Introducción al concepto de responsabilidad en el centenario de la muerte de Max Weber (1920-2020).
https://proyectoscio.ucv.es/articulos-filosoficos/domingo-moratalla-max-weber/
Blog del Profesor Agustín Domingo Moratalla
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Aunque la vuelta al cole está resultando compleja, muchos educadores vuelven con la misma ilusión y entusiasmo de todos los años. Se trata de una ilusión y un entusiasmo hipotecados por hidrogeles, distancias y mascarillas que dificultan la proximidad, el contacto y la gracia completa del rostro. Hasta ahora, nunca un maestro le había dicho a un niño que compartir, abrazar o besar eran acciones peligrosas. La pandemia y las medidas de distanciamiento están generando un atomismo social y cultural que nos coloca en la pendiente resbaladiza del animalismo darwiniano. De esta forma, los educadores empleamos la mitad de nuestras clases recordando el valor del distanciamiento y la otra mitad impidiendo la proximidad. Y se nos olvidan fácilmente las entrañas de alumnos y maestros, como si el arriesgado oficio de educar no consistiera en promover entrañas saludables y solidarias. El periodista aprovechó la pregunta para seguir llamando la atención de las administraciones por la grave situación de las residencias de mayores. Parece que no hemos aprendido nada después de los meses de confinamiento, después de los miles de usuarios de estas residencias cuya muerte sigue sin aclararse y después de la falta de coordinación y olvido que estamos comprobando estas semanas. De no haber sido por la información de este periodista, es probable que los usuarios de algunas residencias aún estén esperando el resultado de las pruebas PCR que se le realizaron en agosto. La indefensión, abandono, descoordinación, falta de responsabilidad y demagogia está siendo la tónica habitual del área socio-sanitaria.
Lo que pasó en esa residencia se repite en ambulatorios y centros de salud; es una muestra de que si uno no tiene un cargo político no es atendido como es debido. Recordemos que las ministras recibieron los resultados a las pocas horas y el resto de los mortales, dentro o fuera de residencias, carecen de esos privilegios. Tomen nota: el 27 de agosto una trabajadora de la residencia dio positivo, el 29 se realizó el test a 81 residentes y 55 trabajadores. Desde ese momento se suspenden las visitas, se suprimen las salidas al patio, se prohíbe la circulación por los pasillos y se condena prácticamente a todos los usuarios a permanecer encerrados. El 4 de septiembre se les dijo a las familias que aún no tenían resultados, el 9 se vuelve a informar del retraso y unos días más tarde nadie sabe nada de esos 81 usuarios. Al destaparse la mala práctica (demora, negligencia, impunidad…) sabemos que las analíticas han dejado de tener validez, las pruebas se tienen que repetir y los mayores siguen condenados en sus celdas. Estos políticos “salvadores de personas” parecen sordos al amargo saludo de estos inocentes usuarios condenados a morir." Podéis ver el artículo completo en:https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/morituri-salutant-20200920000756-ntvo.html
"Hace unos días apareció una entrevista a Iñigo Errejón en la que hacía balance de su paso por la política española. No hablaba solo como portavoz del “Más País” sino como alguien que había sido el número dos de “Podemos” y simbolizaba lo que se llamó “nueva política”. A su juicio, la indignación que ellos canalizaron en las movilizaciones para conseguir una democracia real “ya” se ha transformado en resignación y cinismo. Aquellos líderes sin oficio ni beneficio profesional, que encantaron a una ciudadanía movilizada e indignada, administran el desencanto y ejemplifican como nadie el cinismo político.
La “persona” de Errejón está desbordada y sobrepasada por el “personaje” que él mismo representa. Tanto él como Pablo Iglesias, Irene Montero y otros líderes autonómicos de su generación como Dalmau y Oltra en la Comunidad valenciana, se han convertido en “personas” desbordadas por el “personaje” que están representando. A diferencia de otro tipo de desencanto, como aquél que mostraron los profesores López-Aranguren, García Calvo o incluso el propio José Luis Sampedro, cuando vieron que el socialismo democrático de Felipe González no incrementaba el entusiasmo por la democratización de las instituciones, y que podríamos calificar como “indoloro”, este nuevo tipo de desencanto está siendo cancerígeno para la vida pública española porque destila cinismo por los cuatro costados. Vive de espaldas a la verdad y no le preocupa la confianza de los ciudadanos en el derecho o la justicia.
Errejón reconoce que pecaron de soberbia, que “Podemos” en el gobierno hace una política de aspavientos y propaganda, más vinculada a los tuits que a la gestión real. Reconoce que les sobran declaraciones altisonantes y les falta capacidad para acertar en las decisiones, que su política está llena de palabras “inflamadas” que se caracterizan por la distancia que tienen con la realidad. En un momento de la entrevista reconoce que han envejecido muy rápidamente. Son los viejos líderes de la nueva política, expertos en desencantar a la gente y tirar por la borda las ilusiones que canalizaron de aquella generación. Nadie ha envejecido tan rápidamente en tan poco tiempo, y sin madurar. “Intentamos –afirma- una disputa cultural por la idea de una España plural y un patriotismo progresista. No lo conseguimos y ahora hay una especie de desencanto cínico”. Como él mismo reconoce, no son las cloacas del Estado las que los persiguen, sino la dureza con la que ellos mismos juzgaron a la clase política. Quizá por eso, no esperan del destino ni la más mínima piedad." Podéis ver el artículo completo en: "https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/desencanto-cinico-20200913234948-ntvo.html
"El balance de este Agosto de pandemia tiene dos nombres propios: Jesús Candel, el popular médico granadino que nos ha comunicado el agresivo cáncer que padece, y Cayetana Álvarez de Toledo, la diputada cesada como portavoz parlamentaria por Pablo Casado. Cuando Candel anunció la primera semana que cesaba en su actividad de “influencer” y se retiraba para tratar el “agresivo” cáncer que padece, sus seguidores no sólo lamentaron su enfermedad sino que contuvieron la rabia e impotencia. Cuando Cayetana explicó en la tarde del lunes 17 los argumentos con los que se justificaba su relevo, sus seguidores no sólo lamentaban su destitución sino que comentaban veraniégamente su desamparo.
Aunque tengan pocas cosas en común, Candel y Cayetana han sido dos figuras emblemáticas en los últimos meses, sobre todo durante el confinamiento y el repligue intimista de la movilización política. Aunque la primavera y el verano oficial hayan estado presididos por la propaganda gubernamental, una parte significativa de la resistencia pública estaba animada por estos dos personajes. En los últimos años, tanto Candel como Cayetana se han convertido en “personajes” de la escena pública española. El primero, como “Spiriman”, porque de una forma desinhibida y primaria decía las verdades del barquero a los líderes de la junta de Andalucía (o cualquier otra autoridad) en su cruzada para defender la sanidad pública. La segunda porque con formas incisivas, claras y contundentes también decía las verdades del barquero a la indolora élite funcionarial de los partidos.