domingo, 29 de mayo de 2016

Huérfanos

El pasado domingo, en la histórica manifestación que organizaron los centros educativos concertados, muchos participantes se sintieron políticamente huérfanos. Aunque asistieron significativos representantes de Ciudadanos y del PP, cundía la sensación de que en los cuarteles generales de estos partidos falta sintonía, sensibilidad y competencia para identificarse con la libertad de educación, con los valores de la familia corriente y con los miles de maestros maltratados laboralmente por unos representantes políticos que, por lo general, confunden “administración pública” y “administración politizada”.

Esto no significa que estuvieran en sintonía con otros partidos con representación parlamentaria, ahora seducidos por lo que el ex Conseller de Educación Alejandro Font de Mora ha llamado el Marzá-ismo-leninismo. De hecho, algunos asistentes se preguntaban verbal y gráficamente dónde están los socialistas valencianos que en otros tiempos eran educativa, social y culturalmente menos sectarios.

Esta horfandad no impidió una adecuada organización de autobuses, seguridad y distribución de responsabilidades. Fue una muestra de autogestión organizativa de la que deberían aprender los partidos. No por el hecho de que la megafonía fuera precaria, las consignas fueran improvisadas o se percibiera entre los organizadores cierto “miedo a pinchar”. Se mostró la efervescencia de una sociedad civil sin consignas y buena muestra de ello fue la recuperación casi inconsciente de la mítica “Libertad sin ira” de Jarcha. El desamparo partidista no era vivido como un obstáculo en la reclamación de un derecho constitucional sino como un trampolín con el que transmitir a la opinión pública que la calle es de todos.

Este desamparo que puede ser leído como muestra de mayoría de edad, también tiene que ser leído como un serio aviso a las autoridades políticas de Ciudadanos y PP. Los primeros parecen más preocupados por criticar a los demás y no muestran excesivo entusiasmo por la libertad de educación, conformándose con mantener el statu quo. No sabemos si van o vienen, si suben o bajan en la libertad de educación.

Aunque los segundos sí creen en la libertad de educación, lo tienen complicado porque elaboraron una reforma educativa que se hizo de espaldas a las bases sociales, sindicales, culturales y políticas del centro derecha español. La reforma de Wert nació muerta porque no fueron las bases de los populares quienes la elaboraron sino un grupo de expertos en derecho administrativo y tecnología educativa que no habían trabajado nunca en un aula con adolescentes, que nunca habían elaborado unos horarios en los centros, que no sabían lo que era una guardia de secundaria, que nunca habían tenido problemas de disciplina en sus enmoquetados despachos, que nunca habían firmado un concurso de traslados y que apenas si sabían lo que era una pizarra." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 29 de mayo de 2016.


domingo, 22 de mayo de 2016

El desarreglo educativo

"La manifestación que han convocado para hoy los centros concertados de la Comunidad Valenciana no puede pasar desapercibida por el conjunto de la comunidad educativa. Con tono reivindicativo y festivo se reunirán miles de personas para reclamar un concierto para los conciertos. Se movilizarán para exigir a la Generalidad Valenciana mayor respeto a los deseos de los padres y menores restricciones administrativas para que la libertad de educación no sea una simple reclamación nominal.

El desencuentro con la concertada no se ha producido únicamente por las discrepancias con lo que algunos semánticamente han maquillado como arreglo escolar, se ha producido porque están en juego dos filosofías de la educación radicalmente distintas. El arreglo buscaba una solución técnica y detallaba cuestiones aritméticas relacionadas con las unidades (aulas), los niveles en los que se implantaban y las ratios que se aplican en la asignación de todas las figuras de profesores o profesionales. Aunque se consigan acuerdos importantes en estos temas técnicos y administrativos, hay problemas de fondo que las partes no quieren abordar. Las partes se han sentado a negociar con modelos distintos de constitución, de educación y de sociedad.

Para unos, el horizonte constitucional se sitúa en el futuro y aspiran a promover modelos asamblearios, despóticos y totalitarios basados en el retorno a la tribu. Las declaraciones de Anna Gabriel, diputada catalana de la CUP y referente ideológico de la izquierda catalanista valenciana, anuncian la llegada de una sociedad cerrada donde la responsabilidad educativa está en manos de la tribu, el comité central del partido o el estado. De hecho, la política educativa de los firmantes del Pacto del Botánico apunta en la dirección de una constitución futura que no está en el pasado sino en el futuro.

