domingo, 22 de febrero de 2015

De las musas al teatro

"Esta semana ha estado protagonizada por tres acontecimientos políticos relevantes. En primer lugar, la presentación en el edificio antiguo de la Universidad de Valencia de las propuestas que la Fundación de la Justicia ha realizado contra la corrupción. Propuestas avaladas por un nutrido grupo de profesores universitarios en activo que han decidido intervenir en la deliberación pública de este año electoral. En segundo lugar, el reconocimiento que las bases de la Federación socialista de Madrid han proporcionado al alunizaje propuesto por Pedro Sánchez para que el profesor Ángel Gabilondo acompañe en las listas al también profesor Antonio Miguel Carmona. En tercer lugar, la presentación del programa económico de Ciudadanos que ha realizado el profesor Luis Garicano.


Si a ello añadimos el protagonismo fundacional que algunos profesores universitarios han tenido en partidos como UPyD, como es el caso de Fernando Savater; o en partidos como Podemos, como es el caso de Juan Carlos Monedero o Iñigo Errejón, resulta  visible el protagonismo que las universidades desempeñan en los procesos de transformación política más inmediatos. Este dato debería tenerse en cuenta no sólo para la valorar la próxima gobernabilidad de las instituciones en los próximos años, sino para valorar las convocatorias de huelga que la comunidad educativa, universitaria incluida, prepara para las próximas semanas contra el decreto sobre planes de estudio del también profesor, y ahora ministro, José Ignacio Wert.  

No se trata de un fenómeno históricamente nuevo porque, sin necesidad de remontarse a las biografías de Platón o Nicolás Salmerón, nuestra historia política más reciente está llena personajes que han pasado de las musas al teatro. La novedad se encuentra en la percepción común que tienen de lo que Ortega llamaría hoy nuestra circunstancia histórica. Una circunstancia caracterizada por la corrupción, el desánimo cívico y cierta desmoralización social. Las sucesivas encuestas del CIS proporcionan datos suficientes para mostrar que la sociedad española necesita una inyección de moral patriótica que, por lo que parece, estos académicos están dispuestos a proporcionar.

También está la novedad en algo que no estamos percibiendo de una manera clara en los políticos de las últimas décadas: el factor vocacional. Estos profesores son profesionales de la universidad donde ejercen su oficio y donde, probablemente, volverán cuando termine su tormentosa travesía. Están dando una lección política interesante cuando nos muestran que es posible vivir para la política y no solo vivir de la política, es decir, que en la auténtica política hay un factor vocacional que nunca podrán anular los tecnócratas del poder. Quizá son conscientes de que a su conocimiento, su saber y su ciencia les ha llegado la hora de una patriótica responsabilidad." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 22 de febrero de 2015.

domingo, 15 de febrero de 2015

Reforma o ruptura

"El martes pasado al terminar la clase tuve una curiosa conversación con un alumno. Estuvimos hablando del cambio político que se avecinaba y las posibilidades que se abren para un nuevo proceso constituyente. Después de comprobar la capacidad movilizadora de Podemos y el protagonismo simbólico que está teniendo la bandera republicana en los nuevos procesos de agitación política, se mostraba convencido de que el próximo año se romperá el régimen que arrancó con la Constitución de 1978.

Aunque yo le comenté las dificultades constitucionales de llevarlo a cabo por las férreas condiciones que impone la Constitución de 1978, está convencido de que tal ruptura se producirá. Su juicio no era precipitado ni irreflexivo, pero tenía unas características particulares. Es un juicio habitual entre jóvenes que nacieron en la década de los ochenta y apenas han estudiado los complejos años de la transición. Son jóvenes defraudados en sus expectativas existenciales no sólo porque la crisis ha segado sus carreras profesionales sino porque siguen condenados a vivir en la casa de sus padres y tienen dificultades para realizar sus expectativas de emancipación personal. La expectativa de un cambio constituyente les proporciona un protagonismo generacional al que no están dispuestos a renunciar.

Con cierta amargura me comentó que ni en el instituto ni en la facultad le habían enseñado nada de la transición política, que aparte de conocer algún artículo suelto, nadie le había concedido valor educativo, pedagógico, moral y cultural a los años de la transición. Todos sus maestros habían dado por supuesto que ese valor ya era reconocido y no tenía que ser recordado, analizado, estudiado y discutido. Estaba convencido de que llegaba un tiempo en el que, por fin, podía ser un verdadero protagonista de vida política.

Ahora que los partidos están preparando sus programas electorales sería bueno que se plantearan en algún momento cómo piensan responder a las expectativas de esta generación. No basta seguir insistiendo en un tecno-reformismo interminable que no plantea los problemas éticos de fondo, es decir, que se desentiende del modelo de sociedad, del modelo de estado y de un debate cultural de fondo fecundado por la diversidad de religiones.

