domingo, 28 de febrero de 2016

Agitación institucional

"Hace unos días me encontré con un alumno que estaba haciendo una investigación sobre Podemos y sus grupos afines. El chico era consciente de que la bibliografía era amplia y que su estrategia no está precedida únicamente por el adanismo político, la instrumentalización de la memoria histórica y el desprecio a la transición política que se produjo con los gobiernos de Zapatero.

Estaba empezando a recopilar información práctica sobre los perfiles profesionales de los responsables políticos y los equipos que habían empezado a contratar en los diferentes ayuntamientos de España que estaban gobernando. Desde Barcelona a La Coruña, pasando por Madrid y Valencia, ha descubierto que estos grupos instrumentalizan los conceptos clásicos de acción e innovación social en los nuevos procesos de contratación. Ha descubierto que detrás de los perfiles profesionales en los que aparecen los términos “acción” o “innovación” se encuentran personas con experiencia en “agitación institucional”.

Me comentó que en su trabajo de campo estaba comprobando un curioso fenómeno que se había producido antes en los partidos socialistas y comunistas durante la transición. Antes de atisbar que tendrían posibilidades de gobernar mantenían estrategias de ruptura y agitación institucional. Cuando se les abría la posibilidad de gobernar pasaban aceleradamente de la ruptura a la reforma. Incluso acudían a Max Weber para defender que frente al poder hay que tener convicciones y que en el ejercicio del poder hay que tener responsabilidades. Lo vimos claramente en el referéndum de la OTAN cuando se creó el lema: “De entrada, no”. Era una estrategia de hipocresía e instrumentalización moral condicionada única y exclusivamente por la voluntad de poder.

Me dijo que detrás del perfil de un técnico en acción social no se encuentran peritos en la obra de Durkheim, Weber, Hirschmann o Bauman. Tampoco técnicos en normas o diseño institucional y conocedores del valor de las instituciones propias de una democracia liberal. Entienden por “acción social” el enfrentamiento partidista con las instituciones de una democracia liberal y, por consiguiente, sólo es válida y legítima la acción que viene de la izquierda política, de la movilización anti-sistema y de los grupos anti-globalización. Está convencido de que desde el poder se cambia el significado de las palabras.

Le pedí que leyera a Ortega, sobre todo aquellos textos donde distingue la “acción indirecta” que se produce mediante la palabra y la “acción directa” que se sirve de la agresividad, la violencia y la fuerza. La instrumentalización de las instituciones, el boicot de actos públicos y los escraches no son precisamente técnicas de acción indirecta. Quizá descubra que estas agitaciones institucionales esconden un simple principio: más poder administrativo y menos sociedad civil." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 28 de febrero de 2016.

domingo, 21 de febrero de 2016

Scholas Occurrentes

"Con el nombre de “Scholas occurrentes” se ha creado en Roma una Fundación para promover un modelo innovador de escuela. Se trata de un modelo educativo que puso en marcha el Papa Francisco cuando era Arzobispo de Buenos Aires y que tiene como finalidad promover una “cultura del encuentro”, fomentando la participación social, el compromiso cívico y la transformación social. Una convicción fundamental preside el proyecto: la clave de cualquier cambio social pasa por un cambio educativo.

Este proyecto ya está en marcha en Valencia porque Ignacio Sánchez Cámara, rector de la Universidad Católica de Valencia, firmó la semana pasada un acuerdo para el lanzamiento de “Scholas” en España. Aunque el proyecto arrancó en Madrid hace unos meses, las posibilidades que ofrece el entorno universitario, la red de colegios diocesanos de Valencia y el entusiasmo de los dos profesores que lo lideran, garantizan el éxito de esta iniciativa. La Vicerrectora Yolanda Ruíz y el profesor Carlos Novella están convencidos de que la creación de la “Cátedra Scholas” no sólo será una oportunidad para el desarrollo organizativo de la universidad sino una herramienta educativa para fortalecer la cohesión social, la educación inclusiva y, sobre todo, el modelo de escuela que necesita la “ecología integral” que reclama la Iglesia después de la encíclica Laudato Sí.

El adjetivo “occurrente” describe un modelo de escuela que “corre al encuentro”, que “está presente”, que “hace frente”, que “arrostra”, que da la cara, que marcha con ánimo y sin miedo. A diferencia de otros modelos que se olvidan del compromiso que la escuela tiene con iniciativas de justicia social, de promoción de una ciudadanía activa, de compromiso cultural y de dinamización de los entornos comunitarios, este modelo tiene como finalidad abrir, fortalecer y mantener puentes entre las aulas y la calle. Para ello no basta sólo una programación educativa basada en actividades comunitarias sino una serena y responsable reflexión sobre el juego, la belleza y las nuevas formas de aprendizaje en la era digital.