Para otros, el horizonte constitucional se sitúa en el pasado y aspiran a consolidar los modelos que se fraguaron en las últimas cuatro décadas. Se amparan en la legitimidad de la constitución del 78 y no remueven los demonios del hemipléjico y fracasado modelo republicano del 34. Los portavoces de la concertada y los defensores de la libertad de enseñanza están dispuestos a recurrir, no sólo al tribunal constitucional sino a las instituciones europeas. Están convencidos de que los titulares del derecho a la educación no son los estados, los partidos o las tribus.

La política educativa valenciana se ha convertido en un campo de pruebas, entre una “constitución prospectiva” que se va reformando caprichosamente por la vía de los hechos y una “constitución retrospectiva” que no ha sido intergeneracionalmente asimilada. No sólo son razones de eficiencia económica o estabilidad administrativa. Son razones dignamente ideológicas. Esta es la verdadera primavera educativa con la que se inicia la campaña electoral del 26J."Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 22 de mayo de 2016.

domingo, 15 de mayo de 2016

Al rojo vivo

"La posibilidad de que ciertos barones socialistas, entre los que se encuentra el presidente de la Generalidad Valenciana, promuevan una candidatura conjunta al Senado con las fuerzas de Podemos, Compromis y grupos pancatalanistas de izquierda, ha puesto el debate político al rojo vivo. No por la dimensión cromática de la expresión porque estas fuerzas han disuelto su paleta con verdes, rosas, morados y toda clase de grises, sino porque se está produciendo un interesante debate protagonizado por una política simplonamente emotivista, calurosamente identitaria, visceralmente emocional y promotora de enfrentamientos, no ya entre los ciudadanos sino entre los propios vecinos.


Esto no significa que se haya madurado el debate político sereno, sino que se está promoviendo artificialmente una vuelta electoral a la hemiplejia partisana de “amigo/enemigo”. El desafío que Puig ha planteado a Ferraz después del llamado “pacto de los botellines” entre Podemos e IU tiene muy poco que ver con el nivel discursivo de las argumentaciones, las razones y las propuestas constructivas de gentes que desean vivir juntas en una nación. Estamos ante una propuesta para dividir, para enfrentar y para encender emocionalmente una campaña donde hay agentes políticos especialmente interesados en el hecho de que los ciudadanos volvamos a enfrentarnos entre nosotros, forzándonos a elegir.

No son alianzas para construir tejido cívico o promover la justicia social de ciudadanos sensatos, sino alianzas para enfrentar a unos grupos de vecinos contra otros, unas masas contra otras y, sobre todo, para promover caudillajes basados en el clientelismo institucional. Aunque sean alianzas tácticas promovidas por la aritmética electoral, en el fondo son alianzas estratégicas de manual para promover la embestida entre partidos y ciudadanos. Son alianzas para tirar por la borda cualquier iniciativa de cohesión deliberativa en torno a un proyecto de ciudadanía común, no buscan unir sino enfrentar, no buscan sanar sino hurgar en las heridas para que brote la sangre y evitar la sanación.

Cuando Oltra reclama a Sánchez y los líderes del PSOE que se abran y flexibilicen posiciones no lo hace para promover el bien común, la solidaridad, la corresponsabilidad o la cohesión entre las gentes de España. Lo hace para tener más carburante con el que encender el fuego, para tener más aliados en el maquiavélico arte de hurgar en las heridas. Lo hace para remover las cenizas del socialismo valenciano, que tiene un problema estructural grave porque desprecia el concepto de nación aplicado a España (se refugian en la fórmula de “estado español”) y lo utiliza servilmente para cualquier nacionalismo periférico. Lo hace desde una concepción arcaica, preliberal y cainita del espacio público deliberativo. También por eso, el debate democrático está al rojo vivo." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 15 de mayo de 2016.

domingo, 8 de mayo de 2016

La cueva de Ciudadanos

"Hace unos días, el Foro Nueva Economía organizó uno de sus desayunos con Alexis Marí, nuevo líder de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana. La salida de Carolina Punset ha dejado un hueco que debe ser llenado de manera inmediata, sobre todo si estamos a las puertas de una nueva campaña electoral. Alexis Marí fue presentado por la portavoz de Ciudadanos en Madrid, Begoña Villacís.


En estos desayunos lo más importante no está siempre en las palabras del conferenciante o su presentador, sino en los corrillos que se generan. Y eso lo saben los organizadores cuando disponen las mesas para provocar conversaciones y establecer jerarquías en la distribución de espacios. Ese día no sólo aparecieron caras nuevas reclamadas por la militancia de Ciudadanos sino que había muchas caras antiguas procedentes de otras formaciones políticas. Casi todas eran caras de compromiso en las que se podía percibir un estilo de militancia radicalmente nuevo. Eran caras de coyuntura en las que no había entusiasmo, ilusión o potencial político transformador. Eran caras de gestores y hombres grises que me recordaron los “hombres grises” de los que hablaba Michael Ende en Momo.