Tampoco vale la antigua retórica electoral en la que se fiaba todo al crecimiento económico. Mientras no haya propuestas de reforma atractiva, integral y radical, las nuevas generaciones se mostrarán atraídas por la retórica rupturista. Y no estarán solos porque los apocalípticos desencantados con el reformismo de la primera transición se subirán al carro de la ruptura. Cuando le dije a mi alumno que el desafío rupturista me parecía menos atractivo que el reformista de una segunda transición me volvió a preguntar: “¿Por qué nadie nos adiestró en el valor de la primera?” Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 15 febrero 2015.

lunes, 9 de febrero de 2015

Apnea de Whatsapp


El Whatsapp se ha convertido en una herramienta de comunicación imprescindible. Según el Global Web Index, en España asciende aceleradamente el número de usuarios, ocupamos ya el sexto lugar en el mundo. Cada vez son menos los grupos de amigos o familiares que usan el tradicional mensaje corto de telefonía (SMS) y prefieren la rapidez, inmediatez y facilidad del whatsapp. No todo son ventajas en el uso acelerado de esta aplicación comunicativa, algunas investigaciones señalan que están surgiendo nuevas patologías generadas por su uso adictivo y obsesivo. 

Una de las adicciones que ya está tipificada recibe el nombre de Apnea de Whatsapp, definida como la ansiedad que genera en el cerebro del usuario la consulta compulsiva de mensajes. Entre los usuarios de esta herramienta se genera tal dependencia a la recepción y envío de mensajes que su carencia genera un estado de alteración psicológica que provoca ansiedad. Una mañana, una tarde o incluso un día completo sin whatsapp incrementa los nervios y genera un estado de inestabilidad o inseguridad  emocional. El grado de dependencia y adicción puede originar tal ansiedad que cuando no hay comunicación se genera desánimo, frustración y desmotivación.

Con cierta ironía, nos preguntábamos hace algunos años ¿se puede vivir sin móvil y conexión wi-fi? Ahora, en algunos contextos de la vida cotidiana comprobamos que no sólo hay gente que no puede vivir sin móvil sino que no puede vivir sin whatsapp. Se puede comprobar fácilmente en los cines cuando observamos a gente que sigue contestando al whatsapp aunque haya empezado la película, cuando vemos a gente respondiendo mensajes durante las comidas y sobre todo en el transporte público cuando estamos más pendientes de los mensajitos que de los vecinos que nos acompañan.

No estamos ante una patología de jóvenes y adolescentes. Recordemos el mal uso que hacía de esta aplicación el conductor de un autobús escolar que el pasado 15 de enero fue grabado usando esta aplicación por dos avispados “esonautas” (alumnos que habitan el planeta de la ESO, Enseñanza Secundaria Obligatoria). Aunque no sabemos el grado de adicción que tenía al whatsapp, la grabación llegó a los padres, estos la transmitieron a la dirección del centro y el trabajador ha sido despedido. Esperemos que los adolescentes también se apliquen el cuento de la determinación con la han intervenido las autoridades y reconozcan la necesidad de hacer un uso adecuado tanto del whatsapp como del móvil.

Este uso indebido de los dispositivos móviles que ya está tipificado en el código de la circulación aún no está tipificado en la legislación laboral. No se tardará mucho porque las empresas de trabajo temporal están empezando a realizar cálculos. Según un estudio de Adecco, los trabajadores pierden hasta 10 horas al mes en distracciones relacionadas con el uso de las redes y si extrapolan al año completo resulta que hasta se pueden perder 13 días laborables. Según estudios de la Universidad de California, el 68% de las empresas está implantando medidas drásticas para minimizar el efecto distractor que generan estas aplicaciones.   

En algún momento deberíamos preguntarnos que está sucediendo en esta cultura digital emergente cuando aparecen estas adicciones. Aunque la regulación y codificación del uso puede ser necesaria en determinadas actividades profesionales, el desafío que tendremos que plantearnos lo ha puesto sobre la mesa E. Zukerman cuando nos describe en términos de cosmopolitas digitales y centra las patologías en un problema antropológico nuclear por el que mucha gente accede compulsivamente a las redes: el miedo a la soledad, el olvido y la insignificancia. Pero esta es otra historia deberá ser tratada en otra ocasión." Podéis ver el artículo en http://www.entreparentesis.org/blog/140-apnea-de-whatsapp.

domingo, 8 de febrero de 2015

Diez consejos para perder votos

"El barómetro del CIS difundido esta semana consolida el techo de Podemos como nueva fuerza política. Se consolidan las tendencias del barómetro de Octubre y la estimación de voto de esta formación pasa del 22,5 al 23,9. Se incrementa el número de indecisos y votantes en blanco que pasa del 3,0 al 4,1. Ningún analista duda que el PP y el PSOE están perdiendo apoyos y simpatías. Parecen aplicar los diez consejos siguientes.


