domingo, 28 de septiembre de 2014

Desprecio político de la moral

"Este otoño está resultando interesante. La discreta comida que el pasado lunes mantuvo el Presidente Rajoy con el nuevo líder del PSOE está modificando las propuestas políticas del PP. Pocas horas después de los postres, antes de tomar el avión para su viaje a China, y a las puertas del Foro Mundial de la Comunicación, Rajoy confirma que retira el anteproyecto de Ley de protección del nasciturus y la maternidad  en la que había trabajado su Ministro de Justicia, Alberto Ruíz-Gallardón. Como era previsible, no sólo asistimos a una dimisión anunciada sino a un vertiginoso relevo ministerial.

Lo interesante de una tarde tan intensa no estaba en el corto espacio de tiempo con el que se produjo el relevo, tampoco en la coherente decisión de un político que, como su padre, había comprometido su singular carrera con un tema tan sensible como el aborto. Lo interesante de la tarde estuvo en las palabras del presidente del gobierno ante los medios cuando afirmó: “estamos ante un tema que afecta a convicciones profundas de todos los ciudadanos…hay que tomárselo muy en serio…como yo lo estoy tomando…el borrador genera división. He tomado una decisión que es la más sensata… El gabinete trabaja por la cohesión para evitar que cuando llegue otro gobierno la cambie.”

Aunque no se hayan realizado en sede parlamentaria, estas argumentaciones son filones de una mina para quienes nos dedicamos a la filosofía moral y política. En el argumento hay una dimensión estructuralmente moral, no sólo por la ley en sí misma que protege al nasciturus y la maternidad, sino por la forma en la que se organizan los argumentos públicos. Si jugamos a contar con las convicciones profundas de todos los ciudadanos y nos comprometemos a trabajar por la cohesión social, entonces tenemos que hacerlo siempre, con todas las decisiones y no sólo con aquellas éticamente más complejas.

Hasta ahora, no sabíamos que nuestro gobierno trabajaba con ese horizonte político porque las decisiones que se han tomado en política internacional, económica, financiera, energética, educativa, sanitaria o social tenían como finalidad realizar el contrato-programa establecido con los votantes. Si tan importante es evitar el disenso y la división, ¿por qué votar a unos u otros?,¿por qué modificar las leyes educativas, económicas o financieras de los gobiernos anteriores?, ¿por qué diferenciarse electoralmente si la gestión administrativa obliga a dejar de lado las convicciones morales?

Más allá del tema del aborto, con la retirada de esta ley, algunos ciudadanos han detectado cierto desprecio político de la honestidad, coherencia y autenticidad moral. Deberían pensar en positivo, nunca en negativo. Deberían apreciar la pragmática sinceridad de quienes les gobiernan, no gestionan cívicas diferencias morales, solo administran electoralmente tiempos políticos." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, domingo 28 de septiembre de 2014.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Metáforas de concordia constitucional

"España será uno de los países europeos donde la victoria del “no” a la separación de Escocia dentro del Reino Unido se analizará con detalle. De hecho, ha condicionado la agenda política porque ha puesto en primera línea del debate público la Ley de consultas y el previsible Referéndum sobre la independencia que se realizaría en Cataluña, apelando a expresiones seductoramente fecundas como el “derecho a decidir”. Además, las comparecencias parlamentarias del nuevo curso tienen la finalidad de impedir iniciativas soberanistas de dudoso encaje constitucional. El otoño político comenzó el pasado miércoles cuando Rajoy comentó que los procesos secesionistas pueden ser calificados como un “torpedo en la línea de flotación de la Unión Europea”.

No fue una frase improvisada porque buscó la línea exacta del folio para leer una expresión escrita. Nadie puede dudar de la clara intencionalidad con la que ha utilizado la metáfora. Todos lo hemos entendido y se trata de un ejemplo de pedagogía política para advertir del alcance y dimensiones de los movimientos independentistas. Otras veces se han utilizado otras fuentes de metáforas menos bélicas pero tan expresivas como la del torpedo. Son habituales metáforas biologicistas relacionadas con la amputación de un miembro de un determinado cuerpo; metáforas mecánicas que hablan de velocidades y de choque de trenes; metáforas aeronáuticas o marineras donde aparecen pilotos, tormentas y tiburones; metáforas topográficas que plantean la construcción de puentes; metáforas deportivas que hablan de ligas futbolísticas. Incluso pueden utilizarse metáforas conyugales como las de divorcio, separación pactada, mutuo acuerdo, emancipación, incluso “nido vacío”.

Aunque las metáforas no tengan buena prensa entre el constitucionalismo más formalista, positivista y paleoliberal, porque nacen de fuentes como las emociones, los sentimientos y los corazones, el futuro de Europa (sean pueblos, naciones o estados) dependerá del acierto en la elección de las metáforas. Hasta ahora, con la amenazadora metáfora de los “hombres de negro”, la Europa de los banqueros ha carecido de imaginación para entusiasmar y movilizar a las gentes.

