"La primera página de la agenda del año 2011 debería tener una nota que anunciara la llegada de los tiempos recios. Esta clásica expresión de la lengua española fue usada magistralmente por Santa Teresa y Unamuno para describir el tiempo que les tocó afrontar. Con ella agrupaban curcunstancias históricas caracterizadas por fracasos colectivos, desconciertos nacionales y una perceptible desmoralización progresiva de la vida cotidiana.Aunque Lepanto y Cuba no son comparables con la amenaza que se cierne sobre la intervención internacional de nuestra economía, se está apoderando de la sociedad española una sensación similar a la que entonces se vivía. A diferencia de los tiempos de talante y buen rollito, los tiempos recios son tiempos de discernimiento, lucidez y audacia. Llegan tiempos no sólo para políticos con carácter sino para ciudadanos con carácter capaces de tener claro el rumbo de la navegación. Se anuncian tiempos de carácter o, lo que es lo mismo, de una determinada determinación para afrontar los desafíos pendientes.
Unos desafíos que unos y otros llaman reformas estructurales porque exigen lo que muchos llevamos reclamando desde hace décadas: más altura de miras y menos partidismo, más responsabilidad y menos impunidad, más visión y menos trampas, más liderazgo público y menos vasallaje político, más rigor en las buenas prácticas y menos chapuzas en la vida profesional.
Algunos informes de prospectiva sobre la situación de nuestro país apuntan en esta misma dirección. Tanto el informe de la Fundación Everis como el Informe McKinsey describen con realismo la necesidad de las reformas, que se deje de lado el cortoplacismo partidista y, sobre todo, que se recupere una categoría olvidada en la vida pública española: el talento. Si los primeros hablan del mercado del talento para generar valor y activar constelaciones dinámicas de talento (p. 12), los segundos plantean como prioridad impulsar un talento más emprendedor y empresarial (p. 72).
A diferencia de otros diagnósticos fatalistas, estos informes refuerzan la confianza en la sociedad española y exigen a los dirigentes algunas reformas urgentes como simplificar la regulación, favorecer mercados eficientes y, sobre todo, tomar iniciativas que favorezcan el talento. Confianza poco visible en la calle o las conversaciones cotidianas y que sí aparece en estos informes. Leídos estas fechas no sólo parecen un cuento de Navidad sino una larga carta a los Reyes Magos." Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/v/20101230/opinion/tiempos-recios-20101230.html




