1.- No cumpla las promesas que realizó en la campaña electoral. Los ciudadanos no tienen memoria para recordar los programas y han asumido la distancia entre el deseo de los programas y las realizaciones del gobierno.

2.- No cuente con los jóvenes, se trata de un electorado inestable, fácil de manipular, condicionado por recursos emocionales, mediáticos y televisivos, incapaz de mostrar simpatía al mundo de las ideas, las convicciones o las tradiciones.

3.- Limítese a la economía financiera y olvídese de la economía productiva. Conviértase en un experto en estadísticas para gestionar la jerga habitual de los datos que producen periódicamente las agencias tecno-económicas.  

4.- No se mezcle con la gente de su barrio, blíndese ante sus vecinos para que le perciban como líder global. Minimice los viajes en autobús o metro y las salidas al mercado. Reduzca contactos con la gente de pueblo.

5.- Presuma de no tener ideologías ni proponer utopías, la política es una técnica administrativa que sólo se convierte en ciencia política cuando se olvida de los valores. Los derechos indoloros han desplazado a las responsabilidades sacrificiales, recuerde que compromisos basados en valores exigirían deberes y obligaciones.

6.- Sustituya los principios por la demoscopia. Contrate un asesor con olfato electoral para no verse obligado a construir sólidos argumentos. Los vientos electorales requieren máximas simples de fácil comprensión, que hagan innecesarias las explicaciones o interpretaciones.

7.- No haga pedagogía política ni aproveche las oportunidades que le ofrecen los medios. Recuerde que la pedagogía es un invento de los griegos que obliga a proporcionar buenas razones en los espacios públicos de deliberación y podrían pensar que sus propuestas de gobernanza global se simplifican en sofística local.

8.- Castigue a los funcionarios públicos y suprima el capítulo uno de los presupuestos, recuerde que si el estado y las administraciones públicas se sometieran a los imperativos del mercado la contabilidad pública sería más eficiente.

9.- Desprecie narrativas de esperanza que promuevan la militancia, faciliten la participación y rompan con el desencanto.

10.- Seduzca a sus compañeros de partido, utilícelos para su promoción y construya desde ellos una sólida carrera profesional. Los partidos no son órganos para la deliberación sino grupos para seleccionar élites y distribuir poder." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 8 de febrero de 2015.

domingo, 1 de febrero de 2015

Urgencias Hospitalarias

"En la agenda informativa de esta semana ha pasado desapercibido el Informe sobre la gestión de los servicios de urgencias hospitalarias que se ha presentado en la oficina del Defensor del Pueblo. No ha sido redactado únicamente por el equipo de la Defensora del Pueblo nombrada por el congreso de los Diputados sino elaborado de manera conjunta con los defensores de otras autonomías. El Síndic de Greuges de la Comunitat estaba entre los firmantes del documento y sería bueno que entre los profesionales de la sanidad de nuestras respectivas zonas de salud se le prestara atención a las 40 recomendaciones que realizan.


Se trata de un documento para la deliberación cívica y, sobre todo, para que los responsables de las urgencias hospitalarias promuevan formas de gestión que mejoren dignificando y humanizando. El problema es tan preocupante que en algún momento del informe se advierte que al incrementar las probabilidades de riesgo en este servicio: “las situaciones de saturación incrementan el riesgo de error humano y el aumento de la morbimortalidad” (conclusión nº 20).

Cuando dieron cuenta del informe, algunas agencias de prensa buscaron un titular alarmante con el que se decía que la mala gestión de estos servicios incrementa la mortalidad. Quieren llamar la atención para que los ciudadanos entendamos que los verdaderos frentes de movilización política no están en la movilización mitinera sino en la mejora permanente de estos servicios públicos. No es únicamente un problema de eficacia o rentabilidad económica del subsistema sanitario, sino de salud pública y justicia social.

Además de pedir que se cree una especialidad de urgencias y emergencias en la formación del personal sanitario, el informe exige a los responsables que encajen mejor la prestación que realizan los médicos residentes sin vinculación con el servicio. Pensemos el número de pruebas, analíticas y horas que nos podríamos ahorrar si en lugar de ser atendidos en urgencias por los profesionales con menor pericia fuéramos atendidos por los profesionales con más años en el oficio. ¡Ya es hora de que la medicina basa en la evidencia sea sustituida por la medicina basada en la experiencia!

El informe dedica una especial atención al maltrato que reciben determinados colectivos como inmigrantes, enfermos mentales, mayores y crónicos. Lamenta la poca diligencia de la Administración General del Estado en la unificación de aplicaciones informáticas que faciliten la gestión de las historias clínicas. También señala la necesidad de que estos servicios no queden fuera de los programas de acreditación de la calidad. Y lamenta las carencias de formación en bioética que se perciben en los profesionales de urgencias cuando ignoran la autonomía de los pacientes en la negligente práctica de figuras como el consentimiento informado o testamento vital.