Además del deporte y la cultura, este modelo de escuela tiene un elemento pedagógico que suele pasar desapercibido: el vecindario. Estas “scholas” surgieron como escuelas de vecinos para integrar escuelas separadas, barrios separados, actividades separadas o programas separados. Las actividades deportivas y culturales con las que nacieron no tienen como finalidad homogeneizar o suprimir las diferencias sino facilitar la integración social. Pero no se trata de un vecindario virtual o cosmopolita sino un vecindario de carne y hueso para organizar la educación “en clave de servicio”. Una voluntad de integración que también se construye con un lema recurrente que parecen ignorar algunos políticos de nuestro país: sin integración no hay pacto educativo." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 21 de Febrero de 2016.

José Mújica y el milagro de la vida

"Como comentaba en la entrada anterior, hace unos días tuve ocasión de visitar la Habana. Además de compartir conferencia, mesa y mantel con Frei Betto tuve ocasión de escuchar en vivo y en directo al ex-presidente de Uruguay José Mújica. Si Frei Betto inició el macro encuentro que llevaba por título Con todos y para el bien de todos, la clausura corrió a cargo de José Mújica. Realizó una interesante y emotiva reflexión sobre las relaciones entre ética y cultura con las siguiente ideas básicas.

  1. La finalidad de la cultura es ayudar a sostener la vida, pero entendida como algo que nos sorprende, pensada como “milagro”.
  1. Hizo autocrítica de su generación y de sus compañeros porque hasta ahora estaban excesivamente preocupados por la economía. Habían dejado de la cultura para centrarse en la economía y ese error había sido muy grave. Obsesionados por la economía simplificaron y redujeron la cultura a simple poesía. Ha llegado el momento de recuperar un concepto de cultura nuevo, vinculado a la ética cotidiana la pelea por la esperanza.
  1. En la promoción de la cultura estamos en una encrucijada donde hay dos modelos de ecología: la ecología del consumo y la ecología de la sobriedad. La primera genera una cultura del sometimiento y la segunda una cultura de la liberación. Si los ciudadanos fuéramos más sobrios y dejáramos de consumir pondríamos en jaque a la economía actual. Según Mújica, “la falta de consumo es el terror de los economistas”.
  1. La cultura de la sobriedad no podemos pedírsela a las masas porque están “cascoteadas por una cultura consumista”.
  1. Esta cultura tiene que recuperar la interioridad como dimensión estructural, hay que luchar por la introspección y “hacer balance diario a la orilla de la cama” para analizar con discernimiento aquello que nos gratifica de verdad y aquello que nos incomoda. 
  1. Falta hambre de vivir con sentido común, para ello esta cultura necesita rumbo. Nos tenemos que fijar en la naturaleza y observar que de la misma forma que nos ha hecho egoístas para luchar por la vida, también nos ha hecho generosos para pensar en los demás y promover una solidaridad intergeneracional.
  1. Esta cultura se basa en “la oportunidad de la conciencia”, que nos exige trabajar por una educación distinta e innovadora. Cuando la conciencia mira exclusivamente a la economía del consumo lo único que conseguimos es educar para que nuestros hijos y futuros ciudadanos sean “proletarios refinados”. Y ese no es el camino. 
  1. El rumbo se fija cuando hay una “visión de especie” y no una visión de tribu, de país, de nación o de aldea. Esta visión de especie es la única que puede “hacer “con-vivible el mundo”. 
  1. Esta cultura de la liberación y la sobriedad es la única que puede rectificar el rumbo de nuestro tiempo. Un tiempo marcado por una globalización “sin cabeza, que sólo tiene bolsillo”, que no es llevada por nosotros sino que nos lleva y arrastra. 
  1. Para promover esta cultura de la sobriedad hay que luchar contra la petulancia del hombre moderno y sobre todo contra la mezquindad. 
Algún día tendremos disponible el texto completo en las redes o en las actas de la conferencia. De momento, los lectores de entreparéntesis tienen esta breve crónica, que no está sacada de los textos de la Laudato Si de Francisco sino del discurso pronunciado en el Palacio de Convenciones de la Habana el pasado jueves 28 de Enero, festividad de Santo Tomás." Podéis ver el artículo en www.entreparentesis.org, 17 de Febrero de 2016.

domingo, 14 de febrero de 2016

Aliño indumentario

"Corría el año 1906 y tenía apenas treinta años cuando Antonio Machado nos regaló uno de los Autorretratos más completos de la literatura universal. En la segunda estrofa, después de habernos recordado en la primera su infancia en los patios de Sevilla, nos describe los límites de su capacidad de seducción atribuyéndola a lo que él llama “torpe aliño indumentario”.

