viernes, 31 de mayo de 2013

El valor formativo de la música

"Pocos días después de la muerte del cantautor francés de origen griego Gorges Moustaki se han reunido en la UIMP de Valencia un grupo de músicos, profesores y periodistas para analizar el impacto del rock en el cine y la cultura contemporánea. Hoy termina este encuentro y el primer día asistimos a un coloquio entre José Luis Pardo y Santiago Auserón. El primero , conocido filósofo y ensayista, conversó con el segundo, también filósofo y estrella de la movida madrileña, sobre la relación entre el mundo de la música y la historia de la filosofía.

El intercambio de opiniones que se mantuvo no derivó en cuestiones anecdóticas sobre el papel de la música para integrar dentro de la sociedad lo que acontece en sus márgenes. Tampoco derivó en cuestiones gregarias relacionadas con la mercantilización o industrialización en la que caen ciertos músicos que empiezan siendo críticos con el sistema y terminan devorados por él. En un momento de la conversación apareció la necesidad de recuperar el valor formativo de la música. Ahora bien, quien conozca las letras de la movida madrileña o recuerde las composiciones de Siniestro total, se instalará en la perplejidad y la sorpresa: ¿cómo es posible que estos músicos y grupos se pregunten por el valor formativo de la música?

Perplejidad y sorpresa porque la pregunta se hace ahora, tres décadas después de que los músicos y grupos analizan con canas y perspectiva la música que hicieron. ¿Permitirían hoy que sus hijos o sobrinos utilizaran los trasteros, el garaje o cualquier habitación de la casa para ponerla patas arriba instalando las baterías o los teclados que ellos utilizaron?. Seguro que no se mostrarían displicentes con el tipo de vida que ellos llevaron y los destrozos generacionales que provocaron. Precisamente ahora son capaces de ver con perspectiva el significado, sentido y alcance de lo que aquél tipo de música supuso para aquella sociedad irresponsablemente reactiva y aquella generación alternativa, contracultural y rompedora.

En la conversación apareció la obra de Trías y muchos de nosotros recordamos también al maestro Alfonso López Quintás. Figuras que insisten en el valor que tiene la música para desensimismarnos y ayudar a pensar, sentir o actuar de manera relacional. Nos mostraron que la música permite otorgar su justo valor al silencio y la palabra, flexibiliza nuestra mente y, sobre todo, nos ayuda a descentrarnos convivencialmente." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 31 de Mayo de 2013.

jueves, 23 de mayo de 2013

Aznar y sus circunstancias



"Después de las primeras reacciones a la entrevista de Aznar deberíamos analizar con calma lo sucedido. Es probable que algunos hayan reaccionado con ironía taurina y sin darle excesiva importancia piensen en aquellos toreros que después de su retiro deciden volver al ruedo. Más de uno se acordó del famoso torero de Foyos, Vicente Ruíz “el Soro” y las expectativas que despertó su vuelta. Vuelven los naturales, vuelve el remolino y… ¿vuelve Aznar?

No lo sabemos y por eso debemos analizarlo en sus circunstancias. En primer lugar, casi en el ecuador de la legislatura. Los datos no siguen siendo buenos y la llamada agenda reformista no ha tocado cuestiones fundamentales relacionadas con los valores o la cohesión nacional, social o institucional. Se ha incrementado el desconcierto reformista, la desafección política, el empobrecimiento de las clases medias y el desánimo profesional. Mientras Rajoy y el gobierno están en el albero, Aznar ultima un tratado de tauromaquia.

En segundo lugar tenemos las circunstancias del partido. Está gobernando en numerosas autonomías y los barones regionales están desconcertados. La fidelidad a las esencias, si las hubiera, no les garantiza una mejor financiación y por eso saben que terminarán pensando lo que el gobierno correspondiente diga que se debe pensar. Realizarán ejercicios de equilibrismo administrativo para presentarse en pueblos y comarcas como gestores responsables. Mientras las bases están desanimadas y desmoralizadas, sus líderes locales y regionales desempolvarán a Max Weber para decir que una cosa son las firmes convicciones de Aznar y otra las responsabilidades de gobernar.