Esperemos que los responsables de pedir el voto y realizar la campaña en las próximas elecciones pongan caras diferentes y muestren más entusiasmo, ilusión y, sobre todo, convicciones. En lugar de cuadros políticos dispuestos para la batalla y el despliegue de argumentos en las calles o en el marketing del puerta a puerta, parecían cuadros políticos cansados, frustrados y desencantados, como si la vocación política, los valores constitucionales y las convicciones liberales no fueran con ellos. Cualquier espectador que pasara por allí y los viera se preguntaría, ¿y en qué creen estas gentes?.

Como contrapunto a estos corrillos, la vehemencia de Alexis Marí compensó la poca emoción y pasión que se respiró en el acto. Después de las correspondientes críticas a los grandes partidos y el compromiso por la transparencia, seguimos sin saber en qué tipo de republicanismo, de liberalismo, de socialdemocracia o de ideología política podemos encuadrar a estos nuevos representantes. No sabemos de qué tradición provienen ni con qué tradición quieren que soñemos. El reformismo político exige unas convicciones, unos valores y unas tradiciones políticas que no aparecieron ni en el discurso ni en el ambiente.

Teniendo en cuenta el pésimo balance de gestión municipal y autonómico de los últimos nueve meses, ningún partido político ha tenido tantas oportunidades para hacer una oposición inteligente, contundente, visible, purificadora y con iniciativas cívicamente creíbles. Esperemos que salgan de la cueva en la que parecen hibernar y muestren alguna convicción por algo. La libertad de educación los empuja levemente para demostrar a la opinión pública que no se les ha pasado el arroz." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 8 de mayo de 2016.

domingo, 1 de mayo de 2016

Otegui en Valencia

"La presencia de Otegui en el Hemiciclo del Parlamento Europeo en Bruselas no debería ser olvidada por ningún ciudadano decente que hoy acuda a las manifestaciones del 1º de mayo. Es importante aprovechar el día para valorar la oportunidad de tener trabajo, solidarizarse con quienes lo buscan y hacer algún ejercicio de imaginación política, por ejemplo, planteándonos la posibilidad de que Arnaldo Otegui decida hacerse presente en el Hemiciclo de las Cortes Valencianas.


Este ejercicio no es una ficción literaria porque quienes han permitido esta presencia han sido grupos políticos españoles: IU, Podemos y Bildu. Si extrapolamos las fuerzas políticas europeas, comprobamos que no sería nada rara una visita organizada por Compromis, Podemos (Valencia en común) e IU. No sólo permitirían un discurso sin pasamontañas en las Cortes Valencianas sino que fuera agasajado en el balcón del ayuntamiento, incluso recibiera algún reconocimiento municipal, autonómico, académico o cultural como representante de la “nueva política”.

Esta extrapolación clarifica posiciones en nuestro entorno por dos razones. En primer lugar, por el papelón que tendrían los socialistas valencianos en los fastos autonómicos. Un grupo amnésico vería con buenos ojos estos homenajes y se refugiarían en una lamentable decisión que han tomado sus compañeros en Bruselas. Recordemos que el PSOE no firmó la petición de expulsar a Otegui del Hemiciclo Europeo si hacía apología del terrorismo. La vieja guardia lamentaría el espectáculo y sería capaz no sólo de cuestionar sino de romper el Pacto del Botánico, el del Prado, y todos los que hicieran falta. Este último grupo vería la presencia de Otegui como la última gota que colma el vaso de las irresponsables arbitrariedades administrativas de líderes caprichosos.

En segundo lugar, porque los representantes de IU, Podemos (Valencia en común) y la coalición Compromis tendrían que explicar con claridad a la opinión pública hasta dónde llega su solidaridad con el proyecto político de Otegui. Un proyecto muy claro cuya meta es una república vasca independiente y donde habría que aclarar el papel que le correspondería a la Comunidad Valenciana en una supuesta república catalana independiente. Los representantes de estos partidos estarían obligados a decirles a sus votantes con claridad que no comparten los principios básicos de una democracia liberal, que no creen en el pluralismo político y que en la “nueva política” los terroristas de ETA o del Yihadismo serán considerados como ejemplares “hombres de paz”.

Además, estos grupos tendrían que retratarse ante la ciudadanía emocionalmente anestesiada y explicar con todo lujo de detalles que no comparten la bajeza moral de quien compara el sufrimiento de las víctimas con los asesinos, de quien compara a los pistoleros huidos con los refugiados." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 1 de mayo de 2016.