Cien años después ha surgido una clase política decidida a sorprendernos con su nada torpe aliño indumentario. Algún día tendremos que hacer una comparación ideológica entre la izquierda española de aquellos primeros años del siglo XX y la nueva izquierda de estas primeras décadas del XXI. Nos sorprendería comprobar sus diferencias porque Antonio Machado y su generación hubieran hecho de todo menos los escraches con los que saltó a la fama Ada Colau, tampoco se les hubiera pasado por la cabeza especializarse en boicotear conferencias a Rosa Díez en los espacios universitarios. Actividades donde los líderes de Podemos y Compromis habían sacado matrículas de honor.

En la nueva izquierda, el aliño indumentario no tiene nada de torpe, es un aliño muy elaborado con premeditación, alevosía y toneladas de intencionalidad. Todavía hay gente sorprendida por el uniforme de gala que lució Pablo Iglesias en los Goya. En la Comunidad Valenciana sabemos mucho de uniformes políticos y sobre todo de expresivas camisetas con las que catalizar y focalizar la atención mediática de una opinión pública ideológicamente amnésica pero emocionalmente identificada. El uniforme de gala no tenía como finalidad respetar la dignidad del acto social al que se asistía sino convertir el ego político de Iglesias en “la” noticia. Dani Rovira, Antonio Resines y la Academia quedaron en un segundo plano porque en la retina del espectador lo que ha quedado es el aliño indumentario de estas gentes.

Afortunadamente, algún asesor de la vieja guardia aconsejó a Pedro Sánchez meterse la corbata en el bolsillo y plantear un contrapunto emocional en la audiencia. El hecho de que este último fuera sin corbata y el señor Iglesias con uniforme de gala muestra que el aliño indumentario de esta nueva izquierda es muy importante. No solo porque hay dos estéticas electorales en juego, sino porque hay una lucha a muerte de dos egos por captar la atención mediática.

El desaliño indumentario de esta nueva izquierda no está pensado para respetar los usos sociales y la convivencia, está pensado para conseguir notoriedad mediática. Que nadie piense que el señor Iglesias y los miles de cargos públicos que siguen gregariamente su desaliño están dispuestos a respetar los usos sociales de la vida institucional en la que se encuentran. No la respetaron en su momento con escraches y alardeo de camisetas, no la respetarán ahora con la estética de vaqueros y camisa arremangada." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 14 de febrero de 2016.

domingo, 7 de febrero de 2016

Descomposición orgánica

"El PPCV se encuentra en un momento de descomposición orgánica. Atrás quedaron aquellos tiempos de ilusión en los que se fraguó con Unión Valenciana una alternativa coherente que hiciera frente a un partido socialista que parecía imbatible. Atrás quedaron, también, los resultados de las últimas elecciones generales donde el partido remontaba después del fracaso en municipales y autonómicas.

La descomposición se explica por varios factores y sin duda la corrupción es el más importante. De la misma forma que hace una década la gente nos mostraba admiración por Valencia y nos contaba lo mucho que había cambiado para bien, ahora cuando salimos fuera nos preguntan ¿qué está pasando?,¿quedará alguien limpio en alguna institución? Cuando buscamos una respuesta prudente a estas preguntas siempre nos encontramos que la “pena de telediario” impide un mínimo discernimiento. Las imágenes de los responsables institucionales entrando en los juzgados acompañados de las fuerzas de seguridad y la facilidad con la que la televisión dicta sentencia moral, hace difícil diferenciar los niveles de responsabilidad personal.

Además de la corrupción hay otros factores que están incidiendo en la descomposición. El “factor procesal” está dificultando que las personas acusadas puedan defenderse de lo que parece que se les acusa. La declaración del sumario como secreto hace que los acusados dispongan de una información limitada y restringida. Algo que no sucede en la opinión pública donde los medios parecen manejar la totalidad de sumarios filtrados previamente. Si a ello añadimos que los responsables nacionales del partido disponen de informaciones procesales que ignoran en provincias, la desconexión está servida.

El “factor cívico” también es importante porque los vecinos, amigos y en realidad el conjunto de ciudadanos que habían depositado la confianza en esos responsables inician un proceso de estigmatización. Las personas que aparecen en prensa y televisión con el sambenito de imputadas ya no son vistas de la misma forma por la ciudadanía. A la deslealtad de los superiores se suma la estigmatización de los vecinos. Unos vecinos que habían mantenido numantínamente la confianza en la marca porque conocían a las personas y que ahora no sólo están perplejos sino cívicamente huérfanos.

Tampoco podemos despreciar el factor existencial y familiar. La psicología del militante, del responsable orgánico y del cargo político no está hecha para el heroísmo moral. Después de conocer la catadura moral de las oligarquías orgánicas que los han instrumentalizado, las bases y votantes de los populares deberían hacer memoria y empezar de cero con nuevas ideas, nuevos mimbres, nuevas organizaciones y nuevas personas. No sólo porque se lo deben a sus hijos, sino a ellos mismos, hartos de comulgar con ruedas de molino porque, como en Hamlet, “algo huele a podrido en Dinamarca”. Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 7 de febrero de 2016.