También están las circunstancias de la historia. Si el tiempo deja sus huellas en los toreros también las deja en los políticos. Es probable que Aznar se encontrase unas arcas tan vacías como las que se encontró Rajoy, pero las capacidades financieras son muy diferentes. Incluso las capacidades morales para hacer frente al soberanismo o independentismo son distintas. El desafío del terrorismo ha sido sustituido por el desafío soberanista y por eso está en juego el pacto constitucional. Si afiliados, bases y  militancia se han sentido reconfortados con Aznar no es porque representa el pasado y la nostalgia. Quizá sea porque se han sentido animados en su proyecto y quieren que espolee a Rajoy, espabile a los cuadros y zarandee un partido aletargado que no sólo había perdido la pasión y el entusiasmo, sino ciertas dosis de esperanza." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 24 de mayo de 2013.

jueves, 16 de mayo de 2013

Gestion sanitaria subóptima


"Estas semanas de mayo son importantes en la planificación de la campaña que están haciendo los gestores sanitarios. Los responsables de la gestión sanitaria están utilizando una jerga sorprendente para cuadrar las cuentas. Presionados por los profesionales de una economía excesivamente matematizada y simplificadora, quieren cuadrar presupuestos sin importarles el sentido, valor y finalidad de las instituciones para las que trabajan. Si hay una ley no escrita en los servicios sociosanitarios de la Comunidad Valencia es la siguiente: en verano se incrementa la población, necesitamos más servicios. Sin embargo, piden que se reduzca el número de camas, que se reduzca el número de profesionales y que se apliquen fórmulas de gestión subóptima.


Los profesionales están recibiendo instrucciones para aplicar esta fórmula y no sólo están perplejos sino sorprendidos por el lenguaje que se está imponiendo en la gestión sanitaria. ¿Con qué argumentos se dice a los familiares de un paciente que no puede hospitalizar en una determinada unidad a su pariente porque la habitación, la planta o el servicio están siendo gestionados de manera subóptima? A pesar de que el ciudadano sabe y comprueba que la planta está vacía, la habitación se puede utilizar y hay recursos disponibles, los gestores fuerzan el desplazamiento para aplicar medidas subóptimas.

Los nuevos sistemas de medicina gestionada han concedido tal poder a los gestores económicos de los centros sanitarios que los profesionales de la Medicina, Enfermería o los cuidados en general no sólo se sienten impotentes, sino indignados y desanimados. El contacto diario con los pacientes no lo tienen los gestores sino los profesionales sanitarios, a ellos corresponde atender, responder y, a veces, fingir una respuesta prudente. Entonces empiezan las trampas de una gestión subóptima.

El famoso óptimo de Pareto ha sido sustituido por el subóptimo de Lipsey-Lancaster con el cual se buscan las mejores soluciones posibles, aunque no se den las condiciones necesarias. De esta forma, se busca hacer lo mejor posible algo (atención sanitaria) aplicando algo que no debería hacerse (reducir servicio, plantilla, coste). Las soluciones subóptimas precarizan organizaciones y son trampas de culturas organizativas complejas cuyos líderes ignoran la dimensión ética de las instituciones sociales y sanitarias. Trampas para reformas institucionales rápidas con las que puede afrontarse el inmovilismo organizativo pero con las que nunca se incrementa la riqueza de los pueblos y el aceite que engrasa la vida institucional: la razonable confianza mutua." Podéis leer el artículo completo en Las Provincias, 17  de Mayo de 2013.

jueves, 9 de mayo de 2013

Educación Ingobernable

"Ayer asistimos a la segunda huelga de la educación pública convocada durante la legislatura del presidente Rajoy. Con independencia de las sufridas cifras sobre la valoración del éxito de la convocatoria, la parte estatal o mal llamada pública del sistema educativo español parece ingobernable. En los años ochenta del pasado siglo la LOGSE y la LRU sentaron las bases de un sistema público educativo casi inamovible, casi indiscutible, casi irreformable y casi indestructible. De hecho, los moderados intentos de reforma propuestos por mayorías no socialistas no sólo fueron derogados sin la mínima piedad (recuerden la reforma de Pilar del Castillo) sino arrinconados y olvidados sin el mínimo discernimiento.


