le faltara profundidad. Analizó la aportación de unos jugadores que sacrifican su brillantez personal por el equipo y recordó a otros jugadores “emocionados permanentemente y con ganas de aportar siempre”. Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 22/VI/2012.

viernes, 15 de junio de 2012

El rito de la selectividad

"Como todos los años, la segunda quincena de Junio y la primera de Septiembre están marcadas por las pruebas de Selectividad. En la Comunidad Valenciana se ha producido un incremento del 6%, llegando a superar los 19.500 alumnos. A diferencia de otros años en los que la selección de textos de las pruebas, la objetividad de las correcciones, la nota de corte o las crisis de ansiedad convertían este acontecimiento en noticia, este año la prima de riesgo, los rescates financieros, la corrupción política, el euroescepticismo o la Eurocopa han restado protagonismo a nuestros hijos.

Son días de metamorfosis en las costumbres, los hábitos y las mentalidades porque es un rito iniciático familiar. El tránsito del bachillerato a la universidad viene marcado por este rito académico cada vez más absurdo, incomprensible, costoso e injusto. En 1997 tuvo que intervenir el Senado y parece que desde entonces no hemos aprendido nada.

Es absurdo e incomprensible no sólo porque no cumple la finalidad para la que se estableció (evaluar la madurez del alumno) sino porque altera el sentido y valor de la enseñanza media. Si antes de la modificación del bachillerato a dos años, el famoso COU ya emponzoñaba la organización escolar, ahora el bachillerato ha perdido todo su sentido porque está organizado única y exclusivamente para trampear esta prueba. Lo que antes se llamaba la couización del bachillerato se ha transformado en bachilleratización de la enseñanza media, de esta forma resulta imposible una formación básica, unificada y polivante. En lugar de preocuparse por una formación integral presidida por la madurez humana de los jóvenes, el sistema los pervierte para trampear pruebas de homologación, certificación y armonización burocrática donde unas décimas despiadadas condicionarán la lotería de su vida.

Es costoso porque se trata de gastos superfluos para las familias, los colegios y las universidades. Es injusto porque atribuye a determinadas áreas de determinadas universidades unos poderes consuetudinarios que la ley no les atribuye. La crisis también debería servir para revisar estos ritos administrativos que con el ropaje de la homologación de calificaciónes ocultan ciertos intereses crematísticos. No es sólo un problema de coordinación entre algunas universidades que ahora se reparten el pastel y algunos profesores o centros que participan de la fiesta. Es un problema de fondo en el que, a lo mejor, tendrán algo que decir quienes financian este ritual: los padres." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 15/VI/2012.

jueves, 7 de junio de 2012

Hermanos Navalón

"Hermanos Navalón es el nombre de la peluquería de mi barrio. Entre todos los bajos comerciales, este ocupa un lugar privilegiado para los vecinos. No sólo por ser un lugar de encuentro y de información sino por ser uno de los bajos con mayor solera. No se trata de un local del siglo pasado, se trata de un local que resistió la crisis de los ochenta, de los noventa y la actual. Cuando otros locales han visto pasar cientos de dueños, este pequeño negocio ha resistido por una razón muy sencilla: sus propietarios no han especulado con el precio del local y, lo que es más importante, se trata de una actividad familiar y artesanal donde los hermanos Navalón ejercen su profesión con maestría.

Como muchos otros trabajadores que vinieron de la provincia de Cuenca, esta familia llegó a Valencia empujada por algún conocido que le comentó la posibilidad de encontrar empleo. No es difícil imaginar que este oficio, que ahora desempeñan con maestría, les costó trabajo aprenderlo. No lo aprendieron en ninguna franquicia o alta escuelas de peluquería sino con muchas horas junto al maestro u oficial.

Si hoy les preguntáramos cuáles eran las competencias básicas que se les exigía para acceder al empleo y si su título estaba acreditado por la autoridad educativa competente, nos dirían que ellos han aprendido el oficio con la práctica y que incluso llegan a disfrutar con el trabajo que realizan. A diferencia de otros paisanos que fueron empleados por otros y que vieron oportunidades de dinero fácil en otras actividades, esta familia ha preferido el riesgo de la empresa familiar. A pesar del maltrato administrativo, la penalización fiscal y el desprecio financiero, estas actividades económicas deberían analizarse con detalle para superar la crisis.

Los hermanos Navalón son maestros de un oficio y no simples empleados que realizan una actividad que se desglosa en una serie de funciones, tareas o competencias. Han tenido que estar al día y no se sienten obligados o presionados por otro jefe que no sean ellos mismos. Aunque su actividad no sea meritocrática, es una actividad meritoria con la cual además de prestar un servicio a la sociedad, disfrutan con el valor del trabajo bien hecho. Algún día la economía política debería estar menos pendiente de la economía financiera y fijarse más en estos héroes de la economía real." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 8/VI/2012.