Entre nosotros, recordemos lo que sucedió cuando se fraguó la constitución de 1978 y se la llamó “del consenso o concordia”. Entonces, la relación entre legitimidad y legalidad se articuló con prospectiva histórica porque buscábamos un horizonte de cordura basado en el sencillo principio cívico de querer vivir juntos. Esta concordia constitucional, que ha desaparecido de la agenda socio-política, la cultura popular inmediata y los libros de texto con los que se han alfabetizado las últimas generaciones, sólo se mantiene cuando hay creencias compartidas. Los defensores de esta concordia no sólo deberíamos trabajar para impedir que alguien se pueda ir, sino para facilitar que alguien se quiera quedar." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, domingo 21 de septiembre de 2014.

domingo, 14 de septiembre de 2014

El tesoro de la vocación educativa

"Cuando hace unas semanas nos despertamos con la noticia del fallecimiento de Robin Williams la gente menuda que nos rodeaba lo asoció directamente con una película: El Club de los poetas muertos. Entre las vibrantes escenas de la película, hay una especialmente valiosa donde interpreta al profesor de Literatura recitando en clase el poema que Walt Whitman escribe después del asesinato de Lincoln en 1865, y que  comienza con el verso “¡Oh capitán, mi capitán!”. A partir de ese momento no sólo cambia las relaciones que mantienen los alumnos con el profesor o entre ellos mismos, cambia radicalmente todo el contexto educativo.


En esa escena, que debería ser analizada con detalle por todos los profesionales de la educación, aparece un elemento clave en el oficio de educar: la vocación del maestro. El profesor de Literatura no está haciendo ninguna prueba diagnóstica para comprobar la métrica que Whitman utiliza en el poema, tampoco está exponiendo con detalle los farragosos documentos estadísticos de los informes de la OCDE o de los tecnopedagogos que redactan el informe PISA. Ni siquiera sabemos si Whitman entraba en el diseño curricular del prestigioso colegio británico o si el profesor procedía de la lista de interinos consensuada con los sindicatos de la región. Por supuesto, al profesor no se le ocurre decirle a los alumnos que la pasión por la Poesía, el entusiasmo por la Literatura y la dedicación a las Letras son los factores clave para obtener un buen empleo en la sociedad británica.

Nada se dice de la vocación educativa en el Informe Pisa ni en el reciente estudio de la OCDE que presentó la Secretaria de Estado de Educación hace unos días. Aunque sea necesaria esta neurótica y antipedagógica pasión por las estadísticas, con ella no se emprende ninguna reforma educativa seria, profunda y “con fundamento”. Para colmo, son informes orientados instrumentalmente a la empleabilidad, como si la única finalidad de la alfabetización y escolarización fuera el empleo. Nada se dice de la calidad y dignidad en el empleo, como si nuestras autoridades educativas desconocieran la lumpemproletarización de los titulados españoles en Alemania e Inglaterra.
  
Toda política educativa que no incida en el factor vocacional de los docentes está condenada al fracaso. No es problema de números, estadísticas, porcentajes y cuentas. De nada vale tener más tiempo para leer y hacer problemas de matemáticas si los profesores no consiguen ilusionar o entusiasmar a los alumnos. No se mejora la comprensión lectora leyendo más libros sino leyendo mejor los mejores libros, no se mejora en matemáticas si no hay pasión por el método, la disciplina y el misterio. La escuela  que tenga un maestro con vocación, que no le de ningún cargo ni le pida rellenar formularios para la administración, que lo cuide como un bien escaso, tiene un tesoro."(Nueva etapa) Podéis ver el artículo completo en Las provincias, 14 de septiembre de 2014.


viernes, 5 de septiembre de 2014

Padres en libertad

"Uno de los temas que mayor interés ha despertado esta semana de precipitado y caluroso principio de curso ha sido el caso de Ashya King. Este niño estaba siendo tratado en el servicio de oncología del hospital británico de Southampton y sus padres decidieron el alta voluntaria en contra, parece ser, del tratamiento propuesto por el equipo médico. Cumpliendo sus obligaciones morales, parece ser que este equipo médico percibió que si los padres se llevaban al niño, su vida peligraría porque no estaría, a su juicio, debidamente tratado. Al informar al juez de guardia, la fiscalía emitió urgentemente una Orden Europea de Detención y Entrega para que los padres fueran detenidos por un presunto delito de secuestro del menor. Ante las cámaras, y en una muestra de eficacia y cumplimiento de esta euro-orden, los padres son detenidos en Málaga, llevados a la Audiencia Nacional y retenidos durante 72 horas en la cárcel de Soto del Real.

Aunque están en libertad y el miércoles se encontraron con su hijo, el caso sigue abierto y debería ser analizado con mayor responsabilidad por todos los profesionales implicados en la información alarmante que han transmitido del caso. Hasta el martes a última hora, la opinión pública se forjó la imagen de los padres como villanos criminales despiadados que desatendían a un hijo enfermo de cáncer. Si recurrimos a las hemerotecas y fonotecas durante estos días, comprobaremos como estos profesionales han contribuido a criminalizar una conducta que parecía agravada morbosamente por el hecho de que fueran Testigos de Jehova. No han faltado informativos y programas que han buscado el asesoramiento de supuestos expertos para mantener en ebullición el epidérmico nivel emocional de la información.

Cuando el caso parece encauzado porque se ha procedido a la descriminalización acelerada de los padres; médicos, jueces, fiscales y periodistas deberían hacer autocrítica de su comportamiento. Hemos visto cómo los médicos siguen analizando los casos en clave paternalista, dando la espalda a creencias religiosas. Hemos visto como se ha aplicado literalmente una euro-orden que no se creó para estos casos, hemos visto cómo se han interpretado precipitadamente las leyes, atendiendo emociones vulgares y desatendiendo argumentos racionales. También hemos comprobado cómo se ha desinformado emocionalmente a una opinión pública amnésica y desconcertada donde estos padres, Brett y Naghmen King, en pocas horas han dejado de ser villanos para convertirse en héroes." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 5 de septiembre de 2014.