La oposición política a Rajoy podría tener una ocasión inmejorable para demostrar que su voluntad de pactos es sincera si colaborase en la gobernabilidad del sistema educativo. No se trata de proporcionar un cheque en blanco a Rajoy y al gobierno del PP, se trata de mostrar sinceridad en la voluntad de conseguir pactos serios que permitan un sistema estable, sostenible, competitivo y viable.

La oposición al gobierno ya tiene sobre la mesa documentos y propuestas que no puede despreciar. No me refiero a los diferentes borradores de Ley para reformar el sistema educativo no universitario, sino los documentos elaborados por expertos para mejorar el sistema educativo universitario. Estos documentos están siendo discutidos por las correspondientes comunidades educativas y los argumentos que aparecen en el debate muestran que el tribalismo, la politización, la partidización y la sindicalización no favorecen la altura de miras que necesitan las próximas generaciones.

Aunque la oposición tenga sobre sus espaldas el peso de la responsabilidad, el gobierno tiene sobre las suyas el peso de la gobernabilidad. Es probable que la educación en España nunca haya sido tan ingobernable como en este momento. Primero porque las autonomías incumplen las sentencias de los tribunales que exigen la aplicación de las leyes. Segundo porque en la propia administración educativa no se dispone de un relato coherente, sólido y atractivo que inspire las urgentes medidas necesarias que se deben tomar. Tercero porque el gobierno parece acomplejado para sintonizar con los profesionales de la educación descontentos con tanta inmovilización educativa. Y en cuarto lugar, porque faltan militantes, votantes, ciudadanos y agrupaciones serias de profesionales para recordar al gobierno que el relato económico del ajuste es administrativamente necesario, pero moral y políticamente insuficiente." Podéis leer el artículo completo en Las Provincias, 10 de Mayo de 2013.

viernes, 3 de mayo de 2013

El desperdicio de la experiencia


"La próxima semana Rajoy explicará en el Congreso las reformas que se presentaron el pasado viernes en el consejo de ministros. Si los datos siguen siendo demoledores, la puesta en escena del pasado viernes contribuyó poco a mejorar la percepción del gobierno. El gobierno prefirió el realismo de los datos al idealismo de las ilusiones, es consciente de que estamos llegando al ecuador de la legislatura y conviene tocar tierra para saber desde dónde se quiere despegar. Ahora bien, es difícil impulsar una agenda reformista, revolucionaria o de cualquier tipo sin transmitir una confianza razonable en la ciudadanía.

La confianza crece cuando no se desperdicia la experiencia acumulada por los militantes del partido, gestionada con las administraciones públicas y liderada por dinámicos agentes de la sociedad civil. Es peligroso que a estas alturas de la legislatura el gobierno se enroque y desperdicie una experiencia política, profesional y cívica de la que no está sobrado el país.

En la investigación social nos referimos al desperdicio de la experiencia para denunciar la abstracción, la simplificación y, por consiguiente, el reduccionismo de prácticas políticas o económicas orientadas por un cálculo simplificadamente monetario o crematístico. La complejidad de la economía globalizada y las políticas públicas en sociedades abiertas requieren categorías que vayan más allá de los datos, las estadísticas y los individuos considerados como átomos que desean ilimitadamente. La neurosis por el crecimiento en un sistema económico que estimula la avaricia, que incentiva el egoísmo y que incluso se olvida del altruismo genético de la especie, es una patología para la que el gobierno debería vacunarse.

El gobierno desperdició la experiencia del partido cuando dejó en la cuneta las propuestas de cientos de militantes que habían colaborado para realizar el programa electoral, se habían curtido en los espacios públicos desmontando las mentiras de los anteriores gobiernos y, sobre todo, confiaban que sus líderes no cometieran los mismos errores que los anteriores. Desperdició la experiencia de cientos de funcionarios, administradores y gestores públicos que esperaban un nuevo modelo de administración pública. Desperdició la experiencia de numerosas organizaciones cívicas que esperaban gobernantes que desterraran el laicismo alicorto de los partidos para promover políticas inclusivas. Esperemos que no desperdicie la experiencia adquirida como oposición y empiece a rectificar en sus iniciativas. Nuestro despegue como país, como marca o como pueblo se conseguirá cuando no desperdiciemos la experiencia." Podéis leer el artículo completo en Las Provincias, 3 de Mayo de 2013.